A las puertas del infierno
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 08/09/02
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El viejo axioma de que la guerra es demasiado
importante para dejársela a los generales capta la actitud
del público estadounidense, respecto al acto de tomar la
decisión de entrar en guerra. Ni la mentalidad estadounidense
ni nuestro sistema político permiten que el Presidente y
sus asesores militares decidan, en forma unilateral, comprometer
a la Nación en una guerra. Una vez que el Congreso
haya declarado la guerra o coincidido en concederle poderes de guerra
al Presidente, el público les encomienda las vidas de sus
hijos al Comandante en Jefe y a su estructura militar, mientras
las Fuerzas Armadas persiguen sus objetivos militares.
Este vínculo del pueblo estadounidense con su Congreso
es igualmente válido en conflictos "regionales",
donde se empeñan las Fuerzas Armadas sin una declaración
de guerra." -Cnel. US Army John W. Reitz. Military Review.
Los medios como teatro de operaciones.
La ola emotiva del 11S fue eficientemente transformada en sentimiento
de venganza y patriotismo. Los medios de comunicación jugaron
un gran papel en esto. El Congreso le aprobó a George
W. Bush poderes especiales y el mayor presupuesto militar de
la historia.
Desde su juramentación hemos venido afirmando que
esta administración republicana tendría dos prioridades:
petróleo, como fuera y donde fuera, y el mayor desarrollo
del complejo tecnológicomilitar industrial. El respeto
por el medio ambiente quedó para después. Por su arrogancia
perdieron la mayoría en el Senado y el histórico superavit
económico dejado por Clinton.
Impensable hoy, aquel Dow Jones que fluctuaba entre los 10 mil
y 11 mil puntos.
La reacción en cadena a partir de Enron
que afecta al Vice Presidente Dick
Cheney y numerosos amigos del gobierno supone un cambio de situación
en el que ya no hay cheques en blanco por parte del Congreso. Especialmente
cuando el FBI investiga a 17 senadores y sus contactos con la Prensa
como sospechosos de "filtraciones" de
las audiencias secretas sobre el 11S. El Congreso exige el respeto
del Ejecutivo a su intervención en toda decisión importante.
Lo viene haciendo desde los enfáticos reclamos de evasiva,
tardía e insuficiente información sobre fallos de
inteligencia vinculada también al 11S. Este miércoles
se cumple un año; y Bush Jr. ha pretendido seguir surfeando
la ola patriótica y el sentimiento de unidad bipartidista;
pero en dos cortos meses habrá elecciones parlamentarias...
El marketing de las ideas.
El reciente globo sonda lanzado por el abogado de la Casa Blanca,
Sr. Hernández (Washington Post, agosto 26) diciendo:
"No queremos estar en la situación legal de solicitarle
al Congreso que autorice el uso de la fuerza cuando el Presidente
ya tiene esa completa autoridad", ha sido desinflado
por un Congreso que busca su reelección. Lo mismo ocurrió
a nivel internacional. ¿Solidaridades automáticas?
Unicamente de donde cabía esperarlas: Tony Blair
y Ariel Sharon.
En entrevista con la BBC que será transmitida hoy, Blair
afirma que Gran Bretaña está dispuesta a "pagar
el precio en sangre" para reafirmar su "relación
especial con Estados Unidos". Sharon, moviéndose,
una vez más, a la sombra de otra gran crisis, festeja el
Año Nuevo judío declarando al diario Maariv -en referencia
a los acuerdos ya firmados con los palestinos- "Oslo
ya no existe, Camp David ya no existe, ni Taba (Egipto). No
volveremos a esos lugares."
Bush desvió hacia Irak el portaviones nuclear "George
Washington"; Blair movilizó el "Ark Royal";
y Sharon puso en alerta a la Fuerza Aérea Israelí.
Hay diferencias asordinadas en el Pentágono y claramente
establecidas en el Departamento de Estado. Enviar al Secretario
de Estado a la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo, luego de haber
hecho burla de los compromisos de Río y Kyoto sobre preservación
del planeta, equivalió a lanzarle su cabeza a los leones.
Bush no tuvo el coraje de asumir las pitas y abucheos que se sabía
acompañarían al discurso que espartanamente pronunció
Collin Powel.
El Secretario contraatacó, preservando su capital político.
Afirmó que dejará su cargo al final de este mandato,
aún en el caso de que Bush Jr. resultara reelecto. Declaró
a la BBC, a su paso por Londres, que una guerra contra Irak supondría
un amplio debate internacional previo. Reivindicó
el papel de la ONU. Kofi Annan, ayer en París, luego
de más de una hora con Jacques Chirac, dijo:
"El Consejo de Seguridad deberá debatir el tema de Irak".
Mientras tanto, Bush y sus halcones íntimos, Condoleeza
Rice y Andrew H. Card Jr., Jefe
del Staff de la Casa Blanca, preparaban el encuentro con Blair en
Camp David que finaliza hoy domingo.
Card Jr. es el responsable del diseño y mercadeo del dramático
cambio de actitud de "Dubya" durante
sus discutidas vacaciones en el rancho de Crawford, Texas. Allí
comenzó a cambiar su discurso de guerra ipso facto por el
del diálogo previo. La razón: hasta algunos
de los más prominentes republicanos comenzaron a criticar
su actitud guerrerista a ultranza. La reacción internacional
no fue menos abrasiva. Andrew H. Card Jr. normalmente de bajo perfil,
había captado el cambio de viento y diseñó
el viraje para hacerlo coincidir con el Labor Day que marca el fin
del verano: "Desde el punto de vista del mercadeo usted
no presenta nuevos productos en agosto".
El Congreso ya terminó el receso. Por segunda vez en la
historia sesionó patrióticamente en el Federal Hall
de Nueva York, a corta distancia del "Ground Zero".
Ahora viene la apoteosis mediática en preparación
de la Sesión Plenaria para el discurso de Bush Jr. en el
aniversario del 11S. Un día después, el jueves 12,
su discurso ante la ONU cuya sede en Nueva York también queda
a un paso del epicentro del tema.
Telefono directo.
Tanto Bush como Blair siguen confiando en que son lo suficientemente
encantadores como para modificar el escenario internacional con
una simple llamada personal desde Camp David. En eso, y en negar,
inútilmente, que se reunieran en un Gabinete de Guerra, se
han pasado todo el fin de semana. Se concentraron en los tres mandatarios
de las naciones que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad
de la ONU. Llamaron a Vladimir Putin, de Rusia; a Jiang
Zemin, de China y a Jacques Chirac, de Francia, en busca de apoyo
para su guerra y "hacer el mundo más pacífico".
Único logro hasta ahora: barril de petróleo
a más de 30 dólares. Mañana lunes
Bush lo intentará con el canadiense Jean Chretien, quien
rehusó su apoyo el jueves pasado. También a la sombra
de esta crisis, Vicente Fox retira a México
del Tratado de Río Tiar; y la Ministra de Defensa de Colombia,
Martha Lucía Ramírez, no logra vender
a sus preocupados vecinos la idea de una fuerza transnacional contra
lo que, de acuerdo a la nueva semántica, se denomina la
"narcoguerrillaterrorista".
En el Caribe -según el ViceAlmirante ARV (R) Cabrera
Aguirre, el viernes en VTV- hay 4000 "marines"
inconfortablemente cerca de Venezuela, imprescindible fuente de
petróleo si se desestabiliza el Medio Oriente. La Liga Árabe
reunida en Egipto, fue tan tajante como un Tiar que de verdad funcionara.
El Canciller egipcio Ahmed Maher: "Espero
que las declaraciones de Sharon sólo sean palabras al viento".
Secretario General Amr Musa: "Hemos decidido en forma
unánime que cualquier ataque a un país árabe
será considerado un ataque a todo el mundo árabe.
Equivaldría a abrir las puertas del Infierno."
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