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Caracas / Venezuela -
 


Caroní: ¡otra Venezuela!
Jesús Sanoja Hernández / El Nacional (Venezuela) - 31/03/06


Desde los saltos del Caroní comenzó a surgir en 1959 y, desde antes, en 1939, la Venezuela comprometida con el futuro. En 1959 porque fue el año de la inauguración de la primera central hidroeléctrica en el río que Diego de Ordaz describió como “muy caudaloso y de corriente muy precipitada; una legua antes de entrar en el Orinoco se precipita con tal estruendo en un formidable salto, que se deja oír a mucha distancia”.


Y en 1939 porque fue el año en que se discutieron los resultados del informe presentado por la comisión exploradora designada, por decreto del gobierno de López Contreras, para estudiar la sierra de Imataca y la Gran Sabana.

Aquel informe —como anoté en cierta oportunidad, 1990— arrojó una importantísima evaluación de los yacimientos de hierro y “abrió una polémica acerca de su explotación y del aprovechamiento hidroeléctrico del Caroní, lamentablemente entibiada a causa del estallido de la II Guerra Mundial”.

Citaba yo entonces uno de los varios artículos de Enrique Bernardo Núñez en el cual concluía que el Caroní era una “reserva nacional”. Un párrafo resultaría profético: “Es mejor el Caroní inútil que vendido. Si el Caroní no se puede utilizar ahora debe guardarse o defenderse como la herencia de otras generaciones. Déjenle el Caroní. Déjenle Imataca”.

Le tocaría a la dictadura militar iniciar el proyecto hidroeléctrico Macagua I y también la construcción de la Siderúrgica del Orinoco, obras imaginadas por Núñez en aquel año fatal que había dado inicio al conflicto en el cual la Unión Soviética, Inglaterra y Estados Unidos asumieron el inmenso compromiso histórico de abatir al nazifascismo.


Efectivamente, la construcción de Macagua I fue decidida en 1955 e iniciada al año siguiente, cuando la “otra Venezuela” inauguraba en el tope del Ávila el hotel Humboldt y lo unía con el valle de Caracas a través del teleférico.

Pero, derrocado Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958 y electo Betancourt en diciembre de ese año, éste pudo proclamar en julio de 1962 que su gobierno había concluido “la gran planta de Macagua”, cuya capacidad era de 300.000 kilowatios. En verdad, lo de la “gran planta” era una plantica al lado de lo que sería Guri al término de su construcción, en 1986, a mitad del gobierno de Lusinchi y en ejercicio de la presidencia cevegista de Leopoldo Sucre Figarella. Había tardado la construcción de Guri 18 años, pero de todas maneras fue una hazaña y, además, prueba del valor de la continuidad en los planes del Estado, fenómeno no equiparable al del continuismo en el gobierno.

 

Guri



Guri, al lado del “David” Macagua I, emergió como un Goliat: 10.000.000 de kilovatios. Se dijo entonces que era la central hidroeléctrica más grande del mundo.


Dos años más tarde, se inició el proyecto Macagua II, concluido bajo el segundo gobierno de Caldera, el 23 de enero de 1997. Situada en el perímetro de Puerto Ordaz, pasó a ser un vecino de la ciudad, a diferencia de la lejana Guri, y además sede de un bellísimo ecomuseo que, lastimosamente, no se ha convertido en joya turística, pese a su vecindad con La Llovizna. ¿Y qué, entonces, de Caruachi?

Caruachi, cuya inauguración de hoy es más bien finalización de la última etapa, pues de las 12 unidades ya varias estaban operativas, es una muestra, como lo fue Guri, de la continuidad de los proyectos estatales, provengan de la cuarta república, de la dictadura militar o de la Revolución de Octubre.


Andrés Matas Axpe, de la redacción de Correo del Caroní, publicó el lunes pasado una página con acertada titulación: “Caruachi: Historia de un logro de todos los venezolanos”, y en ella anotaba que “al llegar el nuevo gobierno en 1999 Caruachi presentaba un avance de 22%, y ya estaban definidos todos los contratos principales para la fase intensiva de la construcción”. Es decir, en 1999 ya se había avanzado en 78% en la ejecución de la obra. Si bien en 1999 comenzó “un proceso de cambios —comentaba Matas Axpe— las nuevas autoridades revolucionarias entendieron la importancia del proyecto y decidieron apoyarlo”.

¿Qué viene ahora? Viene, ya está en su etapa inicial, Tocoma, cuyo término ha sido fijado para 2014 y su costo en $ 3.050 millones. Tocoma, a diferencia de Macagua II, acodada a Puerto Ordaz, quedará lejos de Ciudad Guayana, 15 kilómetros aguas abajo de Guri, entre la población de Río Claro y la Serranía de Terecay. Pedro J. Sánchez, en nota periodística que recoge estos datos, añade otros: el proyecto registra un avance de 9,8%, pero “las obras firmes (...) están proyectadas para arrancar en 2007”.

Y retrocedo nuevamente a 1939, guiado por Enrique Bernardo Núñez: “Nadie que no sea el mismo Gobierno nacional debe poner las manos sobre el Caroní.n Lo que se haga allí debe ser bajo la dirección o el control exclusivo del Gobierno . El Gobierno es el único que puede o debe ver para qué sirve el Caroní”.

 

 


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