De los mitos a los hechos
Francisco Mieres* / Soberania.info
- 10/09/04
|
Una
vez pasado el rubicón del referéndum, con la
participación activa del 70% del electorado, y habiéndose
refrendado una vez más a Chávez como
presidente, el reto que le plantea el grueso de sus partidarios,
según
el testimonio del conjunto de movimientos enlazados en "Conexión
social para el poder popular", es
pasar de las palabras a los hechos en cuanto a la promesa de impulsar
una "revolución (real)
en la revolución" (presunta),
a través de
la participación
popular genuina del pueblo como protagonista en la toma y la ejecución
de las decisiones claves, geoestratégicas, como las concernientes
al petróleo y en general la energía, y no en el simple
papel de contralor social a posteriori, después que el mal
está hecho.
El cumplimiento de tal promesa, la democracia
directa, el poder popular, es lo que aseguraría que en verdad "Venezuela
cambió para siempre" y que aquí "todo cambió".
Ello haría posible, o por lo menos sometería a prueba,
la utopía de la revolución pacífica, construida
a conciencia desde abajo, poniendo en juego "los poderes
creadores del pueblo".
Los integrantes de "Conexión social" creen
a pie juntillas que tal utopía es viable. "La Razón" de
la pasada semana se dedicó en gran medida a uno de los grandes
problemas pendientes en este sentido: el de la política
petrolera y energética en general. Esta sigue siendo la
problemática más crítica de la nación
por obvias razones geopolíticas y económicas que
se pusieron de manifiesto en los conflictivos momentos de abril
y diciembre del 2002 y en sus secuelas negativas y positivas harto
discutidas. Justo allí emergió como factor salvador
la iniciativa popular, al lado de la fuerza armada leal, para rescatar
la soberanía nacional casi arrebatada por el zarpazo del
imperio y sus lacayos. El fortalecimiento
de la conciencia, la vigilancia y la organización de los trabajadores petroleros
frente al núcleo giustibushita, y la alianza con las comunidades
y la oficialidad patriota, que se expresaría luego, el año
pasado, en el movimiento hacia la constituyente petrolera, ha sido
y es un factor clave de la solución para esta compleja materia,
pendiente aún en la coyuntura de transición hacia
la verdadera revolución que se anuncia. La
grave advertencia anti-fraude del movimiento sindical petrolero
en vísperas
del referendo fue una contribución con notable resonancia
disuasiva en el Norte. El congreso petrolero
de Maracay presentó la
propuesta de que esta alianza trabajadores-comunidades-FAN "tome
el mando", al lado de las autoridades actuales, en esta problemática
clave, en todos sus niveles, popular, ejecutivo
y decisorio, hasta el de mayor rango en el Consejo de Estado todavía nonato
(artículo 251 de la Constitución). Ello implica sacar
a Súmate-McKinsey (Plaz Castillo) de la planificación
de La Campiña, y plantear a todo el pueblo la cuestión
central de la política petrolera, tomando, por ejemplo,
la fórmula de Bernard Mommer: "una política petrolera
intermedia entre la privatización total de Giusti y la nacionalización
total de la Ley de 1975".
¿Es esto lo que quiere el pueblo? ¿O
quiere la nacionalización plena, que nos dé soberanía
y seguridad totales y nos libere de las redes y compromisos en
que nos hemos metido con las malas compañías de SAIC,
Enron, Arthur Andersen, MacKinsey y las del big oil? ¿Nuestro
compromiso principal es con el mercado de USA o debe
reorientarse hacia la integración petrolera-energética de AméricaLatina,
para lo cual se creó la OLADE (Organización Latinoamericana
de Energía)?. (No la OPEP, como se dijo por error). ¿Cómo
liberarnos de la transnacionalización y asociaciones estratégicas?
Tales son algunos de los temas que debe abordar el poder popular
constituyente.
* Francisco
Mieres
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|