El ministro de Energía y Petróleo tiene un momento de lucidez
José Pinto* / Soberania.org - 071/02/06
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Y afirma que Repsol-YPF es una empresa petrolera colonialista
Acabo de leer la noticia proveniente de AFP del 3 de Febrero del 2006 la cual en vez de alegrar mi espíritu lo que ha hecho es perturbar mi alma. Resulta que el ministro de Energía y Petróleo y presidente de PDVSA, Rafael Ramírez, al fin se dio cuenta de que REPSOL-YPF era una empresa petrolera “colonialista”. Hace más de un año que en esta página de Soberanía.org hemos venido alertando al presidente Hugo Rafael Chávez Frías sobre la amenaza que representan estas compañías transnacionales y es solo hace dos días cuando el ministro reacciona y tiene un momento de lucidez para confirmar nuestra apreciación sobre el interés colonialista de Repsol YPF y del resto de las transnacionales petroleras que operan en el país.
La noticia publicada en www.mipunto.com dice así:
“El ministro venezolano de Energía y presidente de la estatal PDVSA, Rafael Ramírez, tachó de "colonialista" a la petrolera española Repsol-YPF por haberse anotado como propias reservas de gas y petróleo de Venezuela y Bolivia ante el regulador del mercado estadounidense”.
“Es inaceptable que las empresas traten de poner como de su propiedad reservas que son del Estado venezolano", afirmó Ramírez en una entrevista al diario económico español Expansión en Viena, antes de calificar la actitud de esas empresas de "increíble". “Parece una situación de colonialismo que ya hemos superado", afirmó”.
Ahora recordemos nosotros algunas cosas (hay cosas que por sabidas se callan y por calladas se olvidan- Don Pedro Colina):
Repsol-YPF, empresa petrolera, al igual que Endesa, multinacional del sector privado eléctrico de América Latina; Dragados, concesionaria de infraestructuras de transporte; Santander Central Hispano, franquicia financiera, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria; Unión FENOSA, compañía del sector energético, etc., son empresas españolas que comenzaron a instalarse en Latino América en la década de los noventa, con el apoyo del gobierno español comandado en ese entonces por Don Aznar, cuando el Fondo Monetario Internacional obligó a todos los países de la región a abrir sus fronteras, a liberalizar los mercados y a privatizar sus empresas públicas. Estas empresas han sido auténticas "aves de rapiña" que vinieron de la mano de los gobernantes más corruptos de los últimos decenios.
No hay que olvidar que fueron Pinochet, Carlos Menem y Samper, trío de adalides “según ellos y el imperio” de la economía de mercado, los que soportaron la presencia de estas empresas en Latino América. Menem por su lado fue quien alivió las cargas de YPF con dinero público para después vendérsela a Repsol, según una comisión independiente, por un 10% de su valor. Amnistía Internacional ha señalado que Repsol financió a grupos terroristas paramilitares en Colombia, y otros organismos también han denunciado reiteradamente los destrozos ambientales producidos en sus lugares de operaciones, los cuales ya seguramente no tengan solución.
Los efectos de este tipo de presencia de compañías transnacionales en América Latina han sido muy negativos. En primer lugar, han producido una gran dependencia porque se han adueñado de sectores claves de la economía, dando lugar a la pérdida de soberanía y a la legítima e imprescindible capacidad para que esos países decidan sobre sus intereses. Por citar dos ejemplos, el 50% del sector energético de Colombia está en manos españolas y el Presidente Kirchner ha llegado a calificar de "extorsión" el comportamiento en su país de Repsol, que llegó a provocar artificialmente desabastecimiento para lograr que subieran los precios.
En segundo lugar, estas empresas han mostrado grandes beneficios en sus cuentas bancarias a expensas del aumento de la pobreza y la desigualdad de los pueblos. Por volver a citar otros ejemplos, no es coincidente que mientras Repsol llenaba sus arcas de dólares en el año 2003, en Bolivia costeaban cada barril de petróleo en 0,40 dólares, mientras que su precio en el mercado mundial era de más de 25 dólares, pagando además un impuesto de solo el 18%; no es coincidente que sus beneficios seguían aumentando cuando declararon pérdidas en Ecuador para no pagar ni un dólar de impuesto.
Ya en Venezuela los tenemos haciendo negocios, para ello están utilizando la figura de ENARSA, empresa petrolera oficial del gobierno de Argentina, (similar a PDVSA) para crear un ambiente de integración suramericana. [1] Y ya comenzaron con sus picardías declarando un incremento de reservas a costillas de las nuestras en la Faja del Orinoco, para valorizar sus acciones, situación que ya denunciamos antes de que el ministro se despabilara [2].
Ahora, volviendo sobre el asunto inicial que nos llamó a escribir estas líneas, se imaginan ustedes que este señor, ministro de Energía y Petróleo y además presidente de PDVSA venga y reaccione nuevamente dentro de un año, cuando ya todo este consumado, y salga diciendo por allí en los periódicos: “El negocio de las empresas mixtas realmente es un mal negocio para el país”. Por favor señor ministro, no nos vaya a jorobar así de esa manera, que con ese reflexionar a fuego lento suyo nos va venir matando de un infarto en cualquier momento.
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Notas:
[1] Introducen a Repsol con “dedo mágico” – Leocenis García, Semanario La Razón (Venezuela), 20 de noviembre de 2005.
[2] Argentina incrementa sus reservas de hidrocarburos gracias a las Empresas Mixtas venezolanas – José Pinto, www.soberania.org, 23 de Enero de 2006.
(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com
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