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Artículo
Caracas / Venezuela - Martes 8/04/03
 
 



Petróleo, escuadrones de la muerte y
corrupción en Colombia

Sean Donahue * / Soberania.info - 12/07/02




Traducción para Soberania: Círculo Bolivariano de París**




El otro escándalo de Harken Energy

Las irregularidades financieras de la sociedad Harken Energy durante la presencia del Presidente Bush en la compañía petrolífera texana, han dominado la actualidad de estos últimos días. Sin embargo, la prensa ha ignorado un escándalo mayor aún: cómo Harken Energy se ha beneficiado de la guerra y del terror en Colombia.

George W.Bush trabajó en Harken Energy en 1986 cuando la compañía compró a Spectrum 7, una compañía que había sido comprada antes por la compañía petrolera Arbusto, la empresa de Bush que había quebrado. Harken donó así a Bush 2 millones de dólares en opciones, un puesto de consejero por el que percibía 122.000 dólares anuales, y una sede en el consejo de dirección.

Mientras que Bush trabajaba para Harken, Rodriguo Villamizar, un antiguo amigo que Bush había conocido en una asociación estudiantil en 1972, se convirtió en director de la Oficina de Minas y de Minerales de Colombia, oficina del Ministerio en la que se supervisaba la venta de las concesiones petroleras de la compañía del Estado, ECOPETROL. Según un informe de diciembre 2001, en “Counterpunch”, Bush había ayudado a Villamizar en los años ' 70, ofreciéndole un trabajo en el Comité de Desarrollo Económico del Senado del Estado de Texas y a continuación un escaño en la Comisión de Servicios Públicos del Estado. Hasta el final de la presencia de Bush en Harken, Villamizar hizo lo propio, concediéndole a Harken una serie de contratos petrolíferos en Colombia.

La mayoría de los contratos petroleros se referían al valle del Magdalena donde funcionarios del ejército, traficantes de droga y ganaderos habían formado grupos paramilitares de extrema derecha que combatían a la guerrilla, asesinaban a los dirigentes sindicales y a activistas de los derechos humanos, al mismo tiempo que aterrorizaban a los campesinos para impulsarles a abandonar las tierras deseadas. La mayoría de las compañías petroleras que operaban en la región aceptaban tácitamente o buscaban activamente la protección de estos escuadrones de la muerte. Un informe de 1996 de Human Rights Watch demuestra que los militares colombianos armaban y apoyaban a estos grupos y que, sobre las indicaciones de la CIA, los integraban en sus redes de información.

Hoy en día prosiguen sus acciones y se intensifican allí donde la producción de petróleo es más importante.

El Departamento de Estado incluyó efectivamente a los paramilitares en la lista de las organizaciones terroristas, pero voltea la mirada cuando el ejército colombiano, financiado por los Estados Unidos, se apoya en ellos para realizar el trabajo sucio en la guerra contra la insurrección. Si Harken continua sus actividades en el valle del Magdalena, es en parte gracias al financiamiento otorgado por la Sección de Finanzas internacionales del Banco Mundial, pero fundamentalmente porque los paramilitares siguen aterrorizando a todos aquéllos que pudiésen amenazar sus intereses corporativos en la región.

Nadie puede afirmar que el Presidente Bush le haya pedido personalmente a los paramilitares que matara a los campesinos e intimidara a los dirigentes sindicales para mejorar los resultados de Harken. Sin embargo, considerando sus vínculos estrechos con Villamizar y el hecho de que su padre era Presidente en esta época (en la que trabajaba en Harken), es muy poco probable que Bush ignorara la cuestión de los derechos humanos vinculada a las exploraciones petroleras en Colombia.

Todo esto tiene relación con la actualidad inmediata porque Villamizar, que abandonó Colombia luego de ser acusado por corrupción y ser considerado fugitivo, elaboró la política colombiana durante la campaña electoral de Bush en 2000 y mantiene estrechas relaciones con el Presidente. Counterpunch reveló que Villamizar, quien debía pagar su condena de cuatro años en una prisión colombiana, era la primera opción que Bush había considerado para el cargo de Secretario de Estado para los Asuntos del hemisferio occidental, aunque luego rechazar su nombramiento.

Las recomendaciones de Villamizar para la intensificación de la ayuda militar de los Estados Unidos a Colombia fueron adoptadas ampliamente por la Administración Bush, y el nuevo Presidente de Colombia, con sus vínculos con los escuadrones de la muerte, se prepara para solicitar más ayuda de los Estados Unidos para intensificar dramáticamente una guerra civil de cuarenta años contra las guerrillas de izquierda. Centenares de consejeros militares norteamericanos se encuentran actualmente in situ, en Colombia. Oficialmente no participan en los combates, pero es probable que eso cambie cuando las guerrillas comiencen a tratar a los consejeros como objetivos militares. La vieja doctrina de Colin Powell, de garantizar en los Estados Unidos objetivos militares claros y una estrategia que permita una retirada útil antes de implicarse en una guerra, parece haber sido olvidada completamente.

La piedra angular de una nueva contribución de la ayuda militar por Bush es un subsidio de 98 millones de dólares para ayudar al Gobierno colombiano a constituir un nuevo batallón en el seno de la Brigada 18 para proteger los oleoductos de los ataques guerrilleros. La Brigada 18 tiene una larga historia de vínculos con los paramilitares, que viene a sumarse a su propio pasado de ataques contra civiles - el año pasado, por ejemplo, los soldados mataron a un adolescente que pasaba demasiado cerca del oleoducto. Irónicamente, el primer beneficiario de este programa será la Occidental Petroleum, la compañía que ayudó a la familia Gore a construir su fortuna.

En este sentido la embajadora de los Estados Unidos, Anne Patterson, declaró que a largo plazo el Pentágono estudia programas similares referentes a otras actividades económicas cruciales en Colombia. Estos programas se referirán probablemente a los oleoductos mantenidos por la filial de Harken, Global Energy Development, a otro administrado por ENRON y a los proyectos que comprometen a la antigua compañía de Dick Cheney, Haliburton, así como las infraestructuras que pertenecen o son utilizadas por Texaco, Exxon-Mobil y BP.

Es necesario investigar sobre los conflictos de interés de la Administración Bush en Colombia, examinarlos con todo detalle y denunciarlos antes de que los Estados Unidos no se comprometan profundamente en la ya sangrienta guerra en Colombia.


* Sean Donahue es director-suplente de New Hampshire Peace Acción. Escribe y a dado numerosas conferencias sobre la política de Estados Unidos en Colombia. Es posible contactarlo a través de la siguiente dirección: worlddealer@yahoo.com

** Traducción: Círculo Bolivariano de París -
Web: http://perso.wanadoo.fr/cbparis/ - E-mail: cbdeparis@yahoo.fr



Versión original en francés

L’autre scandale Harken Energy
PETROLE, ESCADRONS DE LA MORT ET CORRUPTION EN COLOMBIE

Les irrégularités financières dans la société HARKEN ENERGY pendant la présence du président BUSH dans la compagnie pétrolière texane ont dominé l'actualité ces derniers jours. Mais la presse a ignoré un scandale plus grand encore: comment HARKEN ENERGY a bénéficié de la guerre et de la terreur en Colombie.

Sean Donahue* ,
Conterpunch, le 12 juillet 2002.

Georges W.Bush travailla dans Harken Energy en 1986 quand la compagnie acheta Spectrum 7, une compagnie qui avait acheté auparavant la compagnie pétrolière Arbusto, l'entreprise de Bush qui avait fait faillite. Harken donna à Bush 2 millions de dollars en options, un poste de conseiller, à 122.000 dollars annuels, et un siège au conseil de direction.

Pendant que Bush travaillait pour Harken, Rodriguo VILLAMIZAR, un ancien ami que Bush avait connu dans une association étudiante en 1972, devint directeur du Bureau des Mines et Minerais de Colombie, le ministère qui supervisait la vente des concessions pétrolières pour la compagnie pétrolière de l'Etat, ECOPETROL. Selon un rapport de décembre 2001, dans Counterpunch, Bush avait aidé Villamizar dans les années '70, lui procurant un travail au Comité de Développement Economique du Sénat de l'Etat du Texas et ensuite un siège à la Commission des Services Publics de l'Etat. Jusqu'à la fin de la présence de Bush dans Harken, Villamizar lui avait rendu la pareille accordant à Harken une série de contrats pétroliers en Colombie.

La plupart des contrats pétroliers concernaient la vallée du Magdalena où des officiers de l'armée, les trafiquants de drogue et éleveurs avaient formé des groupes paramilitaires d'extrême-droite qui combattaient la guérilla, assassinaient les dirigeants syndicaux et activistes des droits de l'homme et terrorisaient les paysans pour les pousser à abandonner les terres convoitées. La plupart des compagnies pétrolières qui opéraient dans la région acceptaient tacitement ou recherchaient activement la protection de ces escadrons de la mort. Un rapport de 1996 de Human Rights Watch établit ce fait que les militaires colombiens armaient et appuyaient ces groupes et que, sur les indications de la CIA, les intégraient dans leurs réseaux de renseignement.

Ils poursuivent aujourd'hui leurs activités qui tendent à s'intensifier là où la production de pétrole est importante.

Le Département d'Etat a inclus les paramilitaires dans la liste des organisations terroristes, mais regarde ailleurs quand l'armée colombienne, financée par les Etats-Unis, s'appuie sur elles pour exécuter son sale travail dans sa guerre contre la dissidence. Harken continue ses activités dans la vallée du Magdalena, en partie grâce au financement de la Section des Finances internationales de la Banque Mondiale et les paramilitaires continuent de terroriser tous ceux qui menacent les intérêts corporatistes dans la région.

Personne ne prétend que le président Bush ait ordonné personnellement aux paramilitaires de tuer des paysans et d'intimider les dirigeants syndicaux pour améliorer les résultats d'Harken. Mais cependant, considérant ses liens étroits avec Villamizar et le fait que son père était président à cette époque, il est fort improbable que Bush ignore la question des droits de l'homme liée aux explorations pétrolières en Colombie.

Tout cela concerne au premier chef l'actualité immédiate parce que Villamizar, qui a abandonné la Colombie pour échapper à des accusations de corruption et est un condamné fugitif, a élaboré la politique colombienne pendant la campagne électorale de Bush en 2000 et maintient des relations étroites avec le président. Counterpunch a révélé que Villamizar, qui devrait accomplir sa condamnation de quatre années dans une prison colombienne, fut
le premier choix de Bush pour le poste de Secrétaire d'Etat adjoint pour les Affaires de l'hémisphère occidental, pour finalement refuser sa nomination .

Les recommandations de Villamizar pour l'intensification de l'aide militaire des Etats-Unis à la Colombie ont été largement adoptées par l'Administration Bush, et le nouveau président de Colombie, avec ses liens avec les escadrons de la mort, s'apprête à solliciter plus d'aide des Etats-Unis pour intensifier dramatiquement une guerre civile de quarante ans contre les guérillas de gauche. Des centaines de conseillers militaires nord-américains se trouvent actuellement sur le terrain, en Colombie. Officiellement ils ne participent pas aux combats, mais il est probable que cela changera quand les guérillas commenceront à traiter les conseillers comme des objectifs militaires.
La vieille doctrine de Colin Powell de garantir aux Etats-Unis des objectifs militaires clairs et une stratégie permettant un retrait utile avant d'être impliqué dans une guerre semble avoir été complètement oubliée.

La pierre angulaire d'un nouvel apport de l'aide militaire par Bush est un subside de 98 millions de dollars pour aider le gouvernement colombien à constituer un nouveau bataillon de la Brigade 18 pour protéger les oléoducs des attaques des guérillas. La Brigade 18 a une longue histoire de liens avec les paramilitaires, et son propre passé d'attaques contre des civils - l'année passée les soldats tuèrent un adolescent qui passait trop près de l'oléoduc. Ironiquement, le premier bénéficiaire de ce programme sera l'Occidental Petroleum, la compagnie qui a aidé la famille GORE bâtisse sa fortune.

Et l'ambassadrice des Etats-Unis, Anne Patterson, a déclaré qu'à long terme le Pentagone étudie des programmes semblables portant sur d'autres activités économiques cruciales en Colombie. Ces programmes concerneront probablement les oléoducs entretenus pas la filiale d'Harken, Global Energy Development, un autre géré par ENRON et des projets qui engagent l'ancienne compagnie de Dick Cheney, Haliburton, ainsi que des infrastructures dont Texaco, Exxon-Mobil et BP sont propriétaires ou utilisatrices.

Il faut enquêter sur les conflits d'intérêt de l'Administration Bush en Colombie, les examiner en détail et les dénoncer avant que les Etats-Unis ne s'engagent plus profondément dans la sanglante guerre en Colombie.

* Sean Donahue est directeur-adjoint de New Hampshire Peace Action. Il a écrit et donné de nombreuses conférences sur la politique des Etats-Unis en Colombie. Il est possible de le contacter. Son adresse: worlddealer@yahoo.com


 
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