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Caracas / Venezuela -
 


El “hugoducto” es un proyecto político
que encarece el precio final del gas
José Suárez-Núñez / El Nacional (Venezuela) - 30/01/06

Expertos y técnicos consultados aseguran que multinacionales chinas y estadounidenses pujan por el proyecto y advierten que llevar gas licuado venezolano al sur es cuatro veces más barato que hacerlo por el gasoducto y, además, no se necesita una inversión de 20 millardos de dólares

 

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Foto ARCHIVO / Algunos expertos advierten que la inestabilidad de los gobiernos
atinoamericanos, el incumplimiento de las leyes y la falta de reglas de juego claras,
conspiran contra el Gasoducto del Sur

El Gobierno anunciará en julio próximo todos los detalles del proyecto del Gasoducto del Sur, para el cual se ha anunciado una inversión de 20 millardos de dólares y la participación de Bolivia, el más importante jugador en el Cono Sur, con 47 trillones de gas de reservas probadas.

Pero muchos especialistas en Caracas se resisten a una espera tan larga. Algunos piensan que el proyecto no se concretará; otros que se trata de un plan político, y casi todos coinciden en que colocará el precio del BTU a 22,27 dólares, un valor no competitivo, cuando es más atractivo el precio si se lleva gas licuado venezolano a través de tanqueros. El BTU (British Termal United) es la medida utilizada para fijar el precio del gas en relación con su valor calórico.

Diego González, consultor petrolero y ex gerente de Regulación de Pdvsa Gas, considera que primero debieron desarrollarse plenamente las reservas de gas no asociado de Venezuela, validarlas y certificarlas, antes de firmar contratos a largo plazo. González está sorprendido de que en el plan estratégico Pdvsa2012 la producción de gas no asociado es mínima, por lo que no se alcanzará a producir lo necesario para el mercado interno.

Expresó que se debe definir todo lo relacionado con el precio del gas a boca de pozo y las tarifas de transporte que pagarán los clientes en
Brasil y Argentina, porque con los precios y tarifas que existen en Venezuela no se puede ir a ninguna parte, o tendrían que fijar otro precio para la exportación.

De no ser así, tendrían que regalar el gas, a menos que el negocio sea de gobierno a gobierno y luego Brasil y Argentina lo subsidien a sus clientes. "Nos lo comprarían barato y terminarían vendiéndolo caro, como sucede en sus países", advirtió el consultor.

González sugiere que se debe hacer un análisis económico para determinar si el gasoducto resulta mejor que enviar el gas en forma líquida a la costa este de Brasil y Argentina.

Considera que con 90% de las reservas venezolanas de gas asociado no se deben firmar contratos de suministro a largo plazo, por el riesgo de no cumplir debido a que su producción está relacionada con la explotación de crudos.
Además, cuestiona los volúmenes de las reservas de gas asociado del país, porque se incluyen volúmenes no validados de gas inyectado a los yacimientos, que se supone van a ser producidos en su totalidad.

Para González es un contrasentido que en el plan de negocios de Pdvsa de agosto de 2005 se haya calculado una producción de 11,5 millardos de pies cúbicos de gas diarios para 2012, porque esa cantidad es insuficiente para cumplir con los requerimientos de la industria petrolera (inyección y combustible) y atender el mercado interno de electricidad, refinerías, petroquímica, siderurgia, cementos, además de otros usos, lo cual es irrisorio para cargar un gasoducto de una longitud de 8.000 kilómetros.

 


Proyecto político

Luis Andrés Rojas, ex vicepresidente de Pdvsa Gas, duda que el Gasoducto del Sur sea un proyecto político. Admite que Venezuela en este momento tiene un déficit de 2.000 millones de pies cúbicos diarios, incluyendo la inyección necesaria para los yacimientos petroleros, y que no existen reservas probadas de gas libre que puedan respaldar el volumen necesario de bombeo para mantener el tubo en operación.

"Se dispone de sólo 12 trillones o 14 trillones que son de gas libre y nadie hace una obra de tales dimensiones, contando sólo con el gas asociado de la producción de petróleo, que en Venezuela no alcanza ni para inyectar en los yacimientos", señaló.


Rojas dice que si toda la actividad exploratoria sale bien en la plataforma deltana y en el norte de Paria se dispondrán de reservas estimadas y no probadas de entre 2.000 y 3.000 millones de pies cúbicos de gas -que luego de los procesos de secado y extracción de líquidos sólo quedan disponibles de 1.700 a 2.500 millones de pies cúbicos diarios-, que es un volumen que sólo alcanza para cubrir el déficit del mercado interno.

El ex vicepresidente de Pdvsa Gas insiste en que hay que hacerse unas cuantas preguntas para un proyecto de esa magnitud:

"¿Dónde están y a cuánto ascienden las reservas de gas?; ¿estas reservas están certificadas o solamente evaluadas?; ¿son de gas libre o de gas asociado?; ¿existe ese mercado de gas tan distante?; ¿cuánto cuesta el transporte y la compresión para llegar al consumidor final?; ¿las economías en este mercado pueden pagar el precio de la inversión?; ¿cuál es la diferencia en la capacidad de pago del consumidor y el precio del gas en el sitio de consumo?; ¿quién paga el subsidio?".

Rojas considera que si todas las preguntas tienen una respuesta coherente y positiva, entonces se debe gastar dinero y tiempo en los estudios ambientales, tectónicos, rutas, tendidos, calidad del acero necesario, fabricantes.

Muchas manos

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Foto REUTERS / Hugo Chávez, Inácio Lula Da Silva y Néstor Kirchner
promueven la creación del Gasoducto del Sur

El economista Alexander Guerrero tiene otra visión. Asegura que hay dos aspectos que se cuentan dentro de los altos círculos petroleros. El primero, que tres grandes multinacionales, entre ellas una estadounidense y otra china, están pujando por el proyecto. Esas multinacionales se asociarían para transportar gas por el "hugoducto" (como ya empieza a llamarse al proyecto sureño), que no sólo saldrá del delta, sino que incorporará también el gas de Trinidad y Tobago, sobre la base de que es financiado con subsidios.

Guerrero indica que la geo-política, a veces costando mu-cho dinero, no es descontada por algunas economías.

Los costos de transacción que ese proyecto debe abonar no son emulados por el costo de oportunidad.

Nelson Hernández, ex gerente de Marco Regulatorio y Entorno de Pdvsa Gas, expresa que al hacer un análisis económico del Gasoducto del Sur se tiene que requirir una inversión de 20 millardos de dólares y que en la práctica ésta subirá de 25% a 30%, para situarse entre 24 millones y 26 millardos de dólares.

Hernández hace un análisis para un período de 20 años para proyectar la tarifa de transporte del gas de Puerto Ordaz a Buenos Aires. Calcula que un bombeo de 200 millones de metros cúbicos diarios (equivalentes a 7.000 millones de pies cúbicos diarios) con un TIR de 15% y gastos para operar el gasoducto de 8% sobre la inversión, pagará una tarifa promedio de 4,72 dólares el millón de BTU.

Los expertos en la materia consultados dijeron que el costo de 1 millón de BTU de gas natural situados en Buenos Aires o en Santiago de Chile a través de gasoducto es 4 veces más caro que 1 millón de BTU de gas comprimido o gas licuado transportado en tanqueros especializados.


El ex gerente de Pdvsa Gas advierte también que un obstáculo podría ser la concepción de soberanía en América Latina. Dice que la mayoría de los países latinoamericanos tiene problemas limítrofes y esta circunstancia hace más difícil la integración.

"El éxito de la integración europea es que los 'límites' y el concepto de soberanía son distintos al de los pueblos y gobiernos de nuestra región. Por eso muchos países europeos cedieron muchos iconos nacionales, como el de la moneda, por ejemplo"
, señaló.

Agrega Hernández que la inestabilidad de los gobiernos latinoamericanos, el incumplimiento de las leyes y la falta de reglas de juego claras, conspiran para un proyecto de estas dimensiones.

"Si esto no se supera, las inversiones privadas no concurrirán para la ejecución y puesta en marcha. Es probable, que Venezuela hiciera la inversión, pero no puede asegurarse cómo sería la participación de Argentina, aquejada por sus deudas con el Fondo Monetario Internacional".








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