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Cuatro
comandantes paramilitares dirigieron
ataque contra el territorio venezolano
Agencia
de noticias del pueblo (ANPA)* / Aporrea
- 03/04/03
Informe
especial sobre las incursiones paramilitares en la zona de Río
de Oro
Un coronel del ejército colombiano habría
proporcionado armas y orientación táctica a las Autodefensas
para la incursión.
Comunidades
se desplazaron a las montañas y zonas rurales donde empezaron
a recibir alimentos enviados por organizaciones humanitarias, pero
necesitan medicinas y ropas.
“Regresar
a Colombia en estos momentos es iniciar un camino seguro hacia la
muerte”, afirman los que abandonaron ese país afectados
por la violencia paramilitar.
Informe
especial sobre las incursiones paramilitares en la zona de Río
de Oro, elaborado por el equipo de investigación de la Agencia
de Noticias del Pueblo (ANPA), medio de comunicación social
alternativo que estuvo en esta zona de la frontera con Colombia
donde obtuvo testimonios de hombres, mujeres, niños y ancianos
afectados por la devastación material, psicológica
y social que han dejado en la población civil estos hechos
de extrema violencia. Pronto reportaje audiovisual.

Herida
causada durante el ataque.
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A
cuatro agrupaciones paramilitares
del departamento Norte de Santander son atribuidas las incursiones
del martes 18 de marzo y días posteriores que han dejado
masacres, desplazamientos, desapariciones, torturas, retenciones
y otras formas de violación a los derechos humanos en la
población civil establecida en las ribera venezolana de
río de Oro, exactamente en el eje constituido por La Vaquera-La
Escuelita-Frontalia e inmediaciones de la misión indígena
Barí de Bokshí en la Sierra de Perijá.
En
esta porción del territorio zuliano perteneciente a la parroquia
Barí del municipio Jesús María Semprún,
Sur del Lago de Maracaibo, las Autodefensas
asesinaron a nueve campesinos colombianos y venezolanos,
quemaron tres escuelas- la Unidad Educativa Simón Bolívar,
Antonio José de Sucre, en Frontalia y Ana María Campos,
situada cerca de la comunidad indígena barí- donde
estudiaban aproximadamente 500 niños de los caseríos
circunvecinos y provocaron el éxodo forzado hacia zonas montañosas
de más de 1.500 personas, 300 menores entre ellas. Sin embargo,
se cree que el número de muertos puede ser mayor porque hasta
ahora nadie ha levantado los cadáveres que se encuentran
en avanzado estado de descomposición.

Expendio
de medicinas antes del ataque de los paramilitares. Foto de
archivo proporcionadas por maestros de la UE Simón
Bolivar, instalaciones comunitarias destruidas por los paramilitares.
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Muchos
de los emigrados han contado con la solidaridad, tierra adentro,
de pobladores que aún no han sido tocados por el terrorismo
paramilitar, pero también es alto el número de ellos
que se encuentran a la intemperie en la montaña, donde deambulan
sin alimentos, ropa, ni medicinas. Algunos niños y adultos
sufren diarreas y otras enfermedades, pero preocupa especialmente
a la comunidad de desplazados, el caso de una menor, que era alumna
de la escuela Simón Bolívar, afectada de leishmaniasis
cutánea, cuya ulceración en la pierna izquierda, avanza
lentamente debido a que la niña no ha recibido el tratamiento
adecuado por falta de médicos en la zona y a las dificultades
para trasladarla a un hospital urbano.
Durante
los ataques contra la población civil y el territorio venezolano
verificados entre el martes 18 y el viernes 28 de marzo de 2003
en Río de Oro, los paramilitares, además de las escuelas,
también quemaron y saquearon una cooperativa de víveres,
el expendio de medicinas y un salón de video, obras de urgencia
humana que la comunidad había desarrollado por vía
autogestionaria en una porción territorial que sufría
una desasistencia estadal de vieja data. Así mismo, mataron
aves, ganados, animales domésticos y se llevaron todo lo
que constituía el patrimonio básico de las familias,
principalmente las embarcaciones con sus respectivos motores fuera
de borda, el único medio de transporte y de trabajo que existe
en ese corredor fluvio-fronterizo. Los agraviados huyeron a la selva
sólo con lo poco que pudieron salvar de la sangrienta depredación.
Se estima que medio centenar de ellos pudieron salir, tras caminatas
de 8 y 10 horas, a algunos centros poblados de los estados Zulia,
Táchira y Mérida.

El ataque dejó una huella dificil de borrar en la mente
de los niños del lugar.
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Según
lo investigado, desde mediados de 1999, el proyecto paramilitar
en la frontera colombo-venezolana por los estados Zulia, Táchira
y Apure, ahora fortalecido con los recursos militares y
económicos suministrados por Estados Unidos a través
del Plan Colombia,
venía estableciendo bases contra, similares a las que accionaron
contra Nicaragua desde Honduras para atacar a la guerrilla colombiana
a la que creen está instalada en territorio venezolano.
En
este plan se han involucrado factores del terrorismo de Estado y
la inteligencia militar colombiana, así como sectores de
la oposición en Venezuela que buscan crear tensiones para
derrocar el gobierno del presidente constitucional Hugo Chávez
Frías, quien según estos sectores apoya la insurgencia
del vecino país llamada por ellos terrorista.
La
entrada de los paramilitares a la denominada región del Catatumbo
ocurrió el 24 de mayo de 1999 y el 29 de ese mismo mes ejecutaron
la primera masacre en la población de La Gabarra, municipio
de Tibú, donde asesinaron a hombres, mujeres, niños
y ancianos e iniciaron un sitio- en este momento reforzado en la
zona de Río de Oro- para impedir el ingreso de alimentos
y medicinas y también la salida a los mercados de los bienes
agrícolas producidos por las comunidades campesinas y los
indígenas barí.

Foto
de archivo muestra el video-club comunitario antes de los
ataques.
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Desde
entonces han sido asesinadas más de 3 mil personas y desaparecidas
otras tantas, situación que ha llevado a los campesinos emigrados
a Venezuela a la conclusión, que regresar a Colombia es “
iniciar un camino que los conducirá a la muerte”.
La
afirmación, según la cual, las fuerzas militares
colombianas que nunca han combatido a estos grupos, opuesto resistencia
a estos grupos y parecieran ser cómplices, tiene
el consenso de las comunidades desplazadas y también el de
los pobladores que llegaron a estos espacios fronterizos hace décadas,
mucho antes de que se desencadenara la actual situación de
violencia.
Demandan una vez más la protección de los organismos
que tienen que ver con el derecho internacional humanitario,
rechazan la campaña de distorsión que adelantan los
medios de comunicación social del status quo de Colombia
y Venezuela que los presenta como “ auxiliares de
las organizaciones insurgentes y terroristas” y se
definen como gentes laboriosas con un gran espíritu de progreso
que antes de ser víctimas de los paramilitares producían
lo que consumían para no causarle costos a la economía
y al presupuesto venezolano.

Las las víctimas y testigos relataron los horribles
momentos del ataque. Según ellos, los “paras”
ingresaron a territorio venezolano con armamento de última
generación.
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Desde
1999 hasta hoy las incursiones paramilitares en río de Oro
se venían incrementando y el miércoles 19 a las 5
de la mañana estos grupos decidieron actuar contra el territorio
y la soberanía venezolana cuando cruzaron este cauce navegable
desde la población de La Pista para asesinar, saquear y destruir
bienes individuales y colectivos de más de 500 personas en
el sitio conocido como La Escuelita.
Dos
campesinos que habían sido capturados por las Autodefensas
y estaban a punto de ser ajusticiados lograron escapar lanzándose
por un barranco de más de 40 metros de profundidad. Antes
de la evasión fueron torturados y pateados para que revelaran
la supuesta presencia de la guerrilla en territorio nacional.
Durante
el cautiverio de varias horas que los prisioneros interrumpieron
en momentos en que aviones venezolanos bombardeaban a los paramilitares,
éstos revisaban una extensa lista que contenía nombres
de numerosos pobladores, suministrados al parecer por infiltrados
o informantes de la propia comunidad que ya están identificados.
Las víctimas y testigos relataron que los “paras”
ingresaron a territorio venezolano con armamento de última
generación, uniformes militares nuevos, modernos equipos
de comunicación entre ellos, radios de largo alcance, teléfonos
satelitales y unidades GPS. También portaban insignias de
tropas de contrainsurgencia de Colombia, brazaletes del Ejército
de Liberación Nacional y del Honor es su Divisa de la Guardia
Nacional venezolana.

Muchos
de los testigos pidieron no ser fotografiados, otros dicen
no tener miedo.
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Inicialmente
dispararon contra helicópteros venezolanos que iban a desembarcar
tropas, hecho que obligó a los militares a suspender esta
operación para bombardear posteriormente a los invasores
con aviones bronco y F-16, procedimiento que según se ha
podido conocer extraoficialmente en la zona causó unas 40
bajas a los paramilitares quienes fueron observados por testigos
cuando éstos trasladaban a la ribera colombiana en las canoas
que robaron a la población, a sus muertos y heridos para
no dejar evidencias de su incursión en el territorio venezolano.
El martes 18 los paras retuvieron en la orilla colombiana una canoa
en la que viajaban María Belén Ruiz y sus hijos menores
Nélida María Villasmil y Jesús Enrique Villasmil,
ambos alumnos de Unidad Educativa destruida, Simón Bolívar.
El grupo familiar fue posteriormente liberado al igual que un grupo
de indígenas barí que transportaba víveres
en una embarcación.
Jesús
Villasmil, venezolano, esposo de Nélida y padre de los menores,
abandonó la zona tan pronto recuperó a su familia.
Tenía 5 años al frente de una finca de ganado que
fue desbastada por los paramilitares.

Los niños de la zona están aterrorizados.
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El
viernes 28 y el domingo 30 de marzo la fuerza aérea venezolana
entró nuevamente en acción porque los paramilitares
hostigaron la base de protección fronteriza situada en la
confluencia de los ríos de Oro y Catatumbo.
La
población, que dio detalles de lo ocurrido durante estas
incursiones, pero pidió reserva de identidad para intentar
seguir viviendo, dice que existen indicios que indican que en la
comisión de tales actos de barbarie y crueldad también
participaron militares colombianos, particularmente de la V Brigada,
unidad que tiene esa región bajo su jurisdicción y
cuya sede se encuentra en la ciudad de Bucaramanga, departamento
de Santander. La V Brigada del Ejército colombiana reconocida
por aplicar fielmente los procedimientos contrainsurgentes establecidos
en los manuales del US Army, que incluyen la tortura y las desapariciones,
es llamada en el vecino país la Escuelita de las Américas
(Ver información sobre la Escuela de las Américas
original en www.soaw.org).
Se
estima que a territorio venezolano ingresaron violentamente más
de 500 paramilitares que coparon nueve puntos de
la frontera en el eje La Vaquera-Escuelita-Frontalia-Cooperativa
.
Después del bombardeo cuando se fueron los soldados venezolanos
reingresaron para dejar unos 60 hombres en el sector conocido como
La Escuelita, el que atacaron con más saña, pero salieron
de esa zona nuevamente hacia el lado colombiano debido al continuo
patrullaje de la Fuerza Armada Nacional. No se tiene información
que indique que el Gobierno colombiano haya movilizado tropas a
su frontera para combatir a los grupos de paras que este lunes por
la noche se encontraban en la zona de La Pista, desde la cual disparaban
a discreción contra todo lo que se movía en el litoral
venezolano.
También
se verifica información, según la cual, las Autodefensas
Unidas de Colombia, estarían presionando a las comunidades
indígenas Barí venezolanas para ganárselas
como cooperadores.

En el ejercito colombiano hay una "escuelita", pero
no es para educar a los niños como estos.
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En
ese sentido se investiga el dato sobre una supuesta reunión
de las AUC del Catatumbo con representantes de la etnia barí
para lograr su intermediación en la expulsión con
sus armas- el arco y las flechas- de un grupo de campesinos colombianos
que cultivaban desde hacía años parcelas cerca de
la misión indígena de Bokshí. Para ello, las
Autodefensas han venido inculcando a los indígenas sentimientos
xenófobos contra la población colombiana.
UN CORONEL Y 4 COMANDANTES DE LAS AUC
DIRIGIERON INVASIÓN Y MATANZA
EN EL TERRITORIO VENEZOLANO
La detección de una Escuela de Entrenamiento de Paramilitares
cerca de la frontera con Venezuela y presunta implicación
de un coronel del ejército colombiano y de tres comandantes
de las AUC en la invasión al territorio venezolano
la semana anterior en la línea litoral de Río de Oro-
la cual fue traspasada 12 kilómetros- son considerados en
medios de inteligencia hallazgos relevantes para el desmantelamiento
de planes de desestabilización en esta franja geoestratégica
del territorio nacional.
El
coronel es comandante de un batallón contraguerrilla en el
corregimiento de Filo Gringo, situado a orillas del río en
el llamado Catatumbo Medio.
La
información que se evalúa revela que el oficial habría
proporcionado 37 granadas de alto poder a los paras que atacaron
e invadieron la frontera venezolana.

Los niños son los más vulnerables en
estos ataques paramilitares.
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Las
unidades de las AUC que participaron en estas operaciones,
de acuerdo con los detalles revelados por fuentes de alta credibilidad
al equipo de Anpa en la frontera, son el Bloque Móvil, integrado
por 115 hombres que atacó por el cono conformado por La Vaquera,
en río de Oro y la base venezolana en el bajo Catatumbo;
El jefe para, conocido como Mauricio o Antonio,
ingresó por La Escuelita, donde destruyó la Unidad
Educativa, la Cooperativa de Víveres y un expendio de medicinas.
También accionaron contra la soberanía venezolana,
el comandante Joselo, quien se mantiene en la población de
La Pista, frente a la frontera venezolana y el grupo de El Bachiller
que cruzó río de Oro para entrar por aguas arriba
de Río de Oro, cerca de la comunidad barí venezolana.
Aún
no hay resultado de estas investigaciones, pero se sabe que el gobierno
de Hugo Chávez ha ordenado una fuerte movilización
de tropas que inició el despeje – mutatis mutandi-de
la región.
(*)
Especial
para Aporrea.org de la agencia de noticias del pueblo (ANPA) Infografía,
fotografias y reportaje escrito. Micro documental audiovisual próximamente.
ANPA/
agencia de noticias del pueblo/ afiliada ANMCLA. Maracaibo, República
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la Asociación Nacional de Medios Comunitarios Libres y Alternativos
(ANMCLA - www.medioscomunitarios.org) y algunos de nuestros trabajos
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