Aquí está Hugo Chávez ¿dónde está el Presidente?
Orlando Ochoa Terán
/ Semanario Quinto Día (Venezuela) - 13/01/06
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Global Exchange, la organización que promueve a la revolución bolivariana en el exterior, espera trasladar a Caracas este mes cerca de 100.000 militantes del Foro Social Mundial que tendrá lugar también simultáneamente en Karachi y Bamako
A pesar de que en la política exterior de algunos países desarrollados y en desarrollo se puede advertir la huella personal de un jefe de Estado, no es común que la diplomacia sea el reflejo exclusivo de la personalidad, el temperamento y en general de las virtudes y defectos de un jefe de gobierno. Es incongruente conciliar los intereses personales de un líder con los intereses de una nación. Sin embargo, ocurre. La historiadora estadounidense Barbara Tuchman, en su celebrada obra "La marcha de la locura" lo explica en el primer párrafo de su obra investigativa: "Es un fenómeno notable a través de la historia, independientemente del lugar y del tiempo, la prosecución por parte de algunos gobiernos de políticas contrarias a los intereses de su propio país". Este es el caso del comandante Hugo Chávez, persuadido como está que subsidiando con millones de dólares a EE UU y al resto del Hemisferio Occidental, cree estar desarrollando una estrategema personal de alcance global sin importar que esto implique un sacrificio muy alto para venezolanos necesitados y que sólo servirá para alimentar su ilusión de liderazgo planetario.
Por obra y gracia de esta versión venezolana de marcha hacia la locura, la política exterior de Venezuela se reduce cada día a los intereses políticos personalísimos del comandante Chávez. Cuando se haga la historia de la diplomacia bolivariana es muy probable que se limite a un anecdotario tragicómico de ocurrencias, impromtus, jaquetonerías del dispendioso jefe de Estado. Veamos.
Contra todos
No se escapará de esta crónica la paradoja continental: Cuba, una isla pobre, atrasada, con una limitada población y territorio, gobernada por un régimen anacrónico y tiránico somete a Venezuela, un país que casi la triplica en población, riqueza, nivel cultural, territorio y poderío militar, a su diminuta esfera de influencia rompiendo los moldes históricos del balance de poder.
Otra nota resaltante de esta crónica será la ironía de esta saga antiimperialista del líder bolivariano que al tiempo que condena y lucha contra el imperialismo y la intervención en los asuntos internos en Venezuela amenaza con embargos petroleros a sus vecinos y de alguna forma ha desestimado en diferentes tiempos a los presidentes de Costa Rica, República Dominicana, Colombia, Guyana, Chile, Bolivia, El Salvador, Panamá, México, Perú y, prácticamente a la cuenca del Caribe en general.
La estrategia mundial
En la oportuna narración de esta historia de desaciertos e histrionismo internacional, no podrá faltar la política geoestratégica para crear un mundo pluripolar, socialista, enemigo de los ricos y de la riqueza, aunque para este propósito se distraigan millones de dólares de los venezolanos adquiridos en los mercados capitalistas para usar a Global Exchange, una organización antiimperialista destinada a resistir la globalización del comercio internacional y promover la justicia socialista. Nada de esto tendría mayor significación si no fuera porque existen razones de sobra para pensar que esta organización está fuertemente financiada por el Estado venezolano.
La directora de Global Exchange es Deborah James, una gringa que presidió en 2004 la Venezuela Information Office de la Embajada de Venezuela en Washington, con un sueldo de $5.000, cuya función era supervisar a un grupo de gringos que con sueldos semejantes están al servicio del gobierno de Venezuela, entre ellos, Nathan Converse, Stacy McDougall, Gray Panthers, Isaura Gilmaond, Jennifer Russell, Bev Hoffman, Glenn Rabut y Eva Golinger. Asesores como William Pepper han recibido honorarios que superan los $130.000.
Una nueva sorpresa le tiene reservada Global Exchange a los venezolanos. Bajo los auspicios de la revolución bolivariana ha estado coordinando tres foros sociales mundiales simultáneos en Karachi, Pakistán (Asia), en Bamako, Mali (Africa) y en Caracas, Venezuela (América) que tendrán lugar este mes de enero. En cada uno de los dos primeros países se espera una concurrencia de 30.000 personas, pero en Caracas, previsto entre el 24 y 29 de este mes, a unos 100.000 militantes antiglobalizadores procedentes de cinco continentes. El costo por persona es de $1.400 sin incluir los pasajes. Los objetivos de Global Exchange coinciden con la estrategia geopolítica global del comandante Chávez. Al momento que escribimos esta crónica el colapso del viaducto no había alterado el programa previsto para alojar a esta multitud en decenas de hoteles, el Parque del Este, Poliedro, entre otros espacios abiertos. Lo que tampoco luce inalterable es la visita que Chávez tiene prevista hacer a las otras sedes del Foro Social Mundial, Bamako y Karachi.
Por eso nada tiene de extraño que las cancillerías de la región que observan a un funcionario llamado Hugo Chávez Frías, exhibirse por el mundo como representante de Venezuela y comprometer su patrimonio económico se pregunten como nosotros: OK, aquí esta Hugo Chávez, pero... ¿dónde está el Presidente de los venezolanos?
BIG BEN
** GLOBAL EXCHANGE COORDINÓ también la tumultuosa reunión en Mar dell Plata que presidieron Hugo Chávez y el futbolista Diego Maradona, una contradicción del socialismo del siglo XXI. Mientras que el caudillo Hugo Chávez sostiene que es "malo ser rico", Diego Maradona, el futbolista antiglobalizador, aparte de la vida disoluta, comparable con la de los más libertinos rockeros capitalistas, solía recibir en los años ochenta $5 millones de salario al año de los equipos de España e Italia para los cuales jugó; $350.000 por cada juego de exhibición en el Medio Oriente y más de $10 millones anualmente en contratos publicitarios con corporaciones tan "inmundamente capitalistas" como Puma, Fuji-Xerox y Coca-Cola. El dueto simbolizó en Mar de Plata -comentó el columnista del The New York Times, John Tierney- un perfecto ejemplo del libro de Alvaro Vargas Llosa y Plinio Apuleyo, Guía del perfecto idiota latinoamericano.
** CUANDO UN JEFE DE ESTADO tiene tiempo para dedicarle 40 horas semanales a hablar por televisión (el horario normal de trabajo de un funcionario), como lo calculó la agencia Reuter recientemente y dedicarse a estudiar minuciosamente, con la paciencia de un relojero suizo, los adminículos, símbolos y colores del escudo y la bandera nacional, para diseñar con el mismo cuidado, asistido por su infante hija, los aditamentos que deberían adoptarse para que el símbolo patriótico represente una supuesta ideología socialista bolivariana, es tiempo de preguntarse ¿cuándo trabaja el Presidente de Venezuela?
** ES BIEN SABIDO que muchos ministros, en el pasado y en el presente han ingresado y salido del gabinete sin que le hayan rendido una sola cuenta administrativa al líder bolivariano lo cual explica esta escalada de corrupción y de incompetencia administrativa. Si el vicepresidente Rangel, como también es público, dedica su tiempo a anticipar, mejorar, interpretar, hacer más comprensible o explicar el incesante discurso presidencial, una tarea que exige tiempo completo, otra intrigante pregunta sería ¿quién, de verdad verdad, en el stricto sensu del término, gobierna a Venezuela?
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