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Caracas / Venezuela -
 


El revocatorio y la Chevron-Texaco
Domingo Alberto Rangel / Semanario Quinto Día No. 406 (Venezuela) - 20/08/04

El referéndum revocatorio tuvo una virtud: reestableció las proporciones de los distintos bandos que pugnan en la lisa política del país. La oposición, tal como ella se manifiesta, es un grupo pequeño y desprestigiado desde hace mucho tiempo. Pero goza de un factor que por sí mismo magnifica y proyecta: es la favorita, algo así como la sultana de la gran prensa. Cualquier grupúsculo, elitesco o no, si recibe los auspicios de un periódico o de una planta de TV, adquiere proporciones de gigante.

En la oposición hay dos estratos o niveles. El tradicional lo forman AD, Copei y otros partidos de ayer, reducidos todos a sombras, especie de ancianato desprestigiado y maloliente. Esos partidos existen aun reducidos a caricatura grotesca, porque controlan alcaldías y gobernaciones que suministran combustible burocrático suficiente para mantener una nómina de delincuentes. El otro factor que los mantiene en pie es la simpatía que les proporciona la gran prensa. El segundo estrato de la oposición está constituido por ese fascismo elegante y, por ende, inocuo de Primero Justicia, fascismo de niños bien que saben portarse como caballeros, con aire de "¿qué me huele?". Primero Justicia no pasará jamás en Caracas de Altamira y Prados del Este a Catia o El Valle y en Maracaibo de Bella Vista a El Saladillo. Será más un tea party que un partido político. Con este catálogo de fuerzas, ¿podía la oposición vencer?

Un monstruo político

La oposición quiso revocar a Chávez y ha terminado, por el contrario, haciendo de él un monstruo de poderío como no se veía en Venezuela desde los tiempos de Juan Vicente Gómez. Chávez ya controlaba, antes del referéndum revocatorio, todo el poder público nacional. Disponía de ese zoológico que es la Asamblea Nacional y de ese casa de citas que es el Tribunal Supremo; ahora va a tener las gobernaciones y alcaldías que le apetezca.

Es obvio que la primera consulta electoral proporcionará a Chávez el control de las alcaldías y gobernaciones que todavía giran en torno a la oposición. Buscaba la oposición desalojar a Chávez y terminó arraigándolo a la Presidencia con fuerza casi telúrica. Ahora Chávez es un hombre enquistado.

En las democracias burguesas como la nuestra, quienes fracasan de tal manera presentan su renuncia. Fue lo que hizo, para citar un caso histórico, Neville Chamberlain; cuando los nazis en el canal de la Mancha, Inglaterra vivía la hora más acosada. Ningún dirigente de la oposición renunciará, por supuesto. En Venezuela, el único que ha renunciado es don Vicente Emparan, quien por este gesto merecería un monumento.

La oposición, con los actuales dirigentes o con otros, va a vivir ahora tiempos difíciles. Algunos barones de la prensa, la radio y la TV ya comienzan a abandonarla o la abandonaron hace tiempo. El capital no se marida con los vencidos.

Ahora Chávez será como un gran duque ruso en una corte de boyardos. Era lo que quería ser el camarada Stalin, según su biógrafo Simón Segbab Montefiore,

¿Volvemos al quehacer productivo?

Si yo fuera burgués estaría pidiendo que luego del referéndum revocatorio nos dedicáramos a los trabajos productivos. Volver a la seriedad de la labor cotidiana, dejar de ser águilas para ser un poco bueyes de labor, sería el pedido de un buen burgués en la Venezuela de hoy. No hacen falta esos pedidos. De orientar la economía venezolana se están encargando las grandes transnacionales, a las cuales les incumbe tal responsabilidad en el mundo globalizado de nuestros días. El capitalismo ha reducido todo a su más simple expresión. Las fuerzas dominantes, ayer dispersas o difusas, han terminado siendo una sola o unas pocas.

De Venezuela se va a encargar la Chevron-Texaco, que ya logró la plataforma deltana mientras el comandante hablaba paja antiimperialista. Ahora la misma Chevron-Texaco va a reconstruir la Gran Colombia mediante el gasoducto Guajira-Maracaibo que mañana será Maracaibo-Guajira-Panamá.

Se acabaron aquellos días de cartilla patriótica cuando el comandante hostilizaba a los colombianos en San Antonio del Táchira; ahora hostilizar a Colombia implicaría enfrentarse a la Chevron-Texaco que es una de las favoritas del clan Bush por añadidura. Aún más, el gasoducto no tardará en cruzar también la frontera entre Venezuela y Brasil buscando esa joya industrial que es Sao Paulo. Y los compatriotas bolivianos pensando que no tienen mercado para su gas. En menos de un decenio, el gas de Tarija, sur de Bolivia, va a llegar a Maracaibo, vía Brasil. Si la Chevron-Texaco no tiene suficientes recursos para estas épicas labores, allí están la Occidental Petroleum y la Halliburton, cercanas a Bush, para ayudarla.

Imperialismo e integración

Se creía que el imperialismo yanqui era enemigo de la integración y algunos compañeros presentaron la integración como panacea. El imperialismo es enemigo de una integración que no se realice bajo su égida o control, o sin su participación. El gasoducto Guajira-Maracaibo es hoy la tarea o empresa integradora más poderosa entre Venezuela y Colombia con la perspectiva de enganchar a otros países. Es posible que esté naciendo con este medio de transporte, una de las fuerzas integradoras más conspicuas de América Latina.

El imperialismo yanqui no estorbará, censurará u hostilizará estas iniciativas o a otras semejantes.
El comandante Chávez era el favorito por eso del Departamento de Estado en el referéndum revocatorio. Alguien a quien encontré el sábado 14 de agosto, me dijo que la CIA iba más allá del Departamento de Estado porque no escondía sus simpatías hacia Chávez. Quedé estupefacto. Pero reflexionando con calma, asimilé aquella noticia. ¿No dijo Marx que el capital es audaz cuando tiene ganancias? Y con Venezuela y Colombia, por ahora, y mañana Panamá y Brasil, la Chevron-Texaco va a llenarse.

* Domingo Alberto Rangel


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