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Después de la renuncia de Miguel Ángel Rodríguez a la Secretaría General de la OEA un mes después de haber asumido su cargo en septiembre del 2004, el máximo organismo hemisférico al menos pareció haber agudizado su crisis de credibilidad restándole capacidad de reacción frente a varios urgentes desafíos que preocupan particularmente a los Estados Unidos.
Francisco Flores tenía el ojo puesto en el cargo de gerente del máximo foro diplomático del Hemisferio Occidental. Sus antecedentes exageradamente pro-estadounidenses iban a profundizar aun más la crisis de la OEA si era electo. De pronto la aparición del canciller de México Luis Ernesto Derbez frente al candidato de Sudamérica José Miguel Insulza planteó que el próximo Secretario General iba a ser de una OEA dividida y poco operante, máxime si el ganador era el candidato mexicano. Éste, si ganaba, significaba la derrota de Sudamérica, una sub-región que, liderizada por brasil, estaba reclamando su espacio frente al coloso del Norte. Una OEA dirigida por Derbez iba a tener un plomo en el ala frente los deseos de Estados Unidos de recuperar el terreno perdido en América Latina durante los últimos años.
Todo indicaba que el organismo multilateral estaba imposibilitado de covertirse en aquel instrumento fluido que EE.UU. desea hasta que intervino el Presidente Chávez. Éste, en su afán de propinarle una derrota política a Washington se apresuró a, prácticamente, convertir al chileno en el candidato de Venezuela. Por lo menos esa parece haber sido la matriz de opinión que se generó a nivel regional.
Sin embargo, el empate en cinco oportunidades entre los dos candidatos, que más que ser el producto de la habilidad y la acrobacia de ambas corrientes fue una casualidad, pareció en primera instancia reflejar una agudización de la crisis de la OEA y una victoria para Venezuela al imposibilitar el triunfo del mexicano.
Todo marchaba bien para el Presidente Chávez hasta que apareció en la escena la "Dama Imperial". Fue a la capital del país líder de América del Sur y concilió con al amigo de nuestro Presidente la unanimidad alrededor de Insulza, el candidato de Venezuela. En su juego de ajedrez retiró al mexicano y logró convertir al socialista en el candidato unánime de América Latina, excepto Bolivia y Perú por razones obvias.
La elección de Insulza sustrae a la OEA de la parálisis en la cual se encontraba porque contó en medio de la crisis con más del noventa por ciento de los países del hemisferio. El apoyo de Venezuela a un chileno no contribuyó a nuestra imagen frente a Bolivia y Perú. El presidente Chávez no salió favorecido frente a esos pueblos bolivarianos. Venezuela no pudo celebrar el triunfo de quien parecía ser su candidato. En medio del escenario que había fabricado la Secretaria de Estado, Brasil, país importantísimo para Venezuela, apareció encabezando un polo distinto al ALBA reafirmado por Venezuela y Cuba.
La primera declaración importante del nuevo Secretario General de la OEA se refirió a la Democracia incluyendo a Cuba, un mensaje indirecto a Venezuela. Ahora tenemos una OEA con vigor, con un líder casi unánime y dispuesto a promover nuevas reglas y normas de la democracia en el hemisferio, para luego aplicarlas por lo pronto en los casos de Ecuador, Bolivia, Perú y particularmente Venezuela.
Vamos a ver como paga Insulza el apoyo del Presidente Chávez.
(*) Elie Habalián, Ex-Gobernador por Venezuela ante la OPEP (2003) - habalianelie@yahoo.ca
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