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Caracas / Venezuela -
 


Rafael De León, Incorporación a la Academia
Soberania.org - 04/04/06




Testimonio

In memoriam II/III

 

Sean estas palabras un sencillo homenaje al hombre que tanto admiré.

Ya el discurso del Dr. Pedro Pablo Azpúrua, que a continuación se reproduce, compendia con singular nitidez la vida profesional del Dr. Rafael De León.

Resta entonces testimoniar los atributos de su vida familiar.

Padre y esposo ejemplar, amoroso, justo y generoso, que con su conducta personal y enseñanzas sirvió de guía a sus hijos, nietos y allegados, así como a todas las personas que tuvimos la dicha y el privilegio de conocerlo.

Honesto, equilibrado, sincero y amante de la verdad.

Hombres como el Dr. De León son faro y ejemplo para las generaciones que le sucedemos y a las cuales nos deja un legado como forjador de la Venezuela moderna.

Visionario, realista, emprendedor, organizador, incansable trabajador y cultivador de un profundo sentido ciudadano.

Como maestro de vida nos brindó con extrema generosidad la luz de sus conocimientos.

Como maestro de vida nos impartió con singular maestría las enseñanzas de su diaria conducta personal.

Gracias, Dr. Rafael,   por habernos brindado el compartir con Ud. parte de su tránsito terreno y que, con profunda bondad y guiado por su espíritu ético, dio sentido a nuestra relación.

Adiós, Dr. Rafael,  de quienes aprendimos a quererlo.

Que el Señor le otorgue en la otra vida los parabienes reservados para los escogidos de su grey.

 


Luis Alfonso Rojas Martínez

Ing. Civil (UCV, 1973), Ing. Industrial (Rótterdam, 1975), Maestría en Administración (IESA, 1978)

 

 



Discurso de contestación del Dr. Pedro Pablo Azpúrua
Boletín de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Natutales* / Año 1990


Señor Presidente:

Señores Académicos:

Señoras y Señores:


La muy ilustre corporación a la cual me honro en pertenecer, recibe hoy en su seno uno de los profesionales más distinguidos de la ingeniería y de la docencia de que dispone la sociedad venezolana: el doctor Rafael de León Alvarez.

De acuerdo con las disposiciones legales y reglamentarias se me ha designado para contestar el discurso de incorporación del doctor De León. Muchos otros por su trayectoria podían haber sido elegidos para tal cometido. Contestar al recipiendario adornado con tantas cualidades y merecimientos es realmente una responsabilidad, pero al mismo tiempo es para mí un placer y un honor darle la bienvenida a este colega.

El día de hoy me es realmente grato porque además de los muchos méritos que el doctor De León ha acumulado durante su vida, en honestidad y sabiduría, he tenido el privilegio de ser su amigo por muchos años, amistad que guardo avaramente y al mismo tiempo lo he admirado como uno de los profesionales de la ingeniería que con el doctor Edgar Pardo Stolk han sabido cumplir con su profesión, con la sociedad y con la patria.

El doctor De León nace en la muy caraqueña parroquia de Santa Teresa, en abril de 1914 y se gradúa de Doctor en Ciencias Físicas y Matemáticas en 1936, en nuestra ilustre Universidad Central de Venezuela.

Describir su vida es difícil y complejo por las múltiples actividades que ha desarrollado; sin embargo, trataré de presentarlo en las tres facetas más importantes donde ha actuado: El ingeniero sanitario y malariólogo; el profesor universitario; y el hombre que ha luchado por el fomento de la riqueza.


1. El Sanitario y Malariólogo:


Tan pronto como termina su carrera se va a San Felipe al servicio del Ministerio de Sanidad y Asistencia Social, cuando se inicia la lucha contra el terrible flagelo malárico.

Bien pronto comprobó el doctor Arnoldo Gabaldón, que tanto nos ha enseñado y tantos caminos nos ha señalado, que este joven de 24 años debía ser equipado para luchar por el bien de este país y en 1937 es enviado a la Universidad de Purdue, Indiana, a estudiar Bacteriología, Parasitología y Química y luego a Harvard (Massachusetts) para especializarse en Ingeniería Sanitaria y Tratamiento y Purificación del Agua bajo la dirección de los profesores Gordon Fair y Whipple.

En su deseo de aprender las nuevas ciencias físicas que se iniciaban, toma cursos de Mecánica de Suelos con Casagrande y Terzaghi, hasta su regreso en 1940. Es destinado a trabajar en Puerto Cabello en el saneamiento de esa población y luego le es asignada la zona de los Estados Anzoátegui y Bolívar, para la organización y dirección de la lucha antimalárica.

Para esos momentos en el Ministerio de Obras Públicas se lucha asimismo por la salud del pueblo y se organizaba el área de plantas de purificación, bajo la rígida disciplina del doctor Jorge Vicentini Gutiérrez, acompañado por el ingeniero norteamericano George Ciro Bunkder, quien tenía larga experiencia en su país y en los trabajos del Canal de Panamá, los cuales nos señalaban los caminos para librarnos de las enfermedades transmitidas por el agua.

El doctor Vicentini escoge al distinguido graduado de Harvard y compañero de estudio y lo invita a incorporarse a esta otra fase de lucha por la salud pública.

Entre 1943 y 1945 allí pudo demostrar su capacidad de profesor enseñando a tantos jóvenes ingenieros, los métodos y modos de lograr agua potable como parte esencial de la salud del pueblo.

2. El Profesor Universitario:

Desde el mismo año en que se incorpora al Ministerio de Obras Públicas en 1943 cumple con su natural tendencia hacia la enseñanza iniciada como preparador en 1938 en la universidad, cuando estudiaba Topografía y Geodesia con los profesores Luis Ugueto Pérez y Eduardo Calcaño R., y bien pronto se dedica a tiempo completo a las Cátedras de Hidráulica, Matemáticas y de Puertos.

Trabajó diligentemente en la reforma de los estudios en esa universidad, donde es nombrado primero Director de la Escuela de Ingeniería y luego electo Decano de la Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, que en aquellos tiempos agrupaba las escuelas de Ingeniería, Ciencias y Arquitectura. Por circunstancias incompatibles con los principios de autonomía universitaria, se vio forzado a retirarse del cargo en 1951. Es reincorporado con pleno derecho el año de 1958, otorgándosele el título de Doctor Honoris Causa de la Facultad de Ciencias. No fue sólo su lucha como maestro, la labor realizada en su Alma Mater, sino lo que pudo realizar al lado de nuestro colega Santiago Vera Izquierdo, tanto en la Universidad Central como en la organización y puesta en marcha de la Universidad Católica Andrés Bello, donde por la labor rendida fue nombrado Vicerrector por siete años, durante los cuales hubo de encargarse del Rectorado por más de un año.

Puede afirmarse que la Universidad Católica Andrés Bello fue uno de los mejores logros de su carrera académica. En su organización e inicio participó con otros hombres que la hicieron posible, como el R.P. Jenaro Aguirre S.J., Arístides Calvani y Alfredo Rodríguez Delfino, aunando sus esfuerzos a los de nuestro colega Santiago Vera Izquierdo. Esta trayectoria y experiencia universitaria no va a terminar con su incorporación a esta Academia, sino que estoy seguro de que muchas enseñanzas habrá de darnos de su ciencia y de su paciencia a quienes hoy lo recibimos con el mayor cariño y admiración.


3. El hombre que ha luchado por el Fomento de la Riqueza:


Nadie más que él ha dado cumplimiento a los mandatos constitucionales de Salud Pública y Educación.

Pareciera que este hombre ha tenido como meta señalarnos que los mandatos de la Ley fundamental pueden y deben ser atendidos por cada uno de los hombres dentro de las posibilidades que le dan el destiño y su voluntad para alcanzarlos. Así también ha puesto buena parte de su vida y dedicación a crear nuevas fuentes de riqueza, racionalizando, ordenando y planificando los proyectos para luego organizar su administración y fomentando la producción por medio de la mejor utilización de los recursos naturales atendiendo al mismo tiempo a su defensa y conservación.

También lo encontramos en 1953 acompañando a otro colega, el ahora general e ingeniero Rafael Alfonzo Ravard, en la Comisión de Estudios del Caroní adscrita luego a la Corporación Venezolana de Fomento, que cumplió un gran papel en la Venezuela de las décadas del 50 y del 60.

Hasta 1959 actuó como ingeniero Jefe de la Planta de Macagua, teniendo ocasión de estudiar y explorar durante los años de su construcción, los sitios posibles para maximizar el aprovechamiento integral del potencial hidroeléctrico del río Caroní. Hoy se puede conocer parte de ese esfuerzo en la represa "Raúl Leoni", construida en uno de los dos últimos sitios seleccionados por él.

En 1959 es llamado por el Presidente Rómulo Betancourt, conocedor de su trayectoria como ingeniero, mucho de honestidad, tanto como ciudadano, para que se encargara del Ministerio de Obras Públicas en momentos de integración nacional. Allí logra equilibrar el Presupuesto del Despacho, sin dejar de acometer obras de primera importancia en la búsqueda de la integración física del país afín de lograr el bienestar público lo más generalizado posible en el territorio nacional. Menciono algunos: Acelerar la construcción del puente de Maracaibo y de los puentes sobre los ríos Orinoco y Apure, con las miras puestas en lograr las soluciones más razonables y más económicas.

En 1964 forma parte de la Corporación Venezolana de Guayana, de la que es Director y Gerente hasta 1973.

Durante estos años invierte especial dedicación al conocimiento, desarrollo y fomento del Delta del Orinoco. A él se debe la siembra de pinos, la cría de búfalos, la carretera a Tucupita y la presa sobre el caño Mánamo y por si fuera poco es quien motoriza a la Corporación, como director, para levantar el primer inventario de los recursos naturales del Sur de Venezuela. Además, en coordinación con los diferentes organismos de los diversos despachos, realiza el estudio de la navegación del río Orinoco.

¡Cuánto debemos a este hombre quien con su humildad, inteligencia y tenacidad ha dado cumplimiento a los principales mandatos constitucionales que tanto interesan a nuestra Academia!

También se desempeñó entre 1962 y 1964 como Embajador de nuestro país en Suiza y Jefe de nuestra representación diplomática en Austria.

Dentro de lo mucho que ha hecho y logrado el doctor De León en más de medio siglo de labor constante, entre 1936 y 1990, quiero destacar uno de los logros que atañe a un tema de mi mayor predilección: el Laboratorio de Hidráulica de la Universidad Central de Venezuela, cuyo proyecto comparte y estudia con Hunter Rouse realizado en el Instituto Hidráulico de lowa y luego el Laboratorio de Hidráulica de la Universidad Católica Andrés Bello, planificado y construido con la ayuda de su primer preparador Arnoldo José Gabaldón. La lucha por este laboratorio tuvo como base fundamental que una materia de aplicación de la física no podía darse sin un laboratorio.

Toda la vida del doctor De León ha sido dedicada a "la formación de ciudadanos aptos para la vida y para el ejercicio de la democracia, el fomento de la cultura y el desarrollo del espíritu de solidaridad humana".

Se podría pensar por lo dicho que fue siempre un funcionario público pero también debe conocerse que en el ejercicio libre de la profesión realizó obras de especial importancia, tales como la carretera de Tanaguarena a Naiguatá y las playas de Puerto Azul y Playa Azul, que permitieron el desarrollo de estas áreas vacacionales al Este del Litoral hasta entonces limitado por la urbanización Caribe.

Su trabajo de incorporación académica, intitulado: "Golpe de Ariete: Método Directo", ha cumplido cabalmente las normas legales y reglamentarias.

Es un esfuerzo más dirigido como todo lo de él, a la docencia: Un método más didáctico y fácil de exponer y aplicar que el de Allievi.

Su Método de Golpe de Ariete consiste en resolver la ecuación D'Alembert (o de la cuerda vibrante, ya que el fenómeno es similar) tomando el camino de valorar directamente las ondas de superposición y no eludiéndolas como lo hace Allievi.

Los resultados prácticos son idénticos y el método de De León también permite un cálculo en forma inversa, o sea, se fija el régimen de velocidades o de presiones razonables y se determina cómo hay que maniobrar el obturador para obtener este resultado.


Sólo he querido señalar la importancia del método propuesto por él, el cual ha presentado en forma muy didáctica mostrando sus ventajas y señalando los límites de aplicación práctica.


Quiero repetir, para terminar, que los méritos y logros del doctor De León han sido más que suficientes para su elección como miembro de esta Academia, a la cual agrega hoy su trabajo de incorporación.

Debemos advertir que no es que nosotros estemos recibiendo hoy al doctor Rafael De León Alvarez, sino que le hemos ido a buscar a su casa debido a su vida ejemplar dedicada al país, para que nos ayude a modernizar esta Academia y ofrecer su trabajo al beneficio colectivo de los venezolanos.

Doctor Rafael De León Alvarez, sois bienvenido en este augusto santuario de la ciencia, os felicito y hago votos para que escuchemos su autorizada voz que coadyuvará al logro de la meta que nos hemos propuesto en esta Academia para ampliar su ámbito y servir de lazo de unión entre las universidades, el mundo científico, el sector público y el sector privado.

 


Muchas gracias.







[*] Boletín de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales / Año L - Tomo L - Nros. 161 - 162 / Tercer y Cuarto Trimestres - Año 1990



 


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