Predicciones Petroleras cumplidas
Leocenis García*
/ Semanario SemanaHoy (Venezuela) - 04/09/05
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Diez meses antes de los hechos de abril en Venezuela, que dieran al retrete por 2 horas con el gobierno del Presidente de Venezuela Hugo Chávez, yo estaba leyendo en julio de 2001 un estudio promovido por el Instituto James Baker III de Políticas Públicas y del Consejo Sobre Relaciones Exteriores. Me había parado del retrete con ese material publicado en Petroleum Aarhu, bajo el titulo " Radicals Politic": se señalaban los grandes problemas (nacionales e internacionales) que enfrentaba EE.UU para asegurarse el crecimiento gradual y acelerado de hidrocarburos. El estudio aportaba nuevas recomendaciones sobre la política exterior y energética de EE.UU. Entre las que se desatacaban: La urgente necesidad para el gobierno norteamericano de diversificar su suministro energético seguro, confiable, y barato.
Refiriéndose a América Latina y concretamente a Colombia y Venezuela señalaba que se habían desacelerado las inversiones para el desarrollo de nuevas reservas. Así como también, el riesgo político de ambos países lo cual destimulaba la inversión externa. Más aún, las necesidades sociales de ambos países impiden que los monopolios petroleros estadales puedan invertir todo lo que sería necesario invertir para poder mantener y/o aumentar sus niveles de producción petrolera.
Esta "recomendación"
Esta primera premisa leída raudamente explicaría los acontecimientos políticos en Venezuela, y la puesta en práctica del Plan de Negocios de la estatal petrolera Pdvsa : 2001-2007 elaborado por la junta directiva que participó en los hechos de abril. El mismo análisis en una suerte de predicción impresionante señalaba que: EE. UU debía revisar la política con relación a Irak, buscando el apoyo en "Europa para una política más realista que se focalice en el control de armas de destrucción masiva". El informe cuestionaba la política de sanciones en el golfo desarrollada por Clinton ya que estas "habían resultado en una reducción de inversiones en países como Irak e Irán". Y esto último es lo que permitió que Francia, Alemania, Rusia y China, aumentaran sus inversiones en dichos países y controlando dichos yacimientos petroleros, poniendo en peligro la hegemonía petrolera de las compañías anglosajonas y del propio EE. UU.
Otra recomendación era evitar los conflictos públicos con la OPEP. Esta recomendación lógicamente no se podía leer tomándose un capuchino y cruzado de piernas sobre el televisor. Holgadamente lo que planteaba el informe era que cualquier discusión sobre precios debería hacerse a través de canales diplomáticos para evitar confrontaciones públicas. Tratar de convencer a la OPEP que permitiera que las fuerzas del mercado fijaran los precios del petróleo. Cuando leí que se debía: "Evitar la tentación política corto placista de convertir a la OPEP en la gran culpable de la inestabilibidad del mercado"; tragué grueso. Con la proposición de "garantizarle a la OPEP un precio piso de 20 dólares por barril, a cambio de que la OPEP establezca un precio techo de 25 dólares"; se evidenciaba que el precio del petróleo no es más que un precio monopólico establecido entre la Agencia Internacional de Energía, las compañías petroleras anglosajonas y los principales países árabes productores de petróleo encabezados por Arabia Saudita.
El señor Adrián Binks, decía en su informe que "Arabia Saudita ha radicalizado su posición al hacer causa común con Hugo Chávez un populista que se autoproclama campeón del tercer mundo en el mejor estilo de los 70. Esta solidaridad ha impuesto una nueva disciplina en la OPEP que ha mantenido los precios a niveles altos". No había que hacer ningún ejercicio mental para precisar que la intervención contra Irak e Irán era inevitable por cuanto se corría el riesgo de que Europa, Rusia y China controlando los yacimientos petroleros de estos países, en alianzas con Chávez y Venezuela; pusiesen en peligro la hegemonía norteamericana derribando el dólar. Dos mese antes -mayo del 2001- el presidente de los EEUU, George W. Bush, anunciaba su plan energético. Cuatro meses antes de que los aviones el 11 de septiembre impacten contra las Torres Gemelas en EEUU; la política bélica norteamericana y mundial estaba delineada. El Presidente Bush una vez que caminó con esas zancadas particulares que le son características, se paró frente a las cámaras de las cadenas televisivas; y no titubeó: Se necesita modernizar la infraestructura energética del país dada su obsolescencia tecnológica, además se necesitan construir 38 mil millas de gasoducto principales, y de ciento cincuenta mil millas de distribución de gas, modernizar la transmisión de electricidad.
(*) Leocenis García - Email: leocenis@yahoo.es
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