La "colita" de Evo en el avión de Pdvsa
Domingo Alberto Rangel* / Diario 2001 (Venezuela) - 19/01/06
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En 1998, cuando el actual presidente aspiraba por vez primera a ese cargo, redondeó ironías y aguzó sátiras contra las "colitas" que personajes del Gobierno en aquel momento se permitían tomar en los aviones de Pdvsa. Entre el chiste y la amenaza, el actual jefe de Estado prometía erradicar aquella costumbre irregular y hasta criminosa, según decía. La lengua es, sin duda, castigo del cuerpo como decían las comadres de Sabaneta de Barinas. El actual presidente, para demostrar cuán ligera es la memoria y cuán volátil la moral entre los jefes de la democracia, ha concedido a su amigo Evo Morales una "cola" en el avión de Pdvsa tan larga como las expediciones de Magallanes. Don Evo será indio, pero le gustan las comodidades y para tenerlas hasta la saciedad realizó su gira por el globo terráqueo en ese avión de Pdvsa, cedido por su entrañable amigo Hugo Chávez Frías, presidente vitalicio de la República Bolivariana de Venezuela. Así se cumplen las promesas electorales, con nítida exactitud de ingeniero que traza una carretera o levanta un viaducto. El comandante, que hoy y hasta el año dos mil cincuenta, con el favor de Dios, preside y presidirá nuestra Patria es tan quisquilloso en el cumplimiento de sus promesas que olvidó el detalle del avión cuyas "colitas" soliviantaron tanto su ética de guerrero, cruzado y caudillo, no por la gracia de Dios como Francisco Franco, sino del Nazareno de Achaguas.
DON EVO: PAR ALTIPLÁNICO DEL COMANDANTE
Pero vean ustedes, don Evo se merece esta "colita" y el ánimo, ante tal realidad, debe sentirse proclive al perdón o a la alcahuetería. Salió don Evo de Bolivia y, antes de abordar el estupendo avión de Pdvsa, dio una declaración fulminante, su gobierno nacionalizará los capitales extranjeros invertidos en la industria boliviana del gas y del petróleo. El compañero corresponsal de la Agencia Bolivariana de Noticias en la Paz, salió presuroso a enviar un despacho que transcribía tales palabras para que García Ponce, Miguel Salazar y otros periodistas de la ralea de Gumersindo Rivas tuviesen apetitosos materiales en Caracas.
Sin embargo, don Evo arruinaría esa fiesta periodística. En Madrid, primera ciudad europea en su gira transcontinental, declaró que el propósito de su visita al Viejo Continente era invitar a los capitales de cada país, visitado por él, a invertir en Bolivia. El rey Juan Carlos, que como buen alumno de los jesuitas, maneja la lógica con impecable rigor, se preguntó: ¿bueno, y que pasa con este tío que va ha nacionalizar todas las empresas de capital extranjero en Bolivia y viene a pedirnos nuestros capitales? El rey, pese a sus sesenta o más años es todavía ingenuo. Para abordar las cuestiones concretas de este valle de lágrimas tiene a un Alí Rodríguez que allá se llama Rodríguez Zapatero, quien como politiquero de izquierda sabe como lidiar con sus congéneres y semejantes.
ABOGAD POR ESPAÑA
Rodríguez Zapatero, cazurro y oportuno, dio a don Evo la fórmula para salir de la contradicción de manera elegante. Pues vea usted, contestó a don Evo, en España aplaudimos su programa, el capital extranjero es funesto, pero las excepciones no invalidan su aplicación. Le ruego exonerar de la expropiación a la Repsol YPF, nuestra compañía nacional de petróleo. Don Evo estuvo de acuerdo.
En el Palacio del Elíseo, en Francia, hubo de bregar frente a esa mezcla de De Gaulle con François Miterrand que ha resultado ser Jacques Chirac. Oh, monsieur du plateau bolivien, le ruego exceptuar de sus expropiaciones a la Total, nuestra empresa petrolera, que es la cuarta del mundo apenas superada por la Exxon-Mobil, la Shell y la British Petroleum. Don Evo se vio así obligado a hacer la segunda concesión. En Pekín haría la tercera.
Los chinos de hoy tienen dos realidades tan contradictorias como son nuestro comandante y don Evo. En la Plaza Tian An Men, donde conservan el cadáver del gran camarada Mao, hacen demagogia tercer-mundista que es la más vapo-rosa y barata. Allí Evo les propuso una alianza ideológica. El pobre no sabía que la China de hoy tiene otra realidad, esta última, sórdida y rastrera. Es el país que atrae hoy más capi-tales extranjeros y tiene mejores relaciones con las transnacionales gringas y europeas. La primera sucursal del complejo transnacional es la República Popular China de hoy.
LAS INVERSIONES CHINAS
Teniendo dos realidades, los chinos tienen dos políticas. En la plaza Tian An Men de Pekín son revolucionarios verbales. Allí recuerdan la hazaña militar que fue la Larga Marcha de Mao-Tse-Tung, la insurrección de la Comuna de Cantón de 1927, contada brillantemente por André Malraux en una de las novelas emblemáticas del siglo XX, y la ofensiva final del ejército rojo en 1949, cuando Lin Piao asaltó y tomó a Pekín. Pero lejos de aquella plaza, que junto a la de Moscú, donde reposa el cadáver de Lenin, fueron símbolo universal del comunismo por tres cuartos de siglo, los chinos se vuelven realistas, pragmáticos y hasta roñosos.
A don Evo le revelaron entre susurros de negociante pre-cavido, que ellos estuvieron a punto de comprar la Unocal de California, empresa petrolera, no pudiendo alcanzar aquel objetivo porque George W. Bush es tan patriotero como cualquier gobernante latino-americano. Y entonces, más como chovinista que como Presidente, ordenó a la Panta-nal Investments, su empresa de negocios, socia de la Chevron Texaco, sugerir a ésta última la adquisición de la Unocal. Pero aún tenemos acciones allí, dijo a don Evo. Menos mal que no fue a Inglaterra porque habría exonerado a la Shell y a la British Petroleum. De revoluciones como las de don Evo y don Hugo está empedrado el camino del infierno.
(*) Domingo Alberto Rangel / E-mail: darangel@cantv.net
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