¿Qué es el uranio empobrecido?
CSCA
- 21/04/03
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SEMINARIO INTERNACIONAL SOBRE URANIO
EMPOBRECIDO GIJÓN, 26 Y 27 DE NOVIEMBRE DE 2000
INDICE:
• Presentación: ¿Qué es el uranio
empobrecido?
• Mensaje de Ramsey Clark al Seminario
• Llamamiento internacional para la prohibición del
uso de armamento con uranio empobrecido
• Programa del Seminario
• Declaración final
• ¿Qué es el uranio
empobrecido?
El uranio empobrecido es un residuo obtenido de la producción
del combustible destinado a los reactores nucleares y las bombas
atómicas. El material que se utiliza en la industria civil
y militar nuclear es el uranio U-235, que es el isótopo que
puede ser fisionado. Como este isótopo se encuentra en muy
bajas proporciones en la naturaleza, el mineral de uranio ha de
ser enriquecido, es decir, ha de aumentarse industrialmente su proporción
de isótopo U-235. Este proceso produce gran cantidad de desechos
radiactivos de uranio empobrecido, así denominado porque
está compuesto principalmente por el otro isótopo
de uranio no fisionable, el U-238 y una mínima proporción
del U-235.
Desde 1977 la industria militar norteamericana emplea uranio
empobrecido para revestir munición convencional (artillería,
tanques y aviones), para proteger sus propios tanques, como contrapeso
en aviones y misiles Tomahawk, y como componente de aparatos de
navegación. Ello es debido a que el uranio empobrecido tiene
unas características que lo hacen muy atractivo para la tecnología
militar: en primer lugar, es extremadamente denso y pesado (1 cm3,
pesa casi 19 gramos), de tal manera que los proyectiles con cabeza
de uranio empobrecido pueden perforar el acero blindado de vehículos
militares y edificios; en segundo lugar, es un material pirofórico
espontáneo, es decir, se inflama al alcanzar su objetivo,
generando tanto calor que provoca su explosión.
Después de más de 50 años de producción
de armas atómicas y de energía nuclear, EEUU tiene
almacenadas 500.000 toneladas de uranio empobrecido, según
datos oficiales. El uranio empobrecido es también
radiactivo y tiene una vida media de 4,5 mil millones de años.
Por ello, estos desechos han de ser almacenados de forma segura
durante un período de tiempo indefinido, un procedimiento
extremadamente caro. Para ahorrar dinero y vaciar sus depósitos,
los Departamentos de Defensa y de Energía ceden gratis el
uranio empobrecido a las empresas de armamento nacionales y extranjeras.
Además de EEUU, países como Reino Unido, Francia,
Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las monarquías
del Golfo, Taiwan, Corea del Sur, Pakistán o Japón
compran o fabrican armas con uranio empobrecido.
Cuando un proyectil impacta contra un objetivo el 70% de su revestimiento
de uranio empobrecido arde y se oxida, volatilizándose en
micropartículas altamente tóxicas y radiactivas. Estas
partículas, al ser tan pequeñas, pueden ser
ingeridas o inhaladas tras quedar depositadas en el suelo o al ser
transportadas a kilómetros de distancia por el aire, la cadena
alimenticia o las aguas. Un informe técnico de 1995
del Ejército norteamericano señala que "si
el uranio empobrecido penetra en el cuerpo tiene la potencialidad
de provocar graves consecuencias médicas. El riesgo asociado
es tanto químico como radiológico".
Depositados en los pulmones o los riñones, el uranio 238
y los productos de su degradación (torio 234, protactinio
y otros isótopos de uranio) emiten radiaciones alfa
y beta que provocan muerte celular y mutaciones genéticas
causantes, al cabo de los años, de cáncer en los individuos
expuestos y de anormalidades
genéticas en sus descendientes.
En sus 110.000 ataques aéreos contra Iraq,
los aviones A-10 Warthog de EEUU lanzaron 940.000 proyectiles con
uranio empobrecido, y en la ofensiva terrestre sus tanques M60,
M1 y M1A1 dispararon otros 4.000 proyectiles también revestidos
de uranio. Se estima que en la zona hay 300 toneladas métricas
de desechos radiactivos, que podrían haber afectado ya a
250.000 iraquíes. Tras la Guerra del Golfo, investigaciones
epidemiológicas iraquíes e internacionales han permitido
asociar la contaminación ambiental debida al empleo de este
tipo de armas con la aparición de nuevas enfermedades de
muy difícil diagnóstico (inmunodeficiencias graves,
por ejemplo) y el aumento espectacular de malformaciones congénitas
y cáncer, tanto en la población iraquí como
entre varios miles de veteranos norteamericanos y británicos
y en sus hijos, cuadro clínico conocido como Síndrome
de la Guerra del Golfo. Síntomas similares al de la Guerra
del Golfo se han descrito entre un millar de niños residente
en áreas de la antigua Yugoslavia donde en 1996 la aviación
norteamericana recurrió también a bombas con uranio
empobrecido, al igual que durante la intervención de la OTAN
contra la Federación Yugoslava de 1999.
• Mensaje de Ramsey Clark al
Seminario Internacional
"Uranio empobrecido: aspectos sanitarios, ecológicos,
legales y económicos del empleo de armamento radiactivo convencional",
a celebrar en Gijón, Asturias, los días 25 y 26 de
noviembre de 2000
Queridos amigos, queridas amigas:
Quiero haceros llegar mi máxima solidaridad con vuestra
importante Conferencia Internacional sobre uranio empobrecido, así
como mis felicitaciones al Comité de Solidaridad con la Causa
Árabe por haberla organizado. Desearía de todo corazón
estar con vosotros hoy para participar en el trabajo que estáis
desarrollando en el combate contra los peligros de las armas de
uranio empobrecido. Pero el Gobierno de EEUU está dando peligrosos
pasos que amenazan con provocar una gran guerra en otra área
del Planeta. Estoy hablando ahora de Colombia, en Sudamérica.
Con los 1,3 millones de dólares de la nueva ayuda militar
presentada bajo el pretexto de la así llamada "guerra
contra el narcotráfico", Washington amenaza con una
versión para el siglo XXI de la Guerra de Vietnam. Otros
miembros del Centro de Acción Internacional y yo mismo nos
encontramos en una misión de evaluación viajando a
las áreas de Colombia bajo control de las fuerzas populares
insurgentes.
Deseo presentaros aquí el llamamiento que nosotros elaboramos
en 1996 llamando a la prohibición de las armas de uranio
empobrecido, con las esperanza de que podáis incluirlo como
parte de los resultados de vuestra Conferencia.
Muchas gracias,
Ramsey Clark
• Llamamiento
internacional para la prohibición del uso de armamento con
uranio empobrecido.
Las armas de uranio empobrecido constituyen una inaceptable
amenaza contra la vida, una violación de la legislación
internacional y un atentado contra la dignidad humana. A fin de
salvaguardar el futuro de la Humanidad, hacemos un llamamiento internacional
para la prohibición de la investigación, fabricación,
ensayo, transporte, posesión y uso del uranio empobrecido
con fines militares. Asimismo, llamamos al aislamiento
y contención de todas las armas y los desechos de uranio
empobrecido, la reclasificación del uranio empobrecido como
una sustancia radiactiva y peligrosa, la limpieza de las áreas
actualmente contaminadas con uranio empobrecido y el desarrollo
de esfuerzos integrales para prevenir la exposición humana
así como el tratamiento médico de aquellos que hayan
sido ya expuestos al uranio empobrecido.
Durante la Guerra del Golfo, municiones y vehículos
fabricados con uranio empobrecido fueron empleados por primera vez
en una acción militar. Iraq y el norte de Kuwait fueron virtualmente
un campo de pruebas del armamento de uranio empobrecido. Más
de 940.000 proyectiles de 30 milímetros de uranio empobrecido
y "más de 14.000 de largo alcance fueron empleados en
la Operación Tormenta del Desierto", según
el Instituto de Política Ambiental del Ejército de
EEUU.
Estas armas fueron empleadas en Iraq sin preocupación
alguna por las consecuencias de su uso sobre la salud y el medioambiente.
Entre 300 y 800 toneladas de partículas y polvo
de uranio empobrecido fueron esparcidas sobre la tierra y las aguas
de Kuwait, Arabia Saudí e Iraq. Como resultado de ello, cientos
de miles de personas, tanto civiles como militares, han sufrido
los efectos de la exposición a armas radiactivas.
De los 697.000 combatientes estadounidenses que sirvieron
en el Golfo, más de 90.000 han señalado padecer problemas
de salud. Los síntomas incluyen disfunciones respiratorias,
renales y hepáticas, pérdida de memoria, dolores de
cabeza, fiebre o baja presión arterial, y se han detectado
malformaciones congénitas entre sus nacidos. El uranio
empobrecido es el principal sospechoso de tales males. Los efectos
sobre la población residente en Iraq son aún mayores.
Bajo presión el Pentágono ha sido obligado
a reconocer que existe un Síndrome de la Guerra del Golfo,
aunque sigue negando cualquier asociación
con el uranio empobrecido.
Poblaciones residentes cerca de plantas de fabricación y
ensayo de armas de uranio empobrecido, de bases y arsenales han
sido también expuestas a este material radiactivo cuya vida
media en de 4,4 mil millones de años. Armamento de uranio
empobrecido ha sido igualmente desplegado en Bosnia por las tropas
de EEUU. La expansiva toxicidad del uranio empobrecido amenaza la
vida por doquier.
Las armas de uranio empobrecido no son armas convencionales. Son
armas altamente tóxicas y radiactivas. Toda le legislación
internacional sobre conflictos ha intentado limitar la violencia
de los contendientes y evitar el uso de armas crueles e indiscriminadas.
Los acuerdos y convenciones internacionales han procurado proteger
a los civiles y a los no combatientes del azote de la guerra y evitar
la destrucción del medio ambiente y de los suministros alimentarios
a fin de salvaguardar la vida sobre la Tierra.
Consecuentemente, las armas de uranio empobrecido violan
la legislación internacional debido a su inherente crueldad
e ilimitados efectos mortíferos. Amenazan a las poblaciones
civiles ahora y durante generaciones futuras. Son precisamente
las armas y su uso que la legislación internacional, incluida
la Convención de Ginebra y sus Protocolos Adicionales de
1977, vienen prohibiendo desde hace más de un siglo.
• Declaración final del Seminario
Los participantes en el Seminario Internacional Uranio empobrecido:
Aspectos Sanitarios, ecológicos, legales y económicos
del empleo de armamento radiactivo convencional, convocado en Gijón,
España, los días 25 y 26 de noviembre del 2000 por
el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe, en el
marco del Campaña Estatal por el Levantamiento de las Sanciones
a Iraq (CELSI),
Habiendo sido informados del uso masivo, indiscriminado y premeditado
de armamento de Uranio Empobrecido (U.E.) durante la guerra del
golfo en 1991 contra Iraq y sus gravísimas consecuencias
sobre la salud y el medio ambiente, y de su uso de nuevo contra
Yugoslavia en 1999.
Considerando las evidencias de la asociación entre el empleo
de armamento de Uranio Empobrecido en áreas de experimentación
y en las intervenciones contra Iraq y la ex República Federal
Yugoslava y el incremento de afecciones y enfermedades tanto entre
los combatientes como a las poblaciones.
Considerando el articulado de la Sexta Convención de la
Haya y de la Convención de Ginebra y sus dos Protocolos adicionales
relativos a las restricciones del uso de la fuerza en los conflictos
militares y la protección de poblaciones civiles en tiempo
de guerra, de la Carta de Naciones Unidas y la declaración
de Derechos Humanos, de sucesivas resoluciones de la Asamblea General
de NNUU así como del Subcomité para la Prevención
de la Discriminación y Protección de las Minorías,
en concreto la 1996/16 del 29 de agosto de 1996.
Considerando las resoluciones elaboradas con anterioridad sobre
esta materia por distintas organizaciones internacionales, en concreto
la del International Action Center de 1996 y la de la conferencia
de Bagdad de mayo de 1999,
EXIGEN:
Que se considere el armamento y el equipamiento militar
fabricado con Uranio Empobrecido como armamento NO convencional,
gravemente peligroso para la salud de las poblaciones y la conservación
del medio ambiente.
Que se considere el uso del armamento uranio empobrecido
como delito de Crímenes de Guerra y contra la Humanidad,
punible en consonancia con la legislación internacional.
La prohibición internacional de la fabricación,
almacenamiento, comercialización, posesión, ensayo
y uso de armamento y de todo tipo de equipamiento militar con Uranio
Empobrecido.
La destrucción de todo tipo de armamento e equipamiento
militar fabricado con uranio empobrecido, así como el almacenamiento
seguro de los deshechos de ello derivado, y de las actuales reservas
de uranio empobrecido.
La descontaminación de los territorios que se han
visto afectados por la polución por uranio empobrecido, incluyendo
tanto las áreas próximas a los centros civiles y militares
de tratamiento de uranio empobrecido, de fabricación de armamento
con este material y de su experimentación, así como
de los escenarios de combate, en concreto, los países de
las regiones del Golfo y de los Balcanes, muy particularmente Iraq
y la República Federal Yugoslavia.
La plena asistencia sanitaria y técnica a los países
mencionados para atender a los afectados por la contaminación
derivada del uso de este tipo de armamento.
La plena clarificación por parte de los gobiernos
de EEUU, Gran Bretaña y demás miembros de la OTAN
sobre el empleo de este tipo de armamentos. Los gobiernos de estos
países son considerados responsables de las consecuencias
directas del uso de este tipo de armamento y por ello responsables
de la limpieza de las áreas afectadas, estando obligados
a proveer plenas compensaciones por todos lo danos causados en sus
agresiones contra Iraq y Yugoslavia.
El inmediato y completo levantamiento de las sanciones
impuestas a Iraq como requisito imprescindible para que el pueblo
y el gobierno de Iraq puedan hacer frente a las graves consecuencias
que el empleo masivo de armamento con uranio empobrecido durante
la intervención de 1991 y las sucesivas agresiones contra
este país diariamente en las llamadas Areas de Exclusión
Area.
El compromiso del Secretario General de NNUU para que tome
las medidas apropiadas para que este organismo internacional aborde
de manera inmediata el análisis con detenimiento de las consecuencias
sobre la salud y el medio ambiente del uso del uranio empobrecido
a partir de las evidencias acumuladas en los últimos años
y proceda en consecuencia a su prohibición.
Finalmente, los participantes en este Seminario desean
reiterar su plena solidaridad y apoyo a todas las personas afectadas
por este tipo de armamento en Iraq y Yugoslavia así como
con los veteranos afectados por el denominado Síndrome del
Golfo, una solidaridad que en estos momentos no podemos dejar de
hacer extensible al pueblo palestino.
Gijón, 26 de noviembre de 2000
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Sección "Crímenes de Guerra"
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