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Caracas / Venezuela -
 


Algunas tareas pendientes de la Revolución Bolivariana
Eudes Vera / Soberania.info - 03/09/04

Terminada la Batalla de Santa Inés con la aplastante victoria de las fuerzas Bolivarianas, resulta oportuno y aleccionador hacer un análisis de los resultados y un recuento de las fortalezas y debilidades del proceso, a los fines de reforzar las primeras y minimizar las últimas para así garantizar la victoria en las futuras batallas a enfrentar.

Lo primero que debemos señalar es que un voto por la oposición del 40% resulta inaceptable para todo revolucionario, si se toma en cuenta todo el daño que esa oposición irracional y entreguista le ha causado al país, sobretodo considerando que el sostén principal del proceso bolivariano son las grandes masas de pobres. Como es sabido, el 81% de la población venezolana está ubicada en el campo de la pobreza, de lo cual se infiere que la oposición logró atraer a por lo menos un 30% de esa población y por supuesto a un altísimo porcentaje de la clase media. Ejerciendo la autocrítica y a riesgo de que se nos califique de aguafiestas, tendríamos que preguntarnos cuáles son las causas de ese fenómeno. Además del obvio lavado de cerebro que en esos sectores llevaron a cabo los medios de comunicación social privados, creemos que hubo 3 causas principales de esa deserción de parte de los sectores humildes y de gran parte de la clase media, a saber: La pérdida del poder adquisitivo, la alta tasa de desempleo y los niveles intolerables de inseguridad en barrios y urbanizaciones. A su vez, esas 3 causas nos señalan las principales e impostergables tareas que la revolución Bolivariana debe acometer para lograr su consolidación definitiva.

Tarea 1.
Aumentar el poder adquisitivo

A fines de 2003, más de 50 profesionales venezolanos de distintas disciplinas dirigimos una Carta abierta al Presidente Hugo Chávez Frías Con motivo de la anunciada devaluación del bolívar, en la cual solicitábamos encarecidamente que no se consumara la devaluación de nuestro signo monetario, anunciada para el 2004, porque no estaban dadas las condiciones macroeconómicas que lo justificaran. Igualmente, alertábamos sobre la inflación y la pérdida de poder adquisitivo que tal medida acarrearía sobre las grandes mayorías nacionales, sostén principal del Proceso Bolivariano. Es más, nos atrevimos a afirmar que esa injustificada devaluación constituía el arma secreta de la contrarrevolución.

Ignoramos si la carta llegó a manos del Presidente, si bien la misma obtuvo alguna resonancia en Internet y el diario VEA publicó un resumen de una página. A pesar de ello, no fuimos oídos y el 12/02/04 se llevó a cabo la temida devaluación del bolívar. Lamentablemente, el tiempo nos ha dado la razón: Los efectos devastadores de esa devaluación sobre el poder adquisitivo de las masas populares están a la vista, a pesar del aumento del sueldo mínimo en un 30% y de la proliferación de los Mercales. La depreciación del bolívar explica en parte el porqué esa oposición mediocre obtuvo el 40% del voto popular. Pero todavía hay tiempo para rectificar. Hoy en día, la economía venezolana ha experimentado un repunte significativo que se manifiesta en un incremento del PIB de más del 12%, un nivel de las reservas internacionales que sobrepasa los 24 millardos de dólares, una recaudación record de impuestos, una deuda externa manejable y un valor del petróleo que supera los 30 dólares por barril, con tendencia a mantenerse alto durante al menos un par de años más. A pesar de esa realidad, el dólar se mantiene artificialmente sobrevaluado con el pretexto de proteger a un grupito de exportadores privados, en detrimento de las grandes mayorías. Es tiempo, por tanto, de iniciar un proceso de recuperación de nuestra divisa, con la finalidad de recuperar el poder adquisitivo de los venezolanos. Para ello proponemos ir disminuyendo desde ya la cotización del dólar oficial a razón de 20 bolívares por mes o un 1% de revaluación mensual del bolívar. Una apreciación gradual y modesta como la que proponemos no debe perjudicar significativamente la capacidad exportadora de bienes y servicios no petroleros. El proceso revaluatorio debe mantenerse mientras perduren las condiciones macroeconómicas favorables.

La revaluación servirá, además, para el retorno de los capitales fugados del país y para la adquisición estratégica a precios más bajos de los insumos que requiere el desarrollo industrial y agroindustrial del país, preparándonos de esta forma para futuras agresiones o bloqueos por parte del imperio del norte. Es de hacer notar que la apreciación propuesta no traería fuga de divisas, pues se llevaría a cabo bajo el régimen de Control de Cambio, el cual por supuesto debe mantenerse.

Tarea 2.
Aumentar el Empleo

La Misión Vuelvan Caras debe comenzar a producir sus frutos pronto, contribuyendo significativamente a disminuir la tasa de desempleo. Pero paralelamente se deben desarrollar otras industrias como: el Turismo Nacional (el cual debe masificarse y ponerse al alcance de las grandes mayorías. No es posible que las impresionantes maravillas naturales de Venezuela sólo la disfruten los turistas extranjeros), las Telecomunicaciones (para acabar con el oligopolio de CANTV y TELCEL que encarecen los servicios a su real antojo. En este sentido, es plausible la iniciativa del Presidente de constituir la empresa CVG Telecom). Entre otras tareas que se pueden emprender para el alivio del desempleo se pueden mencionar: el desarrollo de la Tecnología de Información, el acceso masivo a Internet, el ensamblaje masivo de computadoras, electrodomésticos y muebles del hogar, la fabricación en gran escala de vehículos económicos para las clases populares y de tractores para la agricultura, la creación de grandes comunas o cooperativas agrícolas, la construcción de la vialidad agrícola, la repavimentación de las deterioradas vías urbanas, la aceleración de la Misión Vivienda, la unificación de todo el país por autopistas y vías férreas entre las ciudades principales, etc.

Tarea 3.
Minimizar la Criminalidad

Es apremiante minimizar la alarmante criminalidad que azota al país de tal modo que las calles en barrios y urbanizaciones ofrezcan seguridad a los ciudadanos las 24 horas de cada día. Es urgente detener el desangramiento del país que ocurre cada fin de semana. Es claro que las distintas Misiones que adelanta el gobierno Bolivariano contribuyen en alto grado a la reducción de la exclusión social y de la marginalidad, causas principales de la criminalidad, pero las mismas deben complementarse con otros programas que extirpen otras causas no menos importantes de la inseguridad como lo son la tenencia de armas de fuego y el tráfico y consumo de drogas. En este sentido, es propicia la idea del Presidente Chávez de convertir las patrullas electorales en patrullas sociales y darle un carácter de permanencia en el tiempo. En efecto, en cada barrio o urbanización los patrulleros pueden llevar a cabo una efectiva labor social, pues su contacto con los electores les permite registrar la situación socioeconómica de éstos, si están desempleados o subempleados, si practican deporte, si estudian, su nivel educativo, la condición de sus viviendas o la carencia de las mismas, el estado de los servicios públicos y los problemas que confronta la comunidad. La idea es que en cada calle estén identificados no solo los ciudadanos decentes que viven en condiciones de marginalidad, sino también los desadaptados sociales, los azotes de barrio, los tenedores de armas de fuego, los consumidores y traficantes de drogas, etc.

En tal sentido proponemos la incorporación como Trabajadores Sociales de aquellos patrulleros desempleados que posean un nivel educativo mínimo de Bachiller. El sueldo de esos trabajadores sociales debe provenir de las alcaldías, del gobierno nacional y de las empresas privadas Luego de ser entrenados en Trabajo Social, los patrulleros podrían ser incorporados a Comités de Vigilancia y Seguridad, en carácter de Coordinadores. Los comités deben funcionar en cada cuadra del barrio o urbanización y estarán en estrecha comunicación con los cuerpos policiales y con los habitantes de la cuadra para prevenir, combatir y disuadir el delito, las 24 horas de cada día. Paralelamente deben instalarse en cada barrio o urbanización, además de canchas y campos deportivos, módulos policiales enlazados entre sí y con los comités de vigilancia y seguridad mediante una red de comunicación. Paralelamente la Asamblea Nacional debe promulgar con carácter de urgencia una nueva ley que prohíba y penalice con severidad la tenencia de armas de fuego por civiles, pues las armas deben ser de uso exclusivo de la Fuerza Armada y de los cuerpos policiales. La tenencia de armas de fuego por civiles debe ser un delito equiparable en gravedad al tráfico de drogas. Igualmente, la ley de Tenencia y Uso de Armas de Fuego debe regularizar el uso de las mismas por los cuerpos policiales, quienes sólo deben emplearlas para repeler una agresión y con estricto apego al principio de la proporcionalidad. Debe penalizarse severamente el uso abusivo e injustificado de las armas por los cuerpos policiales, así como las ejecuciones de seres humanos por esos cuerpos. Aunada a la anterior ley, la Asamblea debe agilizar la aprobación de la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión, a los fines de regular el contenido violento de los programas televisivos.

El patrullero social debe convertirse en un auténtico líder de la comunidad donde reside. Entre sus funciones debe estar ejercer la Contraloría Social de las autoridades locales y regionales, a través de la celebración periódica de Asambleas Populares, en las cuales se pulse la voz de la comunidad de tal manera que los patrulleros sirvan de puente entre las comunidades y las autoridades locales y regionales para el planteamiento de las necesidades y problemas de esas comunidades, con miras a su más pronta solución. Si las autoridades no dan respuesta satisfactoria en un plazo razonable a los planteamientos de la comunidad, los patrulleros deben recoger firmas entre los vecinos para la remoción de los funcionarios designados o para la revocatoria del mandato de los funcionarios electos. Los patrulleros sociales sólo deben seguir las líneas que trace el Presidente Chávez o las Asambleas Populares y deben estar liberados de cualquier disciplina partidista.

Las tres tareas que hemos mencionado son las más apremiantes, en nuestra opinión, para recuperar a esas masas de venezolanos pobres y de clase media que votaron por el Sí. Hay otras tareas pendientes no menos importantes, como por ejemplo la necesidad de aprobar la Ley de Seguridad Social con la cual está en mora la Asamblea Nacional y la Ley de Policía Nacional, pero no las abordaremos aquí en aras de la brevedad.

* Eudes Vera - Ingº Electricista - Email: eudesvera@cantv.net


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