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Petróleo, escuadrones de la muerte y
corrupción en Colombia
Sean
Donahue * / Soberania.info
- 12/07/02
Traducción
para Soberania: Círculo
Bolivariano de París**
El otro escándalo de Harken Energy
Las
irregularidades financieras de la sociedad Harken
Energy durante la presencia del Presidente Bush
en la compañía petrolífera texana, han dominado
la actualidad de estos últimos días. Sin embargo,
la prensa ha ignorado un escándalo mayor aún: cómo
Harken Energy se ha beneficiado de la guerra y del terror en Colombia.
George
W.Bush trabajó en Harken Energy en 1986 cuando la
compañía compró a Spectrum 7,
una compañía que había sido comprada antes
por la compañía petrolera Arbusto,
la empresa de Bush que había quebrado. Harken donó
así a Bush 2 millones de dólares en opciones, un puesto
de consejero por el que percibía 122.000 dólares anuales,
y una sede en el consejo de dirección.
Mientras
que Bush trabajaba para Harken, Rodriguo Villamizar,
un antiguo amigo que Bush había conocido en una asociación
estudiantil en 1972, se convirtió en director de la Oficina
de Minas y de Minerales de Colombia, oficina del Ministerio en la
que se supervisaba la venta de las concesiones petroleras de la
compañía del Estado, ECOPETROL. Según
un informe de diciembre 2001, en “Counterpunch”,
Bush había ayudado a Villamizar en los años ' 70,
ofreciéndole un trabajo en el Comité de Desarrollo
Económico del Senado del Estado de Texas y a continuación
un escaño en la Comisión de Servicios Públicos
del Estado. Hasta el final de la presencia de Bush en Harken, Villamizar
hizo lo propio, concediéndole a Harken una serie
de contratos petrolíferos en Colombia.
La
mayoría de los contratos petroleros se referían al
valle del Magdalena donde funcionarios del ejército,
traficantes de droga y ganaderos habían formado grupos paramilitares
de extrema derecha que combatían a la guerrilla, asesinaban
a los dirigentes sindicales y a activistas de los derechos humanos,
al mismo tiempo que aterrorizaban a los campesinos para impulsarles
a abandonar las tierras deseadas. La mayoría de las
compañías petroleras que operaban en la región
aceptaban tácitamente o buscaban activamente la protección
de estos escuadrones de la muerte. Un informe de 1996 de Human Rights
Watch demuestra que los militares colombianos armaban y apoyaban
a estos grupos y que, sobre las indicaciones de la CIA, los integraban
en sus redes de información.
Hoy
en día prosiguen sus acciones y se intensifican allí
donde la producción de petróleo es más importante.
El Departamento de Estado incluyó efectivamente a
los paramilitares en la lista de las organizaciones terroristas,
pero voltea la mirada cuando el ejército colombiano, financiado
por los Estados Unidos, se apoya en ellos para realizar el trabajo
sucio en la guerra contra la insurrección. Si Harken
continua sus actividades en el valle del Magdalena, es en parte
gracias al financiamiento otorgado por la Sección de Finanzas
internacionales del Banco Mundial, pero fundamentalmente
porque los paramilitares siguen aterrorizando a todos aquéllos
que pudiésen amenazar sus intereses corporativos en la región.
Nadie
puede afirmar que el Presidente Bush le haya pedido personalmente
a los paramilitares que matara a los campesinos e intimidara a los
dirigentes sindicales para mejorar los resultados de Harken. Sin
embargo, considerando sus vínculos estrechos con Villamizar
y el hecho de que su padre era Presidente en esta época (en
la que trabajaba en Harken), es muy poco probable que Bush ignorara
la cuestión de los derechos humanos vinculada a las exploraciones
petroleras en Colombia.
Todo
esto tiene relación con la actualidad inmediata porque Villamizar,
que abandonó Colombia luego de ser acusado por corrupción
y ser considerado fugitivo, elaboró la política colombiana
durante la campaña electoral de Bush en 2000 y mantiene estrechas
relaciones con el Presidente. Counterpunch reveló que Villamizar,
quien debía pagar su condena de cuatro años en una
prisión colombiana, era la primera opción que Bush
había considerado para el cargo de Secretario de Estado para
los Asuntos del hemisferio occidental, aunque luego rechazar su
nombramiento.
Las
recomendaciones de Villamizar para la intensificación
de la ayuda militar de los Estados Unidos a Colombia fueron adoptadas
ampliamente por la Administración Bush, y el nuevo
Presidente de Colombia, con sus vínculos
con los escuadrones de la muerte, se prepara para solicitar más
ayuda de los Estados Unidos para intensificar dramáticamente
una guerra civil de cuarenta años contra las guerrillas de
izquierda. Centenares de consejeros militares norteamericanos
se encuentran actualmente in situ, en Colombia. Oficialmente no
participan en los combates, pero es probable que eso cambie cuando
las guerrillas comiencen a tratar a los consejeros como objetivos
militares. La vieja doctrina de Colin
Powell, de garantizar en los Estados Unidos objetivos
militares claros y una estrategia que permita una retirada útil
antes de implicarse en una guerra, parece haber sido olvidada completamente.
La
piedra angular de una nueva contribución de la ayuda militar
por Bush es un subsidio de 98 millones de dólares para ayudar
al Gobierno colombiano a constituir un nuevo batallón en
el seno de la Brigada 18 para proteger los oleoductos de los ataques
guerrilleros. La Brigada 18 tiene una larga historia de vínculos
con los paramilitares, que viene a sumarse a su propio pasado de
ataques contra civiles - el año pasado, por ejemplo,
los soldados mataron a un adolescente que pasaba demasiado cerca
del oleoducto. Irónicamente, el primer beneficiario de este
programa será la Occidental Petroleum, la
compañía que ayudó a la familia Gore
a construir su fortuna.
En
este sentido la embajadora de los Estados Unidos, Anne Patterson,
declaró que a largo plazo el Pentágono estudia programas
similares referentes a otras actividades económicas cruciales
en Colombia. Estos programas se referirán probablemente
a los oleoductos mantenidos por la filial de Harken, Global Energy
Development, a otro administrado por ENRON y a los proyectos que
comprometen a la antigua compañía de Dick
Cheney, Haliburton, así como las infraestructuras que
pertenecen o son utilizadas por Texaco, Exxon-Mobil y BP.
Es
necesario investigar sobre los conflictos de interés de la
Administración Bush en Colombia, examinarlos con todo detalle
y denunciarlos antes de que los Estados Unidos no se comprometan
profundamente en la ya sangrienta guerra en Colombia.
*
Sean Donahue es director-suplente de New Hampshire Peace Acción.
Escribe y a dado numerosas conferencias sobre la política
de Estados Unidos en Colombia. Es posible contactarlo a través
de la siguiente dirección: worlddealer@yahoo.com
** Traducción: Círculo Bolivariano de París
- Web:
http://perso.wanadoo.fr/cbparis/ - E-mail: cbdeparis@yahoo.fr
Versión original en francés
L’autre
scandale Harken Energy
PETROLE, ESCADRONS DE LA MORT ET CORRUPTION EN COLOMBIE
Les
irrégularités financières
dans la société HARKEN ENERGY pendant la présence
du président BUSH dans la compagnie pétrolière
texane ont dominé l'actualité ces derniers jours.
Mais la presse a ignoré un scandale plus grand encore: comment
HARKEN ENERGY a bénéficié de la guerre et de
la terreur en Colombie.
Sean
Donahue* ,
Conterpunch, le 12 juillet 2002.
Georges
W.Bush travailla dans Harken Energy en 1986 quand la compagnie acheta
Spectrum 7, une compagnie qui avait acheté auparavant la
compagnie pétrolière Arbusto, l'entreprise de Bush
qui avait fait faillite. Harken donna à Bush 2 millions de
dollars en options, un poste de conseiller, à 122.000 dollars
annuels, et un siège au conseil de direction.
Pendant
que Bush travaillait pour Harken, Rodriguo VILLAMIZAR, un ancien
ami que Bush avait connu dans une association étudiante en
1972, devint directeur du Bureau des Mines et Minerais de Colombie,
le ministère qui supervisait la vente des concessions pétrolières
pour la compagnie pétrolière de l'Etat, ECOPETROL.
Selon un rapport de décembre 2001, dans Counterpunch, Bush
avait aidé Villamizar dans les années '70, lui procurant
un travail au Comité de Développement Economique du
Sénat de l'Etat du Texas et ensuite un siège à
la Commission des Services Publics de l'Etat. Jusqu'à la
fin de la présence de Bush dans Harken, Villamizar lui avait
rendu la pareille accordant à Harken une série de
contrats pétroliers en Colombie.
La
plupart des contrats pétroliers concernaient la vallée
du Magdalena où des officiers de l'armée, les trafiquants
de drogue et éleveurs avaient formé des groupes paramilitaires
d'extrême-droite qui combattaient la guérilla, assassinaient
les dirigeants syndicaux et activistes des droits de l'homme et
terrorisaient les paysans pour les pousser à abandonner les
terres convoitées. La plupart des compagnies pétrolières
qui opéraient dans la région acceptaient tacitement
ou recherchaient activement la protection de ces escadrons de la
mort. Un rapport de 1996 de Human Rights Watch établit ce
fait que les militaires colombiens armaient et appuyaient ces groupes
et que, sur les indications de la CIA, les intégraient dans
leurs réseaux de renseignement.
Ils
poursuivent aujourd'hui leurs activités qui tendent à
s'intensifier là où la production de pétrole
est importante.
Le
Département d'Etat a inclus les paramilitaires dans la liste
des organisations terroristes, mais regarde ailleurs quand l'armée
colombienne, financée par les Etats-Unis, s'appuie sur elles
pour exécuter son sale travail dans sa guerre contre la dissidence.
Harken continue ses activités dans la vallée du Magdalena,
en partie grâce au financement de la Section des Finances
internationales de la Banque Mondiale et les paramilitaires continuent
de terroriser tous ceux qui menacent les intérêts corporatistes
dans la région.
Personne
ne prétend que le président Bush ait ordonné
personnellement aux paramilitaires de tuer des paysans et d'intimider
les dirigeants syndicaux pour améliorer les résultats
d'Harken. Mais cependant, considérant ses liens étroits
avec Villamizar et le fait que son père était président
à cette époque, il est fort improbable que Bush ignore
la question des droits de l'homme liée aux explorations pétrolières
en Colombie.
Tout
cela concerne au premier chef l'actualité immédiate
parce que Villamizar, qui a abandonné la Colombie pour échapper
à des accusations de corruption et est un condamné
fugitif, a élaboré la politique colombienne pendant
la campagne électorale de Bush en 2000 et maintient des relations
étroites avec le président. Counterpunch a révélé
que Villamizar, qui devrait accomplir sa condamnation de quatre
années dans une prison colombienne, fut
le premier choix de Bush pour le poste de Secrétaire d'Etat
adjoint pour les Affaires de l'hémisphère occidental,
pour finalement refuser sa nomination .
Les
recommandations de Villamizar pour l'intensification de l'aide militaire
des Etats-Unis à la Colombie ont été largement
adoptées par l'Administration Bush, et le nouveau président
de Colombie, avec ses liens avec les escadrons de la mort, s'apprête
à solliciter plus d'aide des Etats-Unis pour intensifier
dramatiquement une guerre civile de quarante ans contre les guérillas
de gauche. Des centaines de conseillers militaires nord-américains
se trouvent actuellement sur le terrain, en Colombie. Officiellement
ils ne participent pas aux combats, mais il est probable que cela
changera quand les guérillas commenceront à traiter
les conseillers comme des objectifs militaires.
La vieille doctrine de Colin Powell de garantir aux Etats-Unis des
objectifs militaires clairs et une stratégie permettant un
retrait utile avant d'être impliqué dans une guerre
semble avoir été complètement oubliée.
La
pierre angulaire d'un nouvel apport de l'aide militaire par Bush
est un subside de 98 millions de dollars pour aider le gouvernement
colombien à constituer un nouveau bataillon de la Brigade
18 pour protéger les oléoducs des attaques des guérillas.
La Brigade 18 a une longue histoire de liens avec les paramilitaires,
et son propre passé d'attaques contre des civils - l'année
passée les soldats tuèrent un adolescent qui passait
trop près de l'oléoduc. Ironiquement, le premier bénéficiaire
de ce programme sera l'Occidental Petroleum, la compagnie qui a
aidé la famille GORE bâtisse sa fortune.
Et
l'ambassadrice des Etats-Unis, Anne Patterson, a déclaré
qu'à long terme le Pentagone étudie des programmes
semblables portant sur d'autres activités économiques
cruciales en Colombie. Ces programmes concerneront probablement
les oléoducs entretenus pas la filiale d'Harken, Global Energy
Development, un autre géré par ENRON et des projets
qui engagent l'ancienne compagnie de Dick Cheney, Haliburton, ainsi
que des infrastructures dont Texaco, Exxon-Mobil et BP sont propriétaires
ou utilisatrices.
Il
faut enquêter sur les conflits d'intérêt de l'Administration
Bush en Colombie, les examiner en détail et les dénoncer
avant que les Etats-Unis ne s'engagent plus profondément
dans la sanglante guerre en Colombie.
*
Sean Donahue est directeur-adjoint de New Hampshire Peace Action.
Il a écrit et donné de nombreuses conférences
sur la politique des Etats-Unis en Colombie. Il est possible de
le contacter. Son adresse: worlddealer@yahoo.com
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