Centro energético de América del Sur: Perú y Bolivia
Boris Gómez Úzqueda / Petroleumworld.com (Venezuela)
- 07/08/04
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Compañías
multinacionales operan en el sector eléctrico,
hidrocarburos, infraestructura y minería en Bolivia y Perú,
podrían hacer de esas naciones un "distribuidor energético
del cono sur Americano" en éste siglo XXI.
El Perú tiene
reservas de gas natural, en Camisea, con suficiente gas como para
alimentar a Lima, puerta de ingreso del Pacífico a Sur
América;
y en Bolivia está la reserva de gas natural no asociado a líquidos
en cantidad que no sólo cubrirá el pequeño mercado energético
boliviano, sino de otros países de la región: como Argentina (a donde ya se exporta gas natural boliviano), Paraguay y Uruguay (a futuro
mediano vendiéndole electricidad y eventualmente con un gasoducto que
cruce el Chaco suramericano) y al Brasil, que es un socio estratégico
de Bolivia y comprador de gas natural para alimentar a la poderosa ciudad de
San Pablo.
Bolivia y el Perú, eventualmente, podrían ahora asociarse
para vender LNG (gas natural licuificado) transportado por 4200 millas náuticas
por el Pacífico rumbo al mercado mexicano, y de allí ciertamente
hasta San Diego en California.
Son grandes proyectos con grandes inversiones.
Entre los dos países
se podría llenar volúmenes de entre 4 o 5 trenes (1 tren es equivalente
a mas o menos 14 millones de metros cúbicos de gas natural por día14)
para llegar en 2007 a esos mercados del Norte.
Son inversiones multinacionales
con capitales globales. O sea responden a retos globales. Inversiones por todo
el globo que se movilizan en base a consideraciones de rentabilidad, oportunidad,
bajos costos en operaciones y fundamentalmente estabilidad de escenarios.
Estabilidad
que, en los últimos meses, en Bolivia se ha perdido. Primero
por la revuelta indígena de octubre de 2003 que derrocó al gobierno
constitucional por una supuesta oposición de ese sector para que Bolivia venda el energético a través de un puerto chileno y luego en
julio 2004 cuando el gobierno -impuesto por la rebelión izquierdista-
elaboró y llevó adelante un referendo en donde preguntó a
la ciudadanía si estaba de acuerdo con la "recuperación" de hidrocarburos
en "boca de pozo", concepto técnico que implicaría que el Estado
neo/estatista aparentemente no permitiría que compañías
multinacionales, entre ellas españolas, -propietarias por contrato de
la producción del gas, luego de saciar el mercado interno boliviano-
comercialicen el energético lo que implicaría, para alegría
de recalcitrantes sectores izquierdistas del país, la "nacionalización" de
las inversiones en el sector.
El actual gobierno es, sin duda, populista. El
presidente apeló al
sentimiento de los bolivianos y preguntó, en su referendo, si la ciudadanía
podría autorizarle negociar el gas natural por la salida al mar. Bolivia
perdió su mar tras una guerra de agresión de Chile en 1879. Es
populista y juega demagógicamente con los sentimientos de la gente.
Obviamente la gente le dijo "sí". Habría que pedirle ahora al
Presidente que consiga salida soberana al mar con Chile, estado vecino cuya
principal política exterior con Bolivia es que no existen temas pendientes
que tratar.
Bolivia debe ser el único Estado -todavía democrático-
en donde el gobierno consulta a sus ciudadanos si están de acuerdo en
vender gas natural, pese a ser un país con terribles males como pobreza,
inequidad, marginalidad y falta de políticas de desarrollo económico.
Parece un contrasentido preguntar a la gente si están de acuerdo en
vender lo que podría ser el vehículo para sacar a Bolivia del
nivel de pre/modernidad en el que se encuentra.
De todas formas si la "ola
nacionalizadora" en Bolivia queda en suspenso
-aunque ya de por sí el sólo anuncio es terrorífico
para toda inversión- podríamos pensar en alianzas estratégicas
con el Perú. No sólo para que las iniciativas empresariales
privadas de ámbos países exporten excendentes de gas natural
a mercados de ultramar, sino fundamentalmente para potenciar y elevar niveles
de vida la macro/región del sur peruano y el occidente de Bolivia (regiones pobrísimas por las que cruzarían gasoductos y plantas
de bombeo de hidrocarburos).
Adicionalmente está el tema del puerto.
Para que Bolivia exporte LNG necesita un puerto de
procesamiento del estado gaseoso del gas en gas líquido.
El puerto, según anuncios oficiales, sería el de Ilo, en Perú.
Allí existe la posibilidad de generar un segundo polo energético
bi-nacional.
En éste mes de agosto, Lima y el Callao, ambas con muchos
millones de habitantes en su condición de ciudades peruanas más
importantes, estarán conectándose a un proyecto que tardó en "madurar" casi
18 años: el gas natural de Camisea. Será utilizado para alimentar,
principalmente, el mercado interno peruano que no está muy "gasificado",
ya que su matríz energética está compuesta, al igual que
la matríz energética boliviana, por líquidos.
Camisea -en
la región de Cuzco- descubierta en 1982, es
el reservorio de gas natural más grande del Perú,
y uno de los más importantes de América Latina sólo
superada por reservas de gas natural de el Chaco, en el sureste
boliviano.
De Camisea está tendido un ducto de 500 kilómetros
en los que se utilizaron más de cien mil tubos, que corre
desde el reservorio -en donde se "separan" líquidos del
gas natural- recorriendo las tres regiones geográficas peruanas
selva, sierra y costa para llegar a un "city/gate" (punto de entrada
y distribución de gas natural a la ciudad) en las cercanías
de Lima.
Lima, la siempre movida capital de la economía y los negocios
del Pacífico, por su gravitación y peso específico
en el Cono Sur Americano estará, entonces, atendida con
gas natural por redes, unos 200 mil nuevos clientes que al cambiar
su matríz energética por el de gas natural no sólo
bajarán sus propios costes, sino que aportarán al
propio desarrollo económico de la macro región de
Lima y del conjunto del Perú.
Y el proyecto no concluye en
aprovisionar de gas por redes (domiciliario, comercios, restaurantes,
centros médicos, hospitales, para
industrias y para industrias pesqueras) a Lima, sino que -y a mediano
plazo- el gas natural de Camisea es
fuertemente requerido para el sediento mercado energético de México, al que
debe alcanzar previos procesos de licuefacción que están
ya siendo liderados por capitales e inversiones internacionales.
El éxito
de Camisea interesa mucho a Bolivia. Primero porque Perú es
nación hermana a Bolivia, por historia y por cultura, entonces, sus éxitos
podrían calificarse como propios. Tras largo proceso de "maduración" Camisea está lista a operar demuestra que mega proyectos -como los que hoy también
sueña Bolivia- pueden llevarse a cabo, pero con imaginación,
respeto a las reglas de juego y estabilidad.
Algunos contrarios a la integración
de esos países
andinos afirmaron que Camisea es "competencia" al gas natural boliviano.
Probablemente esos criteriores respondían al hecho de querer
influir en la opinión pública boliviana para "suavizar" la
posible construcción de gasoducto de gas natural y otro
de líquidos (de condensado) desde el Chaco
boliviano hasta
un puerto chileno en el Pacífico, para llevar adelante el
negocio de exportación de LNG. Aseguraban que el tendido
de ductos al puerto peruano de Ilo sería más costoso
en términos de inversión versus un puerto chileno.
Aparentemente la "opción chilena" era más barata.,pero
por razones de historia y sentimiento los bolivianos demostraron
que no se va a permitir construir ni invertir en puertos de Chile.
Tanto
gobiernos como inversionistas de Bolivia y Perú eventualmente
podrían aproximar a los consorcios internacionales que están
a cargo de la comercialización del gas natural, para que
y de darse las condiciones comerciales, legales, políticas
y tarifarias, construir en puerto de Ilo en vez de doble inversión,
una sóla planta de licuefacción, instalar una planta
termoeléctrica (que alimentaría no sólo las
operaciones de la planta de licuefacción del puerto, sino
de la región adyacente), una de conversión de gas
a líquidos (gas to liquids) y otra de petroquímica
y fertilizantes.
El puerto reune las condiciones técnicas
apropiadas (unas mil hectáreas
y es de aguas anti tsunamis). Los costos podrían bajar si las compañías
multinacionales a cargo de los proyectos -siempre confiando en la estabilidad
y la certeza de legislación transparente y confiable- cuando se arrienden
buques metaneros, en vez de dos flotillas, para que carguen
el gas líquido
y naveguen hasta el puerto de Ensenada en México, en donde estaría
una planta de regasificación y de allí rumbo a California y a
mercados locales mexicanos.
Podríamos estar siendo testigos, sin mezquindades, lo que
podría denominarse la Confederación Energética
Perú-Bolivia, de beneficio para las dos naciones y del Continente.
* Boris
Gómez Úzqueda , es ex director general y ex
viceministro del Ministerio de Desarrollo Económico boliviano
(2002-2003). Master en Administración de Empresas. Consultor.
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