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Caracas / Venezuela -
 


Gobierno exprime a las petroleras
The Economist* / El Universal (Venezuela) - 21/11/05

ANALISIS / El abuso de influencia en el mercado podría resultar contraproducente / Hasta ahora 22 de 32 compañías petroleras privadas han aceptado migrar


Los contratos para empresas aún están por definirse (Foto Archivo)

Si una retórica encendida se pudiera controlar para usarse como fuente de energía, Venezuela tendría grandes posibilidades de sobrevivir en una transición a un mundo sin petróleo.

"No hemos hecho otra cosa que arrebatar las mayores reservas petroleras del mundo de la boca del imperialismo", dijo recientemente el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, a un entusiasta público en la Cancillería.

En el mismo salón, un par de semanas atrás, un académico radical cercano al comandante del Ejército, general Raúl Baduel, adoptó una posición contraria: "Si tenemos un discurso antiimperialista aquí, ¿por qué le damos la bienvenida al presidente del directorio de Chevron Texaco?".

Ambos comentaban la decisión del Gobierno de obligar a las compañías petroleras foráneas, sin mucho aviso previo, a suscribir nuevos contratos y adoptar un nuevo régimen impositivo notablemente más severo que los acordados durante la "apertura" petrolera del país una década atrás.

Esto se empezó a aplicar desde que los campos administrados por firmas extranjeras han llegado a representar un tercio a la mitad de la producción venezolana.

Empresas mixtas

Los nuevos contratos eliminan el control operativo de los campos por parte de las compañías foráneas, las cuales, en esencia, pasan a ser socios minoritarios en empresas dirigidas por el Estado.

Para el ministro y el presidente manifiestamente socialista del país, Hugo Chávez, esto representa el regreso a la soberanía sobre el mayor activo del país. Sin embargo, otras figuras de la izquierda consideran que los nuevos términos, más severos, representan una traición.

Mazhar al-Shereidah, economista petrolero venezolano de origen iraquí, asevera que los nuevos acuerdos liberan a las compañías de cualquier riesgo. Es "tragicómico", señala, que les den un ultimátum para que acepten la clase de empresa mixta que han aceptado de buena gana en otros lugares.

Regímenes conservadores en Arabia Saudí y otros estados del Golfo ni siquiera soñarían con permitir que firmas foráneas entraran en sus actividades de exploración y producción de esta forma, indica.

Por su parte, las compañías dicen poco. Si se rehúsan a "migrar" al nuevo sistema, en el cual la estatal Pdvsa tendrá una participación de 60-90%, además del control operativo de los campos, deberán abandonar el país para el 31 de diciembre.

Hasta ahora, de 32 compañías involucradas, 22 (casi todas pequeñas) han aceptado el cambio, aunque la forma precisa de los nuevos contratos aún está por definirse.

Las empresas gigantes se están resistiendo, pero todo apunta a que la mayoría finalmente suscribirá los nuevos acuerdos.

Las cuentas

Gracias a un incremento previsto en las regalías de 1% a 30% y en los impuestos de 34% a 50%, el Estado recibirá a partir de ahora un mínimo de 82,5% de las ganancias, según el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez.

Dado que el crudo venezolano se vende a casi 50 dólares por barril _unas cinco veces el valor vigente cuando se firmaron los contratos originales_ y el acceso al resto de las reservas del mundo conlleva una prima, las compañías probablemente puedan sobrevivir a las consecuencias de la decisión venezolana.

Más difícil de tragar es una forma de "negociación" en la que el presidente Chávez anunció en televisión términos a lo "tómalo o déjalo" sin previo aviso.

Sin duda, Chávez está mostrando poca consideración por el Estado de Derecho al cancelar unilateralmente los contratos, aunque los expertos señalan que el Presidente tiene un poco más de espacio para maniobras legales en lo que a incrementar las tasas impositivas aplicables al petróleo se refiere.


Sin embargo, la realidad es que en años recientes las firmas petroleras han perdido influencia en el mercado frente a los países con reservas de hidrocarburos, y el gobierno del teniente coronel Hugo Chávez Frías sólo está haciendo lo mismo que hacen otros en todo el mundo, desde Rusia hasta el norte de Africa.

Mal necesario

La mayoría de los analistas en Venezuela, independientemente de su tendencia política, concuerdan en que alguna redefinición de los términos de la "apertura" petrolera era necesaria desde hacía tiempo: además de obtener ganancias superiores a lo que cualquiera hubiera vislumbrado cuando los contratos fueron firmados, las firmas foráneas han sido atacadas por utilizar argucias de contabilidad para reducir sus pagos de impuestos.

A los detractores de izquierda les prometen que la continua dependencia venezolana de las compañías extranjeras y de Estados Unidos como principal comprador del petróleo es temporal.

Venezuela está ofreciendo más crudo a sus países vecinos _aunque a precios de ganga_. EEUU (donde Venezuela posee un distribuidor de gasolina y productos derivados de dimensiones medianas) es el cliente que paga más cercano y obvio. Las firmas petroleras de aliados tales como Irán, Brasil y China (junto a la empresa española Repsol) han sido contratadas para determinar la magnitud de las reservas de crudo pesado en la Faja del Orinoco, antes clasificadas como alquitrán, aunque ahora se afirma que son 235 millardos de barriles. Junto a 80 millardos de barriles de petróleo convencional, esto respalda la cuestionable aseveración venezolana de poseer las mayores reservas del mundo.

Chávez afirmó el mes pasado que Venezuela tenía "una fuerte carta petrolera bajo la manga en la mesa geopolítica" y que la misma se usaría "contra el jugador más rudo del mundo, Estados Unidos". Mientras el precio y la demanda del petróleo continúen altos, realmente podría tener una carta de triunfo.

Pero si los precios bajan a medida que nuevos campos en otros lugares comienzan a producir, las desventajas naturales de Venezuela _su petróleo es pesado y tiene un alto contenido de azufre, por lo que resulta más costosa su extracción_, aunadas a la forma desdeñosa en que trata a los inversionistas extranjeros pudieran ocasionar que las firmas petroleras se retiren justamente cuando Chávez más las necesite para mantener la principal fuente de ingresos de su país _y su régimen.



[*] Traducción: José Peralta




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