El Instituto de Petróleo y Minería opina
sobre la idea del Gasoducto del Sur
IPEMIN* / Soberania.org - 24/02/06
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El Instituto de Petróleo y Minería es firme partidario de la cooperación activa global entre productores y consumidores de energía, en general, y de hidrocarburos, en particular. Por ello considera obligante prestar su colaboración al análisis profesional de las iniciativas gubernamentales, institucionales, académicas o privadas que persigan dicho objetivo.
En este contexto, obviamente, la integración energética de nuestro Continente Americano merece atención prioritaria, desde las simples relaciones comerciales bilaterales, pasando por los acuerdos de cooperación multilaterales, hasta la interconexión física mediante obras civiles de alcance binacional o regional.
Tal sería el caso del llamado Gasoducto del Sur, recientemente anunciado por los presidentes de Venezuela, Brasil y Argentina, con un recorrido de unos 7.000 kilómetros a un costo inicialmente estimado en el orden de 20.000 millones de dólares de Estados Unidos.


Es un hecho ampliamente conocido que Venezuela cuenta con una de las más cuantiosas reservas de petróleo del Planeta, consideradas las mayores del Mundo Occidental. Desafortunadamente, no puede afirmarse lo mismo sobre sus recursos de gas natural conocidos y probados.
En efecto, las estadísticas oficiales más recientes publicadas por el Ministerio de Energía y Petróleo de Venezuela correspondientes al cierre del año 2003, señalan que las reservas totales de gas natural de Venezuela montan a 4,25 millones de millones de metros cúbicos (147.1 billones de pies cúbicos), las cuales deben ser certificadas. Ahora bien, de ese gran total sólo el 10% es gas libre/no-asociado a los diferentes tipos de crudos (10% está asociado a crudos extra-pesados, 10% a pesados, y 80% a medianos, livianos y condensados).

Como está suficientemente comprobado y aceptado, un gasoducto de la magnitud en análisis no puede sustentarse en el posible uso de gas natural asociado a la producción de petróleo sino que debe contar con el suministro de gas libre/no-asociado. En este caso, las reservas actuales de Venezuela de gas natural no-asociado montan solamente unos 0,42 millones de millones de metros cúbicos (15 billones de pies cúbicos).
Aún cuando no se ha informado formalmente cuál sería la capacidad y el diámetro del gasoducto anunciado, las experiencias internacionales existentes en distintos Continentes han sido diseñadas en base al transporte de gas natural a tasas de varios centenares de millones de metros cúbicos por día. Un sencillo ejercicio para la capacidad inferior previsible –100 millones de metros cúbicos diarios, o sea, 0,037 millones de millones de metros cúbicos por año - concluye que las reservas probadas de gas natural libre de Venezuela podrían alimentar tal gasoducto durante menos de 12 años, suponiendo que la totalidad del gas libre venezolano se destine exclusivamente a ese propósito, sin tomar en cuenta la demanda de la industria petrolera, de las refinerías, de la industria petroquímica y del mercado doméstico en el largo plazo. Obviamente, en la medida en que la capacidad de diseño del gasoducto aumente, la vida de las reservas probadas disminuirá proporcionalmente.
Adicionalmente a la limitante antes descrita, resulta procedente apuntar que actualmente Venezuela enfrenta un déficit importante en la demanda interna de gas natural -tanto asociado como libre- .

Del gas natural que Venezuela produce, la industria petrolera demanda cerca del 70%. Por diferentes razones, dicha producción doméstica ha disminuido al punto de crear un déficit estimado en unos 56,6 millones de metros cúbicos diarios, impactando principalmente a la propia industria petrolera al disminuir la disponibilidad de gas para re-inyección a los yacimientos, y por lo tanto afectando la recuperación final de petróleo, así como el volumen de producción diaria de crudos.
Por otra parte, en la medida que avance el Plan de Negocios 2005-2012 de PDVSA, el cual prevé incrementar la producción de crudos desde 3 millones a 5 millones de barriles diarios, así como la ampliación de la producción petroquímica y la construcción de tres nuevas refinerías, crecerá su demanda interna de gas natural y el correspondiente déficit doméstico aumentará.
Según opiniones técnicas calificadas, este déficit eventualmente deberá ser cubierto por la futura producción de gas libre de los campos de Plataforma Deltana y Norte de Paria, cuyo volumen se estima entre 48,1 y 70,8 millones de metros cúbicos diarios, justamente similar al déficit existente.

En definitiva, si se pretende que la exportación de gas natural juegue un papel significativo en la política energética de Venezuela, el primer paso insoslayable sería profundizar un programa intensivo de búsqueda y exploración de nuevos campos de gas natural libre que permita cuantificar y certificar reservas de suficiente magnitud para garantizar un suministro adecuado a largo plazo.

Mientras tales reservas –debidamente cuantificadas y certificadas– no existan, el Instituto de Petróleo y Minería opina que toda discusión sobre las bondades o inconvenientes de la idea de un gasoducto Venezuela / Brasil / Uruguay / Argentina resulta superflua, extemporánea e inútil.
La Junta Directiva
Caracas, 20 de Febrero de 2006
[*] IPEMIN - Instituto de Petróleo y Minería
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