Hugo Chávez, tuvo que contentarse con el aplauso de algunos universitarios porque, el resto de los bolivianos, nos preguntamos ¿Bolivia es la hija predilecta de Bolivar o hija putativa del coronel Chávez?
Durante la realización del programa oficial del 22 de enero pasado, cuando el señor Evo Morales Aima recibió el mandato constitucional de la República de Bolivia, ocurrieron algunos hechos que hoy, cuando las aguas están quietas, merecen comentarlos. Primero porque han herido la sensibilidad del país y segundo, porque dejaron inquietud y muchas preguntas sobre el futuro de las relaciones diplomáticas y comerciales de Bolivia con la República Bolivariana de Venezuela.
Por ejemplo, ¿cómo es posible que desde años atrás y que después del 18 de diciembre 2005 en que se conoció el triunfo del señor Evo Morales, Venezuela no haya nombrado su Embajador plenipotenciario en Bolivia, mientras nuestro país sí tiene un Embajador permanente en esa nación? Debemos interpretar como un olvido de la Cancillería venezolana o como la percepción cerebral del presidente Hugo Chávez, respecto a que Bolivia, es un pueblo de segunda mano? Nos sobra razones para pensar en ello. Recordemos la aleccionadora visita del candidato del Movimiento Al Socialismo a Caracas. El coronel Chávez en una de sus teatrales poses, ofreció diésel a cambio de algunos productos bolivianos. Habló de un trueque de mercancías, como si en América Latina y en particular Bolivia, aún estaríamos viviendo en un sistema cerrado de tribu, o en los mejores casos, como si el viejo feudalismo, derribado para siempre, durante la Revolución Francesa a fines del Siglo dieciocho, habría sentado sus reales en nuestra Patria. Haciendo gráfico este mensaje, Venezuela nos ofrece espejitos a cambio de la soya boliviana, que tiene un precio determinado en el mercado internacional al que, Venezuela, compra soya producida en Estados Unidos.
Horas antes de que el señor Evo Morales vista el emblema presidencial, el coronel Chávez hizo conocer públicamente, que asesoraba al nuevo presidente boliviano, en cuestiones de hidrocarburos. ¿Cómo es posible, si este mandatario es coautor del famoso anillo energético que excluye a Bolivia del concierto latinoamericano?
¿Cómo podemos explicarnos los bolivianos que, para viajar a Venezuela se cumplan requisitos inflexibles, ni siquiera vistos en Estados Unidos después de los ataques terroristas del 11 de septiembre?
Retornemos al memorable domingo 22 de enero 2006. Chávez descendió de su avión custodiado por una fiera guardia de corps. Los guardaespaldas del presidente venezolano, contagiados tal vez con la percepción de que Bolivia es un país de segunda mano, avasallaron a los periodistas, revisaron sus cámaras y poco faltó que registraran el cuerpo de las reporteras. Se impusieron incluso, a miembros de la Policía Nacional de Bolivia y si no estamos cortos de análisis, a la propia Comunidad de Inteligencia. ¿Podría hacer lo propio, la guardia personal del Presidente Evo Morales, en Venezuela? Esa guardia pretoriana, también encerró en el cafè del Hotel Ritz, a destacados invitados del señor Evo Morales, uno de ellos, el fallecido dirigente del Frente Farabundo Martí, Shafick Handal.
Siguiendo con este ramillete de actitudes, el coronel Chávez rompió el protocolo en la Plaza Murillo, convirtiendo al personal del Ministerio de Relaciones Exteriores de Bolivia, en acomodador de butacas y en agitada avanzada que interrumpió el homenaje de las Fuerzas Armadas bolivianas, para que su alteza llegada del Caribe, pase al Palacio de Gobierno.
¿Y qué ocurrió en el balcón del Palacio de Gobierno? Hugo Chavez abrió conversa con un invitado, dando la espalda al Presidente de Bolivia que en ese momento se dirigía a la muchedumbre. Acto seguido, cuando se presentaron el Presidente Evo Morales Aima y el vicepresidente Alvaro García Linera, el coronel Chávez, invitado circunstancial, agarró a los dos mandatarios por los hombros y se colocó al centro, como si él fuera el verdadero punto de atención. Fue al abrazo que colmó la paciencia.
Aparentemente, el Presidente boliviano cansado del paternalismo y de la mala educación del coronel Chávez, bajó del balcón presidencial y se alejó rápidamente, solo, a pie, hasta llegar a la Plaza San Francisco, sitio en el que, tanto el pueblo de Bolivia, como los invitados, esperaban al verdadero homenajeado: Evo Morales Aima.
Hugo Chávez, tuvo que contentarse con el aplauso de algunos universitarios porque, el resto de los bolivianos, nos preguntamos ¿Bolivia es la hija predilecta de Bolivar o hija putativa del coronel Chávez?
Por favor, si el presidente venezolano cree que esta crónica no es correcta, que la responda por escrito pero que no venga. Ya lo conocemos.