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Caracas / Venezuela - Martes 22/04/03
 


Masacre en el Hotel Palestine
Modesto Emilio Guerrero / Argenpress (Argentina) - 09/04/03

“En tiempos de guerra, la verdad es algo tan preciado, que debe ser cuidada por un guardaespaldas de mentiras”. Wiston Churchill.

Cuando William Howard Rusell “inventó”, junto con otros reporteros, el oficio de corresponsal de guerra, internándose en los campos de Balaklava en Crimea (1855), no sabía que su memorable acción daría inicio a una de las relaciones más conflictivas del siglo XX, la del periodismo con el poder militar, especialmente cuando este entra al campo de batalla con la única razón de su existencia: matar.

La alevosía con la que el tanque aliado disparó contra el Hotel Palestine, sabiendo que se trataba del Hotel Palestine, lugar notorio de concentración de reporteros internacionales, no soporta las explicaciones militares y políticas ofrecidas.

No le demos vuelta, fue un crimen de guerra. Un atentado a las conquistas democráticas mundiales en la base de uno de sus pilares, el derecho a la información.

“Estaban en el edificio equivocado”

No sólo no han podido mostrar “tiradores fedayines” en la azotea o en algún piso del edificio, no encontraron armas ni nada que indique tal infundio, pero lo peor no es eso, es que si pudieran demostrar que había un tirador en algún lugar dentro del edificio, tampoco justificaría el ataque y su masacre.

Un camino que conduce a un comienzo de explicación lo brindan los voceros militares que tratan de explicar el hecho. Escojamos el que fue más claro, rupestre, el más impúdico en su expresión, el de Vincent Brooks, el que habla cada mañana desde Qatar: “Son inevitables muchas veces estos daños. Eso no va a cambiar. Nuestra estrategia seguirá como hasta ahora” (Tomado desde la TVE Internacional el martes 8 de abril a la mañana).

Y si usted piensa que la felonía de este general cuyos ancestros fueron esclavos en Carolina del sur, termina acá, no: “Esperamos que la población civil iraquí y la prensa internacional comprendan nuestras acciones. Les damos nuestro pesar a las familias de los periodistas” (V. Brooks, Qatar, mañana del martes 7 de abril, traducción al francés a cargo de TV5 de Francia, conformada con la hecha por CNN en Español)

En concordancia absoluta con este estratega militar endoracista, pero en completa discordancia con el periodismo mundial y su esencia como ejercicio democrático, la jefa de corresponsales en la guerra, de la cadena CNN en Español, con base en Kuwait, Patricia Janiot, dejó correr esta expresión lapidaria: “Estaban en el edificio equivocado”. (Emisión de la CNN, 5.05 pm del martes 7 de abril, desde Kuwait)

Advertencia nazi modelo USA

Este crimen no es una sorpresa, por lo menos desde el punto de vista militar de esta invasión, siempre en el entendido de que toda guerra no es otra cosa que la lucha política, pero por otros medios. La política decide qué guerra se hace y cual se evita.

En eso han sido sinceros, cínicamente sinceros, los planificadores de la agresión a Irak y sus conductores político-militares. Siempre advirtieron dos cosas: “La prensa mundial podrá cubrir con sus criterios las acciones desde nuestras posiciones militares, al lado de nuestros soldados y máquinas” (D. Rumsfeld, The Washington Post, 14 de marzo 2003). “Trataremos de que sean pocas la víctimas civiles, pero en Bagdad no podemos garantizar la seguridad” (Stanley McKhristal, subdirector de Operaciones del Estado Mayor Conjunto, The Guardian, Londres, 24 de marzo 2003)

En el caso de los periodistas del Hotel Palestine, se trataba, en su mayoría, de aquellos que se negaron a “incrustarse” a la maquinaria militar anglo-estadounidense. Además, eran los que cada día transmitían al mundo las ruedas de prensa del Ministro de Información iraquí, y junto con la propaganda de Estado de este ministro, muchos de estos reporteros que ahora huyeron de este hotel, informaban del peor rostro de esta guerra: las víctimas civiles, es decir, el ángulo más vulnerable en la opinión mundial. Como me dijo un representante de Médicos sin Fronteras en Buenos Aires, “Nosotros lo vimos como lo debe haber visto la Cruz Roja y toda organización humanitaria en Bagdad, como una advertencia”.

Creo que tiene razón, es una advertencia.

Más claro: es una amenaza, tal como lo ha dicho James Woosley, el postulado para gobernar Irak, si echan a Sadam y su régimen: “... por cuarta vez en 100 años, Estados Unidos se puso en marcha” /.../ “Irak puede ser considerada la primera batalla de la cuarta guerra mundial” (Clarín, domingo 6 de abril, Suplemento Especial, y Jim Lobe, Woosley, aspirante a Virrey, www.IPS.com, martes 8 de abril) Bien vale recordar a Hanna Arendt, cuando escribió “El terror es la esencia de la dominación totalitaria”. Woosley, entre otros, ha rayonado el prólogo de éso.

El irremediable conflicto entre el derecho democrático que representa el reportaje de guerra en el campo de batalla y el totalitarismo tendencial que encarna una invasión como esta en Irak, obliga a pensar que el periodismo de riesgo ha entrado en una nueva etapa: Somos parte del blanco.


 
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