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4 de Diciembre del 2005 (4D en adelante): 8 de cada 10 venezolanos hábiles para decidir, decidieron no decidir.
El 4D es un hecho pre-constituyente: el pueblo (ese 98% de la población que es etiquetado como clases C, D y E) decidió guardarse para sí el poder (su poder).
Dicho de otra forma: soberano como es (al menos en declarativa constitucional) y ya hoy -bastante más que ayer- acrisolado en la fragua política, este pueblo decidió no delegar su poder.
Pero ¿delegar su poder a quién?: pues a la Asamblea Nacional y, por extensión, a los poderes constituidos que de ella se legitiman, i.e.: Tribunal Supremo, Poder Moral y Consejo Nacional Electoral.
En breve: el 4D deslegitimó el poder constituido.
Ud. puede, no obstante, argumentar, que el 4D no hubo deslegitimación del poder constituido por cuanto: "ese día llovió"; "para qué votar, si ya ganamos"; "no entiendo el sistema de votación"; "no se quienes son"; "en Canadá también ocurre alta abstención"; etc.
A nuestro juicio, y salvo mejor juicio, el 4D fue una suerte de Fuenteovejuna, todos a una.
El Fuenteovejuna del 4D, sin embargo, aparenta ser un fenómeno social de múltiples dimensiones, borrosas en su mayoría.
Válido es entonces registrar que el 4D hubo un silencioso rechazo a una o a varias de las muchas realidades percibidas como agravios al entero colectivo social: "corrupción y despilfarro"; "injerencias de La Habana"; "desnacionalización petrolera"; "exclusión de liderazgos de base"; . etc.
Así entonces, y siempre a nuestro juicio, el 4D es una tragedia nacional que mal puede ser mimetizada en fiesta por unos ni, menos aún, numerizada como victoria cercana por otros.
Vemos, sin embargo, que los asambleístas deslegitimados hacen de su derrota una victoria.
El 4D presagia al menos dos escenarios: uno de violencia, indeseable, entre dos escuálidas minorías que son la gobiernera de hoy y la derecha del pasado; y otro de equilibrio constituyente, escenario de la mayoría silente, la de Fuenteovejuna .
Resta considerar, finalmente, el complejo pero reducido radio de maniobra de la Fuerza Armada Nacional, garante de la supervivencia del Estado.
En efecto: ocurre que si el poder constituido se deslegitima por voluntad del soberano, automáticamente el centro de gravedad del poder descansa en los fusiles.
Si el 4D deslegitimó el poder constituido (Ejecutivo incluido), ¿puede acaso la FAN legitimar lo que el pueblo deslegitimó?
Ahora bien: FAN no hay una sola, hay al menos dos.
Es, por una parte, la FAN envilecida, minoría, esa FAN que en funciones de gobierno es también co-responsable de este fraude político, excepciones mediante.
Y es, por otra parte, una FAN que observa con horror la desestructuración del Estado y, con lucidez creciente, que su mandato no es legitimar lo ilegitimable.
www.Soberania.org
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