La gaviota Humanocrática
Rafael Ramírez - Varios*
/ Editorial Esperanza Patriótica (Venezuela) - Septiembre/2003
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La gaviota Humanocrática
(Propuesta idelógica para la discusión)

La Humanocracia ............................................................................ 5
Prólogo: Si Revolución fuese ....................................................... 7
DOCUMENTOS
Derrotemos la Capitulación ....................................................... 11
Consideraciones sobre la Génesis de
la Coyuntura Venezolana Actual ............................................... 17
Dos Victorias Populares y
Dos Cosechas Restauradoras .................................................. 35
Documento Petrolero .................................................................. 41
Concilio ............................................................................................ 53
Presentación del Libro
"Pensamiento Petrolero del
Presidente Hugo Chávez Frías"..................................................67
La Revolución Bolivariana entre
los Pisapasito y los Mirapoquito ............................................... 73
LA HUMANOCRACIA
Un día llegó a nuestras costas una gaviota asombrosa. Su comportamiento no era común por estas playas, por eso fascinaba. Y a quién no iba a sorprender por ejemplo que alguien dejara de dormir por resolver un problema al vecino. Hacía tiempo que habíamos olvidado esas conductas por este lado del océano. Sin embargo, lo más impactante eran las historias que la Gaviota narraba a sus amigos: cuando se juntaban algunos cuantos pájaros marinos se inspiraba y comenzaba a derramar aquellos cuentos increíbles de aves capaces de dar su vida por defender el mundo que habían construido, de pájaros que creían que una idea honesta, aún aquella expresada desde el fondo de una cueva, podía derrotar a un ejército. O de comunidades donde nadie se acostaba sin comer. De patrias capaces de ir a luchar a otras patrias sin más ambición que ayudar a sus hermanos. O de países que no fabricaban armas sino vacunas. Al final, remataba diciendo que esa nación donde así se comportaban no era considerada democrática por la mayor nación del universo, la que se abrogaba el derecho de poner y quitar significado a las palabras.
Las historias y el ejemplo de aquella Gaviota que un día llegó a la playa, nos hicieron repensar acerca de algunas palabras con significados subversivos, sometidas por la dominación a un proceso de trivialización. Este fenómeno ocurre con la palabra "amor", con la palabra "Revolución" y también con la palabra "Democracia". La dominación se desembaraza por medio de este mecanismo de las palabras peligrosas, sin embargo, la realidad queda intacta y la necesidad de nombrar esa realidad produce el parto de nuevas palabras.
Como ilustración a lo anterior es interesante estudiar lo ocurrido con la palabra Democracia. Esta palabra significaba un gobierno en el cual el pueblo participaba de alguna manera. El significado del término evolucionó desde su inicio en Grecia, y desde entonces varió también su significado: algunas veces fue un término explosivo, como en épocas de dictadura, otras veces fue un término confuso, hasta terminar necesitando muletillas para poder subsistir; por último nos hemos visto obligados, aquí en Venezuela, por el desprestigio sufrido [por] la palabra, a casarla con el término "Participativa", intentando con el binomio, "Democracia" y "Participativa", resucitar lo que ya carece de significado.
"Democracia" ya no es una palabra, es una ausencia. Esto sucede porque el término designa a la formalidad de un sistema de gobierno. La realidad pide un término nuevo para significar el gobierno que soñamos, el cual debe tener como centro de su actividad al humano. Por lo tanto, debe significar un sistema que organice a la sociedad de manera que ningún hombre se apropie del trabajo de otros hombres, y donde la riqueza producida por la sociedad represe a ella para beneficio de todos.
Este libro trata de nuestra batalla por concretar ese sueño de sociedad: la sociedad HUMANOCRÁTICA. Y es un agradecimiento a la Gaviota que inspiró lo fundamental de esta lucha. Subir
PRÓLOGO
SI REVOLUCIÓN FUESE
En 1998 Venezuela despertó con un nuevo gobierno, un gobierno revolucionario.
El Comandante Chávez, el mismo que en el 92 había fracasado tratando de derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez, era ahora el Presidente de la República. Lo mejor de la sociedad, lo mejor del pueblo, la gran masa excluida la llevó al poder y se lanzó a las calles con un entusiasmo pocas veces visto. Aquello era una especie de embriaguez colectiva, se formaban comités, se hablaba en las plazas, los militares se abrazaban con el pueblo, Fidel Castro visitaba a Caracas y hablaba ante el Congreso y en la plaza pública. Los retratos del Che tenían la mirada más clara y la sonrisa más luminosa; se hablaba y se discutía de todo y de todos. La emoción popular era inmensa, el entusiasmo presagiaba tiempos de Revolución.
Los días pasaron y los más sensibles detectaron que faltaban algunas cosas para enrumbar la Revolució. La embriaguez no era suficiente, hacía falta un surco ideológico, hada falta una dirección, hacían falta revolucionarios. Nadie se preocupó por oír la voz de los oráculos. Siguió la fiesta, se tomaron medidas, se cometieron errores, se avanzó en el camino. El pueblo y su dirigente estaban dispuestos a romper los obstáculos con el pecho, con tal de seguir aunque no se supiera bien hacia adonde. Nadie podía derrotar una Revolución que tenía el entusiasmo de aquella, una Revolución con un líder como aquel.
La realidad es obstinada. El tiempo pasó y la Revolución fue sufriendo golpes. Primero las deserciones, altos personeros terminaron en el campo enemigo y comportándose como renegados, atacando a sus antiguos partidarios con saña y bajeza. Después la Revolución sufrió los embates de abril y de diciembre: grandes triunfos populares y grandes cosechas restauradoras. Sin embargo, el golpe más terrible fue comprobar que las carencias señaladas por los oráculos, hacían imposible transitar el camino revolucionario, y además la comprobación de que estas carencias no eran casuales, antes bien, eran un plan de los restauradores para debilitar a la Revolución y capturarla.
No obstante, la Revolución se defiende y por todas partes aparecen congresos ideológicos, concursos ideológicos, discusiones teóricas, institutos de estudios. Y aparece, principalmente por indicaciones del presidente Chávez, la necesidad de una dirección y una ética revolucionaria.
El libro presenta una muestra de los trabajos producto de la actividad teórica de la Esperanza Patriótica, algunos de ellos publicados en la prensa nacional, otros de circulación interna. Creemos que reflejan la evolución de nuestro pensamiento y que serán de gran ayuda en la necesaria discusión ideológica. Subir
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El artículo que abre este libro nació a principios de diciembre del 2002. Recoge los espíritus que deambulaban en el interior del campo bolivariano. La crisis producida por la embestida fascista de diciembre hizo que afloraran las posiciones que anidaban en lo más profundo de las almas de los dirigentes.
Nos produce este artículo una satisfacción y una angustia: nos satisface haber contribuido a fortalecer las posiciones más revolucionarias que en aquel momento pugnaban por no capitular, como en efecto sucedió. Y nos angustia que las carencias que en aquél momento señalábamos aún persisten...
DERROTEMOS LA CAPITULACIÓN
En 1812 se perdió la Primera República: el Generalísimo Francisco de Miranda, Comandante en Jefe del ejército emancipador, firmó una capitulación frente al representante opresor Domingo Monteverde. Con esta capitulación se perdió la República y ocurrió la primera gran traición a los sueños libertarios del pueblo. De esta manera, se instaló desde los orígenes mismos de la nacionalidad lo que iría a signar la historia de la América Latina: "Cuando las fuerzas emancipadoras se muestran conciliadoras y confiadas frente a la opresión, irremediablemente son derrotadas, traicionadas".
Oigamos a Bolívar, cuando en el Manifiesto de Cartagena enjuicia la caída de la Primera República e invita a mejorar la conducta de la América, a corregir los vicios y aprender las lecciones dejadas por esos terribles acontecimientos:
El más consecuente error que cometió Venezuela al presentarse en el teatro político fue, sin contradicción, la fatal adopción que hizo del sistema tolerante, sistema improbado como débil y ineficaz, desde entonces, por todo el mundo sensato, y tenazmente sostenido hasta entonces hasta los últimos períodos, con una ceguedad sin ejemplo.
Más adelante reafirma la idea, cuando dice:
Al abrigo de esta piadosa doctrina, a cada conspiración sucedía un perdón, y a cada perdón sucedía otra conspiración que se volvía a perdonar, porqué los gobiernos liberales deben distinguirse por la clemencia. ¡Clemencia criminal, que contribuyó más que nada a derribar la máquina que todavía no habíamos enteramente concluido.
Hoy, después de casi doscientos años de patria, aparecen una vez más en el escenario político nacional los espectros del monteverdismo y de la capitulación, como formas de truncar los sueños de un pueblo. Los monteverdistas, como abanderados de la restauración de la IV República, y los conciliadores, haciendo su labor de zapa infiltrados en el campo revolucionario, pactan solapados por debajo de la mesa la entrega de la Revolución Bolivariana. Persiguen adulterarla y maniatarla en la negociación, despojarla de su esencia: el fervor popular y la voluntad de cambio. Plantean una convivencia pacífica antinatural. La de los expoliadores con los humildes, la de la emancipación con la opresión Y el precio de esta convivencia es no profundizar la Revolución, convertirla en una caricatura de si misma. Volver al pasado. Ya no hablan de los intereses de los humildes contrapuestos a los intereses de los oligarcas Ocultan que la discordia entre los venezolanos no es producto de la voluntad de algunos, sino de las condiciones de miseria en que viven millones de venezolanos, y que esta miseria es producto de la apropiación ilícita de la riqueza social por un puñado de oligarcas privilegiados. Piensan que si le prestan un servicio a los oligarcas estos los dejarán comer las migajas del banquete y olvidarán su tránsito estruendoso al lado del Comandante Chávez. Sueñan con volver al pasado y que todos olviden a la Revolución.
Al igual que en 1812 se equivocan al confiar en el opresor. Estos conciliadores infiltrados de hoy se equivocan cuando pretenden, basados en cálculos egoístas y personales, buscar soluciones electorales a problemas que están fusionados a la estructura social de Venezuela y de la América Latina. Son cómplices cuando permiten conscientemente, pero "bajo un manto supuestamente democrático y jurídico", la injerencia del imperio en nuestros asuntos internos. Entregan los sueños más caros de nuestro pueblo, cuando ingenuamente creen en las buenas intenciones de [César] Gaviria, emisario azucarado de las oligarquías del continente, que tiene corno misión acabar con "el mal ejemplo" del Comandante Chavez y de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, su mayor error es pensar que es posible regresar a las tinieblas a un pueblo, que ha comenzado a tomar conciencia de su papel histórico.
Los Revolucionarios Bolivarianos, no podemos permitir que se desvié el esfuerzo de profundización de la Revolución hacia una legitimación electoral absurda y anticonstitucional. El Presidente Chávez y el proceso bolivariano son la experiencia política más legitimada y más democrática en todo el mundo. El problema planteado no es entre legitimidad y no legitimidad, entre elecciones y Golpe de Estado, sino entre revolución y contrarrevolución, entre antichavismo y chavismo Una disyuntiva que difícilmente podrá ser solucionada en una justa electoral. Es más, si las elecciones son ganadas por la oposición y no podemos nunca descartar esta perspectiva, en un proceso que tendría lugar en condiciones sumamente adversas, las elecciones serían aceptadas. Por otro lado, si triunfara el Presidente Chávez, para ello ya se viene imponiendo por algunos la matriz de fraude y de inmediato el proceso electoral sería desconocido, con lo que se crearía la justificación para continuar en la actividad contra la Revolución. Ya se preparan para desconocer las elecciones que ni siquiera tienen fecha, ya hablan con insolencia de un fraude chavista en esas hipotéticas elecciones. ¿Hasta cuando un proceso político tiene que legitimarse y paralizar su actividad de construcción? ¿Hasta cuando y hasta dónde resistirá ese pueblo al que le hemos pedido todo y no acabamos de darle lo prometido? ¿El pueblo aceptará que sin su consentimiento negociemos cupularmente el mandato constitucional que se nos otorgó? ¿No estaremos contribuyendo a desmovilizar la Revolución desde
arriba?
A nosotros, miembro del gobierno y de la dirección bolivariana, el pueblo nos ha dado un mandato para defender sus sueños, realizar sus anhelos y construir sus utopías, pero no para desvirtuar el mandato que nos legó o para negociar sus conquistas sin su anuencia. ¡Que nadie piense que tenemos un cheque en blanco! Cualquier proceso que pierda la brújula, puede perder el favor popular con la misma celeridad con la que lo alcanzó.
Pero, como responsables y dirigentes de esta Revolución Bolivariana, nos corresponde evitar un baño de sangre a nuestro pueblo. Cada vez somos más tolerantes y posponemos contradicciones que ya debíamos haber solucionado. Disminuye crecientemente la autoridad, aumenta la complacencia y el exceso de democracia, que son interpretadas por el enemigo como debilidad. Todo esto a la larga traerá a nuestro aguerrido y heroico pueblo confrontaciones mayores y una cuota de sacrificio humano superior al que se quiere evitar. Este será el momento de responder ante el implacable pase de cuenta del fascismo y frente a la historia de nuestro pueblo.
No nos engañemos a nosotros mismos, las únicas variantes son revolución o fascismo, paz revolucionaria o guerra contrarrevolucionaria. Para ello el único camino es profundizar la revolución con apego a la constitución.
Hoy al igual que en 1812 estamos en una encrucijada histórica: la capitulación frente a Monteverde, representada en la aceptación de una elecciones aniquiladoras, o, la continuación de la lucha emancipadora inspirados en el Manifiesto de Cartagena. Hoy estamos en mejores condiciones que en 1812, tenemos un líder y tenemos un continente que espera que la espada de Bolívar los vuelva a guiar en la lucha emancipadora, tenemos la historia para aprender de ella. Estamos seguros que el Comandante Chávez seguirá el ejemplo de Bolívar, el hombre de las dificultades.
Errores hemos cometido: la impunidad, la falta de una dirección política revolucionaria, la falta de respuesta a las preguntas cruciales de la revolución, son algunos de ellos. La actuación de los grupos bolivarianos frente al CNE en el día de hoy fue una expresión de la falta de dirección y orientación política. ¿Hasta cuando los revolucionarios aceptarán que sólo ellos sean los reprimidos por su gobierno, con razón o sin razón, mientras que la oposición es tratada permanentemente con guantes de seda?
Es hora de empezar a subsanar los los errores y relanzar a la Revolución Bolivariana. El pueblo espera las órdenes de su dirección para enfrentar al enemigo, dejarlo sólo, en manos de la capitulación es condenarlo a sucumbir en mil luchas inútiles. Para construir cualquier sistema u orden político es preciso poner orden y autoridad, sólo con autoridad podremos hacer todo, sin autoridad nunca estaremos en capacidad de construir nada. Es por ello que una tarea inmediata es ganar de manera paulatina la autoridad perdida.
En la actualidad es imprescindible ir a la mesa de diálogo, pero de allí ellos deben salir derrotados como anti-demócratas, por intentar irrespetar el orden institucional vigente. Es necesario poner a Gaviria entre el respeto a la Constitución y a la democracia (lo que debe interpretarse como respeto a la Carta Democrática de la OEA) y el irrespeto a la democracia. Si se trabaja bien ellos mismos levantarán la mesa de diálogo. Este será el momento para con el aval internacional imponer posturas firmes.
Existe la impresión de que algunas personas con el mejor deseo, pero con consecuencias muy negativas, están trasladando la matriz de que la Revolución está contra la pared, de que no tiene otra alternativa que la convocatoria a elecciones y eso no es cierto. La realidad es que la Revolución tiene una gran fortaleza popular y esto es de fácil comprobación. También debemos saber [que] existen muchos intereses, personales, por lo que algunos hacen coincidir sus intereses particulares con los electorales, antinacionales. Finalmente, en los dos .actos políticos en los que recientemente debía participar el Presidente y la asistencia fue muy escasa, hemos comprobado que hubo problemas evidentes de convocatoria y de organización, los que algunos pretenden explicar por otras vías no adecuadas.
El pueblo está esperando por las orientaciones de sus líderes. Los bolivarianos debemos mantenernos unidos y alertas alrededor de los siguientes puntos.
1. Defensa del Comandante Chávez.
2. Defensa de la Constitución.
3. Unidad cívico-militar revolucionaria.
4. No a las elecciones oligarcas.
5. No a la injerencia de las oligarquías extranjeras
en la política interna.
6. Un programa económico de corto y mediano plazo que instrumente el espíritu de la Constitución. Vamos con fuerza hacia los cambíos económicos que sustenten a una sociedad solidaria
y humanista.
7. Una Dirección Revolucionaria Nacional. Subir
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La primera confusión que padecimos en los primeros años de la Revolución bolivariana, fue[ron] las variadas concepciones sobre lo que es una Revolución. Y el entender que esos conceptos de Revolución se corresponden con una posición ideológica, que a su vez obedece a unos intereses de clase.
En el siguiente trabajo presentado en septiembre del 2002, se resume nuestro parecer sobre la evolución y las manifestaciones políticas de estas corrientes ideológicas.
CONSIDERACIONES SOBRE LA GÉNESIS
Y
DESARROLLO DE LA COYUNTURA VENEZOLANA ACTUAL
Hacia finales de los años 80 y principios de los 90 comenzó a dar muestras de agotamiento el modelo de acumulación burgués vigente en el país. El binomio populismo-renta petrolera ya era incapaz de garantizar los nuevos requerimientos del capital transnacional, de las elites políticas nacionales y de la sociedad venezolana. Al mismo tiempo, para las elites nacionales extranjerizadoras era impostergable adecuar la arquitectura política venezolana al nuevo patrón de acumulación económico y al diseño ideológico, político y social que los grandes capitales transnacionales neoliberales venían imponiendo al resto de América Latina y al mundo del subdesarrollo.
El ultimo gobierno de Carlos Andrés Pérez fue el intento de conciliar los dos problemas pendientes para la estatista burguesía nacional, que necesitaba dejar atrás el populismo rentista, pero no estaba preparada para transitar hacia el neoliberalismo. Así Pérez intenta la opción de transitar al neoliberalismo salvaje, sin modificar, en lo fundamental, la vieja estructura económica y política. La derrota de Pérez agudizó la crisis del modelo populista-rentista, pero también constituyó la primera derrota neoliberal en América Latina y el Caribe. El fracaso simultáneo del populismo rentista y de su modelo de recambio, abrió una crisis de gobernabilidad, que planteó la necesidad de un reacomodo de los grupos de poder del gran capital transnacional y las elites nacionales. Se inicia una fase histórica de readecuadón de los factores de la dominación para configurar un nuevo pacto y una nueva arquitectura política de dominación.
Carácter y contenido de la Revolución Bolivariana
La insurrección del 4 de febrero colocó a actores inéditos en el escenario político nacional y dislocó las viejas cúpulas políticas. Grupos que hasta hoy carecen de una propuesta política de recambio, que les permita la readecuación del esquema burgués de dominación. El Bolivarianismo es la expresión histórica del vacío de poder generado por la crisis del modelo rentista y de la derrota neoliberal. El Bolivarianismo, emerge como el heredero de las mejores tradiciones revolucionario-democráticas burguesas y patrióticas latinoamericanas. Es un intento de relanzar los valores de la democracia y la libertad, de la soberanía y la independencia, de la justicia social y el internacionalismo burgués clásico. Se presenta como una opción pacífica y democrática para transformar la sociedad venezolana. La pretensión de relanzar los valores revolucionaríos del capitalismo clásico, que el neoliberalismo salvaje no está en capacidad de respetar, convierte a la Revolución Bolivariana antineolíberal, en un proyecto contrario a la forma dominante del capitalismo contemporáneo.
A partir de su carácter político-ideológico referencial, el movimiento bolivarjano es integrado por una alianza cívico-militar de cinco grandes grupos o tendencias políticas, que pugnaron o pugnan por hegemonizar el proceso y satisfacer sus intereses políticos, económicos e ideológicos en el bolivarianismo. Todos ellos conocedores de que en los marcos del rentismo petrolero o del neoliberalismo de Pérez, era imposible conseguir sus objetivos. Sin ánimo de avanzar hacia una tipificación exacta de los mismos y más bien con el objetivo de alcanzar una caracterización, que nos permita comprender la situación actual.
Un componente esencial del proceso bolivariano es el sector militar que tuvo y tiene una importancia trascendental dentro del proyecto político. No obstante, sería un error no diferenciar en la composición del estamento militar bolivariano, lo que no disminuye para nada sus méritos políticos e históricos. Dentro de los uniformados podemos distinguir un grupo de militares nacionalistas bolivarianos de derecha y otro de militares bolivarianos patrióticos y revolucionarios. En la etapa inicial entre ambos grupos existía una estrecha relación que se fue decantando a lo largo del desarrollo y la profundizáción misma del proceso. Es más, en lo adelante veremos que cuando se produce la ruptura entre estos dos grupos, con los militares de derecha se fueron confundidos algunos militares patrióticos y con los patrióticos se quedaron algunos de derecha, por distintas razones, que no es preciso dilucidar ahora.
Por mililtares nacionalistas de derecha entendemos un grupo, esencialmente, de oficiales y militares que consideraron que la solución a la crisis del "Pacto de Punto Fijo" y a los problemas del país, estaba en manos exclusivamente de los uniformados. Según su criterio sólo los uniformados eran los capacitados para poner mano dura y asumir entre ellos las principales responsabilidades de la nación. Sin embargo, la mayoría de ellos no estaba por acompañar un cambio profundo en las relaciones de poder y en la subordinación al poderío de los Estados Unidos. Los militares patrióticos bolivarianos revolucionarios, como tendencia, en su mayoría fueron los oficiales de baja graduación y soldados, más apegados al pueblo, más conscientes de la necesidad de cambios y dispuestos a avanzar hacia transformaciones estructurales, de cara a la verdadera independencia y soberanía nacional.
Dentro de la alianza bolivariana también ingresaron, al menos tres sectores político-económicos civiles. Un sector burgués modernizador nacionalista, un sector socialdemócrata y las distintas expresiones de la izquierda. El grupo burgués modernizador optó por la alianza bolivariana con el fin de alcanzar sus pretensiones de avanzar de manera paulatina y no traumática, hacia un modelo neoliberal moderno con la privatización de las pensiones y de otras áreas estratégicas de la economía a favor de algunos actores económicos emergentes del capital nacional y transnacional. En lo esencial representó a los grupos económicos nacionales de Petrica-Tobías Carrero y no tenía el más mínimo interés de avanzar hacia transformaciones económicas y sociales de fondo, incluso dentro del capitalismo. Esta tendencia tampoco pretendió ir hacia la más mínima confrontación con los grupos de poder mundial. A pesar de que la propuesta neoliberal entra en una contradicción bastante profunda con sus intereses nacionales, en los últimos meses, como después veremos, este sector se plegó a sus propios enemigos. Otro componente del proceso bolivariano son las tendencias socialdemócratas, que se integraron al proceso a última hora y cuando casi no quedaban dudas sobre la victoria. Ellas se integraron con la opción de replantearse de manera ambigua y timorata el tema de la redistribución de algunas cuotas de poder en el país, de avanzar hacia una mayor redistribución de la riqueza y representar a las clases medias. Sin embargo, por su profundo carácter servil, sumamente volátil y asustadizo, no pretende confrontar en lo absoluto con los grupos de poder nacionales e internacionales. Esta tendencia desde su origen ha mostrado su profundo carácter oportunista, mostrándose en la frontera entre el proceso bolivariano y la oposición. Siempre temerosos de quedar atrapados en la caída del proyecto bolivariano, hoy aparecen divididos una parte en la oposición y otros dentro de los bolivarianos, pero casi en sus límites externos. De ellos existe una gran diversidad de posiciones y posturas, todas oportunistas e
inconsecuentes.
Finalmente, la Alianza bolivariana fue integrada por una gran diversidad de tendencias y posturas de izquierda que merecerían un trabajo en sí mismo. La mayoría de la izquierda llegó formalmente con la aspiración de avanzar cambios revolucionarios en el país, pero en realidad, cuando se observa de manera detenida se ve que algunos, ya se habían acomodado a vivir en los intersticios del sistema burgués (alcaldías, gobernaciones, universidades, puestos públicos, etc). Una izquierda que se acostumbró a ser oposición y perdió la vocación de poder. Es por ello que en algunos sectores se observa una postura temerosa, no consecuente, sino conciliadora y en ocasiones hasta entreguista de las conquistas populares. Muchos de estos cuadros que llegaron al proceso en el portaviones Chávez, ya estaban cansados y no constituyen hoy una expresión de la verdadera vanguardia del proceso bolivariano. No son un referente real, ni portavoces auténticos de los verdaderos sentimientos revolucionarios del pueblo Bolivariano. Frecuentemente son ellos los que están llamando al pueblo a la moderación, en lugar de convocarlo a la revolución. En muchas ocasiones, sus supuestas posturas conciliadoras y moderadas son más una expresión de la defensa de sus intereses personales, que de los verdaderos anhelos sociales. Es por ello que entre la población, los dirigentes con estas características no tienen aceptación.
Por otra parte, encontramos entre la izquierda un núcleo de revolucionarios y gente progresista que están dispuestos a desarrollar y defender el proceso hasta las últimas consecuencias. Un sector de la izquierda emergente que es diverso en desarrollo, con sentido de poder y creciente liderazgo popular. Muchos de ellos lejanos a las estructuras partidistas, otros con organizaciones pequeñas, pero sin acceso a los espacios de toma de decisiones. Después de la retirada del sector militar de derecha, de la burguesía modernizadora y de las posturas temerosas y ambiguas de la socialdemocracia, al proceso no le queda otra alternativa que trabajar con una alianza cívico-militar entro lo mejor de la izquierda revolucionaria y los militares patrióticos bolivarianos. Es decir, el núcleo duro, los puestos claves en la toma de decisiones, la dirección colectiva debe estar integrada con los sectores que están dispuestos a avanzar con el proceso bolivariano hasta las últimas consecuencias y hasta el costo de sus propias vidas. Aquí estamos hablando de tendencias y de la evolución gruesa del proceso.
Otro tema es que existen personas o individuos que han evolucionado, por distintas razones, más allá de las posturas políticas e ideológicas de las que proceden. Personas que evolucionan y se desarrollan con lo que se ganan la posibilidad de continuar acompañando la Revolución desde cargos de dirección.
Espiritualidad Bolivariana: mística e ideología revolucionaria
Uno de los temas trascendentales que sólo apuntaremos, pero que merecen un desarrollo ulterior, es el de la espiritualidad revolucionaria. Sin una espiritualidad revolucionaria y sin una ética de la entrega, no hay ni habrá nunca revolución. Toda Revolución requiere de una alta cuota de generosidad, de entrega de bienestar personal a cambio de conquistas sociales. Para ello se requiere de una ética que ponga por delante los intereses colectivos, sociales, patrióticos a los personales e individuales. No puede haber revolución donde hay un dirigente bolivariano corrupto que pone su beneficio personal, sobre los intereses de la república. Por cada uno que tengamos corrupto, hay varias decenas de ciudadanos alrededor de él que también son corrompidos y no podrán creer nunca en una espiritualidad revolucionaria para el cambio. Lo mínimo que se puede hacer, ya que no se les aplica la ley, es separarlo de las filas.
Pero la espiritualidad revolucionaria no aparece por obra y gracia del espíritu santo. La espiritualidad revolucionaria es necesario construirla de manera consciente. Es preciso estructurarla de manera colectiva y socialmente. Los discursos del presidente y sus sistemáticas alusiones a Bolívar han logrado despertar los valores patrióticos y revolucionarios en un sector importante de la población Por ejemplo, el himno nacional que muchos ya no lo conocían hoy se canta de manera sistemática en las actividades. La gente lo conoce y hasta lo entona en determinados momentos difíciles para el país. Para ayudar al trabajo del presidente es preciso continuar esta labor con instrumentos de formación y educación que conviertan esta espiritualidad bolivariana en una mística revolucionaria.
Si para la mayoría de la población es imprescindible la espiritualidad bolivariana, para los cuadros a todos los niveles es imprescindible una ética y una mística bolivariana revolucionaria. El dirigente político debe ser ejemplo para el pueblo. Este debe ser el primero a la hora de sacrificarse y el último en recibir los beneficios. Debe estar en la vanguardia a la hora de los sacrificios y en la retaguardia en la repartición de los panes y los peces. ¿Cómo entender que muchos de nuestros cuadros se enconcharon mientras que el pueblo casi de manera autónoma se fue a los cuarteles y las bases militares. ¿Cómo es posible que la mayoría de los dirigentes no salieran al frente del pueblo para encabezar la manifestación? ¿Cómo entender que mientras el pueblo pide y apoya la radicalización del proceso, encontramos que algunos de los que nos deben dirigir tienen una postura conciliadora vergonzosa? En ocasiones pudiera parecer que el pueblo se va para la izquierda y algunos cuadros para el centroizquierda. Sin liderazgo, sin una ética y una mística revolucionaria, se podrán construir muchas cosas, pero nunca una revolución. No es posible construir un edificio cuyos pilares fundamentales son de un material inconsistente y que cede a cada momento.
Para educar al pueblo en la espiritualidad bolivariana y a los líderes en una mística y una ética revolucionaria, es preciso exigirles una educación ideológica y una práctica revolucionaria sistemática. En esa dirección es necesario desarrollar la ideología bolivariana con lo mejor del pensamiento del Libertador y del pensamiento universal. Por largo rato, y para realizar cualquier cambio en el horizonte visible, será suficiente el bolivarianismo. Desde el bolivarianismo podemos hacer las transformaciones y los cambios que necesita el país, pero es preciso el desarrollo teórico del contenido y la forma de la ideología bolivariana. Que no es simplemente repetir lo que dijo Bolívar, sino adecuarlo a nuestros tiempos.
Si bien es cierto que uno de los grandes objetivos del proceso es tratar de incorporar a la mayor parte de los sectores de la sociedad, el núcleo duro y revolucionario de conducción del proceso debe ver más allá de lo meramente táctico e inmediato, para poder avanzar de cara a la hegemonización bolivariana de la sociedad, a la conquista de la espiritualidad bolivariana, de la mística y la ética del liderazgo que conducirá el cambio y el acelerado desarrollo de la ideología bolivariana. Sin ellos no habrá cambio revolucionario posible.
La ruptura política bolivariana del 98.
Las etapas del proceso bolivariano
La crisis de gobernabilidad de los 90 y el tránsito de la táctica de la insurrección popular a la electoral, permitió articular una gran alianza política que permitió el triunfo institucional bolivariano. Para ello fue preciso transformar los instrumentos políticos en instrumentos electorales eficaces que permitieran obtener la victoria y se optó por la vía pacífica y democrática para el cambio y la transformación.
Para alcanzar los objetivos anteriores, fue preciso transformar el MBR-200 en un movimiento electoral: Movimiento Quinta República (MVR) que nunca aspiró a otra cosa que a generar un movimiento amplio, que permitiera conducir a la victoria en las urnas. Pero que en ningún caso, por su composición, su falta de norte ideológico claro, así como su estructura política, podría ser el instrumento político que pudiera gerenciar el cambio. Por lo menos no en su forma originaria. También fue preciso construir un espacio para las alianzas, como lo fue el Polo Patriótico, que cobijó electoralmente a todos aquellos que desde sus propias estructuras políticas estuvieron de acuerdo en participar en la propuesta bolivariana.
El 1998, se abre un nuevo ciclo en la política venezolana que muestra a las claras la posibilidad de una ruptura con los viejos y los nuevos patrones de acumulación de la burguesía contemporánea. Por un lado, las viejas elites que estaban siendo desplazadas, ahora dispersas, divididas, pero todas tenían como objetivo capturar a la Revolución naciente, cooptarla, impedir que concretaran sus intenciones de cambiar las estructuras de país, asimilarla mediante un beso de muerte, convertirla en una de ellos, en una esperanza popular fallida. Simultáneamente, desarrollan sus planes subversivos con cautela, esperando la oportunidad para aparecer. No cejan en la idea por convertirse en instrumentos de los nuevos requerimientos del gran capital. Por otro lado, se presenta el heterogéneo campo bolivariano conformado por variados factores, que van desde la extrema derecha hasta los revolucionarios, pasando por los oportunistas y los conciliadores. Factores políticos, cada uno con su ideología.
La primera etapa del Proceso Bolivariano se pudiera definir como un período constitucional y de legitimación electoral. En esta etapa de reacomodo jurídico, político y administrativo, el campo bolivariano pudo mantener relativa coherencia, las tensiones transitaban soterradas. Los sectores revolucionarios, poco claros, imprecisos, poco precavidos, actuando por instintos, sin objetivos, con más entusiasmo que claridad, se rendían a la embriaguéz de los triunfos. Entre tanto los sectores internos más reaccionarios del proceso tenían como objetivo colocar en puestos claves sus agentes, y confiaban de esa forma con controlar la elaboración de las leyes y de esa manera castrar la Constitución y dirigir el proceso.
Es de la mayor importancia señalar que en esta fase la pugna por la hegemonía del proceso estuvo centrada entre el sector militar nacionalista de derecha y el sector de la burguesía modernizadora. Ambos se confrontaron para capitalizar los principales puestos en el ejecutivo y así conducir la Constituyente. Vieron con preocupación algunas de las reformas sociales, el inicio de las diferencias con Estados Unidos y el acercamiento con Cuba. La primera baja de la amplia alianza electoral bolivariana se produjo a principios del año 2000 y fue la salida de la tendencia militar nacionalista de derecha, derrotada en su intento por capitalizar el proceso. En lo adelante y hasta mediados del año 2001 la tendencia burguesa modernizadora, en lo esencial, hegemonizó la Revolución Bolivariana. De manera paulatina estableció su control sobre la Constituyente, las elecciones legislativas y para gobernadores y alcaldes. Tuvo un papel importante en el control de sectores importantes del ejecutivo, el legislativo y hasta en el partido de gobierno: el MVR. Las diferencias entre estos dos sectores en ningún caso deben ser valoradas como simple conflicto entre personas, sino como contradicción entre dos tendencias políticas con intereses diferentes, pero no antagónicos. Es por ello que la tendencia militar de derecha vio al miquelenismo como su competidor frente a su intento de hegemonizar el proceso bolivariano. Sin embargo, hoy cuando ambas tendencias en lo fundamental están fuera de la Revolución Bolivariana, concilian inmoralmente sus intereses dentro del amplio espectro que integra la contrarrevolución.
Se puede decir que la primera etapa del proceso bolivariano concluyó de manera ofensiva y exitosa. La revolución se impuso en más de ocho elecciones, logró avanzar hacia un nuevo ordenamiento jurídico del país, se ganó la mayoría en el parlamento, en las gobernaciones y una importante cuota de las múltiples alcaldías. En el plano económico, se detuvo el decrecimiento de la economía y se avanzó hacia una estabilidad macroeconómica que controló de manera importante la inflación y los indicadores más relevantes. Quizás uno de los mayores éxitos fue la estrategia petrolera internacional, que contribuyó a alcanzar precios dignos para nuestra principal fuente de recursos nacionales que en el año 1998 estaba en 9 US$ el barril.
Los oligarcas de afuera se mantenían a la defensiva, aplastados por la derrota electoral que los agobiaba y con el uso inteligente de los propios instrumentos de legitimación del sistema. Su única reivindicación de entonces, que es la misma de hoy, era la bandera del antichavismo. Si realizamos un análisis de la etapa, ya en ese período se habían elaborado y desarrollado las mismas consignas y concepciones para la salida de Chávez. La vía del golpe y la institucional, los esfuerzos por controlar el Tribunal Supremo de Justicia y otros más que hoy ya conocemos con claridad. En este punto es importante preguntarse: ¿Por qué entonces esa oposición no era capaz de convocar una marcha y ni siquiera una movilización relevante con las mismas consignas y hoy si lo puede hacer? ¿Cuáles son los factores y las causas que permiten este cambio en la actividad de la oposición que en realidad carece de un nuevo discurso y no tiene ningún proyecto de país alternativo al chavismo?
La etapa de la construcción de instrumentos de
cambio de la Revolución Bolivariana
Sin ánimos de buscar una periodización estricta podemos afirmar que la etapa Constitucional y de legitimación electoral concluyó en diciembre del 2000. Desde entonces, en el mes de enero del 2001 se debió iniciar una fase de construcción de los instrumentos económicos, políticos, sociales e institucionales que permitieran implementar los cambios prometidos por la Revolución Bohvariana.
En este punto, es preciso decir que desde el inicio de la segunda etapa de gerencia de la Revolución bolivariana, el proceso bolivariano se estancó por distintos factores, entre los que se encuentran la
falta de claridad sobre los objetivos a seguir, las contradicciones internas entre las distintas tendencias del proceso, así como la labor de zapa del enemigo interno y externo. La tendencia del miquelenismo, que entonces se consideraba hegemónica sobre el proceso, obstaculizó lo más posible los cambios necesarios. Se opuso a la transformación del partido y a la organización de las bases sociales. De ahí su postura contra el MBR-200 y los Círculos Bolivarianos, pretendió privatizar las pensiones, controló y manipuló la asamblea con todo tipo de conciliaciones subrepticias con distintos sectores de oposición, manejando al MVR a su antojo. Es necesario reconocer como un logro importante de la etapa la salida del miquelenismo con toda la influencia negativa y el daño que le ocasionó al proceso bolivariano.
Al realizar un balance de esta etapa, que todavía no ha concluido, tenemos que señalar criticamente lo siguiente: no se transitó y todavía no se acaba de avanzar hacia una economía productiva que estimule formas de producción colectiva y aumente la producción de empleos. No se evidencia una concepción clara sobre el rumbo de la economía y sus estrategias de desarrollo.
En lo político el MVR continuó perdiendo peso específico en la política nacional, lo que no sólo es expresión de los dirigentes que lo integran, sino de la naturaleza y los objetivos electorales para los cuales fue diseñada la organización. El Polo Patriótico se extinguió de manera extemporánea al no poder transitar de una alianza política electoral a una verdadera alianza política bolivariana. Muchos de sus integrantes fueron mal atendidos en su calidad de aliados. El Comando de la Revolución, institución que supuestamente lo sustituye, no acaba de ocupar su papel e incluso se anuncia como una instancia asesora, cuando lo que se necesita es una dirección colectiva. Su manera de constitución "a dedo" en ningún caso ayuda a su verdadera representatividad y prestigio entre los distintos sectores revolucionarios y sociales del país.
Las organizaciones sociales y populares que debían constituirse en verdaderas estructuras nacionales de movilización y organización del pueblo, no son más que siglas vacías. La organización de mujeres o la Fuerza Bolivariana de Mujeres no existe, por lo menos no como una estructura nacional. Ni siquiera tiene una dirección, un local y una estructura con objetivos claros para el movimiento de mujeres. El movimiento juvenil está en crisis. Es incomprensible que la Fuerza Bolivariana Juvenil se hubiera creado sin una estructura y una dirección nacional, sin un programa de trabajo nacional. Sus dirigentes deben ser jóvenes revolucionarios realmente dedicados a la actividad juvenil. Finalmente, la Fuerza Bolivariana de los Trabajadores en estos momentos no se sabe si realmente existe. Este movimiento ha sido uno de los más erráticos. No posee una agenda sindical real. No es posible que a los sectores obreros, la mayoría de los cuales no están partidizados, sólo se le plantee un apoyo incondicional a Chávez, cuando es preciso establecer una agenda sindical bolivariana, que incluya las reivindicaciones históricas de los trabajadores y permita acercar incluso a los obreros no chavistas. Los dirigentes sindicales deben ser verdaderos sindicalistas y no parlamentarios o funcionarios gubernamentales. Ellos deben estar en los portones con los obreros, defendiendo sus reivindicaciones y no en permanentes sesiones parlamentarias, que los alejan de su actividad sindical real y del reconocimiento de sus bases.
Los Círculos Bolivarianos fueron una excelente iniciativa que ha penetrado el imaginario popular y cuenta con buen apoyo entre las bases. Pero no debemos exagerar su eficacia real. Mientras que no se conviertan en una estructura nacional, con dirigentes escogidos desde la base, con objetivos y programa precisos, una relativa autonomía del partido y no subordinados al Estado, estos no darán el salto esperado.
Finalmente, es preciso decir que en esta fase se dio un paso de una importancia relevante que fue la aprobación de las 49 leyes que integran la Ley Habilitante y que para la oposición constituyó un indicador importante de la disposición de la dirección bolivariana de avanzar hasta las últimas consecuencias. Esta fase de concreción, signada por las leyes de la Habilitante, por la reafirmación de la soberanía, la promoción de bloques regionales; la creación de los instrumentos financieros sociales, determinó el afloramiento descarnado de las diferencias.
El estancamiento del proceso en generar las estructuras y las transformaciones económicas, políticas y sociales que requiere la etapa, las contradicciones internas dentro de la Revolución Bolivariana y la salida del miquelenismo junto a la aprobación de la Ley Habilitante crearon el caldo de cultivo para la reanimación de la oposición con los mismos postulados que venía planteando desde el 1999. La derecha, envalentonada por un creciente apoyo internacional, por los desprendimientos del bolivarianismo y atizados por la necesidad de impedir a toda costa la concreción de la Revolución, comienza a movilizarse y aparece con fuerza en la calle. Se presenta bien dirigida y con alta capacidad de maniobra. Entramos en una fase de alta turbulencia, de crisis profunda, una etapa de preparación para la confrontación final. En estas etapas las posiciones ideológicas son determinantes y las fuerzas se agrupan de acuerdo a ellas desechando otras afinidades. Los bandos en disputa saben que está en juego el futuro de Venezuela: o la Revolución avanza, o la restauración triunfa, no hay espacio para las medias tintas. Esta etapa tiene
uno de sus puntos culminante con la crisis de PDVSA, que merece un documento aparte y de la cual sólo adelantaremos que es el nudo Gordiano político y económico de Venezuela. El otro punto culminante fue el 11 de abril, cuando las contradicciones estallaron y adquirieron características violentas. El golpe nos sitúa en una nueva etapa, ya la oligarquía paso la frontera entre la legalidad y la ilegalidad, cuando esto ocurre, el camino de la subversión ha quedado abierto y con toda seguridad será nuevamente transitado; los períodos de calma, son únicamente preparación para la nueva confrontación que es inevitable.
Etapa de la consolidación revolucionaria
De esta manera arribamos a los días que corren, que podemos llamar la etapa de las grandes definiciones. No es extraño, entonces que Veamos saltos de talanqueras sorprendentes, reacomodos inauditos, dignidades derretidas, todo explicado por la ideología que sustenta las acciones. Una restauración monitoreada por la Oficina de Transición, se presenta coherente, capaz de corregir sus fallas, que ha tomado la calle y ha pasado a la ofensiva política, actuando en todos los terrenos, militar, jurídicos, políticos, conspirativos. Con un plan estratégico de transición listo, lo que augura un pronto acuerdo táctico y nuevos intentos de restauración.
La ofensiva enemiga ha hecho aflorar las grandes fallas del proceso, y también los grandes aciertos. La restauración ha conseguido horadar las bases materiales de la Revolución Bolivariana, eso debemos reconocerlo con valentía. En contraste, el gran logro de la Revolución ha sido despertar la esperanza de redención de los humildes. Abrir la posibilidad de transformar la intuición de cambio en conciencia. Esta posibilidad configura, sin duda una situación prerrevolucionaria. Decimos claramente que Venezuela está en una situación prerrevolucionaria. Más allá de los problemas, de los errores, tenemos en esto nuestro gran logro, un logro que opaca, aunque no difiere la solución de las fallas y errores (es más, en esta etapa será preciso construir los instrumentos de cambio que no se pudieron alcanzar en la etapa anterior y avanzar en una radicalización del proceso, so pena de perecer en el intento). Cuando un pueblo adquiere conciencia, la Revolución deja de ser una posibilidad y se transforma en una realidad invencible. Esta verdad la saben los oligarcas y por eso atacan a muerte a la Revolución bolivariana
Perspectivas inmediatas de la Revolución Bolivariana
El gran problema que tiene frente a sí la Revolución Bolivariana es el de los equilibrios en el proceso de ruptura con el pasado y en la continuidad de la obra revolucionaria. Hacer mayor hincapié del necesario en la continuidad con el pasado nos pudiera llevar a una fase regresiva, en tanto que una ruptura demasiado radical y extemporánea con éste nos pudiera hacer saltar al vado y convertirnos en los propios artífices de la derrota revolucionaria. Es por ello que cuando se enfrenta un proceso de creación social de esta naturaleza, cuando avanzamos hacia lo nuevo en estas difíciles condiciones, es de la mayor importancia la calma y la ecuanimidad, junto a la más decidida postura revolucionaria.
Para empezar, es preciso señalar que en las actuales condiciones no es posible continuar el proceso sin una radicalización del mismo, sin una profundización que nos permita una gobernabilidad a las fuerzas revolucionarias, para llevar a cabo los cambios en una estabilidad política relativa.
¿Qué quiere decir profundizar la revoludón en las actuales circunstancias? Profundizar la revoludón, en primer lugar, significa rescatar la autoridad del Estado y las institudones revoludonarias, controlar y aplicar la ley a las actividades y las institudones contrarrevolucionarias. Significa avanzar hacia un programa económico, político y social que se adecue a las nuevas condiciones nacionales e internacionales en las que se encuentra el país. Radicalizar las conquistas sociales hacia los sectores más comprometidos con el proceso, organizar a la población, avanzar hacia una dirección colectiva, construir un instrumento político, entre otros.
Para dar este paso sería preciso convocar en corto plazo a un Congreso o una Conferencia Nadonal por la Patria y la Revoludón Bolivariana, de la que deberían salir objetivos precisos para dar los pasos necesarios en el futuro inmediato. Algunas de las recomendaciones que nos permitimos hacerle para superar la situadón actual de la Revoludón Bolivariana son las siguientes:
1. No se ha podido concretar una dirección política del proceso. Toda obra humana requiere una direcdón y si es una obra de gran envergadura en algún momento se hará visible la necesidad de avanzar hada una conducción colectiva. Todo ejército tiene un Estado Mayor, que de manera colegiada discute y decide los pasos a dar. A nosotros nos falta un Estado Mayor político, dotado de una estrategia clara que guíe a la Revolución en su faceta de construcción y en la confrontadón con la oligarquía restauradora.
2. La organización del pueblo ha sido dejada poco menos que al espontaneísmo. Es imperativo organizar al pueblo, los intentos de hacerlo hasta ahora muestran magros resultados. Es necesario una visión clara de cómo organizar, desechando las desviaciones anarquista y espontaneístas.
3. Es ineludible reconstruir al partido de la Revolución Bolivariana, fundamentado en una teoría clara, llamado a ser la columna ética, la reserva combativa y la organizadón que debe garantizar la continuidad de la Revolución.
4. Es impostergable un programa de la Revolución, en el que lo económico tenga lugar de privilegio. Un programa que afirme las bases materiales y espirituales para la revolución. La ética y la espiritualidad bolivariana no saldrán de las buenas intenciones, sino de las estructuras materiales y económicas que contribuyan objetivamente al nacimiento y la consolídadón social de esta espiritualidad y de esa ideología. Si no avanzamos hacia formas económicas colectivas y sociales, por lo menos en las formas parciales que hoy son factibles, no podremos de ninguna manera construir una espiritualidad bolivariana patriótica y solidaria.
5. Política de cuadros. Es relevante destacar que se viene gestando un proceso espontáneo, pero dinámico, donde de cada confrontación están emergiendo nuevas figuras jóvenes con verdadero arraigo popular, una fidelidad hasta la muerte con el proyecto bolivariano y el Comandante Chávez, pero no comprometidos con las viejas formas de hacer política. Para ellos está claro que es necesario borrar del horizonte y del acervo cultural del revolucionario bolivariano el derrotismo de la frase "no se puede", y que es preciso caminar junto a la más amplia participación popular en la búsqueda de formas nuevas y más creativas de avanzar la Revoludón Bolivariana en esta difícil coyuntura nacional y mundial.
6. La opción pacifica y la institucionalidad democrática. Respecto a la opción pacífica, democrática e institucional es preciso decir que hasta hoy se observan confusiones sobre el tema. La opción pacífica quiere decir, no armada, pero no significa renundar a la violencia social. Toda institución o todo Estado, para imponer el orden, la autoridad y llevar a cabo las transformaciones que se plantea, requiere del uso de una cuota de violencia social, que no está reñida ni con la democrada ni con la institucionalidad. Por otra parte, cuando se habla de opción institucional y democrática es preciso aclarar, que si se quiere cambios es necesario no quedar atrapados en las formas viejas y representativas de la institucionalidad y la democrada burguesa. Es una prioridad avanzar hacia formas nuevas de institucionalidad y de democracia popular que permitan una mayor gobernabilidad. Hay que ir hacia niveles superiores de participación social y estabilidad política, producto de la hegemonía social bolivariana, que permitan llevar a cabo los cambios en una paz social relativa. Nadie debe ilusionarse y esperar que los grupos nacionales e internacionales, cuyos intereses puedan ser perjudicados, serán neutralizados por la vía de ninguna concesión, conciliación o negociación. En cualquier variante que no sea la salida de Chávez, ellos continuaran profundizando su labor de zapa contrarrevolucionaria.
7. En lo económico, aún es preciso transitar de los éxitos macroeconómicos a los microeconómicos. Se necesita mantener la estabilidad macroeconómica, pero comenzar a estimular la economía real, a los distintos sectores productivos. Estimular formas colectivas de producción frente a las tradicionales expresiones de propiedad individual. No es posible mantener una alianza con el sector financiero transnacional, que por su propia naturaleza económica y política es aliado del neoliberalismo transnacional y seguirá tratando de descapitalizar al país. Su clara postura política la demostró su representante [Ignacio] Salvatierra, cuando en los días del golpe y a pesar de todos los beneficios que ha recibido la banca en estos años, se pasó al bando de la reacción. Lo mismo sucedió con el sector importador nacional. En cambio, los productores nacionales, que son los generadores naturales de puestos de trabajos y aliados imprescindibles del proceso bolivariano fueron ahogados con las medidas maoroeconómicas. En no pocas veces maltratados y convertidos en muchos casos, en enemigos del proceso.
8. También es necesario avanzar en una estrategia para el control de PDVSA. Para nadie que pretenda un proyecto de desarrollo será posible un cambio en Venezuela, si no se controla la principal fuente de recursos y de subversión del país. Pero ello debe realizarse apegado a una táctica y una estrategia, que debe contar de manera inevitable con la más amplia participación popular y de todas las estructuras y resortes de poder del proceso bolivariano en sus distintas fases de implementación.
9. Es de la mayor importancia cuidar las medidas de corte populista, la entrega de créditos puede y debe valorarse como una forma de ayuda. Pero, es mejor económicamente si esa forma de ayuda contribuye a la formación de actores económicos reales y no a la dilapidación de recursos.
10. Es preciso iniciar una reforma estructural de los Ministerios,
pero los resultados económicos no pueden esperar a la conclusión de este proceso. Los ministerios económicos y productivos están controlados por una burocracia, que en lo esencial responde a los
intereses de la oposición y bloquea los resultados económicos bolivarianos. Es por ello que se hace preciso subordinar a la presidencia a grupos ad hoc, con tareas económicas, políticas y sociales claves, que permitan evidenciar resultados en el corto plazo.
11. Desde el punto de vista político, en esta etapa es claro que debe estructurarse una dirección colectiva del proceso, las organizaciones sociales y populares que le den piso político y posibilidades de gobernabilidad, para más tarde avanzar paulatinamente y por pasos a la formación de una estructura política: un partido o una organización unida. También es importante crear una nueva estrategia en el legislativo y en las instituciones de toma de decisiones que permitieran ampliar las bases de participación popular y la implementación real de la democracia participativa. Finalmente, la transformación más profunda de los organismos de inteligencia, la policía y otras instituciones que son imprescindibles para mantener el orden, la gobernabilidad y la autoridad de cualquier Estado.
12. En lo que al terreno social se refiere, la nueva fase bolivariana debe ser declarada como la conquista de los cerros bolivarianos con proyectos de autogestión y de organización política y popular de sus habitantes. Los procesos políticos no avanzan por mucho tiempo sobre la base de la espontaneidad y el entusiasmo. Los hombres se unen y se organizan en torno a conquistas y logros sociales. Es por ello que el proceso corre el riesgo de perder apoyo en sectores relevantes de lo popular, si no consigue entregar en corto plazo conquistas sociales de cierta relevancia social y económica.
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Meses después de publicado el anterior documento, sucedía el sabotaje petrolero de diciembre 2002, que dio como resultado la derrota aplastante de la oligarquía petrolera y cambió el paisaje político nacional de manera radical. Momentáneamente, la oposición fascista perdió vigencia y la lucha interna dentro del bolivarianismo pasó a primer plano. En mayo del 2003 se publicó este artículo, que resume las fuerzas que para ese momento estaban pugnando en la escena nacional.
DOS VICTORIAS POPULARES Y
DOS COSECHAS RESTAURADORAS
Las revoluciones comienzan con un cambio en la conciencia. Pueden continuar por varios caminos, pero tarde o temprano se enfrentan a su encrucijada decisiva, que no es otra cosa que la economía. Una Revolución se define en última instancia por las transformaciones de las relaciones económicas que sea capaz de llevar a cabo. Es allí donde van a cimentarse todos los cambios que la Revolución propone, sin esa base de sustentación, irremediablemente la Revolución perece victima de su propia incapacidad, y presa fácil de sus enemigos.
La Revolución Bolivariana, después del 11 de abril y de la huelga petrolera, se adentró en territorios de deslindes que exigen definir las bases económicas del proyecto. Es aquí donde se está dando la batalla que definirá el rumbo del país y de la Revolución.
Al inicio en la Revolución Bolivariana, que agrupaba a grupos con los más variados matices ideológicos, desde la extrema derecha hasta los revolucionarios dogmáticos, se desarrollaron dos grandes líneas de conducta. Unos, los Restauradores Pragmáticos Internos, guiados por el viejo apotegma de la oligarquía: "hacer los cambios necesarios para que todo siga igual", se dedicaron a tomar los centros neurálgicos del poder: el Tribunal Supremo de Justicia, la Asamblea Constituyente, y después la Asamblea Nacional, los ministerios principales, etc. Por medio de esta conducta pudieron establecer alianzas, copar centros de decisión y por sobre todas las cosas implantar su proyecto económico en La Constitución y las Leyes. Podemos decir que el proyecto bolivariano se talló a imagen y semejanza de este grupo restaurador. El proyecto restaurador interno persigue impedir la fundación de relaciones económicas revolucionarias. Postula la necesidad de estimular la creación de un capitalismo nacional, el cual, supuestamente, por el mero hecho de ser nacional solucionará los problemas de la república e impedirá los males de la globalización capitalista. De esta manera esperaban granjearse las simpatías de los sectores nacionalistas del ejército, estimular las pasiones nacionalistas de los más pobres, y por último ganarse las voluntad de la burguesía criolla (prácticamente inexistente) y de los sectores medios que se verían beneficiados por esta planificación. En este proyecto convergen los "revolucionarios" en camino hacia la derecha y los capitalistas de maletín, en búsqueda de un acomodo en la globalización. Independientemente de los cambios políticos ocurridos, y que los más conspicuos representantes estén en la oposición, el proyecto Restaurador Pragmático Interno sigue desarrollándose y tiene plena vigencia.
Simultáneamente, con el desarrollo de este proyecto, se produjo un fenómeno que no veía el país desde la Guerra Federal: en el pueblo humilde se develó la intuición y la conciencia de su fuerza. La intuición de la situación de fraude social en que había vivido en los últimos años, y de la necesidad de una Revolución que corrigiera la injusticia. De esta manera, nos encontramos en el campo revolucionario con un proyecto Capitalista, maquillador de la expropiación de la riqueza social, y por otro lado nos encontramos con un pueblo que clama por cambios profundos que subsanen la situación de injusticia en que ha vivido desde la conquista.
En estas circunstancias, el campo revolucionario se enfrenta a la oligarquía y la derrota dos veces. Primero en abril, cuando en la calle pueblo civil y militar dan una demostración de conciencia revolucionaria. Esta victoria de la calle tiene como correspondiente a los factores restauradores internos, que desde el alto gobierno cosechan el triunfo popular e imponen la conciliación que estaba en sintonía con sus planes económicos. Así la Revolución pierde la oportunidad de avanzar hacia formas económicas revolucionaria. Después, el campo revolucionario vence en la batalla petrolera, y aquí se presenta la mayor oportunidad en toda la historia de este país de avanzar hacia formas sociales basadas en la justicia. Con la recuperación de PDVSA por parte del pueblo humilde (recuperación que duró solamente días), se abrió la posibilidad de hacer una reestructuración en lo sustancial de la economía nacional que nos llevarán a un nuevo esquema de relación. Nuevamente la cosecha de este triunfo la hicieron los factores Restauradores Pragmáticos Internos, interesados en mantener lo esencial de la vieja situación, movieron sus piezas! y consiguieron distraer a los trabajadores petroleros con metas subalternas, lograron que la reestructuración de la principal industria del país y la que impregna la conducta de toda la nación se convirtiera en unos simples ajustes administrativos y subalternas y en muchos casos ridiculas cooperativas. En lo sustancial la empresa sigue siendo la misma. La oportunidad de dotar a la Revolución de unas nuevas relaciones económicas entre los venezolanos se esfumó. Y la Revolución perdió la oportunidad de construir su base real.
La Revolución se encuentra en una situación de derrota estratégica (que sólo puede ser revertida por una acción heroica y creadora de conciencia). Se ha perdido la oportunidad de dotar de una base real a la conciencia revolucionaria, es decir unas nuevas relaciones económicas que se correspondan con la nueva conciencia revolucionaria. Se perdió la oportunidad de restituir el equilibrio entre conciencia y base material. Y todo tiende hacia el restablecimiento de la conciencia de la dominación sentada en el proyecto económico de construir un
capitalismo nacional que, después de cumplido su papel de obstáculo para los avances revolucionario, será la puerta de entrada a la glóbalización más salvaje. No dar una respuesta popular categórica a la guerra de Irak. El desmantelamiento de las tarimas populares en PDVSA. Las respuestas desesperadas de los obreros y la comunidad ante la falta de una reestructuración real y profunda de PDVSA. La conducta electoralista de alcaldes y gobernadores; son algunos de los indicativos de esa tendencia.
¿Cómo se expresará esto en el terreno político?
El proyecto de capitalismo nacional, dada su inviabilidad, funcionará en lo político y en lo económico como una válvula de seguridad contra la Revolución, y una vez cumplido ese papel será barrido por las formas políticas y económicas de la globalización más salvajes. Estos cambios pueden llevarse horas o pueden llevarse más tiempo, pero siempre serán precedidos de una gran represión.
Seguimos manteniendo el criterio de que no hay salida electoral, a la confrontación (que algunos llaman crisis). Los propugnadores de un Capitalismo nacional y de su forma política, una suerte de neo-puntofijismo, se equivocan: ante la debilidad del movimiento popular (su desmovilización de variadas formas, entre ella la electoral), La oligarquía impondrá el terror. Las elecciones no son salida a la confrontación. En este momento, sólo son maniobras de los restauradores para desmovilizar al pueblo y deslegitímar al gobierno. Ellos no reconocerán su derrota, sin embargo hablarán de un fraude hecho por un gobierno dictatorial y estarán en mejores condiciones para enfrentarnos, ya que vendremos golpeados por las tensiones propias de una elección tradicional (divisiones, pugnas por los puestos, apetencias personales, compromisos por recursos, veedores internacionales, etc.)
En cualquier caso, la Revolución ha perdido terreno y perdido la iniciativa política.
Sólo queda el liderazgo del Comandante Chávez, que ellos tratan de horadar, despojándolo de la carga revolucionaria y debilitando sus planteamientos. El liderazgo no cuenta con un partido sólido, y en el campo gubernamental ya se ven en la televisión las cuñas electorales (especie de sálvese el que pueda) de los mercenarios que quieren participar en el carnaval electoral que será la tumba de la Revolución.
La tarea de los Revolucionarios es ser Revolucionarios. Subir
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Ya en mayo del 2003 era evidente que el centro de la confrontación se daba en el terreno ideológico, y que el teatro de operaciones principal era la industria petrolera. A finales de mayo, apareció el siguiente artículo que manifiesta nuestra posición sobre el tema petrolero.
DOCUMENTO PETROLERO
Finales de mayo
Durante los meses de diciembre y enero el pueblo venezolano libró su batalla más extraordinaria y heróica desde la guerra de Independencia. Vencimos a la oligarquía desnacionalizadora en la batalla por la reapropiación nacional de la riqueza petrolera del pueblo bolivariano, que se había pospuesto en reiteradas ocasiones de manera incomprensible, ya que PDVSA se mostraba como uno de los centros más activos de la conspiración fascista desde el triunfo electoral del 1998.
El conflicto desde siempre fue inevitable. Para acabar con el mito oligárquico, tecnocrático y antidemocrático de que sólo los elegidos pueden manejar los complejos recursos petroleros, era preciso desplazar a una oligarquía y a una tecnocracia que se habían apropiado de la petrolera, trocándola en un aborrecible "fraude técnico transnacional", en nombre de su linaje, su poder económico y supuestos conocimientos técnicos exclusivos.
El petróleo es un elemento vital para cualquier proyecto de justicia social. Es el núcleo de los recursos que ingresan al país y constituyen el pilar para fundar cualquier proyecto serio de desarrollo social. Solo desde el uso racional y honesto de la renta petrolera, podremos tener los recursos para generar empleos, educar y alimentar a nuestros hijos con una adecuada cobertura de salud. De manera que la conspiración desestabilizadora de la oposición en el mes de diciembre precipitó las acciones y solucionó el problema del cuándo, pero, puso al descubierto las múltiples interrogantes sobre el cómo.
La victoria cívico-militar sobre el paro fascista permitió resolver un reto que parecía inalcanzable; desplazar a la casta oligarca que venía digiriendo a la industria petrolera desde su nacionalización. Rescatar a PDVSA y ponerla al servicio de los mejores proyectos de la humanidad.
Esta victoria cambió el paisaje político y social de nuestra patria, abrió la compuertas de la refundación nacional, entramos en una nueva etapa histórica casi sin percibirlo. Los venezolanos conquistamos la posibilidad de ser dueños de nuestro propio destino. Ahora, las metas que parecían lejanos sueños son posibilidades inmediatas, lo que hace escasos meses era impensable, ya es una realidad. Todo ha cambiado. Es necesario, entonces, replantearnos todo, ajustar las metas, adaptarnos a las nuevas etapas, fijarnos nuevos limites, dar saltos, construir nuevas fortalezas, estallar muros, romper barreras. Todo pasa por construir un nuevo piso teórico que nos permita avanzar en la maravillosa incertidumbre de la construcción de caminos y de sueños. El reto principal es ¿Cómo poner a PDVSA, al servicio de la revolución? Para dar respuesta adecuada a esta pregunta [es] necesario refrescar algunos conceptos que nos permitirán abordar la tarea con más precisión y claridad.
Una revolución, es la sustitución de un sistema de control social, por un sistema distinto, en el cual se establecen relaciones humanas diferentes. En la Revolución Bolivariana, se trata de sustituir un sistema de control oligarca, ejercido por una minoría privilegiada, por un sistema Bolivariano Humanista, ejercido por la mayoría del pueblo trabajador. Aquel busca el bienestar para una minoría, éste procura la mayor suma de felicidad posible para el pueblo soberano.
Ahora bien, la conducción social se ejerce a través de un Complejo Espiritual de Dominación, formado por la Conciencia y las Condiciones Materiales que con ella interactúan.
Antes de seguir precisemos los conceptos:
Conciencia, es el conocimiento que una persona o un sector social tiene de su ubicación en la sociedad y de la conducta que de ese conocimiento se desprende. Por ejemplo, en la sociedad esclavista, existía en la generalidad de los esclavos la conciencia de la esclavitud, ellos sentían su ubicación de esclavos como algo natural, e inmodíficable, de allí se desprendía una conducta de la sumisión que hacia posible mantener aquel sistema de dominación.
Por otra parte,
Condiciones Materiales: es la objetividad del sistema de dominación, destacando como fundamental la manera de ganarse la vida, la forma de producir, la forma de reparto de lo producido, las relaciones de propiedad entre los hombres. En el caso de la sociedad esclavista sería la relación de propiedad que los señores ejercían sobre los esclavos, la tierra, los instrumentos de producción, la manera de producir que era principalmente agrícola y que requería gran cantidad de mano de obra. En este sistema la mayor parte de lo producido era apropiado por el señor, y al esclavo se le daba lo necesario para su supervivencia y reproducción.
Los dos componentes del Complejo Espiritual de Dominación, la conciencia y las condiciones materiales, se influyen mutuamente, reproduciéndose y condicionándose.
Es clásico entender que una revolución, es decir la sustitución de este Complejo Espiritual de Dominación, comienza por la fractura de la base material. Dicho en otras palabras: las relaciones de producción entrarían en conflicto con las fuerzas productivas en continuo crecimiento, lo que produciría un rompimiento del Complejo de Dominación, demandando nuevas relaciones de producción y, como consecuencia de ello, el surgimiento de una nueva conciencia y la reproducción de un nuevo Complejo de Dominación. Este era, en pocas palabras, el pensamiento de la ortodoxia revolucionaria. Sin embargo, en la realidad las cosas no funcionan ni han funcionado así. El pensamiento ortodoxo no daba cuenta de la realidad, solo las revoluciones, que rompieron con el dogmatismo reaccionario de la época, hicieron una revolución. No obstante, y por razones que no vienen a cuento, el dogmatismo siguió y sigue campeando en el campo revolucionario. En esta línea de pensamiento, el asalto al Cuartel Moncada, que el Che califica desde las montañas bolivianas, como un "asalto a la oligarquía y al dogmatismo", concreta un nuevo golpe contra el pensamiento ortodoxo. Los cubanos avanzaron en la elaboración teórica revolucionaria y rescataron "la esencia del pensamiento revolucionario", que se evidencia en la frase del Comandante Fidel, cuando dice: "el deber de todo revolucionario es hacer la revolución" y también cuando junto a Che cuando dice: "la revolución es un hecho consciente". Las bases para un rompimiento definitivo con la ortodoxia fueron sentadas con el Sistema Presupuestario de Financiamiento, que condujo buena parte del desarrollo económico cubano y buena parte de la formación de la extraordinaria conciencia adquirida por ese pueblo.
Entre tanto, la teoría revolucionaria fue aplastada por la lápida Soviética, que con su epitafio, "olvidaron la conciencia", nos anunciaba el fin de la historia. La Revolución se olvidó de este debate, se dedicó a vegetar bajo los escombros de la Revolución de Octubre. Surgieron teorías que justificaban el deslizamiento hacia posiciones de entrega. Los revolucionarios auténticos fueron arrinconados, víctimas del sarcasmo por intentar resistir.
Cuando la Revolución Bolivariana llegó al poder, al principio fue percibida por la oligarquía como una fábula más, dirigida por un presidente que gustaba de hablar con un poco de "picante" en el discurso. Pensaron que la revolución no pasaría de allí, y que todo quedaría igual. Esta línea la resume la declaración: "fíjense en lo que Chávez hace y no en lo que dice". Sin embargo, y para asombro de muchos enemigos y amigos, el Comandante Chávez fue sembrando con su discurso "picante" una nueva conciencia en el pueblo humilde. Rápidamente, la oligarquía vio el peligro de la creación de esta nueva conciencia, que ubicaba a la población más humilde en el entendimiento de los siglos de expoliación de una gran riqueza que debía favorecerlos, y de las funestas consecuencias del fraude practicado por un puñado de privilegiados. La oligarquía empezó a temblar, presintieron, y con razón, que los preteridos volvían para terminar lo que Bolívar y Zamora habían dejado inconcluso, la redención de los humildes, para arrasar con el sistema de privilegios.
La línea tenía que cambiar, ya lo que decía el Comandante era importante, se resquebrajaba el Complejo Espiritual de Dominación y se creaba una nueva conciencia que amenazaba con desestabilizar al sistema. Es en ese momento cuando la declaración cambia: "Ahora es importante lo que dice y lo que hace". Ya el imperio había comprendido el potencial peligro de la revolución. Comenzaba el enfrentamiento a muerte con un gobierno que no había cambiado a profundidad las relaciones materiales, pero había cambiado la conciencia. Se estaba evidenciando que la Revolución Bolivariana, fue primero un hecho de conciencia. Esto lo detectó la oligarquía y he allí la causa de su enfrentamiento feroz. Saben que si la revolución consigue dar base material a esa conciencia y construir su Complejo Espiritual de Dominación, se consolidará y será difícil la restauración. Por eso su afán de destruirla en días, y no esperar los plazos constitucionales, saben que la construcción del Complejo Espiritual se hace en poco tiempo. Por eso sus maniobras distraccionistas. Con la Revolución Bolivariana quedó demostrado en la práctica que la revolución es primero un hecho de conciencia y después se establece la conexión con la esfera económica para construir el nuevo Complejo Espiritual.
Establecida la importancia de la conciencia en los procesos revolucionarios, analicemos la importancia de PDVSA como instrumento formador de conciencia.
PDVSA como instrumento formador de conciencia
PDVSA es, como bien lo dice el comandante Chávez, el corazón económico y espiritual de Venezuela. Lo era en el pasado, impregnando a la sociedad con la estructura económica y cultural que de ella emanaba, y lo será en el futuro, impregnando a toda la sociedad con los cambios que en esa estructura haga la Revolución Bolivariana. De manera que la reestructuración en PDVSA no son unos meros cambios para hacerla más efectiva desde el punto de vista económico. No se trata solamente de disminuir costos o subir la productividad. Reducir las transformaciones a este ámbito es castrar las posibilidades revolucionarias. La reestructuración debe elevar la efectividad de la industria y al mismo tiempo instalar la conciencia revolucionaria. El binomio Productividad-Conciencia, es la clave para conseguir una PDVSA patriota y una patria bonita.
Guiados por las anteriores reflexiones, intentemos establecer las lineas maestras de la reestructuración de PDVSA.
Las propuestas de reestructuración de PDVSA, podemos dividirlas en tres grandes campos:
a) Propuestas Conservadores
El concepto base de esta corriente es el de colocar a PDVSA en el mismo status que el de un inversionista capitalista extranjero. A partir de allí elaboraron su teoría petrolera y legislaron igual para PDVSA que para las compañías extrajeras.
Por supuesto, en esa época no estaba en el horizonte que PDVSA pudiera ser reconquistada por el pueblo. Lo más avanzado era postular que "El Estado tenía la necesidad inaplazable de restablecer el control sobre los recursos de Hidrocarburos", y esto se conseguiría controlando el desempeño de las operadoras, PDVSA incluida, conforme al principio de racionalidad de la explotación, cumplimiento de las normas ambientales, y como gran panacea propusieron las regalías, mecanismo que impediría que los operadores, como PDVSA, evadieran pagar al Estado terrateniente lo que le correspondía.
Durante mucho tiempo su labor se limitó a difundir las bondades de las regalías para el Estado terrateniente y para el inversionista extranjero. Se extrañaban de que algunos no entendieran que esa forma de pechar era beneficiosa a todos los capitalistas.
Proponen además, y esto es esclarecedor para nuestro estudio, establecer las relaciones entre la industria y la sociedad venezolana a través del "desarrollo de nuevos factores productivos nacionales", esto es una manera eufemística de decir capital internacional.
Estando así las cosas, se produce el sabotaje petrolero y la reconquista de PDVSA por el gobierno y el pueblo. Por supuesto, que los sustentadores de estas tesis y estos conceptos quedaron en el aire sin ninguna estrategia, desconcertados, no figuraba en su horizonte que el pueblo retomara a PDVSA, ya la daban por perdida y lo más lejos que llegaban era a la regalía.
Al principio siguieron por inercia a la marejada popular que pedía despidos y limpieza en PDVSA. Ahora sólo se ocupan del lado administrativo de la empresa, reticentes a considerar el binomio Eficiencia- Conciencia. No entienden los cambios en el país y persisten en sus ideas ya superadas; no tienen otra propuesta que reconstruir a la vieja PDVSA, quizá con mayor eficacia, quizá sin tanto despilfarro, pero reconstrucción al fin. Para ellos la empresa continúa siendo una operadora que tiene para el país la importancia de darle divisas, el resto no cuenta, se escapa de su visión teórica. Peligrosa y dañina actitud, por dos razones. Una, castra a la revolución, al difundir la conciensa de la vieja sodedad que se quiere sustituir. La otra, a la larga se reproducirá allí la misma situadón que hoy estamos viviendo, inevitablemente surgirá una nueva meritocracia. Está claro que las relaciones entre los hombres de PDVSA, cargada de jerarquías innecesarias, de privilegios groseros, de separadones absurdas, reproducirá la elite de la meritocracia. Así, sucederá lo mismo que ha padecido el pueblo durante siglos: una oligarquía es sustituida por otra oligarquía, y el pueblo es olvidado.
En resumen, es una propuesta que tiene como objetivo, meramente, la productividad de la empresa, inclusive ven los despidos de los saboteadores como un reajuste administrativo, como una especie de oportunidad para sanear la empresa, que en lo fundamental conserva su esencia, esto es, sigue irradiando sobre el país la misma ética, la misma moral, la misma conciencia de la sociedad de los oligarcas, que la Revolución quiere superar.
b) Propuesta Pseudo Revolucionaria
Es una propuesta que se reviste de un manto retórico revolucionario y populista, que confunde. Siembra en el corazón popular la ética del capitalismo y el desconocimiento del gobierno revolucionario. Plantea algo que a simple vista profundiza la revolución, pero cuando lo investigamos a fondo nos encontramos con un puente a la privatización, una manera de castrar a la revolución, y una postura francamente golpista.
La esencia del planteamiento es anarcoide y contrarrevolucionario. Proponen una relación mercantilista, egoísta con la empresa, pero extendida a toda la población. Hablan de "accionistas", de "propietarios", de "dueños", proponen una relación entre la industria y la sociedad que es en esencia contrarrevolucionaria, solamente que la disfrazan de pueblo. Con este subterfugio intentan deslizar dos ideas peligrosas, el desconocimiento del gobierno revolucionario que es el resultado de la voluntad soberana e instrumento del pueblo para ejercerla. Además, desconocen a la Constitución Bolívariana que así lo consagra. Pretenden sustituir al gobierno revolucionario por unas asambleas de accionistas, con el pretexto de defender a la industria, en realidad están haciendo una labor golpista.
El planteamiento central de esta corriente es la Asamblea de accionistas originarios. Es suficiente un párrafo de su declaración de principios para entender los peligros arriba expuestos. En su declaración de principios, presentadas por un grupo de profesores universitarios, dicen:
Afirmamos, como en efecto lo hacemos mediante esta declaración, que nos arrogamos el derecho a intervenir en el diseño de las políticas y estrategias de negocios de nuestra estatal PDVSA, a exigir la rendición anual de cuentas públicas a la Asamblea Originaria, a aprobar o desaprobar dicha rendición de cuentas, a elegir y revocar el mandato de la Junta Directiva de PDVSA e igualmente del estamento decisorio operativo y del estamento regulatorio de la Corporación.
... declaramos que nos compete arbitrar y vetar alianzas comerciales y/o estratégicas con sociedades o compañías
mercantiles, venezolanas o extranjeras, para explotar o comercializar o transportar nuestras riquezas extraídas del subsuelo, y con ello dejamos firme el hecho soberano desde nuestra condición de accionistas originarios", (subrayados nuestros)
Pero no todo es malo, el nuevo poder que ellos formaron en el auditorio del colegio de ingenieros recuerda que hay una Constitución Bolivariana, que ha sido violentada en toda su propuesta, y, como para corregir el olvido, le hacen una pequeña concesión, cuando aceptan:
Asimismo, nos sabemos con el derecho a reafirmar los principios consagrados en la Constitución de 1999 sobre la prohibición de privatizar PDVSA y enajenar sus activos, nacionales e internacionales, en tanto que son hechos políticos de "soberanía económica y de estrategia nacional.
Podemos "tranquilizarnos", el "nuevo poder" que se coló en la huelga petrolera, respetará esta partecita de la Constitución, aunque destroce el resto del texto.
En resumen, esta es una propuesta golpista revestida de populismo. Una propuesta que trata de engañar al pueblo, y que se cuela por las grietas dejadas por la falta de un planteamiento realmente revolucionario en la calle, discutiéndose en todo el pueblo y en la industria. Las acciones conservadoras le facilitan el discurso.
c) La Propuesta Revolucionaria
La propuesta revolucionaria parte de la consideración del binomio Conciencia-Eficiencia. Las revoluciones que caen en la tentación de sólo tomar en cuenta un factor de este binomio, necesariamente fracasan. La pregunta que surge es ¿de qué manera desarrollar este binomio? O lo que es lo mismo, ¿de qué manera desarrollar la revolución?.
La sociedad Capitalista, tiene como eje ético al egoísmo. Adán Smith, uno de los pilares teóricos del Capitalismo, en su famoso libro "La riqueza de las Naciones", propone como caracterización de la sociedad capitalista el siguiente concepto:
En el capitalismo cada uno busca el mayor provecho individual, de la manera más egoísta posible, y la suma de estos esfuerzos individuales, dirigidos por la mano invisible del mercado producen el bienestar social.
No es difícil concluir, que una sociedad que lleva el egoísmo en sus mismas entrañas, en sus relaciones económicas básicas, producirá una conciencia del egoísmo con todas las aberraciones que conocemos y padecemos. Los individuos de esta sociedad capitalista, no desarrollan sentido ni responsabilidad social, la sociedad no se ocupa de ellos, ni ellos de la sociedad. Cada uno actúa como competidor y no como colaborador. Necesariamente, se originan unas relaciones en las cuales una minoría privilegiada vive a costa de las riquezas producidas por la sociedad. Esta apropiación indebida de la riqueza social, que constituye un fraude masivo, es el otro generador de conciencia en la sociedad capitalista, se genera la conciencia justificadora de la delincuencia: apropiarse del trabajo ajeno esta bendecido por las leyes. En La cuarta república, con su neoliberalismo desatado, la eficiencia era proporcionar a los dueños el mayor lucro posible, no importando para nada el bienestar social y la conciencia, el otro factor de binomio, se regia por dos normas esenciales: si da lucro está justificado (el egoísmo), y si no me atrapan, soy honesto, está convalidada mi honestidad (el delincuente).
En contraste, la Revolución Bolivariana, lo expresa en la Constitución Bolivariana: persigue refundar la República. Constituyéndose en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político.
En la V República, por múltiples razones: por el discurso del Comandante, por las movilizaciones populares, por las acciones amorosas hacia los humildes, etc, se despertó una conciencia nueva, frente a la conciencia utilitaria y egoísta que patrocina la sociedad capitalista. Las acciones de 12 de abril son un buen ejemplo de esto. Esos días el pueblo salió a la calle, a jugarse la vida sin ningún interés material sin ninguna motivación egoísta personal, esos días, y eso fue lo que sorprendió a los oligarcas, el pueblo dio muestra de ética revolucionaria. Luchó con responsabilidad social y sentó las bases morales de la sociedad humanista bolivariana. El pueblo con sabiduría nos mostró en la práctica que la nueva sociedad estaba naciendo y que aquella era su nueva conciencia, la solidaridad, el desprendimiento, la responsabilidad social. Demostró que una revolución que es pueblo guiado por la conciencia del amor, es una revolución invencible. Muchos ejemplos se podrían enumerar, pero es suficiente con decir que lo fundamental en cada victoria de la revolución es la nueva conciencia.
La supervivencia de la Revolución depende, de darle base material a la conciencia revolucionaria, con la reestructuración de PDVSA, que es un asunto político, no un problema meramente técnico, se nos ofrece la oportunidad histórica de construir el Complejo Espiritual Revolucionario. Tenemos una gran posibilidad en nuestras manos. El pueblo noble aún espera su redención, no podemos permitir que en PDVSA una oligarquía suceda a otra oligarquía como ha sucedido mil veces en la historia venezolana. Hoy podemos realizar los sueños del 18 de abril de 1810, del 1 septiembre de 1846, del 23 de enero, del 4 de febrero, de abril y de diciembre del 2002.
¿Qué hacer?
La reestructuración en PDVSA tiene un marco teórico y moral que está consagrado en la Constitución Bolivariana de Venezuela:
"Se trata de refundar la República. Constituyéndose en un Estado democrático y social de Derecho y de Justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político".
Las tareas de reestructuración de PDVSA tienen varios niveles de resolución: establecer una nueva relación dentro de la empresa. Establecer una nueva relación con el resto de la sociedad. Y establecer una nueva relación con los países subdesarrollados.
Las nuevas relaciones de los hombres de PDVSA, tienen que ser regidas por el principio de la responsabilidad social, de la solidaridad, del combate al individualismo egoísta. Por tanto, la sociedad tendrá en la nueva PDVSA una vitrina y un estímulo a la conciencia revolucionaria.
En este escrito nos limitamos a esbozar el marco teórico de estas tareas de reestructuración. La práctica de esos cambios debe ir precedida por un abrir de cauces a la masa trabajadora de la industria, para que con su conocimiento fecunde la labor de reestructuración. Nadie mejor que los trabajadores, imbuidos por el sentimiento de responsabilidad social, para opinar e impulsar los cambios de la nueva PDVSA. Es por eso que proponemos e impulsamos la realización de: El Encuentro de trabajadores de PDVSA.
El Encuentro de Trabajadores de los Países Consumidores o Productores de Petróleo de Latinoamérica y del Caribe. Y, finalmente, un Encuentro de Amigos de PDVSA.
Además proponemos la creación de un Centro de formación Ideológica de la Revolución Bolivariana. Encargado del estudio de la doctrina de la Revolución, de la formación y capacitación de los jóvenes. La labor de construcción de la nueva conciencia es, un hecho consciente, que debe ser estimulado desde diversos focos, uno de ellos es la formación de una inteligencia ideológica, que produzca, absorba e irradie la doctrina de la Revolución. Subir
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La confrontación ya tenía actores y escenario definidos: las tendencias ideológicas se mostraban con claridad y el teatro de lucha era PDVSA. Habíamos avanzado más allá del 23 de enero de 1958, cuando una errada caracterización del momento nos llevó a continuar con una consigna de "unidad" que significo la castración de las posibilidades revolucionarias, y devino en más de cuarenta años de un pacto nefasto para la nación, el de Punto Fijo.
Era imprescindible construir una teoría que nos guiara en el desenlace histórico que presagiábamos. Es así que se produjo un documento que sirvió de guía en un concilio de un grupo de revolucionarios preocupados por la teoría.
CONCILIO
A maneta de inicio:
Recordar nuestro programa filosófico.
El programa filosófico son los trazos sustanciales de nuestro pensamiento, es lo que queda después del desbrozamiento total de nuestra teoría. Son los principios irrenunciables. Podemos resumirlo en pocas frases: el convencimiento inequívoco de que el futuro viable de la humanidad y la felicidad del humano se encuentran fuera del capitalismo. Como consecuencia de ello: Lucha irrenunciable contra el capitalismo, y por un sistema de transición donde la riqueza producida por la sociedad sea distribuida socialmente y no a individuos privilegiados. Por último la vehemente certidumbre de que siempre la Revolución es posible.
El Pensamiento Revolucionario y la Revolución Bolivariana
La teoría revolucionaria florece en época de desequilibrio, esto es comprensible si recordamos que esta teoría es materialista, determinada por la práctica de donde se nutre y adonde regresa a corroborar la veracidad de lo elaborado.
El proceso bolivariano, es una rica época de efervescencia revolucionaria, y es paralelamente un fecundo período de producción teórica. Esperanza Patriótica es uno de los tributarios de más calidad a ese caudal teórico bolivariano, los remitidos, los libros, los periódicos, los escritos internos, las discusiones; dan fe de esta afirmación.
En momentos definitorios como el que estamos viviendo, es oportuno sistematizar la producción teórica de la Esperanza Patriótica, dando especial atención a los aportes teóricos que nos ayudan en la acción.
Los pensamientos dogmático y reformista, no presentan solución al desenlace revolucionario. Es decir, no resuelven el problema de cómo pasar de un momento prerrevolucionario a un momento revolucionario.
El período prerrevolucionario se puede definir como el instante en el que amplios sectores de la población entienden una medida revolucionaria, es decir aquella medida que cambia las relaciones humanas que hasta ese momento rotulaban a la sociedad. Tal fue el caso de abril y de diciembre.
No obstante, el reformismo, el dogmatismo y la revolución pueden caminar juntos hasta el punto prerrevolucionario, y allí, en el instante de las definiciones se produce el deslinde, se muestran las diferencias y se separan los componentes. En esta situación de desenlace, los dogmáticos se pierden machacando soluciones de otros tiempos y otros lugares; los reformistas ante la disyuntiva de avanzar hacia otras formas de sociedad o defender a la que los alberga, muestran su verdadera madera y resultan ser la última línea de defensa del capitalismo. Los revolucionarios, por su parte, plantean dar el paso revolucionario. Es en este punto de ruptura cuando se deslindan los campos y se evidencia la calidad revolucionaria. Aquí la Esperanza patriótica hace un importante aporte a la discusión venezolana, recordando que:
"los deslindes se dan en las épocas de crisis y de grandes definiciones que cambian el destino de pueblos enteros. Toda la acción política anterior era un acomodo de fuerzas para este momento".
Sin embargo, todavía no se resuelve el problema de cómo avanzar en el desenlace revolucionario. La Esperanza Patriótic
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