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Caracas / Venezuela -
 


¿Quién es el enemigo?
Pablo Hernández Parra* / Soberania.org - 06/02/06

En enero del 2005 el general Baduel al encargarse de la comandancia del ejército señalaba: “¿De qué tenemos que defendernos?"

¡Entonces cabria preguntarnos! ¿De qué tenemos que defender a los grandes sagrados intereses cometidos nacionales?  La respuesta lógica sería de una agresión.  Según Noam Chomsky en su libro The Prosperou Few and the Restless Many, citó: “Tenemos ahora en el mundo una economía internacional que se mueve hacia la expresión de un estado internacional, una nueva edad imperial con un gobierno mundial de facto”…

¿Qué persiguen las corporaciones transnacionales?

Por otro lado, Rusell Mokhiber y Robert Weissman en su libro “Corporate Predators” dicen en algunas de las principales universidades norteamericanas ya se habla que la más poderosa institución no es la democracia sino la corporación multinacional... cincuenta y una de las cien más grandes economías son corporaciones, no son países.  Como la más poderosa institución de nuestro tiempo, la corporación multinacional lo domina todo, no sólo la economía global, sino la política y la cultura de una nación también. El mecanismo del control corporativo todavía permanece en gran parte escondido de la percepción del público, hasta ahora... son los predadores corporativos, las corporaciones multinacionales están a la caza de las mega ganancias, dispuestas a atacar la democracia si es necesario... es el crimen corporativo... bajo este nuevo esquema de poder internacional, que mantiene bajo el control el poder industrial militar, y cuyo fin es la obtención de mega ganancias sin importar los medios, están las potenciales agresiones que pueden sufrir países que como el nuestro son inmensamente ricos en recursos naturales.”
(Del discurso del Gral. Raúl I. Baduel en el acto de toma de posesión de  la Comandancia del Ejercito, Enero 2005).

¿Quién es el enemigo? ¿De cuál revolución?

Todos los días se habla de que en el país se vive un proceso revolucionario, de que se está en presencia de una revolución, se llama a construir  el socialismo del siglo XXI y hoy se reúnen miles de jóvenes del mundo en Venezuela para “mostrarle los logros de la Revolución Bolivariana”.

A cada momento se habla de luchar contra el imperialismo y su versión moderna el llamado neoliberalismo y la globalización, se habla de cogestión y de lucha contra el latifundio, pero en ningún momento se precisa con exactitud quién es el enemigo concreto en el país, al cual hay que vencer para hacer  en verdad la revolución.

Estamos en presencia de un verdadero juego macabro, donde el capital controla perfectamente los dos bandos y se asegura que los resultados de los dimes y diretes entre gobierno y oposición, y entre Chávez y Bush, tengan un solo resultado: fortalecer el dominio del capital en el país.

En pocas palabras, el doble discurso que envuelve toda la propaganda oficial, tiene precisamente el claro fin de ocultar el verdadero enemigo, fortalecerlo, mientras se habla de combatirlo.


Hace más de dos mil años, Sun-tzu, el celebre estratega chino, recomendaba “conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en cien batallas, no correrás jamás el más mínimo peligro”.  Y esto es lo que exactamente esta ocurriendo en estos momentos, no se conoce el enemigo, se desconfía del trabajador, del pueblo y este sigue creyendo en un Mesías Salvador, y a la larga, sencillamente la derrota  será inevitable.

¿Qué es el imperialismo? ¿Quién es este enemigo?

Sabemos de su fuerza militar, expandida por todo el mundo.  Conocemos que controla los organismos internacionales como la ONU, FMI, BM, BID, OMC, etc. a través de los cuales impone sus intereses. Entendemos que la economía mundial y la de cada país en particular está articulada y organizada en función de sus beneficios, sin embargo se pretende que el imperialismo es un enemigo exterior, representado por Bush, mientras que Chevron y Ali Moshiri, son amigos del “país” y están interesados en el “desarrollo y bienestar de la nación”. Mientras ésta visión y ésta practica se difunda en el seno de los trabajadores acompañada del argumento fatalista de la imposibilidad de luchar y vencer a ese imperialismo, el capital internacional -nuestro verdadero  enemigo- tendrá una larga vida en el mundo y en Venezuela.

El desarrollo del capitalismo, conduce inevitablemente a su transformación de libre competencia en un capitalismo monopolista. La acumulación de capital. esencia de todo el desarrollo del sistema capitalista. se realiza precisamente a través del proceso de concentración y centralización del capital, conduciendo inevitablemente al surgimiento de las corporaciones monopólicas. Este proceso fue avizorado por el propio Marx, especialmente cuando en el tomo III del Capital, escribe sobre el papel del crédito en la producción capitalista (capitulo XXVIII).

En dicho capitulo Marx señala: 

“Constitución de sociedades por acciones.  Las consecuencias: 1) Enorme extensión de la escala de la producción y empresas que habrían sido imposibles para capitales aislados.  Al mismo tiempo, las empresas, que antes eran gubernamentales, se convierten en sociedades. 2) El capital, que por definición se basa en el modo de producción social y presupone una concentración social de medios de producción y de fuerza de trabajo, adopta aquí de manera directa la forma de capital social (capital de individuos directamente asociados), por oposición al capital privado.  Sus empresas, entonces, se presentan como empresas sociales en oposición a las empresas privadas.  Es la abolición del capital como propiedad privada, dentro de los marcos de la propia producción capitalista.  3) Transformación  del capitalista realmente activo en un simple director y administrador de capital ajeno, y de los propietarios de capital en simples propietarios, en simples capitalistas financieros.”

“Esta es la supresión del modo de producción capitalista en su propio seno, y por lo tanto una contradicción que se destruye por sí misma, y que prima facie se presenta como simple fase transitoria hacia una nueva forma de producción.  Se manifiesta como tal contradicción en sus efectos.  En ciertas esferas se establece el monopolio, con lo cual provoca la intromisión del Estado.  Hace renacer a una nueva aristocracia financiera, una nueva especie de parásitos, en forma de promotores, especuladores y directores simplemente nominales. Todo un sistema de fraudes y estafas por medio de la promoción de las corporaciones, de la emisión y el tráfico de acciones.  Es la producción privada sin el control de la propiedad privada”. (El Capital. Carlos Marx. Tomo 3. Capítulo XXVII)


Todo este planteamiento de Marx – Engels, desde el siglo XIX, precedieron  a los análisis sobre el imperialismo que varios autores realizan entre finales del siglo XIX y comienzos del XX cuya síntesis se coronan con los escritos de Lenin sobre el imperialismo, definido magistralmente como:


“El capitalismo se ha transformado en un sistema universal de sojuzgamiento colonial y de estrangulación financiera de la inmensa mayoría de la población del planeta por un puñado de países “adelantados”.  El reparto de este “botín” se efectúa entre dos o tres potencias rapaces y armadas hasta los dientes (Norteamérica, Inglaterra, el Japón), que dominan en el mundo y arrastran a su guerra, por el reparto de su botín, a todo el planeta”
.


Las características de esta fase del capitalismo, de este sistema sojuzgamiento colonial y de estrangulación financiera de todo el planeta por un puñado no ya de países adelantados sino de 500 corporaciones multinacionales, que de hecho imponen un verdadero imperio y gobierno mundial, se resumen ayer como hoy en:

  1. Concentración de la producción y de los monopolios.

  2. El nuevo papel de los bancos.

  3. La exportación de capital.

  4. El reparto del mundo entre los grandes monopolios.

  5. El reparto del mundo entre las grandes potencias.

Como se manifiestan hoy estas características del capitalismo a nivel mundial, especialmente el desarrollo de los monopolios y los bancos.

1.- La concentración de la producción y los monopolios


“El incremento enorme de la industria y el proceso notablemente rápido de concentración de la producción en empresas cada vez más grandes constituyen una de las particularidades más características del capitalismo”.

“El monopolio, por cuanto está constituido y maneja miles de millones, penetra de un modo absolutamente inevitable en todos los aspectos de la vida social, independientemente del régimen político y de cualquiera otra  “particularidad”. (Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo)


Hace algo más de un año, el Gral. Baduel, en su discurso antes citado, señaló al capital multinacional como el gran enemigo histórico, sin definirlo no sólo en lo concreto, sino como se manifiesta en el país.  La revista FORTUNE, en su edición europea Nº 13, de agosto de 2005, nos trae su celebre lista de las 500 empresas más grandes del mundo, que no es otra cosa que la lista detallada del enemigo mundial de la humanidad y de los trabajadores: EL CAPITAL MONOPOLISTAS.

Intentaremos brevemente estudiar al enemigo con miras a que se profundice la investigación, no sólo a nivel mundial, sino su dominio y manifestaciones en el país especialmente como factor dominante en el Estado, la economía del país y consecuentemente en el gobierno, como representación oficial de dicho Estado.

Las 500 compañías más grandes del mundo, las hemos dividido de manera general en dos grandes sectores. Primero, las compañías productoras de bienes materiales; y segundo, las compañías  encargadas de la circulación de mercancía, del comercio y los servicios.

De la información de FORTUNE, vemos que 299 compañías se concentran en la producción de bienes y 201 están relacionadas con el comercio, las finanzas, los seguros, servicios, etc
.

Dentro de la producción de bienes, clasificándola por los sectores más importantes observamos:


210 Corporaciones multinacionales concentran el 80% de la producción de bienes materiales de las 500 empresas más grandes del mundo y prácticamente la mitad del producto mundial de las mismas.

Al analizar por el volumen de los ingresos observamos que entre las cuatro grandes compañías que vendieron más de 268.000 MM$, en el 2004, tres son petroleras (BP, Exxon Mobil y Shell).  Estas cuatro compañías obtuvieron 1.112.510 MMM$, el 12% del ingreso de las compañías productivas de bienes y el 6,6% del ingreso total de las 500 corporaciones más grandes del mundo.

De las 16 compañías más grandes del mundo, con ingresos superiores a los 100.000 MM$, 6 son compañías petroleras, 5 son fabricantes de autos, si le unimos a este grupo a General Electric (Nº 9) observamos que el 75% de las 15 compañías más grandes del mundo están ligadas directamente a los hidrocarburos y la energia.


De las 82 grandes corporaciones mundiales con ingresos superiores a los 50.000 MM$  al año, 28 son de EE.UU., 39 de Europa, 9 de Japón, 3 de China y sólo 3 de otros países.

Aparentemente el dominio mundial reside en Europa, tomando en cuenta el número de grandes corporaciones localizadas allí.  La esencia del problema radica en que éstas grandes corporaciones están virtualmente integradas y unidas entre sí, formando un reducido número de conglomerados financiero–industriales y militares, donde prácticamente se borran no sólo las diferencias nacionales; y los intereses entre las compañías y bancos se entrelazan y cruzan estableciéndose de hecho un verdadero poder mundial de las corporaciones donde los gobiernos, especialmente del Grupo de los 7, no son más que ejecutores de las decisiones de los verdaderos centros de poder como el Foro de Davos, el Grupo Blinderberg o la no menos tristemente celebre la Comisión Trilateral.

De las 500 corporaciones más grandes del mundo las primeras 20 (el 4% del total) concentran el 19,4 de los ingresos y el 21% de las ganancias del total de las 500 grandes corporaciones.

Dentro de ese lote destacan las compañías petroleras y de automóviles que junto a General Electric significan el 60% de las mismas.  En este grupo EE.UU. tiene 10 compañías, Europa 8 y Japón 2.

En cuanto a las ganancias en el 2004 tenemos que estos 20 gigantes concentraron más de la cuarta parte de las ganancias de las grandes corporaciones.  Exactamente el 26,84% equivalentes a 249.207,8.  Como era de esperarse 8 de esas grandes corporaciones son petroleras que en conjunto acapararon 111.328,10 MMS, el 44,67% de las ganancias totales de las primeras grandes corporaciones.

Las 8 grandes corporaciones con mayores ganancias en el 2004, 5 son petroleras y 2 bancos ligados a las compañías petroleras y denunciados reiteradamente como grandes lavadores de dinero (Citigroup, ligado a Exxon Mobil y al clan de los Rockfeller y el Bank América Corp).


El análisis de la producción de bienes prueba claramente cuales son los verdaderos sectores hegemónicos y dominantes dentro del sector productivo de la economía capitalista mundial.

Ellos son:


Estas 5 grandes ramas productivas bajo el capitalismo en el caso de las grandes corporaciones mundiales concentran prácticamente las ¾ partes de la producción total (72,45) y de las ganancias (76,55) de estas corporaciones.

El peso y papel dominante de las grandes compañías petroleras mundiales encabezadas por las compañías anglosajonas en el sector productivo no admiten discusión, y los números de las petroleras lo confirman:


Si observamos que los activos totales de las 6 compañías petroleras más grandes del mundo (Exxon Mobil, British Petroleum, Royal Dutch Shell, Total, Chevron y Conoco Phillips) es sólo el 1,3% de los activos mundiales de las 500 más grandes, ¿cómo explicar el poder de las compañías petroleras?.

Ser la primera fuente de energía, la principal materia de la industria mundial, la primera mercancía de intercambio y el soporte del dólar y de la economía norteamericana, podrían explicar por sí solo ese poder de las compañías petrolera. Sin embargo, la explicación del poder de éstas compañías proviene de su fusión con los bancos y el papel de éstos en el negocio de la droga, las guerras y el peso del capital financiero en el ámbito mundial, especialmente en el endeudamiento de la mayoría de los países.


2.- El nuevo papel de los bancos y el capital financiero


La concentración y centralización del capital inevitablemente da origen a los monopolios en la industria, y esto conduce a su vez a la formación del capital financiero, que no es más que la fusión del capital industrial con el capital bancario.

“Concentración de la producción; monopolios que se derivan de la misma; fusión o ensambladura de los bancos con la industria: tal es la historia de la aparición del capital financiero y lo que dicho concepto encierra. Lenin, El Imperialismo, fase superior del capitalismo

El mecanismo mediante el cual las compañías petroleras y de automóviles dominan la estructura del capitalismo, lo podemos ver con claridad cuando examinamos brevemente la relación de la Banca con éstas industrias.  Según FORTUNE, los activos de las 500 grandes corporaciones mundiales en el 2004 sumaron 67.745.869.700$, estamos hablando de 67 billones de dólares

De ésta cantidad los activos de:



78 Grandes instituciones financieras (15,60 de total) concentraban el 62,24% de los activos mundiales de las 500 grandes corporaciones, equivalentes a 42.164.684.000$.  Esta inmensa masa de capital concentrada en tan solo 72 instituciones financieras en el ámbito mundial habla por si solo de lo que significa el capital financiero y como las grandes compañías del petróleo, de automóviles, etc. se fusiona con el capital bancario, pudiendo de esta manera disponer de un capital varias veces superior a su participación accionaria real y sobre todo controlar con un aporte mínimo de capital, masas crecientes de dinero.


“El “sistema de participación” no sólo sirve para aumentar en proporciones gigantescas el poderío de  los monopolistas, sino que además, permite llevar a cabo impunemente toda clase de negocios oscuros y sucios y robar al público, pues los dirigentes de las “sociedades madres”, formalmente, según la ley, no responden a la “sociedad hija”, a la que considera “independiente” y a través de la cual se puede “hacer pasar” todo”.

“El capital financiero, concentrado en muy pocas manos y que goza del monopolio efectivo, obtiene un beneficio enorme, que se crece sin cesar, con la constitución de sociedades, la emisión de valores, los empréstitos del Estado, etc., consolidando la dominación de la oligarquía financiera e imponiendo a toda la sociedad un tributo en provecho de los monopolistas”. (Lenín, ídem)

En ciertas esferas se establece el monopolio, con lo cual provoca la intromisión del Estado.  Hace renacer a una nueva aristocracia financiera, una nueva especie de parásitos, en forma de promotores, especuladores y directores simplemente nominales. Todo un sistema de fraudes y estafas por medio de la promoción de las corporaciones, de la emisión y el tráfico de acciones.  Es la producción privada sin el control de la propiedad privada”. (El Capital. Carlos Marx. Tomo 3. Capítulo XXVII)


Un ejemplo gráfico de este dominio de capital financiero lo podemos observar en las relaciones de Citigroup y Morgan Chase bancos por excelencia de la ExxonMobil y los Rockfeller, con otros trust y compañías de todo el mundo, como Halliburton,



Los capitalistas no se reparten el mundo llevados de una particular perversidad, sino porque el grado de concentración a que se ha llegado los obliga a seguir este camino para obtener beneficios; y se lo reparten “según el capital”, “según la fuerza”; otro procedimiento de reparto es imposible en el sistema de la producción mercantil y del capitalismo.  La fuerza varía a su vez en consonancia con el desarrollo económico y político; para comprender lo que está aconteciendo hay que saber cuáles son los problemas que se solucionan con los cambios de la fuerza, pero saber si dichos cambios son “puramente” económicos o extra económicos (por ejemplo, militares), es un asunto secundario que no puede hacer variar en nada la concepción fundamental  sobre la época actual del capitalismo.  Suplantar el contenido de la lucha y de las transacciones entre los grupos capitalistas por la forma de esta lucha y de estas transacciones (hoy pacífica, mañana no pacífica, pasado mañana otra vez no pacífica) significa descender hasta el papel de sofista”.  Lenin, ídem

CÓMO ESTÁ REPRESENTADO EL ENEMIGO EN VENEZUELA

Las grandes compañías tienen sucursales, filiales o representaciones en Venezuela. Veamos algunas de ellas:




A estas grandes corporaciones hay que agregarle otras en bancos, líneas aéreas, materiales de construcción, ingeniería de construcción, papel, equipos pesados y agrícolas, siderúrgica, minería, tabaco, etc., que operan en el país, formado parte de no sólo de esas 210 grandes corporaciones, sino de otra gran cantidad de grandes compañías.

En petróleo, gas, electricidad, agua, manufacturas, minería, junto con las anteriores ramas mencionadas, existe en el país otro número significativo de empresas extranjeras de EE.UU., Europa, Brasil, China, México, Colombia, Argentina, por lo que no queda ninguna duda de que el dominio del gran capital internacional en la economía y política del país, es un hecho avasallante.

Este gran capital, de las gigantescas corporaciones internacionales, es nuestro verdadero gran enemigo, es precisamente el que se fortalece en el terreno de la producción concreta con la política económica que se adelanta desde el gobierno y que se oculta con el doble discurso mediático sobre antiimperialismo y soberanía.

El plan de negocios de PDVSA, las empresas mixtas en el sector petrolero, la compra de la deuda a la Argentina, la explotación del carbón, la devaluación de la moneda, el suministro de energía con subsidio a la burguesías de América Latina y al propio capital internacional, el pago de la deuda y los nuevos endeudamientos, la transferencia neta de capital que significan los negocios internacionales de PDVSA, etc., no dejan lugar a dudas de quien sigue siendo el dueño del país y quién en última instancia decide el rumbo de la economía y política  en Venezuela.

“La base económica más profunda del imperialismo es el monopolio”. Lenin, ídem

El monopolio, el dominio de las grandes corporaciones en la economía del país, es el hecho dominante que está presente en todos los aspectos de la sociedad venezolana, independientemente del régimen político que adopte el Estado venezolano: democrático o dictatorial.m

Hablar de desarrollo endógeno, cogestión obrera “revolucionaria” o simplemente desarrollo de economía popular, en pleno siglo XXI, cuando el dominio mundial de las grandes corporaciones y monopolios rebasan el marco nacional y establecen de hecho una dictadura mundial que no reconoce ni siquiera el orden jurídico impuesto por ese capital luego de la II Guerra  Mundial, es sencillamente  la defensa más clara y evidente que se le pueda hacer al enemigo, o sea al capital.

Que la Constitución condene el monopolio y nos hable de libre competencia, participación popular y formas productivas asociativas, son precisamente el disfraz estrecho, cínico y vulgar que adopta el capital y sus lacayos, en una época que este enemigo asume abiertamente sus posturas y acciones más reaccionarias y oscurantistas.

En qué rama de la producción, del comercio, de la banca, los servicios, en la industria o en el agro de la sociedad venezolana no está dominada y controlada por el gran capital monopolista mundial. Invitamos a nuestros “socialistas bolivarianos”, verdaderos avestruces en la política, a que se nos señale tan siquiera una rama de importancia en la producción, comercio, banca o servicio donde el gran capital, monopolista nacional o extranjero, no sea el elemento dominante.

Que se mencione una sola medida económica de importancia incluyendo las ruedas de negocio, dictada por el actual gobierno que tan solo haya debilitado o atacado a ese gran capital.

El socialismo como fase de transición hacia una sociedad sin clases, como periodo de una revolución permanente, donde los trabajadores demuelen y aniquilan un Estado y un modo de producción basado en la explotación de los seres humanos, en la destrucción del ambiente, en la opresión y dictadura de una clase minoritaria a nivel mundial sobre miles de millones de seres humanos del planeta, no puede ser logrado sino a través de la lucha de clases en todas sus formas contra el capital, incluyendo la violencia, pero sobre todo reconociendo y sabiendo con claridad que el enemigo único y principal al cual debemos vencer y aniquilar, es el capital especialmente en su expresión monopolista, no como un enemigo exterior, sino como el enemigo interno, concreto que domina y controla la sociedad y el estado burgués en Venezuela, empezando por el actual gobierno.


“Es hora ya de que nuestros socialistas de Estado, que se dejan deslumbrar por principios brillantes comprendan por fin, que... los monopolios no se han propuesto nunca ni se planteaban el proporcionar beneficios a los consumidores o, por lo menos, el poner a disposición del Estado una parte de los beneficios patronales, sino que han servido únicamente para sanear a costa del Estado la industria privada puesta casi al borde la quiebra”.
(LENIN )

                                                           

 

(*) Pablo Hernández

 




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