¿Nos integran o nos entregan?
Narlis Claret Dìaz Ramos* / Soberania.org - 07/11/05
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Desde hace muchos años, vivimos en una guerra silenciosa; lo que ha sido denominado por el Grupo de Bielderberger como la "guerra tranquila", llevada a cabo utilizando armas biológicas subjetivas, calificadas de "armas silenciosas", es la guerra de la alienación cultural, de la insensibilización de la humanidad, es una forma de ingeniería social, o de automatización de una sociedad para facilitar el saqueo y la destrucción de nuestra tierra y de nuestros pueblos, muchas veces con nuestro aplauso ignorante.
Se trata de una guerra silenciosa e impune, impulsada por las grandes transnacionales y los países industrializados del norte, sus gobiernos, sus instituciones y, claro está, con el apoyo de quienes han sido sus grandes aliados, gobiernos y élites del sur que propician la acumulación de riquezas en manos de las transnacionales al entregarles los recursos naturales y los ecosistemas en los que descansa nuestro futuro.
Esta guerra ha traído como consecuencia en mayor o menor grado, la destrucción social y ambiental de nuestros países y pueblos del tercer mundo, su origen podríamos ubicarlo en el siglo pasado, en la famosa Doctrina Monroe anunciada en Diciembre 2 de 1823 que implicó la ideología hegemónica de los Estados Unidos para justificar, a través de su política exterior hacia las naciones latinoamericanas, cualquier clase de intervencionismo y expansionismo. La doctrina se apoyó en el llamado "destino manifiesto" de los Estados Unidos (el mismo que esgrime Bush al declarar, antes de invadir a Irak, que tuvo un encuentro con Dios y éste le encomendó una misión), no es más que el privilegio que Estados Unidos ha recibido de Dios para guiar y gobernar el destino del mundo. Apoyado en estas afirmaciones A. Beverigdge en 1898 expresó ante el Congreso estadounidense: "Nuestras fábricas están produciendo más de lo que el pueblo americano puede consumir. el comercio del mundo será nuestro. Una ley americana, una civilización americana y una bandera americana serán llevados a tierras hasta ahora ensangrentadas y tenebrosas,.". (1)
La doctrina Monroe, originalmente redactada por el Secretario de Estado Quincy Adams y las afirmaciones de Beverigdge fueron fortalecidas con la "Política de Puertas Abiertas" anunciada en 1899 por el Secretario de Estado John Hay, la cual consistía en exigir igualdad de oportunidades para comerciar con los países del mundo, la apertura de sus mercados para ser inundados con todo tipo de productos, muchos de los cuales ni siquiera eran de uso común para nuestros pueblos. Más adelante vendrían los "Tratados Hay", que le otorgarían el control interoceánico al gigante del norte.
Ya para esta etapa, principios del siglo XX, el imperio se dio cuenta de que una nación o población mundial que no utilizara su inteligencia no sería mejor que animales carentes de la misma. Tales personas son fácilmente convertidas en "animales domesticados" por elección propia y con su consentimiento. En consecuencia, en el interés del futuro orden mundial, de su paz y de su tranquilidad, fue decidido llevar a cabo una "guerra tranquila", primero contra el mismo pueblo norteamericano y luego contra toda la humanidad, con el objetivo final de desplazar la riqueza de las mayorías hacia las manos de algunos pocos suertudos.
Con el fin de avanzar hacia una economía totalmente predecible, los elementos de las clases inferiores de la sociedad debían ser llevados a un control total, es decir, ser puestos en la calle, sometidos al yugo, y asignados a un deber social de largo plazo desde una edad temprana, antes de que tengan la oportunidad de hacerse preguntas o cuestionamientos sobre la propiedad de la materia. Para llegar a tal conformidad, la célula familiar de las "clases inferiores" debía ser desintegrada por medio de un proceso de acentuación de preocupaciones por parte de los padres que los llevara a situaciones extremas de necesidad y alejarse emocionalmente de la familia al estar fuera la mayor parte del día, quedando los hijos al cuidado de los medios de comunicación. Igualmente, la calidad de la educación dada a las clases inferiores debía ser de la más pobre, de manera que la brecha de la ignorancia que aísla las clases inferiores de las clases superiores fuera y permaneciera incomprensible para las primeras. Con tal discapacidad, los mejores elementos de las clases inferiores tendrían poca esperanza de salirse del lote que les habría sido asignado por los suertudos. Esta forma de esclavitud es esencial para mantener un cierto nivel de orden social, paz y tranquilidad para las clases superiores.

Nuestros países, poseen una larga historia de saqueo y destrucción, primero frontal y violentamente por los españoles durante la colonización, luego de forma menos directa por los ingleses a través de la deuda post guerra de independencia y durante las primeras etapas de la explotación petrolera y finalmente la neocolonización que adelanta el imperio para asegurarse todo el bagaje de riquezas que posee nuestra América. La fortaleza del norte se ha establecido gracias al trabajo esclavo de los pueblos sometidos, el robo de sus riquezas naturales, minas, bosques, semillas y conocimientos ancestrales. Estos últimos aspectos, constituyen los nuevos objetivos de la guerra que viene desarrollando el imperio de cara al agotamiento del planeta como fuente de energía y sustento, como consecuencia de un consumo energético cada vez más voraz e irresponsable, generando la destrucción social y ambiental junto con los impactos causados por el cambio climático generado por la quema indiscriminada de combustibles fósiles cuyo consumo se encuentra en constante aumento sin que el capital tome conciencia de las consecuencias a futuro.
El norte requiere de grandes flujos de mano de obra barata, riquezas naturales, energía, biodiversidad y nuestros conocimientos ancestrales para aprovecharlos y así poder mantener el "sistema de vida americano" y el control sobre la vida y la muerte de los pueblos, a través de la política de patentes impuesta, para evitar la posibilidad de los pueblos de elaborar sus propios medicamentos partiendo de sus conocimientos y amplios recursos de biodiversidad que hoy monopolizan las grandes transnacionales.
Enviar estos grandes flujos de riquezas hacia el norte, implica la contaminación de las fuentes de vida de las comunidades donde se extraen los recursos, la eliminación, desplazamiento y desintegración de comunidades indígenas y campesinas, la pérdida de la soberanía alimentaria y energética y por lo tanto, son la causa principal de la pobreza de los pueblos del llamado "tercer mundo", de su cultura y de la destrucción de la naturaleza. Lo paradójico de esto, es que los "países pobres" o del "tercer mundo", son quienes mantienen el nivel de vida de los "países ricos", su derroche depende de nuestra escasez, su riqueza de nuestra pobreza, su poder de nuestra ignorancia.
Sólo la verdadera integración de los pueblos podría detener el avance destructivo de las transnacionales de la energía sobre quienes generamos la riqueza, pero ésta debe ser una verdadera integración de pueblos, no de capitales, no puede ser este modelo de "integración" que se viene desarrollando en nuestro país, sobre el cual cabalgan los intereses de las transnacionales energéticas como Vale do Rio Doce (Brasil), TOMEN (Japón), Exel (Australia), Carbonífera Caño Seco (Irlanda), Carbones de Perijá (Chile), Anglo American Coal (EEUU e Inglaterra), Washington Group Internacional, Morrison Knudsen Corporation, Interamerican Coal/Chevron (norteamericanas) u otro tipo de integración con intereses como los que representa en Peabody Energy el exdirector de la CIA, Secretario de Defensa de USA, James S. Rusnaek, estas para mencionar sólo algunas empresas con las cuales nos estamos entregando, perdón, integrando en los proyectos carboneros, para no mencionar a las transnacionales petroleras, ahora nuestras socias y copropietarias de nuestro petróleo gracias a la creación, soberana e inconsulta, de las empresas mixtas.
Gracias al modelo de integración que viene desarrollando el estado, la cuenca del Guasare va perdiendo más del 50% de su vegetación; la producción de agua disminuye un 21% en época de sequía y aumenta un 16% en período lluvioso; el aporte de sedimentos a las cuencas ha sufrido un aumento del 463%; la temperatura en el Zulia aumentó entre 1 y 2,5ºC (1978 - 1983); han desaparecido más del 56,8% de los bosques del Zulia (1982 - 1995); se han perdido más del 39% de los bosques secos tropicales en la cuenca baja del río Socuy (1986 - 2001); si se abren caminos pavimentados hacia las minas, se perderán hasta 25Km de bosques (10Km si no es pavimentada); las aguas y peces del Guasare y Laguna de Sinamaica ya están contaminados con metales pesados lo que implica riesgo de contaminación para quienes consuman de estas fuentes. Todo esto en nombre de una falsa integración que sólo proporcionará mayores beneficios a las grandes empresas transnacionales y al imperio mientras a nosotros nos quedará una vasta zona de destrucción, sequía, miseria y muerte. (2)
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REFERENCIAS:
(1) Contreras Ramírez, Enrique. EEUU y la nueva doctrina militar. Fundación editorial. Fabricio Ojeda. caracas 2004.)
(2) Sociedad Homo et Natura, ANPA/ANMCLA Y Proyecto Nuestra América. ANTE EL SILENCIO DE CHÁVEZ SE CONCRETAN LOS ACUERDOS DE MANAOS:LA ENTREGA DEL SOCUY A VALE DO RIO DOCE. www.soberania.org DONOSO, Aurora. LA ALIANZA DE LOS PUEBLOS DEL SUR ACREEDORES DE LA DEUDA ECOLÓGICA. www.wrm.org
(*) Narlis Claret Dìaz Ramos - E-mai: toven02@hotmail.com
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