Los servilistas y aduladores de oficio del presidente
José Pinto* / Soberania.org - 26/09/05
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Aunque crecimos en espacios diferentes de este gran país que se llama República Bolivariana de Venezuela, nuestro presidente Hugo Rafael Chávez Frías y yo tuvimos una infancia y juventud similares (disculpen que empiece hablando en primera persona, pero el ejemplo puede ser también con alguno de ustedes), de origen humilde, ambos vivimos en rancho de bahareque, anduvimos por el campo unas veces jugando otras trabajando, vinimos luego a la ciudad, estudiamos con esfuerzo hasta lograr un titulo de educación superior, soñando siempre con superarnos y poder ayudar un día a nuestros padres y hermanos. Actualmente, al igual que a muchos venezolanos, la Providencia nos ha hecho conjuntamente participes, de alguna manera, en lo que ha sido conducir a bien morir a la democracia puntofijista de Rómulo Betancourt, Rafael Caldera y Jóvito Villalba la cual terminó convirtiéndose en el gran negocio de mercaderes llamado "Democracia Representativa".
Hoy día, por desgracia, apenas comenzando a andar en este camino de cambios, hemos sido victimas de ciertos estereotipos perversos de personalidad: los desleales, individualistas, creativos, maquiavélicos, back stabbers, whistleblowers, trepadores, pleasers, parásitos, narcisistas, obstruccionistas, servilistas y adulantes. Poco a poco los seres aquejados por estos males de la humanidad han ido logrando sus objetivos parciales, entorpecer nuestro quehacer sobre el camino que conduce hacia la libertad. Que nos empujen a nosotros fuera del camino no importa pero que estén sacando a Hugo Rafael Chávez Frías es distinto, él es el líder sobre quien hemos puesto la responsabilidad de conducción de esta gran contienda entre el capitalismo y el nuevo socialismo de este siglo XXI, no hay otro. En el caso del presidente los responsables directos y más dañinos de esta situación son los servilistas y adulantes, quienes cual Anaconda lo han ido enroscando poco a poco y apretando, dejándolo ya casi inmóvil y en estado cianótico.
Estos servilistas y aduladores son los que encuentran siempre muy bueno y fantástico todo lo que sale de los alrededores de Miraflores, aun los desaciertos. Explotan la sencillez y buena fe del presidente, le hablan de grandes proyectos, como los elaborados en el Ministerio de Energía y Petróleo y que han denominado la SIEMBRA PETROLERA de este siglo, cuyos petrodólares, le dicen, servirán para ayudar al soberano, " PDVSA ahora es del pueblo " le recuerdan, mientras tanto desde el imperio, guiados por los servilistas y adulantes vienen en polvadera los mercaderes, como hienas sempiternamente sedientas de carne y sangre, husmeando y olfateando todo a su alrededor para llevarse nuestras vetas de oro, desde las de un deslumbrante dorado hasta las del no menos brillante negro azabache. Sí, este par de bichos, los aduladores y serviles, en componenda malvada y cobarde le cubren los ojos con una venda negra, para embarcarlo en una nave que se enfrenta sin timón ni brújula, sin velas ni aparejos, sin palos ni vergas a un mar embravecido que lo llevará sin remedio a los arrecifes de la muerte, ellos y sus ascendientes lo han hecho antes, tienen experiencia, lo hicieron con el General José Antonio Páez, lo hicieron con el General Cipriano Castro, lo hicieron con el General Marcos Pérez Jiménez y lo hacen ahora con el Comandante Hugo Chávez.
Poco a poco van cercando en el camino a nuestro líder, a nuestro compañero y amigo, al hombre que viene del pueblo y que es nuestra esperanza, poco a poco nuestras voces se van apagando a sus oídos, poco a poco lo van convenciendo de que nosotros en PDVSA, en Venezolana de Televisión, en la CVG Venalum, en Carbones del Zulia, en las Federaciones Bolivarianas del Agro y la Ganadería, en las Organizaciones Vecinales, somos sus enemigos y que vamos tras su puesto, solo porque nuestras voces no se escuchan como aquellos cantos irresistibles de sirena que adormecen los sentidos y que finalmente de acuerdo a la mitología griega conducen a la muerte.
"La plata y el oro halagan la avaricia y al cabo empobrecen al minero: porque sus vetas se pierden o se agotan, y el sigue buscándolas como perro hambriento que después de haberse tragado el bocado se queda olfateando el lugar donde lo halló" . Simón Rodríguez
(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com
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