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Caracas / Venezuela -
 


El gobierno de los EE.UU. representa la Babilonia del siglo XXI
José Pinto* / Soberania.org - 02/05/06

El ex embajador del Perú ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Alberto Borea, planteó la conveniencia de que el Perú, en la próxima sesión del Consejo Permanente de la organización americana, denuncie a Hugo Chávez por la violación de los principios de no intervención en asuntos internos y de violación del principio de autodeterminación de los pueblos a través del sistema democrático.

Podemos estar de acuerdo que el presidente Hugo Chávez es una persona de carácter compulsivo y no mide muchas veces las consecuencias de lo que dice, esta vez respondió duramente a los ataques del ex presidente peruano Alan García quien lo calificó previamente de “caradura” por oponerse a los Tratados de Libre Comercio (TLC) de Perú y Colombia con el gobierno de los EE.UU. y haberle dicho “unas cositas” al ex presidente peruano Alan García.  Pero, hay que ser bien Fariseo si apoyamos a quienes como el Sr. Alberto Borea exigen una condena de Chávez ante la OEA por sus declaraciones de desacuerdo con esos tratados y por expresar, de ser electo el Sr. Alan García como presidente del Perú, lo siguiente: “No vamos a tener relaciones con un presidente de esta calaña, con un ladrón, con un tahúr, a ver si voy a una cumbre y me roba este billete”, mostrando un billete que tenía en su mano.

Estaría de acuerdo con las exigencias del Sr. Ex embajador del Perú ante la OEA, Alberto Borea, si y solo si en primer lugar, la OEA y la ONU condenan al gobierno de los EE.UU. en la persona del Sr. George Bush por violar el principio internacional de autodeterminación de los pueblos, cuando éste ordenó que fuerzas especiales norteamericanas secuestraran el 29 de Febrero del 2004 al presidente electo por el pueblo de Haití, Jean Bertrand Aristide y luego instaurara un gobierno títere a sus intereses dirigido por Gerard Latortue.

En segundo lugar, estaría de acuerdo con las exigencias del Sr. Alberto Borea, si y solo si, la OEA y la ONU condenan a la coalición  Anglo Americana por haber ordenado a sus aliados europeos ejecutar junto a ellos la invasión a Iraq, la cual comenzó el 20 de marzo del 2003, violando flagrantemente la resolución de la ONU No. 1441 (UN Security Council Resolution 1441) y por tanto la ley internacional, luego de haber mentido descaradamente sobre la posesión de armas de destrucción masiva (químicas, biológicas  y misiles de largo alcance) por parte del gobierno de Iraq.

En tercer lugar, estaría de acuerdo con las exigencias del Sr. Alberto Borea, si y solo si, la OEA y la ONU condenan al gobierno de Bush por haber participado en la planificación y ejecución del golpe de estado del 11 de Abril del 2002 en Venezuela a través de acuerdos entre sus agentes de la CIA, su embajador en el país y un grupo de venezolanos, civiles y militares activos; haber participado en la logística del grupo de secuestro y custodia del presidente Hugo Chávez en la isla de La Orchila el 13 de febrero del 2002 y haber impulsado y apoyado el paro petrolero de diciembre del 2002.

Esto solo por nombrar las últimas intervenciones más grotescas del gobierno norteamericano en Latinoamérica y el Medio Oriente, bajo el régimen de gobierno del Sr. Bush, porque también hay que reclamar, al menos de nuestra parte, la intervención de la OEA y la ONU para que le exijan a quien dirige los destinos de EE.UU. el cese de la continua intervención de su gobierno ante los asuntos internos de Venezuela en lo que va del período de gobierno del presidente Hugo Chávez.

A quienes no comparten estos arranques compulsivos del presidente Hugo Chávez es importante recalcarles que hay que tener memoria histórica. Un buen planteamiento de los pueblos latinoamericanos sería estudiar la conveniencia de la desaparición de las viejas estructuras de la OEA y de la ONU y proponer nuevas organizaciones de cara a la nueva era energética de este siglo, con un mayor compromiso solidario entre todas las naciones del mundo, ya que los antiguos organismos nacidos durante el siglo pasado, bajo la visión hegemónica de las grandes potencias económicas mundiales, evidentemente solo sirven de adorno a las políticas imperiales de los EE.UU., avalando siempre sus planes políticos y económicos y, al estilo del procurador romano Poncio Pilatos, los crímenes de la gran Babilonia del siglo XXI representada por el gobierno de los EE.UU.




(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com







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