www.soberania.org
 
Artículo
Caracas / Venezuela -
 


La formación del Capital
Alberto Méndez Arocha / Soberania.org - 26/01/06

En estos tiempos revolucionarios la propaganda oficial se esfuerza en destacar la explotación que el capitalismo hace de los trabajadores, e incluso del rescate necesario de la justa retribución de los obreros en contra de aquellos patronos todavía expoliando a la clase obrera, por intermedio de la explotación que implica la plusvalía.

En nuestra opinión, toda esta propaganda es pura paja, la explotación del trabajador por plusvalía es un concepto mayormente démodé, pasado de moda, solo útil como elemento de propaganda.

En el siglo XIX, los tiempos de Marx, había ciertamente una fuerte explotación de la clase trabajadora, incluyendo mujeres y niños, básicamente porque había pocas oportunidades de trabajo y mucha gente muerta de hambre y desempleada. Esta situación ha venido cambiando paulatinamente, al extremo que hoy se puede hablar, especialmente en las empresas públicas, de una explotación de los dueños del capital por parte de los trabajadores, colectando abusivos beneficios que la empresa no puede otorgar sino de sus hígados.

En lo básico la plusvalía del capital a cuenta del trabajo se puede resumir considerando que el patrono paga menos de lo trabajado. Por ejemplo, a los que trabajan 10 horas al dia se les paga solo 5, mientras que el producto terminado se vende considerando las 10 horas, por lo que el patrono se apropia de 5 horas en este caso. La fig 1 ejemplariza la situación.

Ahora bien, no puede decirse que actualmente, en general, el capital proviene del abuso de los trabajadores por plusvalía del capital, porque habría que establecer una diferenciación de origen, como sigue: (ver Fig. 2)

  1. Capital derivado de la explotación de los trabajadores por el abuso de la plusvalía, esto es, de pagar menos de las horas trabajadas (al tiempo se forman parte del costo y del precio de venta). Actualmente una situación muy escasa, diríamos, dependiendo de la fuerza de los sindicatos.

  2. Capital derivado del trabajo sin plusvalía alguna. Serían por ejemplo los ahorros obtenidos por el trabajo individual del emprendedor, realizando él mismo el y trabajo necesario. El llamado "trabajo vivo" por algunos marxistas.

  3. Capital derivado del uso de trabajadores sin explotación alguna, o sea pagando el justo precio del trabajo. Lo que algunas marxistas llamarían "capital incorporado". [1]

  4. Capital derivado del aumento del precio en el mercado por razones ajenas a la empresa, una cuestión asociada a los niveles relativos de oferta y demanda y de la disposición a pagar de los consumidores.

  5. Capital derivado de las iniciativas de los emprendedores, causados por ganancias especiales atribuibles a estrategias de negocios, de la creatividad de los gerentes u otros empleados.

  6. Capital (negativo) absorbido por la remuneración exagerada (o abusiva) de los trabajadores por encima de su valor justo, apropiándose de la renta debida los propoietarios del capital.


En estas condiciones la propa-ganda política que atribuya a la explotación de los trabajadores (por existencia de plusvalía del trabajo, caso 1 de origen del capital) los resultados de las empresas, y que diga que, en consecuencia, "las empresas son de sus trabajadores" es una completa majadería dirigida a la apropiación de los activos por una minoría -que hace un uso indebido (falso) de la teoría como versión pantalla para mejorar "su parte de la torta". Algunos dirán una mejor redistribución del ingreso, aunque no necesariamente.

Porque ningún factor de producción debe retribuirse en exceso, a desmedro de los otros . Ni siquiera cuando el capital semilla ha sido el origen y la causa del éxito de los negocios. Igualmente el trabajo no debería apropiarse de la mayor parte de los beneficios, cuando el capital público ha sido la fuente de los bienes y servicios producidos. Lo que pasa es que en los negocios privados los gerentes defienden la remuneración del capital propietario, mientras que en las empresas públicas los administradores son generosos con ellos mismos y con los demás empleados. No hay dolientes de la cosa pública, salvo excepciones.

Habría que tener en cuenta las diferentes fuentes del capital mencionadas e incluir a los consumidores (por intermedio de los precios) en la repartición del bienestar. Esto es posible cuando se trata de empresas que disminuyen los precios (por vía de subsidios) de modo de hacer accesible los productos y servicios a los consumidores "normalmente excluídos" -que es la utilidad perdida de las obras públicas de que hablaba Dupuit.

En consecuencia, establecer -dentro de un socialismo del siglo XXI- una justificación para que los trabajadores se apropien de la renta de las empresas públicas (a cuenta de que y que son producto de la explotación antigua o actual de la clase obrera) es un uso maniqueo e interesado de la teoría marxista para usarla como "noción pantalla" para justificar una desigual repartición de los ingresos a favor de los trabajadores, en contra de buhoneros y demás consumidores. Igual como surge del exceso en la gerencia con la llamada "cogestión tropical" o de las EPS, cuando en aras de un pretendido socialismo evangélico se anula la iniciativa de la ganancia personal que es el motor fundamental del desarrollo económico, vale decir, del desarrollo social.


............................................................


Nota:

[1] Noción atribuída a Arno PETERS, citado por Dieterich (2005, 157).






Imprimir Imprimir Enviar a un amigo Enviar
Arriba
Volver
Volver a página anterior
 
Regresar a Portada
Portada