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Caracas / Venezuela -
 


Los negocios de don Alberto (IV)
Rafael Quiroz S.* / Soberania.info - 29/07/04

Quirós, la OPEP y la Shell

NOTA:
Este artículo fue publicado en el diario El Nacional el domingo 18 de junio de 2000, página E/8.

El pasado domingo 11 de junio, Alberto Quirós Corradi tituló su habitual artículo dominical: "OPEP en busca de una identidad" (El Nacional, E-8). Allí pretende confundir a los lectores al afirmar que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) "a fuerza de adoptar tantas identidades ha terminado sin tener ninguna" (sic). No hay nada más falso que esta aseveración, pues la razón y la filosofía que le dio origen a esta organización -el 14 de septiembre de 1960- fue, y sigue siendo, la defensa de los precios de un recurso natural escaso y no renovable, imprescindible para el avance del desarrollado, y que debe explotarse racional y comedidamente, y no como quisiera el tan venerado mercado, o los que manipulan el mercado; es decir, los países altamente desarrollados y consumidores de petróleo. Las demás "identidades" que Quirós Corradi quiere atribuirle a la OPEP, para no perder su permanente y autentica conducta anti-OPEP, son propósitos secundarios, complementarios y en todo caso de causalidad a su único y verdadero objetivo, o identidad que, como ya se afirmó, es la defensa de los precios petroleros y del recurso natural como herramienta geopolítica para nuestro desarrollo sustentable.

Para reforzar el referido artículo, el amigo Quirós cita a Carter, Nixon y Reagan, tres ex presidentes norteamericanos enemigos confesos de la OPEP, dejando ver sus preferencias estadounidenses por estos "expertos" petroleros. Desde luego, no cita a hombres como Juan Pablo Pérez Alfonzo, Daniel Yergin, Anthony Sampson, o cualquier analista petrolero venezolano que de verdad defienda el sentido, el significado y la trascendencia de la OPEP: ¿No fue acaso Alberto Quirós Corradi quien, junto con Luis Giusti, Erwin Arrieta, Humberto Calderón Berti, Andrés Sosa Pietri, José Toro Hardy, Alan J. Viergutz, Klaus Graff y otros predicadores del neoliberalismo petrolero, trató de anatematizar a la OPEP al afirmar que esta organización era anacrónica y obsoleta, que estaba demodé, etcétera; todo por hacer del venerado mercado un evangelio, en el que la OPEP es tenida como una herejía?.

Igualmente, en parte, Quirós Corradi trata de reivindicar el papel de los recortes de producción petrolera, a los cuales -hasta no hace mucho tiempo- cuestionaba a ultranza, con el argumento de que había que ocupar mercados tanto como fuera posible, sin tomar en cuenta el precio que nos pagaran por cada barril, ni los efectos que esto tuviera en la recaudación petrolera.

El problema de Quirós Corradi, Giusti, Arrieta, Calderón Berti, Andrés Sosa Pietri y otros que fungieron de dirigentes y voceros petroleros de la pasada administración, es que hacen del mercado una teología, y su adoración por éste los lleva a colocar el ingreso y el interés nacionales en un segundo plano. Se convirtieron en fundamentalistas del mercado. Por ello, durante la antigua e infortunada política petrolera (Caldera II) estos "genios" del petróleo prefirieron producir 3,75 millones de barriles diarios (b/d) a 7,35 dólares, en lugar de producir 2,6 millones b/d a 32 US$. Fue así como estimularon la indisciplina en la OPEP, para justificar el incumplimiento de Venezuela en las cuotas de producción establecidas en Yakarta (nov. 1977), Riad (mar. 1998), Ámsterdam (jun. 1998) y Viena (oct. 1998), y así desprestigiar la OPEP y la seriedad de Venezuela. Recurriendo al maquillaje de cifras y a la manipulación de informes, afirmaron con arrogancia: "Compensaremos la caída de los precios con más producción" (Giusti, 27-02-98) y "Venezuela no recortará su producción ni en un barril" (Arrieta, 15-03-98). De esta manera, sobresaturaron la oferta por encima de la demanda, y los precios cayeron estrepitosamente cuando "la mano invisible" de Adam Smith -de la cual son fieles devotos- no intervino para nada y la ley de la oferta y la demanda se impuso. Pretendían conformar un escenario para afirmar que PDVSA había fracasado, que no era rentable y que había quebrado en manos del Estado, porque este es mal empresario. Por lo tanto, teníamos que privatizarla "y ese mismo día salirnos de la OPEP" (Andrés Sosa Pietri).

Son estos elementos y muchos más, los que expongo como fondo de mi crítica hacia la perniciosa política petrolera anterior, dirigida por Giusti y Arrieta, y asesorados por Quirós Corradi. Por ello, deploro que Quirós recurra al viejo expediente de la adjetivación y de los epítetos, mientras esquiva el fondo y lo conceptual de la discusión.

Siento respeto por la trayectoria petrolera que Quirós Corradi describe en su artículo antes citado. Señala que se inició "como cargador y despachador de tubos de perforación" (sic) y terminó como presidente de Shell de Venezuela. Esto, además de ser meritorio, también nos indica que hay razones de origen y formación aportados por la Royal Dutch Shell en su pensamiento petrolero, que, con toda seguridad, dista mucho de lo que debe ser la política petrolera venezolana. De allí que, seguramente, cuando él la analiza y la estudia con seriedad, lo hace con "óptica Shell" y no con la de PDVSA, como angloholandés y no como venezolano. Al fin y al cabo, está siendo leal y consecuente con su formación y con una filosofía angloholandesa de ver e interpretar el mundo petrolero.

Además, Quirós Corradi fue condecorado por la Reina Isabel II de Inglaterra y por la Reina Beatriz I de Holanda, en justo reconocimiento "por los favores concedidos" a las monarquías del Reino de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y del Reino de los Países Bajos. De ellos, Quirós Corradi aprendió mucho acerca del negocio petrolero, y también del otro "negocio", aquel "negocio" -propiamente dicho- del cual muchos desconocemos, porque nos involucramos en el estudio de la materia petrolera por inquietud intelectual, política y profesional, y no para usufructuarla tras bastidores.


Todo esto es bueno saberlo, para entender mejor por qué Alberto Quirós Corradi piensa como piensa, por qué sus diagnósticos y proposiciones siempre tienden a favorecer al mercado, a la tan mentada globalización y a las empresas multinacionales del petróleo, pero muy poco -o casi nada- a Venezuela. Supongo que será por esto que Francisco Mieres se refirió a él como el Shell made man tropical.

* Rafael Quiroz S. - Economista-petrolero - Email: raquise@cantv.net

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