Masacre en el Hotel Palestine
Modesto Emilio Guerrero
/ Argenpress (Argentina) - 09/04/03
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“En tiempos de guerra, la verdad
es algo tan preciado, que debe ser cuidada por un guardaespaldas
de mentiras”. Wiston Churchill.
Cuando William Howard Rusell “inventó”,
junto con otros reporteros, el oficio de corresponsal de
guerra, internándose en los campos de Balaklava
en Crimea (1855), no sabía que su memorable acción
daría inicio a una de las relaciones más conflictivas
del siglo XX, la del periodismo con el poder militar, especialmente
cuando este entra al campo de batalla con la única razón
de su existencia: matar.
La alevosía con la que el tanque aliado disparó
contra el Hotel Palestine, sabiendo que se trataba del Hotel
Palestine, lugar notorio de concentración
de reporteros internacionales, no soporta las explicaciones militares
y políticas ofrecidas.
No le demos vuelta, fue un crimen de guerra. Un
atentado a las conquistas democráticas mundiales en la base
de uno de sus pilares, el derecho a la información.
“Estaban en el edificio equivocado”
No sólo no han podido mostrar “tiradores fedayines”
en la azotea o en algún piso del edificio, no encontraron
armas ni nada que indique tal infundio, pero lo peor no es eso,
es que si pudieran demostrar que había un tirador en algún
lugar dentro del edificio, tampoco justificaría el ataque
y su masacre.
Un camino que conduce a un comienzo de explicación lo brindan
los voceros militares que tratan de explicar el hecho. Escojamos
el que fue más claro, rupestre, el más impúdico
en su expresión, el de Vincent Brooks, el
que habla cada mañana desde Qatar: “Son inevitables
muchas veces estos daños. Eso no va a cambiar. Nuestra estrategia
seguirá como hasta ahora” (Tomado desde la
TVE Internacional el martes 8 de abril a la mañana).
Y si usted piensa que la felonía de este general cuyos ancestros
fueron esclavos en Carolina del sur, termina acá, no: “Esperamos
que la población civil iraquí y la prensa internacional
comprendan nuestras acciones. Les damos nuestro pesar a las familias
de los periodistas” (V. Brooks, Qatar, mañana
del martes 7 de abril, traducción al francés a cargo
de TV5 de Francia, conformada con la hecha por CNN en Español)
En concordancia absoluta con este estratega militar endoracista,
pero en completa discordancia con el periodismo mundial y su esencia
como ejercicio democrático, la jefa de corresponsales en
la guerra, de la cadena CNN en Español, con base en Kuwait,
Patricia Janiot, dejó correr esta expresión
lapidaria: “Estaban en el edificio equivocado”.
(Emisión de la CNN, 5.05 pm del martes 7 de abril, desde
Kuwait)
Advertencia nazi modelo USA
Este crimen no es una sorpresa, por lo menos desde el punto de
vista militar de esta invasión, siempre en el entendido de
que toda guerra no es otra cosa que la lucha política,
pero por otros medios. La política decide qué
guerra se hace y cual se evita.
En eso han sido sinceros, cínicamente sinceros, los planificadores
de la agresión a Irak y sus conductores político-militares.
Siempre advirtieron dos cosas: “La prensa mundial
podrá cubrir con sus criterios las acciones desde nuestras
posiciones militares, al lado de nuestros soldados y máquinas”
(D. Rumsfeld,
The Washington Post, 14 de marzo 2003). “Trataremos
de que sean pocas la víctimas civiles, pero en Bagdad no
podemos garantizar la seguridad” (Stanley
McKhristal, subdirector de Operaciones del Estado Mayor
Conjunto, The Guardian, Londres, 24 de marzo 2003)
En el caso de los periodistas del Hotel Palestine, se trataba,
en su mayoría, de aquellos que se negaron
a “incrustarse” a la maquinaria militar anglo-estadounidense.
Además, eran los que cada día transmitían al
mundo las ruedas de prensa del Ministro de Información iraquí,
y junto con la propaganda de Estado de este ministro, muchos de
estos reporteros que ahora huyeron de este hotel, informaban del
peor rostro de esta guerra: las víctimas civiles, es decir,
el ángulo más vulnerable en la opinión mundial.
Como me dijo un representante de Médicos sin Fronteras en
Buenos Aires, “Nosotros lo vimos como lo debe haber
visto la Cruz Roja y toda organización humanitaria en Bagdad,
como una advertencia”.
Creo que tiene razón, es una advertencia.
Más claro: es una amenaza, tal como lo
ha dicho James Woosley, el postulado para gobernar
Irak, si echan a Sadam y su régimen: “... por
cuarta vez en 100 años, Estados Unidos se puso en marcha”
/.../ “Irak puede ser considerada la primera batalla de la
cuarta guerra mundial” (Clarín, domingo 6
de abril, Suplemento Especial, y Jim Lobe, Woosley, aspirante a
Virrey, www.IPS.com, martes 8 de abril) Bien vale recordar a Hanna
Arendt, cuando escribió “El terror
es la esencia de la dominación totalitaria”.
Woosley, entre otros, ha rayonado el prólogo de éso.
El irremediable conflicto entre el derecho democrático que
representa el reportaje de guerra en el campo de batalla y el totalitarismo
tendencial que encarna una invasión como esta en Irak, obliga
a pensar que el periodismo de riesgo ha entrado en una nueva etapa:
Somos parte del blanco.
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