El Imperio a la Ofensiva
Elie Habalián* / Soberania.org - 26/07/05
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En enero del año 2001, George W. Bush fue juramentado como Presidente de los Estados Unidos. Apenas asumió el cargo procedió a nombrar una comisión al más alto nivel para rediseñar la política energética de la potencia dominante. Dicha comisión fue presidida por el propio Vice-Presidente Dick Cheney, un hombre cuya vida ha transcurrido entre el mundo de la energía y el mundo de la guerra. En menos de cuatro meses, se hizo público un documento titulado: la Política Energética Nacional, que hoy constituye, por lo menos hasta el año 2020, el mapa de ruta del gobierno estadounidense en su política energética, comercial, de relaciones internacionales, y sobre todo, de seguridad. Lo más dramático del denominado "Plan Energético de Bush" es el reconocimiento de la vulnerabilidad de EE.UU. en materia de hidrocarburos, particularmente el petróleo, debido a su creciente dependencia de las tierras energéticas árabes-islámicas y bolivarianas.
Dicho plan energético no contiene políticas de regulación del consumo de energía. Obviamente, ello iría en contra del modo americano de vivir. Ya lo había dicho el Ex-Presidente George Bush Senior durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992: "the American way of Life is not negotiable". Los Estados Unidos necesitan, en abundancia creciente, hidrocarburos baratos que no tienen en su subsuelo. Por eso en mayo del 2001, el Presidente Bush llegó a la conclusión siguiente: el control directo del petróleo y del gas natural del Medio Oriente, el Asia Central y la sub-región andina constituye una necesidad vital para la seguridad y el bienestar de los Estados Unidos.
LA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO
Este control no puede ejercerlo un tercero; es demasiado riesgo. Hace falta enviar tropas a esas tierras, pero la comunidad internacional exige una justificación para una acción que puede ser violatoria de la soberanía y del derecho internacional. De repente ocurre una curiosa coincidencia; el 11 de septiembre del 2001 sorprende al mundo. La capital financiera y la capital político-administrativa del Imperio han sido atacadas por un enemigo difuso. Inmediatamente, el Presidente Bush le declara la guerra al terrorismo, luego ocupa Afganistán. En este acto, casi el mundo entero lo apoya, salvo algunas excepciones como el Presidente Chávez que fue visto por el discurso dominante como una rara disidencia. Europa acompaña a Bush política y militarmente. Rusia se identifica con la guerra contra el terrorismo porque, por lo pronto, parecía tener un rostro islámico similar a los rebeldes de Chechenia. China condena el terrorismo y deja pasar la ocupación. Resultado: la primera fase del plan ha sido ejecutada. Esto es: controlar los yacimientos de hidrocarburos del Asia Central. Y como ñapa para su geopolítica, EE.UU. ocupa militarmente el centro de un área estratégica donde colindan Rusia, China y Europa.
La fase siguiente del plan de control directo de los yacimientos del Medio Oriente consiste en finalizar el trabajo iniciado en 1991 y domesticar a los países contestatarios de la sub-región. Irak sancionado y bloqueado por la comunidad internacional desde 1990 tiene, según Washington y Londres, armas de destrucción masiva que pueden poner en peligro la civilización y la paz del mundo, por lo que hay que desarmarlo, mejor dicho, ocuparlo. En este caso, EE.UU. afectaría seriamente los intereses energéticos y/o estratégicos de Europa, Rusia y China que no apoyarían la acción militar contra el país árabe. Bush decide lanzarse solo. ¡Bueno! En adición a Tony Blair (el de la Tercera Vía tantas veces mencionada por el Presidente Chávez), lo acompañan, entre otros, los herederos de Franco y Mussolini. Resultado: ocupado uno de los tres principales focos de amenaza a sus intereses en la sub-región, Estados Unidos refuerza su control directo sobre el mayor reservorio de petróleo y de gas del mundo. Así mismo, los soldados estadounidenses presentes en Irak tienen en las fronteras este y oeste a dos países del "Eje del Mal". Esto es: Irán y Siria, para los cuales existen planes, por lo menos, de domesticación.
TIERRA ENERGÉTICA BOLIVARIANA
En cuanto a la tierra energética bolivariana, ésta pertenece a lo que se ha dado en llamar el "Patio Trasero" del Imperio. Éste está "a pata de mingo". Su Comando Sur opera desde el sexto país bolivariano. Puerto Rico, un Estado libre asociado, se encuentra a un paso de Venezuela. El resto del Caribe prácticamente es un área de de libre movilización para la armada y la aviación de los Estados Unidos. Washington no tiene que rivalizar con otra potencia en el Hemisferio. Aun así, hace falta un país que sirva de cabeza de puente, lo más cerca posible del reservorio de petróleo más grande del mundo (20% de la sumatoria de las reservas petroleras convencionales y de extra-pesados del mundo está en Venezuela).
Esta estrategia tropieza con un proceso de paz en marcha entre la administración de Andrés Pastrana y la guerrilla. Sin embargo, por arte de magia, las negociaciones entre el gobierno colombiano y las FARC son suspendidas en febrero del 2002. Cuatro meses después, este colectivo guerrillero fue añadido por la Unión Europea a la lista de organizaciones terroristas; el ELN sería incorporado en abril del 2004 (estas dos organizaciones guerrilleras y otras de paramilitares ya formaban parte de la lista de terroristas del Departamento de Estado). El 7 de agosto de ese mismo año, Álvaro Uribe Vélez asume la presidencia de Colombia y cinco días después pone en marcha la principal bandera política de su campaña electoral; esto es: "mano firme contra los violentos". De esta manera, contribuye a la intensificación del conflicto, el cual en el contexto del Plan Colombia o Plan Patriota afecta la estabilidad de Ecuador, Perú y particularmente Venezuela. Este último sufre un fallido golpe de Estado en abril del 2002. Luego, un paro petrolero en diciembre del mismo año intenta infructuosamente sacar del poder a Hugo Chávez. En resumen, los países de la sub-región andina incrementan cada día más su grado de inestabilidad y en algunos casos de desarticulación, incorporándose al club de tierras energéticas en conflicto.
KISSINGER, EL ARQUITECTO DEL IMPERIO
Esta ofensiva imperial comandada hoy por George Bush Jr. viene siendo el capítulo culminante de una agenda energético-estratégica lanzada por el ex-Secretario de Estado Henry Kissinger en el marco de la crisis petrolera internacional en 1973. Este estadounidense, judío nacido en Alemania, en plena crisis petrolera del "Yom Kippur" funda la Agencia Internacional de Energía (AIE), como primer paso hacia la conformación de lo que hoy se puede denominar como el Consenso Energético Liberal Global que, en adición a la AIE , incluye a las burocracias gubernamentales de los principales países industrializados, las principales compañías petroleras trasnacionales, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Con el argumento de la prioridad de la economía sobre la ideología, Kissinger se traga la derrota de Estados Unidos en Indochina, firma un acuerdo de paz con Vietnam y da por finalizada la confrontación bélica con esa etnia. En cuanto al gigante comunista; de un enemigo ideológico, político y militar, sienta las bases para convertir a China en una especie de aliado-competidor de la economía capitalista. Con este giro de por lo menos 90 grados, el mensaje de la "Revolución de Mao Tse Tung" a los movimientos y países contestatarios del mundo entero era bastante claro: abstenerse de apostar a la guerra fría entre China y Estados Unidos. De manera que, coincidiendo con la doctrina de Henry Kissinger, también para Deng Xiao Ping y posteriormente para la cúpula en pleno del Partido Comunista Chino, eran tiempos de prioridad de la economía sobre la ideología.
EL IMPERIO CONTRA-ATACA
Con la llegada al poder de Margaret Thatcher en mayo de 1979, y de Ronald Reagan en enero de 1981, tiene lugar una implacable ofensiva liberal global que sólo dio "tregua" con la victoria en noviembre de 1992 del binomio Clinton-Gore. Durante estos corrosivos doce años tuvieron lugar, entre otros menos destacados, los acontecimientos siguientes: la I Guerra del Golfo 1980-1988, la II Guerra del Golfo en 1991, el acoso a Nicaragua por parte de los Contras hasta lograr la derrota del Sandinismo en 1990, la invasión de Grenada en 1983, la invasión de Panamá en 1989, la intervención de Somalia en 1992, la caída del Muro de Berlín, la disolución del bloque socialista y el desmembramiento de la Unión Soviética a partir de 1989, la intensificación del bloqueo a Cuba, el bombardeo de Libia en 1986 y la imposición de sanciones contra este país árabe-africano en 1992.
En el orden económico, la privatización, la liberalización y la flexibilización , los tres jinetes apocalípticos de la Globalización, causaron estragos en el Tercer Mundo. La potencia dominante, sin importarle el daño que podría causarle a la economía mundial, jugó a la reevaluación y la devaluación del dólar, olvidando su responsabilidad de regulador de esa divisa como moneda internacional. ¡Y el Fondo Monetario Internacional, ni pendiente! Según Ronald Reagan, muy orgulloso por cierto, la OPEP fue puesta de rodilla al colapsar los precios del petróleo en enero de 1986. A partir de entonces, el Consenso Energético Liberal Global impulsó la Apertura Petrolera en los países productores-exportadores de petróleo, con la finalidad de reinsertar al Capital Petrolero Trasnacional y revertir la nacionalización de la industria petrolera llevada a cabo durante la gestación y el desencadenamiento de la Crisis Petrolera Internacional tres lustros atrás. En Venezuela, las segundas administraciones de Carlos Andrés Pérez y Rafael Caldera (sin olvidar al intermedio firma-todo Ramón J. Velásquez), con el "Gran Viraje" y la "Agenda Venezuela" respectivamente, se encargaron de introducir las reformas políticas, jurídicas, económicas y sociales para hacer realidad la Agenda de la Globalización. En el marco de la Apertura Petrolera , la cúpula tecnócrata de PDVSA liderizada por hombres como Andrés Sosa Pietri, Alberto Quiroz Corradi, Humberto Calderón Berti, y muy particularmente por el flamante Luis Giusti implementó, entre otros esquemas menos importantes, los Convenios Operativos y las Alianzas Estratégicas. Para esta nueva modalidad de hacer negocio petrolero fueron rebajados el ISLR al 34% (antes, 66,7%) y la regalía al 1% (antes, 16,7%), y el Valor Fiscal de Exportación fue eliminado. De esta manera, en sólo una década la renta petrolera fue tan minimizada ante la mirada indiferente y cómplice de la clase política indigente, que vastos sectores de la clase media votaron por Hugo Chávez en 1998.
Ahora bien, tres décadas después del inicio de la ofensiva imperial, es necesario hacer un balance objetivo de los resultados de dicha ofensiva. Desde principios de la década de los setenta, China se desenvuelve, salvo cuando se trata de su integridad nacional, en el contexto de la prioridad de la economía sobre la ideología. Parece que también Vietnam, la que derrotó al imperio, anda en la misma onda. El resto de los países del Sudeste Asiático pendientes sólo de la caja registradora. El primer "Estado obrero" de la historia del hombre no existe más. En su lugar, tenemos a una Rusia que se debate entre la nostalgia, la incertidumbre y la corrupción. Las tres Repúblicas Bálticas, hartas de la ocupación soviética producto del pacto Stalin-Hitler en vísperas de la Guerra Mundial II, fueron las primeras en desprenderse del Imperio Eslavo. Una Europa Oriental incorporada o en vías de hacerlo, a la capitalista Unión Europea. Una Ucrania eslava dando su espalda a su "madre patria". Las católicas y protestantes ex-Repúblicas Yugoslavas son tratadas preferencialmente sobre el resto de lo que fue Yugoslavia, particularmente la ortodoxa y contestataria Serbia, la cual fue bombardeada durante dos meses por la administración Clinton para democratizarla. Las seis ex-Repúblicas Soviéticas islámicas del Asia Central y del Cáucaso, ricas en hidrocarburos, se encuentran en una encrucijada, confundidas, pero con una tendencia a empatarse con la potencia dominante para ver si los saca del estado de indigencia en que los dejó la experiencia rusa y en especial la del denominado socialismo real. Afganistán está ocupado y sigue en guerra. Pakistán totalmente alineado con los Estados Unidos. La Libia revolucionaria de Kadhafi ha sido domesticada y obligada a abrir el mercado de sus tierras energéticas al Capital Petrolero Internacional. Sudán parece seguir la misma receta. Argelia y Nigeria ya lo habían hecho antes. Bastaron dos advertencias del Presidente Bush sobre el cumplimiento de la resolución 1559 del Consejo de Seguridad para que la contestataria Siria evacuara sus fuerzas del Líbano. Éste está en vías de "volver a casa". Además Siria tiene que democratizarse, según G. W. Bush; de lo contrario, puede ser sancionada y hasta ocupada, sin aviso y sin protesto. Irán tiene que cesar su programa nuclear o correr con graves consecuencias. El Egipto post-Násser, Marruecos, Túnez y los países monárquicos del Golfo Árabe-Pérsico siempre han sido pro-estadounidenses. Ahora bien, lo más insólito es lo que ocurre en Palestina. El pueblo palestino, uno de los más contestatarios del mundo durante los últimos setenta años, elige a un Presidente pro-estadounidense con una votación de dos a uno.
AMÉRICA LATINA Y CARIBE
En cuanto a Latinoamérica y el Caribe, parece dibujarse una realidad geopolítica de dos "regiones". La primera sería la heredera de una buena parte de lo que se dio en llamar el Virreinato de Nueva España, con México a la cabeza. La segunda sería compuesta por Sudamérica y uno que otro país del Caribe con Brasil como país hegemónico. Por algo fueron los dos únicos países latinoamericanos invitados a la Cumbre en Escocia del Grupo de los Ocho como integrantes del G5, el cual incluye también a China, La india y Sudáfrica. En otras palabras, Brasil y México parecen estar convirtiéndose en las "nuevas metrópolis" de la región. México es miembro pleno del NAFTA. De ganar las elecciones López Obrador, vamos a ver qué hace con este Tratado. República Dominicana con el izquierdista Leonel Fernández y América Central van rumbo al CAFTA. Chile tiene un tratado de libre comercio con los Estados Unidos y los países bolivarianos, excepto Venezuela, andan en esa misma onda. No nos confundamos con Brasil; su camino no es el ALBA. El ALCA para este país no ha muerto. Una versión "mejorada" podría estar getándose con el MERCOSUR como base, que a su vez, arrastraría a la Comunidad Andina hacia el capítulo sudamericano del "nuevo ALCA". En otras palabras, por encima de Alcas y Albas, para Brasil se trata de su vocación hegemónica de larga data. En el Caribe, una docena de islas junto a uno que otro país de tierra firme, tienen vínculos casi vitales con Inglaterra, Francia y Holanda. Haití con su eterna tragedia (una vergüenza para Francia), de nuevo se encuentra sometido a una "fuerza de paz" donde el Brasil de Lula juega un importante rol.
LA VENEZUELA BOLIVARIANA : DOBLE DISCURSO
Venezuela responde al último capítulo de la ofensiva imperial con un discurso político y otro energético. El primero es contestatario, contrahegemónico y desafiante. El segundo, lejos de revertir la Apertura Petrolera, es decir la Desnacionalización; la profundiza. Por una parte, ataca al Imperio que sabe a aceite negro, y por otra parte, se sienta, entre otros protagonistas energéticos trasnacionales, con Chevron-Texaco, Amoco, Conoco-Phllips, y Shell, y firma contratos de asociación por varias décadas. Por un lado ataca a Sincor, y por otro lado, se propone asociaciones con los mismos actores en nuevos bloques de la Faja del Orinoco. Por una parte, habla de la integración energética latinoamericana, y por otra parte, firma contratos de larga duración para la exportación de hidrocarburos gaseosos de la Plataforma Deltana fuera de América Latina, región deficitaria en Gas Natural. Habla de alumbrarles los bombillos a los hogares de nuestros hermanos latinoamericano-caribeños, mientras fusila la Orimulsión como fuente de generación de electricidad barata para combatir la pobreza en nuestra región.
Este gobierno rescata la política petrolera de maximización de la renta de Isaías Medina Angarita, Carlos Delgado Chalbaud, Edgar Sanabria y sobre todo, de Pérez Alfonso; pero con una gran diferencia: aquella para esa época, era una política de conquista y de progreso; la agenda energética bolivariana, medio siglo después, es de cesión y retroceso frente al Gran Capital Energético Trasnacional. En otras palabras: no importa que el Capital tenga acceso a nuestras tierras energéticas, no importa que aumente su participación en nuestro negocio petrolero, no importa que la porción de la producción propia de PDVSA disminuya, mientras que la del socio trasnacional crezca, con tal de recibir "bastante real". Un argumento esgrimido para justificar esta agenda desnacionalizadora-rentística es el siguiente: "a través de las misiones la renta petrolera es del pueblo". O sea, si el pueblo está recibiendo algunos beneficios del negocio petrolero, lo de las asociaciones con el Capital Trasnacional no debe ser un motivo de preocupación.
Si tan sólo pudiéramos radiografiar a través de auténticas auditorias el flujo de la renta petrolera en su totalidad, las misiones como destino de dicha renta no ocuparían los primeros lugares. En todo caso, nada justifica la profundización del proceso Apertura-Desnacionalización de nuestra industria petrolera, y mucho menos, cuando nuestros socios y clientes capitalistas, particularmente el propio Imperio (con el millón y medio de barriles diarios), son los que "financian" los proyectos revolucionarios bolivarianos. ¡Que ironía! "El Capital Petrolero Trasnacional "financia" la Revolución ".
Una intervención directa en Venezuela se podría dar si es interrumpido el flujo de petróleo hacia el mercado del Coloso del Norte, bien porque lo decida abruptamente el Presidente Chávez -bastante improbable-, o bien como lo dijo Domingo Alberto Rangel, porque se vayan a dar en nuestro país escenarios caóticos. El Imperio, a la par de seguir haciendo jugosos negocios energéticos con nuestro gobierno, mantendrá su confrontación con el pueblo venezolano en el contexto de la Guerra de IV Generación. Esto es, seguir jugando al golpe de Estado, la conmoción social y el conflicto regional, o con la activación de uno o más de los estos factores, buscar la intervención en nuestro país de una "fuerza multinacional". Por lo pronto, América Latina y el Caribe constituyen el escenario de confrontación política entre el Presidente Chávez y la Dama Imperial.
(*) Elie Habalián , Ex-Gobernador por Venezuela ante la OPEP (2003) - habalianelie@yahoo.ca
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