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Caracas / Venezuela - Sábado 26/04/03
 


A las puertas del infierno
Walter Martínez (Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela) - 08/09/02

El viejo axioma de que la guerra es demasiado importante para dejársela a los generales capta la actitud del público estadounidense, respecto al acto de tomar la decisión de entrar en guerra. Ni la mentalidad estadounidense ni nuestro sistema político permiten que el Presidente y sus asesores militares decidan, en forma unilateral, comprometer a la Nación en una guerra. Una vez que el Congreso haya declarado la guerra o coincidido en concederle poderes de guerra al Presidente, el público les encomienda las vidas de sus hijos al Comandante en Jefe y a su estructura militar, mientras las Fuerzas Armadas persiguen sus objetivos militares.

Este vínculo del pueblo estadounidense con su Congreso es igualmente válido en conflictos "regionales", donde se empeñan las Fuerzas Armadas sin una declaración de guerra." -Cnel. US Army John W. Reitz. Military Review.

Los medios como teatro de operaciones.

La ola emotiva del 11S fue eficientemente transformada en sentimiento de venganza y patriotismo. Los medios de comunicación jugaron un gran papel en esto. El Congreso le aprobó a George W. Bush poderes especiales y el mayor presupuesto militar de la historia.

Desde su juramentación hemos venido afirmando que esta administración republicana tendría dos prioridades: petróleo, como fuera y donde fuera, y el mayor desarrollo del complejo tecnológicomilitar industrial. El respeto por el medio ambiente quedó para después. Por su arrogancia perdieron la mayoría en el Senado y el histórico superavit económico dejado por Clinton.

Impensable hoy, aquel Dow Jones que fluctuaba entre los 10 mil y 11 mil puntos.

La reacción en cadena a partir de Enron que afecta al Vice Presidente Dick Cheney y numerosos amigos del gobierno supone un cambio de situación en el que ya no hay cheques en blanco por parte del Congreso. Especialmente cuando el FBI investiga a 17 senadores y sus contactos con la Prensa como sospechosos de "filtraciones" de las audiencias secretas sobre el 11S. El Congreso exige el respeto del Ejecutivo a su intervención en toda decisión importante.

Lo viene haciendo desde los enfáticos reclamos de evasiva, tardía e insuficiente información sobre fallos de inteligencia vinculada también al 11S. Este miércoles se cumple un año; y Bush Jr. ha pretendido seguir surfeando la ola patriótica y el sentimiento de unidad bipartidista; pero en dos cortos meses habrá elecciones parlamentarias...

El marketing de las ideas.

El reciente globo sonda lanzado por el abogado de la Casa Blanca, Sr. Hernández (Washington Post, agosto 26) diciendo: "No queremos estar en la situación legal de solicitarle al Congreso que autorice el uso de la fuerza cuando el Presidente ya tiene esa completa autoridad", ha sido desinflado por un Congreso que busca su reelección. Lo mismo ocurrió a nivel internacional. ¿Solidaridades automáticas? Unicamente de donde cabía esperarlas: Tony Blair y Ariel Sharon.

En entrevista con la BBC que será transmitida hoy, Blair afirma que Gran Bretaña está dispuesta a "pagar el precio en sangre" para reafirmar su "relación especial con Estados Unidos". Sharon, moviéndose, una vez más, a la sombra de otra gran crisis, festeja el Año Nuevo judío declarando al diario Maariv -en referencia a los acuerdos ya firmados con los palestinos- "Oslo ya no existe, Camp David ya no existe, ni Taba (Egipto). No volveremos a esos lugares."

Bush desvió hacia Irak el portaviones nuclear "George Washington"; Blair movilizó el "Ark Royal"; y Sharon puso en alerta a la Fuerza Aérea Israelí.

Hay diferencias asordinadas en el Pentágono y claramente establecidas en el Departamento de Estado. Enviar al Secretario de Estado a la Cumbre de la Tierra en Johannesburgo, luego de haber hecho burla de los compromisos de Río y Kyoto sobre preservación del planeta, equivalió a lanzarle su cabeza a los leones.

Bush no tuvo el coraje de asumir las pitas y abucheos que se sabía acompañarían al discurso que espartanamente pronunció Collin Powel. El Secretario contraatacó, preservando su capital político. Afirmó que dejará su cargo al final de este mandato, aún en el caso de que Bush Jr. resultara reelecto. Declaró a la BBC, a su paso por Londres, que una guerra contra Irak supondría un amplio debate internacional previo. Reivindicó el papel de la ONU. Kofi Annan, ayer en París, luego de más de una hora con Jacques Chirac, dijo: "El Consejo de Seguridad deberá debatir el tema de Irak". Mientras tanto, Bush y sus halcones íntimos, Condoleeza Rice y Andrew H. Card Jr., Jefe del Staff de la Casa Blanca, preparaban el encuentro con Blair en Camp David que finaliza hoy domingo.

Card Jr. es el responsable del diseño y mercadeo del dramático cambio de actitud de "Dubya" durante sus discutidas vacaciones en el rancho de Crawford, Texas. Allí comenzó a cambiar su discurso de guerra ipso facto por el del diálogo previo. La razón: hasta algunos de los más prominentes republicanos comenzaron a criticar su actitud guerrerista a ultranza. La reacción internacional no fue menos abrasiva. Andrew H. Card Jr. normalmente de bajo perfil, había captado el cambio de viento y diseñó el viraje para hacerlo coincidir con el Labor Day que marca el fin del verano: "Desde el punto de vista del mercadeo usted no presenta nuevos productos en agosto".

El Congreso ya terminó el receso. Por segunda vez en la historia sesionó patrióticamente en el Federal Hall de Nueva York, a corta distancia del "Ground Zero".

Ahora viene la apoteosis mediática en preparación de la Sesión Plenaria para el discurso de Bush Jr. en el aniversario del 11S. Un día después, el jueves 12, su discurso ante la ONU cuya sede en Nueva York también queda a un paso del epicentro del tema.

Telefono directo.

Tanto Bush como Blair siguen confiando en que son lo suficientemente encantadores como para modificar el escenario internacional con una simple llamada personal desde Camp David. En eso, y en negar, inútilmente, que se reunieran en un Gabinete de Guerra, se han pasado todo el fin de semana. Se concentraron en los tres mandatarios de las naciones que tienen poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU. Llamaron a Vladimir Putin, de Rusia; a Jiang Zemin, de China y a Jacques Chirac, de Francia, en busca de apoyo para su guerra y "hacer el mundo más pacífico". Único logro hasta ahora: barril de petróleo a más de 30 dólares. Mañana lunes Bush lo intentará con el canadiense Jean Chretien, quien rehusó su apoyo el jueves pasado. También a la sombra de esta crisis, Vicente Fox retira a México del Tratado de Río Tiar; y la Ministra de Defensa de Colombia, Martha Lucía Ramírez, no logra vender a sus preocupados vecinos la idea de una fuerza transnacional contra lo que, de acuerdo a la nueva semántica, se denomina la "narcoguerrillaterrorista".

En el Caribe -según el ViceAlmirante ARV (R) Cabrera Aguirre, el viernes en VTV- hay 4000 "marines" inconfortablemente cerca de Venezuela, imprescindible fuente de petróleo si se desestabiliza el Medio Oriente. La Liga Árabe reunida en Egipto, fue tan tajante como un Tiar que de verdad funcionara. El Canciller egipcio Ahmed Maher: "Espero que las declaraciones de Sharon sólo sean palabras al viento". Secretario General Amr Musa: "Hemos decidido en forma unánime que cualquier ataque a un país árabe será considerado un ataque a todo el mundo árabe. Equivaldría a abrir las puertas del Infierno."


 
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