Un tanque norteamericano atacó cuartel central del
periodismo
Angeles Espinosa / El Mundo
(España) - 10/04/03
|
Un black-out
para poder matar
El hotel
Palestine, virtual cuartel general de la prensa extranjera en
Bagdad, fue blanco ayer de un ataque inesperado cuando un tanque
Abrams disparó contra él. El Pentágono dijo
que el hotel era un blanco legítimo, y hay temor de que se
quiera alejar a la prensa para impedir que divulgue atrocidades
de guerra.
Foto:
La secuencia del ataque registrada por la TV desde las cercanías.
Vigésimo día de la guerra. Otros tres periodistas
muertos. Y van 11. En esta ocasión, los disparos procedían
de las tropas estadounidenses, las mismas que han venido a “liberar”
Irak. El suceso ha conmocionado y confundido a los informadores
extranjeros que hasta ahora se habían sentido a salvo del
fuego aliado.
La mayoría se muestra convencida de que no ha sido
un error. A las 19.30 de la tarde (hora local), un minuto de silencio
en el jardín del hotel Palestina recordó al jordano
Tarek Ayubi,
de Al Jazeera; al ucranio Taras
Protsyuk, de Reuters, y al español José
Couso, de Tele 5. La aviación estadounidense
seguía bombardeando Bagdad y la cadena estatal iraquí
volvía a ser objeto de ataque. El canal de televisión
árabe Abu Dhabi TV aseguró que sus
periodistas en la capital iraquí creen que fue un
“acto deliberado”. En tanto, la emisora qatarí
Al Jazeera estimó que sus equipos en Irak
“ya no tienen garantizada la seguridad”
y llamó a su personal a que se retire del país.
Eran las 11.55 cuando el mismo carro de combate Abrams,
que Couso había estado grabando durante buena parte de la
mañana, giró su cañón, apuntó
al hotel Palestina e impactó contra el piso 15, justo a la
altura de la habitación 1503. La onda expansiva,
la metralla y los cristales rotos afectaron también a los
cuartos inmediatamente inferior y superior. Couso, gallego,
de 37 años, casado y con dos hijos, se encontraba junto a
su cámara en el balcón de la 1403. La cámara
quedó chamuscada. Couso, gracias a un torniquete que le practicó
su compañero Jon Sistiaga, aguantó hasta el hospital,
a donde llegó consciente. No le ocurrió lo mismo a
Protsyuk, de
36 años. Murió apenas llegó a la sala de urgencias
del hospital público Ibn Nafis, a cinco minutos del hotel.
La explosión lo había destrozado. Otros dos periodistas
de Reuters, la libanesa Samia Nakhoul y un británico
llamado Paul, aunque desconocemos sus apellidos
en estos instantes, ingresaron con pronóstico reservado en
la clínica privada Alawiya. El iraquí Fasem
Keinber recibió el alta horas después. Los
enviados de Televisa, en la habitación 1603, se libraron
de milagro porque entraron a cambiar de cinta.
Para entonces, ya hacía tres horas y media que dos bombas
lanzadas desde un avión habían matado al periodista
jordano Ayubi y herido a su camarógrafo
en la sede el Al Jazeera, en la orilla occidental
del Tigris. Otros cinco compañeros de esa cadena árabe
y 18 de la vecina Abu Dhabi Television se habían
quedado atrapados entre los carros de combate estadounidenses y
la artillería iraquí. Couso estaba grabando.
Las heridas de Couso eran muy graves.
Tenía dañadas la pierna derecha y la barbilla. También
se le había incrustrado metralla en el tórax y la
clavícula. Había que amputar la pierna para salvarlo.
Sin embargo, el doctor Faisan, que dirigió la operación
durante más de dos horas, se mostró optimista. Couso
era un hombre joven y sano, podría superarlo. En la sala
de espera del Ibn Nafis, sus compañeros respiraron aliviados.
Fue por poco tiempo. Apenas 10 minutos después de ser trasladado
a la unidad de cuidados intensivos, un fallo respiratorio apagaba
para siempre su sonrisa. El camarógrafo gallego pertenecía
a esa clase de colegas que te alegran el día incluso en una
guerra. Jamás le vi una mala cara.
Habíamos desayunado juntos. Es un decir.
Porque Couso apenas se había sentado para tomar el té
que tan cariñosamente le había preparado Sistiaga
y una galleta. Iba de una terraza a otra de la habitación,
para que su cámara y los espectadores de Tele 5 no se perdieran
nada de lo que pasaba en Bagdad. Su objetivo estaba siendo testigo
de excepción de una batalla entre las tropas estadounidenses
en las fuerzas iraquíes, en el lado occidental del puente
de Al Yumhuria. Quería montar bien las imágenes y,
de común acuerdo con Sistiaga, optó por no unirse
a los compañeros que decidimos visitar el hospital Al Kindi.
Mientras organizábamos la salida en el vestíbulo,
se sintió el impacto. Salimos corriendo al jardín
y se confirmó la sospecha. El hotel de los periodistas
había sido alcanzado. Las miradas acusatorias se
dirigieron hacia los funcionarios iraquíes. Dos días
antes, un proyectil antiaéreo había pasado rozando
la terraza de la habitación 1603, mientras el reportero de
Televisa estaba en directo por teléfono con su emisora. Era
un mal presagio: en situación desesperada los iraquíes
la emprendían con los periodistas. Reuters tenía en
la 1503 una cámara que transmitía imágenes
en directo 24 horas al día a pesar de la prohibición
de emitir cintas sin pasar por la censura.
Poco después, una grabación de la cadena francesa
TF-3 nos obligaba a retractarnos y permitía respirar tranquilo
al director de Información del gobierno iraquí, Uday
al Tai. Las imágenes no dejaban lugar a duda. El proyectil
había partido de un carro de combate estadounidense. El Mando
Central Aliado en Qatar reconocía la acción, pero
la justificaba diciendo que había un francotirador en el
tejado. Ninguno de los periodistas alojados en el Palestina lo vio
ni oyó sus disparos. Y poco podrían hacer sus balas
contra un tanque que estaba a casi un kilómetro en línea
recta.
La presión que Washington está ejerciendo
sobre diferentes gobiernos europeos para que los informadores de
sus países salgan de Bagdad, sólo sirve para confirmar
la sospecha de que el disparo no fue un error, sino una advertencia.
A última hora de ayer, 23 compañeros de Abu Dhabi
Televisión y Al Yazira seguían atrapados en sus oficinas
junto al Tigris, por el fuego cruzado de los dos contendientes.

Fuente: http://www.noalaguerra.org/comunicado.htm
Que no os digan, como afirman desde el Gobierno, que nuestro hermano
murió en un "doloroso accidente",
que había francotiradores o que ya sabía el peligro
que corría.
Que no os digan, como afirman desde el Gobierno, que su muerte
la utilizará el régimen iraquí, o que su muerte
crispa mas a la opinión pública y hay que olvidarse...,
o que es "algo sorprendente".
A nuestro hermano lo han ASESINADO.
Lo han ASESINADO los mercenarios del Imperio.
Que no quieren testigos. Que no quieren voces ajenas a sus noticieros
marca Disney, donde las bombas son "inteligentes",
las guerras son "humanitarias" y los
muertos civiles son "daños colaterales".
Han ASESINADO a nuestro hermano para advertir
a la prensa que o camina con ELLOS o se tropieza
con la muerte.
Lo han ASESINADO desde la impunidad del poderoso,
sabiendo que no hay que dar explicaciones, que intentarán
que nadie sea juzgado, que jamás sepamos la verdad.
En estos días tristes David, Bárbara y Javier
comentábamos que, si son capaces de ASESINAR a un periodista
acreditado como nuestro hermano, en pleno centro de Bagdad y a ojos
de toda la comunidad internacional, ¿qué no estarán
haciendo con los civiles o con los que consideran enemigos que encuentran
a su paso?
Estos sinvergüenzas que en nombre de la moralidad son inmorales,
que en nombre de la libertad la aplastan, que en nombre de la vida
matan...
Pero hay otros, PEORES. Como decía el poeta "los
bueyes que doblan la frente", los adláteres, los sumisos,
los cómplices, los que se arrastran, los comparsas, los pelotas,
los chupatintas, los indignos, los arrastrados, los "bienpagaos",...
que desde este gobierno desprecian a su pueblo y se alían
con el Imperio.
Y en medio: nosotros, "los leones que levantamos la frente".
EL PUEBLO.
Que hemos salido a la calle, con nuestras manos, nuestros puños,
nuestros gritos, nuestros cantos, nuestros lloros, nuestras canciones,
nuestras heridas, nuestra resistencia, nuestra valentía.
¡Sabed poderosos! Que en este pueblo aún
hay dignidad para enfrentarse a la muerte y la barbarie, para deciros
que vuestro Imperio no nos gusta y lo combatiremos siempre.
Hoy, JOSE COUSO, NUESTRO HERMANO, estés
donde estés te digo, rodeado de este pueblo valiente, que
odiamos la guerra de los ricos y que BUSH, BLAIR y AZNAR
sólo tienen un nombre:
¡¡¡¡ASESINOS!!!!
David, Bárbara y Javier Couso Permuy
Madrid, 10 de abril de 2003
| |
|
Arriba |
 |
Portada |
|