La destrucción del Museo de Bagdad o,
el tiempo que te quede libre, dedícalo a Bush
Gloria Gaitán
/ Soberanía.info
- 21/04/03
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Un estudio realizado por psicólogos gringos después
de la Revolución Cubana, al que titularon “Santa Fe
II”, plantea la importancia de apropiarse de la cultura de
los pueblos para dominarlos. El estudio se fue desarrollando
y ampliando con el tiempo y, después del 11 de noviembre
concluyeron que el Islam, como cosmovisión arraigada en la
historia y la tradición, se constituía en
una de las armas de resistencia más fuerte con que contaban
los pueblos árabes.
Era pues, indispensable, borrar su memoria histórica.
Por eso no es una casualidad el arrasamiento del Museo de Bagdad,
que adrede dejaron sin vigilancia, como lo ha hecho el
gobierno del presidente colombiano, Alvaro
Uribe – único mandatario que se declaró
partidario de la guerra de Bush en Irak – con el Monumento
Nacional constituido por la Casa-Museo Jorge
Eliécer Gaitán en Bogotá, que por
ley está destinada a guardar los objetos personales, científicos
y políticos del más grande líder popular de
la historia de Colombia, al cual despojaron de toda vigilancia.
Al suprimir la celaduría el gobierno colombiano expuso
al saqueo y destrucción a ese valioso acervo histórico,
que hace parte integral del patrimonio cultural de la Nación.
Esta acción se apoya en la opinión de un
psiquiatra colombiano que, a su vez, es el Consejero de Paz del
Presidente Uribe Vélez, Luis Carlos Restrepo, alumno
de la escuela gringa que promueve el fin de la memoria histórica
de los pueblos, quien escribió un artículo
titulado “La Sangre de Gaitán”,
donde afirma textualmente que el cadáver del Líder
Popular “hiede” (sic) porque está
al origen de la rebeldía popular y que, por lo tanto, los
colombianos deben convertirse en “sepultureros”
de su memoria, al precio de que los llamen apátridas,
pues es, según el psiquiatra de marras, la única forma
para que el pueblo se deje gobernar mansamente y el gobierno alcance
la paz. Esa paz para la cual ha pedido el Presidente Uribe, en acción
que no tiene antecedentes en la historia de la humanidad pero que
es perfectamente coherente con la destrucción de la memoria
popular, que una vez que las tropas norteamericanas se desocupen
en Irak, invadan a Colombia para acabar con el conflicto interno…
La destrucción de la memoria histórica no solo implica
propiciar el saqueo de los museos locales sino impedir la difusión
de la tradición histórica popular. Por ello, en el
Instituto Jorge Eliécer Gaitán, del
cual depende la Casa-Museo, el director que acaba de nombrar Alvaro
Uribe, de nombre Hernando Corral, a quien el pueblo
ha comenzado a llamar “el sepulturero”,
periodista al servicio de los intereses de la burguesía y,
como tal, columnista del periódico El Tiempo, órgano
reaccionario que en su época calumnió y difamó
a Gaitán, ha ordenado la suspensión definitiva de
los seminarios sobre el pensamiento de Jorge Eliécer Gaitán
que se promovían desde el Instituto, prohibiendo, además,
las visitas a la tumba del Líder Popular con el argumento
dado a los visitantes de que “la carroña (sic)
de Gaitán ya no es más que polvo y basura” y
que, por lo tanto, no hay nada qué visitar.
También esos psicólogos gringos pensaron en el peligro
que para ellos constituye la Revolución Bolivariana
porque remonta sus raíces al legado del Libertador. Si en
lugar del Presidente Chávez, estuviera al mando de Venezuela
un miembro de la burguesía venezolana, la Casa de Bolívar,
Monumento Nacional en Caracas, dejaría de estar abierta al
público y sin vigilancia, como la de Gaitán, para
exponerla al saqueo. La presencia de Chávez en el
poder en Venezuela es talanquera contra las pretensiones gringas
de aculturizar a nuestros pueblos para volverlos frágiles
en la resistencia contra la invasión. Esta es otra razón
para que los latinoamericanos defendamos, como nuestra, la Revolución
Bolivariana.
Bogotá, abril 20 de 2003
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