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Artículo
Caracas / Venezuela - Miércoles 2/04/03
 
 

El terrorismo de Estado mundial*
Stella Calloni / La Otra Aldea - 02/04/03




(*)Nota: artículo publicado en septiembre del año pasado por "Desafíos", revista del MoPaSSol, en la que se anticipa el actual escenario

Los cruentos atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y otros del 11 de septiembre del 2001, han servido esencialmente al gobierno de George W.Bush para avanzar en su proyecto mundial de dominación, y América Latina -su patio trasero y reserva estratégica- resulta así uno de las mayores víctimas de esta situación, junto con el Medio Oriente.

La "guerra infinita y permanente" contra el terrorismo que impuso Washington al mundo favoreció la industria bélica como desde hace tiempo no sucedía, reinstaló el esquema de la "guerra fría", alentó el llamado "mercado de la seguridad nacional" y en otros aspectos arrasó con los derechos humanos, de los pueblos, las leyes internacionales vigentes y las soberanías en el marco real de una dictadura mundial y globalizada.

El periodista estadounidense Andy Robinson analiza que "para algunas empresas, el nubarrón mortífero de acero, cristal, hormigón y combustible que cayó sobre Manhattan Sur ( el 11 de septiembre) iba cargado también de oro. Raytheon, fabricante de tecnología militar, por ejemplo. Sus directivos calculan que los 37.000 millones de dólares que el Estado quiere destinar a seguridad nacional -desde modernización de sistemas de detección en aeropuertos y puertos hasta nuevas generaciones de software para vigilar a los extranjeros que entran en EE.UU.- le generará negocio por 8.000 millones de dólares, equivalente al 50% de sus beneficios del año pasado".

Robinson cita que "en plena metamorfosis de empresa de defensa a proveedor de tecnología de seguridad, Raytheon ha rediseñado su fusil marino Phalanx, instalado en muchos buques de guerra estadounidenses, para reconvertirlo en mecanismo de protección de centrales nucleares". También se refiere a Northop Grumman, "otro histórico fabricante militar -cuyo futuro, como el de Raytheon parecía en entredicho tras el fin de la guerra fría-, ha adaptado su tecnología para suministrar sistemas antiterroristas a lanchas de patrulla de los guardacostas. Todo esto al margen de los jugosos negocios que una guerra en Irak supondría para Northop y Raytheon, fabricante de los sistemas de dirección de misiles como el Tomahawk y aviones de guerra desde el F-15 hasta el B2.". Así añade Robinson "mientras el resto de la bolsa agonizaba, la acción de Raytheon se disparó un 80% entre septiembre del 2001 y agosto del 2002, impulsada por el avance de la nueva legislación de Homeland Security (seguridad nacional) por la Cámara de Representantes".

También fueron altamente beneficiados la nueva economía de software y telecomunicaciones, entre estos -cita Robinson- I-Vision, que era considerada un "ángel caído" de la economía de redes californiana y había anunciado un ajuste del 6% de su plantilla poco antes del 11 de septiembre. "La acción de I-Vision se había desplomado hasta una cotización irrisoria de tres dólares. Todo cambió gracias, presuntamente, a Ossama Bin Laden y a aquel zapato bomba" de uno de sus seguidores". También recuerda que "en la primavera del 2002, la nueva Administración de Seguridad del Transporte hizo dos pedidos a I-Vision por más de 150 millones de dólares. I-Vision amplió capital al precio de 36 dólares la acción, doce veces más que su precio anterior al 11-S”.

Asimismo se señala que son muchas las empresas de software beneficiadas “como Systems de Silicon Valley, mientras que la Administración Federal de Aviación recibió nada menos que 23.000 propuestas y prototipos de nuevos artilugios de seguridad en los primeros meses tras el 11-S, desde televisión ‘inteligente’ de circuito cerrado hasta herramientas de detección de explosivos”. También Dave McIntyre del Homeland Security Institute mencionó esta misma situación recordando que "el inicio de la guerra fría generó muchas oportunidades de negocio y la llegada del terrorismo apocalíptico es tan importante como la guerra fría". Dado el peligro de recesión, el abultado presupuesto de seguridad interna puede tener un bienvenido impacto keynesiano. "Impulsará la economía", sostiene McIntyre.

Sin embargo el tema es que los analistas estiman que un presupuesto tan enorme como el que corresponde al nuevo Departamento de Seguridad Nacional " generará negocios de dudosa legitimidad, sobre todo para empresas dispuestas a canalizar dinero hacia los grandes partidos políticos y sus representantes en el Congreso". A esto se añade la carrera armamentista desesperada ante los anuncios de guerra contra Irak, utilizando argumentos ya remanidos para otras intervenciones (recordar el supuesto aeropuerto militar cubano que se construía en la isla caribeña de Granada o los supuestos galpones de ‘peligrosas’ armas soviéticas en Nicaragua sandinista, que en realidad eran alimentos no perecederos que eran enviados por la solidaridad mundial para repartir en todo el país).

El periodista y escritor Saul Landau habla de la presidencia "publicitaria" al referirse al gobierno de Bush. "El aislado y evasivo Vicepresidente Dick Cheney emergió de su escondite para informar a la prensa que Irak bajo el Presidente Saddam Hussein es una ‘amenaza mortal’ para Estados Unidos. No hace falta decir que Cheney no brindó al público prueba alguna de su acusación de que Saddam pronto tendrá armas nucleares… no importa que el ex inspector de armamentos de la ONU Scott Ritter diga que Cheney está tendiendo una cortina de humo: los bushistas ya decidieron que se van a la guerra. Y usan la técnica de repetición de la publicidad, en vez de utilizar la lógica y la evidencia para probar sus acusaciones. El público estadounidense debe lidiar cada día con un diluvio de mensajes, anuncios que lo bombardean día y noche.", señala.

Asimismo otros analistas de los últimos días como Félix López y José Luis Méndez advierten sobre la doble moral de estos mensajes del gobierno estadounidense. "El terrorismo – dicen- no llegó a Nueva York de la mano de los secuestradores que estrellaron dos aviones contra el World Trade Center. Otro 11 de septiembre, pero de 1974, se "estrenó" en aquella ciudad Omega-7, una organización contrarrevolucionaria que puso en la mirilla de sus crímenes a representantes o simpatizantes de la Revolución cubana. En esa obsesión, los terroristas de Omega-7 nunca hicieron diferencias entre ciudadanos cubanos o norteamericanos. Al actuar en zonas céntricas y populosas de New York City, Nueva Jersey y Miami, aquellos matones expusieron al peligro de sus bombas, bazucas y metralla a personas inocentes, saciando con su sangre una incontenible sed de venganza y odio.

Nueve años de impunidad tuvieron que transcurrir para que Eduardo Arocena, el cabecilla de esa maquinaria de matar, fuera llevado en 1983 ante el Gran Jurado que lo declaró culpable de violar 42 estatutos federales. Pocos ciudadanos norteamericanos conocen que cada 11 de septiembre, y durante muchos años antes del desplome de las Torres Gemelas, Omega-7‘celebró su cumpleaños’ con una acción terrorista, hechos que se suman a una abominable saga de 61 atentados, 55 en diversas ciudades estadounidenses y 6 en Puerto Rico".

En su minucioso raconto de esta situación señalan que "un informe desclasificado del FBI (Dc 20535, Washington, 29 de octubre de 1993) recoge con lujo de detalles el historial criminal de los miembros de Omega-7. De Pedro Remón, uno de sus principales matones, dicen haber sabido por primera vez en diciembre de 1980, fecha en que el INS lo detiene en la frontera con Canadá, horas después de haber colocado con Ramón Sánchez una bomba en el Consulado de Cuba en Montreal. Luego de su arresto, Arocena aceptó colaborar con la investigación, y marcó a Remón como el más ‘destacado’ de sus soldados terroristas.

Llegada la hora de Pedro Remón, este se negó a colaborar y fue condenado a solo 10 años de cárcel y 20. 000 dólares de multa. De la prisión, sin que nos asombremos, corrió a El Salvador para unirse a Luis Posada Carriles, con quien comparte hoy un encierro casi virtual en la capital panameña, luego de ser detenidos poco antes de que intentaran volar por los aires el Paraninfo de la Universidad de Panamá, donde el líder cubano se reuniría con centenares de estudiantes. Posada Carriles- uno de los gusanos cubanos claves en la trágica Operación Cóndor y en la guerra contra Nicaragua- (subrayado nuestro) debe sentirse a gusto con sus halcones terroristas.”

Los analistas recuerdan también que “además de Pedro Remón, lo acompaña(a Posadas Carriles), Guillermo Novo Sampoll, el asesino del ex canciller chileno Orlando Letelier y su ayudante Ronnie Moffit, una joven norteamericana de 22 años; y está también Jiménez Escobedo, quien disparó contra el funcionario cubano D'Artagnán Díaz Díaz, asesinado en México el 23 de julio de 1976. Todavía hoy, la inmensa mayoría de los norteamericanos desconocen esta historia, y hasta ignoran por qué los grupos mafiosos y extremistas de Miami intentan devolver a su medio a los terroristas prisioneros en Panamá". Además de estos informes analíticos otro tema clave es el de la actividad estadounidense en torno al petróleo, como se verá más adelante.

Las consecuencias en América Latina

La posibilidad de que Estados Unidos intente algún tipo de acción militar en Ciudad del Este, Paraguay en la zona de la Triple Frontera durante las maniobras militares previstas para octubre próximo en Misiones, no surgIó de una simple especulación. Se trata del avance de una apresurada militarización estadounidense a consecuencia de la guerra antiterrorista declarada por la administración de George W. Bush.

Esa declaración de guerra anuló las soberanía, desconociendo las fronteras después de los atentados del 11 de septiembre del 2001 sirviendo como anillo al dedo para avanzar en el esquema de Guerra de Baja Intensidad (GBI) diseñada para controlar los previsibles conflictos que agitarían a América Latina, bajo la imposición del denominado "terrorismo económico". A esto se agrega la prioridad dispuesta por Washington para asegurarse reservas petroleras y otros productos estratégicos en América Latina. Como señala un analista local "la convocatoria del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en el marco de la Organización de los Estados Americanos (OEA) dos semanas después de los atentados del 11 de septiembre ha generado en algunos países de la región la iniciativa de buscar nuevas formas de militarización de su vida pública, usando como escudo la movilización mundial contra el terrorismo que lidera Estados Unidos".

La presencia de Alvaro Uribe en el gobierno de Colombia desató más demonios aún y las iniciativas de los jefes militares que proponen una lucha contra el terrorismo en toda América Latina, dan la pauta de lo que puede venir en la región. Periódicos colombianos advirtieron sobre la posibilidad de crear un "comando militar unificado" de las Américas, donde los ejércitos de la región se ocuparían de combatir contra el terrorismo donde se encuentre y bajo comando de Estados Unidos. Una especie de fuerza multinacional de "Despliegue Rápido" para actuar donde se la necesite. Si ya eran constantes las maniobras militares y la presencia de tropas estadounidenses en el Cono Sur, incluyendo su acción directa, como en el Chapare de Bolivia o en el Chaco paraguayo, en Argentina y en otros países, el Plan Colombia que amenaza a toda la región desde el año 2000, fue el disparador de estos años e hizo regresar la "guerra fría" a América Latina.

Una serie de maniobras y operaciones en distintos países sentaron las bases para los nuevos movimientos, como los que se proponen en Argentina para los próximos meses y en otros países provocando una fuerte reacción de Brasil, entre otras naciones. Analistas brasileños advierten que desde el Plan Colombia, se avanzó en el 2001 hacia la "iniciativa Andina" y a otros planes como "Nuevos Horizontes" que han permitido el ingreso de tropas a distintos países como Guatemala y Paraguay. Por medio de la iniciativa Andina precisamente se propuso crear una fuerza multinacional para actuar en una intervención a Colombia, donde las guerrillas fueron calificadas por Washington como el "mal terrorista" que hay que eliminar. Las advertencias apocalípticas de funcionarios estadounidenses que ubican a Colombia como una amenaza tan grande como la de Afganistán, espantan a los latinoamericanos del sur. Washington menciona su disposición constante- como ya lo ha hecho antes- de enviar millones de dólares para armas a paises que se comprometan con su guerra “contra el mal” y dentro del Plan Colombia ya instaló radares y puestos de vigilancia en varias naciones. Así la Guerra Fría volvió a la región.

El temor de sectores de las fuerzas armadas del Cono Sur es que la presencia militar de Estados Unidos en esta subregión complementa el esquema de la base estadounidense en Manta, Ecuador, y permite una serie de operaciones conjuntas que involucrarían a otros países, a la vez que se menciona el funcionamiento de la Escuela de Selva de Coca en la región selvática de Ecuador, donde se entrenarían a militares brasileños, colombianos y ecuatorianos en técnicas de guerra. También se mencionan los aportes que realiza a este conjunto la Base Naval de Iquitos, en el norte de Perú, donde habría más de medio centenar de asesores estadounidenses con lanchas rápidas como las que patrullan en la zona de Zarate Brazo Largo, en el río Paraná en la Argentina. La reciente denuncia de Amnesty Internacional sobre el entrenamiento de soldados peruanos, a los que se sometía amarrados, a choques eléctricos y cuyas imágenes conmovieron al mundo, indican el tipo de asesoramiento común a los viejos esquemas de la Escuela de las Américas en el Comando Sur estadounidense . Esta institución- ya fuera de Panamá- prevé para este año una cantidad de operaciones y en esto se inscribe la supuesta asistencia para el desarrollo ambiental, que ha firmado con varios países del Sur. Mediante ese convenio marines armados hasta los dientes ingresaron al territorio de la provincia de Misiones para supuestamente combatir al mosquito portador del dengue. Desde el sur se miran también con preocupación los movimientos en instalaciones militares de Estados Unidos en Honduras, El Salvador, Ecuador, Perú y otros lugares y la reciente movilización de tropas estadounidenses en Costa Rica, donde también se denuncia la intención de establecer una base. El plebiscito que se realizó en Brasil en estos días incluye una consulta sobre la autorización brasileña para el funcionamiento de la "Base de Lanzamientos de Alcántara", en el Estado de Maranhao. Este Centro fue creado por el gobierno brasileño en 1982 y en el 2000 la actual administración signó un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para cesión de dicha base, lo que se está discutiendo airadamente en la Comisión de Constitución y Justicia de Diputados, y allí se denuncian las consecuencias para el país y la "pérdida de la soberanía en el lugar" si esto se concreta. El plebiscito demostró el rechazo general a la cesión de la Base de Alcántara a Estados Unidos. En Argentina hay resistencias ante la instalación de la base estadounidense en Tolhuin, Tierra del Fuego en el extremo sur como parte del "Sistema Internacional de Vigilancia para la Prevención y Prohibición de Ensayos y Explosiones Nucleares", que en realidad en la letra menuda cumplirá otra función.

Toda esta movilización se acentuó con la anunciada guerra contra Irak. La embajadora de Estados Unidos en Colombia Ann Patterson confirmó que esto demanda tener en cuenta la situación petrolera. En febrero pasado dijo que si bien América Latina no cubriría el desabastecimiento de petróleo, "tiene un margen de maniobra para evitar la especulación de precios". La necesidad de establecer el control estricto en América Latina, forzando a los países petroleros y aun a los que tienen menos reservas, se apresura así. En tanto es una preocupación generalizada aquí la presión de Washington para que se otorgue inmunidad diplomática a sus tropas que realizarán ejercicios militares conjuntos con el ejército argentino. El pasado 4 de abril el diario El Territorio de Misiones, reveló el temor de la población de que los próximos ejercicios estadounidenses sean utilizados para maniobras y acciones ilegales en Ciudad del Este, Paraguay. "Estados Unidos pide autorización para entrar en territorio argentino y ejecutar terroristas fuera de su país. Pide permiso para asesinar. Ante esa circunstancia, la Argentina dice no", sostuvo una fuente gubernamental citada por el periódico. Esto hace presumir sobre una maniobra ilegal en una zona que desde 1996 Washington transformó en una amenaza contra su seguridad con la intención de ir perfilando allí la instalación de una base militar de control de hecho apuntando al díscolo Brasil. Este país lidera la negativa a conformar una fuerza multinacional para intervenir en Colombia. Los militares brasileños realizaron impresionantes maniobras para demostrar que están preparados para cuidar su país y sus fronteras. Y ahora velan por lo que podría suceder en la Triple Frontera después de las advertencias de funcionarios del Pentágono sobre esta zona.

El comandante en jefe interino del Comando Sur del Ejército norteamericano, Gary Speer, afirmó que su fuerza "reconoció (en la Triple Frontera) una amenaza terrorista viable en América latina mucho antes del 11 de septiembre" y que si esa amenaza, "no es expuesta y removida, representa un potencial de peligro tanto para nuestra seguridad nacional como para la de nuestros vecinos". La exposición de Speer se realizó en el parlamento donde mencionó la "Guerra contra el terrorismo y la política estadounidense en Colombia”. Dijo también que en el Comando Sur “nosotros venimos monitoreando actividades terroristas durante años, incluyendo incidentes como los ataques con bombas contra la embajada israelí en Buenos Aires y la sede mutual judía en la Argentina, en 1992 y 1994, atribuidos a Hezbolá". Según Speer, "recientemente grupos terroristas internacionales se dirigieron hacia algunos países de América latina", donde encontraron "puertos seguros desde los cuales sostener operaciones a nivel mundial". El militar señaló que la zona de la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, que -afirmó- "sirve como base de soporte para grupos radicales islámicos como Hezbolá, Hamas y Al Gama´at al-Islamiya".

Todo esto cambió el escenario en el sur. Por primera vez en 132 años las fuerzas armadas brasileñas discuten un documento donde ya no se considera a la Argentina como una hipótesis de conflicto armado para ese país, Brasil trata de llegar a acuerdos dentro del Mercado Común del Sur y establecer sus esfuerzos en la Amazonía en su frontera con Colombia. "Los avances estadounidenses han acelerado la reacción de varios países; en el caso de Brasil la iniciativa tiene como fundamento el hecho de compartir el mismo espacio geopolítico y las mismas preocupaciones por la estabilidad regional. Pero los brasileños tienen, en la mira, un proyecto más ambicioso: extender esa cooperación defensiva a toda América del Sur" señala un análisis.

Todo esto está en la región conjuntamente con el avance del terrorismo económico, impuesto a sociedades que han retornado a 50 años atrás como sucede en Argentina. Y además se ha movilizado la sociedad en torno a temas de seguridad colectiva, cuando mafias y bandas organizadas actuando con el poder político local y mundial ponen su cuota de criminalidad para azuzar los autoritarismos. América Latina sin embargo resiste y esto crea tantas contradicciones al poder mundial, como sus desvaríos y la impunidad con que pretende avanzar y ya hay países que no se pliegan tan fácilmente a la maquinaria de una guerra que puede arrastrar al mundo a la hecatombe. Asimismo a lo interno, ya hay acciones de intelectuales, y de un sector de la población que ha comenzado a reaccionar ante las temibles medidas de seguridad interna y sus graves consecuencias en desmedro de todos los derechos ganados. Ser gendarme en un mundo acosado por la injusticia y a la vez despierto en sus derechos no será fácil. Y ya se está sintiendo.


 
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