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Caracas / Venezuela -
 


La utopía de un supergasoducto sin gas
José Suárez-Núñez /El Nacional (Venezuela) - 20/02/06

El gas venezolano es 3 veces más caro que el boliviano en el Cono Sur, y no puede competir con el GNL suministrado por vía marítima. Expertos señalan que la demanda de Argentina y Brasil no amerita una inversión de más de $20 millardos

 


Venezuela arrastra un fuerte déficit de gas y no puede hablar de exportaciones hasta después de 2010, observó Diego González, director del Instituto de Petróleo y Minería

El supergasoducto del Sur, promocionado por tres presidentes latinoamericanos, subió en un corto periodo su valor original de 10 millardos de dólares a más de 24 millardos, con una modificación de la distancia, aunque no ha trascendido el estudio definitivo de factibilidad.

Sin embargo, hay cifras disponibles de que colocar 1 millón de Btu de gas en territorio argentino, sin llegar a Buenos Aires, cuesta más de 8 dólares, sin incluir el precio del gas a boca de pozo. Los analistas no se imaginan cómo podrá el gasoducto venezolano desplazar del mercado a Bolivia, que vende a 3,5 dólares el millón de Btu a brasileños y argentinos.

La instalación de plantas de regasificación es un competidor importante en precios y no crea dependencia con el vendedor. Puerto Rico y República Dominicana serían unos clientes naturales de Venezuela como consumidores de gas, pero están instalando plantas de regasificación para adquirir gas en tanqueros metaneros, que lo colocará en sus puertos.

También Chile está instalando unidades de regasificación para recibir gas de Indonesia por vía marítima para no depender de Argentina como único suplidor.

El ingeniero Diego González, director del Instituto de Petróleo y Minería (Ipemin), señaló, en un largo informe sobre el gasoducto del Sur, que técnicamente es factible, pero cuando se refiere al mercado hace dos observaciones vitales: " Si Brasil requiere gas adicional tiene a Bolivia como seguro suplidor natural. Argentina, otro comprador de gas boliviano, tiene un desabastecimiento latente, y ha contratado 84 taladros que buscan afanosamente petróleo y gas, para asegurar el suministro".

Pero González tiene otra sugerencia: “Los consumidores de un Estado no desean depender energéticamente de un solo país y esta es una de las más importantes debilidades de los proyectos de gasoductos internacionales”. Y agrega: “Los consumidores particulares de Brasil y Argentina saben que no pueden depender del gas, vía gasoducto, de países como Bolivia y Venezuela, que puedan tener gobiernos controversiales que pueden cerrar el grifo y detener el suministro”.

La construcción de un gasoducto, en contraste, puede demorar 7 años y cuesta varios miles de millones de dólares. Una planta de regasificación se instala en 14 meses y el comprador puede comparar precios con docenas de compañías suplidoras.

Bolivia, líder del Sur

Otro ingrediente que torpedea el gasoducto es la reactivación del anillo energético, (que se planificaba con anterioridad al actual gasoducto Puerto Ordaz-Buenos Aires). Lo auspician países gasíferos de la región, utilizando las tuberías actuales y haciendo conexiones entre los países de la región (Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Perú, Uruguay y Paraguay).

Aunque los gobiernos tengan fraternas relaciones diplomáticas, Perú tiene el campo de Camisea y otros menores, y Bolivia los campos de Tarija y otros en Camiri y la zona de Santa Cruz, que serán competidores del gas venezolano por muy amigos que sean los presidentes.

Para González, Bolivia es el único país que puede liderar ese anillo energético, con 32 TCF (trillones de pies cúbicos) de reservas, porque Perú sólo tiene 8 TCF y aunque Argentina tenga 21 TCF, no puede liderarlo porque 45% del gas que produce lo consume.

Aunque el presidente Evo Morales sea afín a la corriente política de su homólogo Chávez, el precio del gas boliviano derriba cualquier otro suplidor sin tener que hacer inversión alguna.

González explica como enunciado importante que Brasil, a la hora de sacar cuentas tendrán que chocar los números. Está construyendo un gasoducto de 346 kilómetros desde Urucú a Manaos y otro desde Coari a Manaos. Trabajan en otro gasoducto a Porto Velho para 2006. Adicional a estos argumentos, la demanda de Brasil no ha crecido en los últimos 3 años y tiene previsto incrementar 424 millones de pies cúbicos diarios la producción.

Brasil produce un poco más de 1 millón de pies cúbicos diarios y consume casi 1.400 millones de pies cúbicos diarios.

La producción argentina de gas es de 4.300 millones de pies cúbicos por día, declinando desde 2002 y se registra un incremento del consumo. Eso explica la necesidad de importar gas de Bolivia porque, a su vez, Argentina exporta a Chile y Uruguay.

González observa que Venezuela arrastra un fuerte déficit de gas y no puede hablar de exportaciones hasta después del 2010, ya que el Plan de Negocios que finaliza el 2012, calcula una producción de 11.500 millones de pies cúbicos diarios, un incremento de sólo 5.200 millones de pies cúbicos diarios. Los volúmenes que recibirá de la Plataforma Deltana; el proyecto Urdaneta (golfo de Venezuela y norte de Falcón) y el Mariscal Sucre, están comprometidos nacionalmente, con la excepción de la Plataforma Deltana, que exportará 70% de su producción.

Los proyectos nacionales comprenden la gasificación de las 20 más importantes ciudades del país, eliminar el suministro de líquidos a plantas eléctricas térmicas (unos 120.000 barriles diarios); suplir los procesos de las refinerías; suministro a la expansión de la petroquímica, o al menos esa es la oferta que ha hecho el Gobierno, cuando ha presionado para que el primer gas que salga del pozo, irá para el mercado interno.

Agrega que el gobierno tendrá que tomar opciones de llegar al Sur, o atender el mercado interno que es equivalente a la industrialización del gas, impulsar la petroquímica, cubrir las expectativas de los proyectos de Guayana y el desarrollo económico.

Además, más de 70% del gas de la Plataforma Deltana está firmado para la exportación hacia Estados Unidos y Europa, por las empresas Chevron, Statoil y Total.

En la actualidad, Venezuela dispone de sólo 150 millones de pies cúbicos de gas libre. El gas restante es asociado, unas 132 TCF (trillones de pies cúbicos) y está dependiendo de la producción de crudos, y está totalmente comprometido.

 

 



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