Vamos al caos, sin que nadie diga esta boca es mía.
Hablé, recientemente, con Francisco Mieres, y le pregunté sobre qué pensaba de lo que estaba sucediendo en Petróleos de Venezuela; sólo atinó a decirme “coño”. Y creo que esa frase escueta y vulgar, pero venida de Mieres habla del mal que vivimos.
Cuando los pillos nos gobiernan, lo hacen con todas su mañas. Hemos advertido que el fin es entregar al capital petrolero internacional a Petróleos de Venezuela, pero que antes hay que destruirla. Esos accidentes en las dos refinerías más importantes del país -Amuay y Cardón-, en el occidente venezolano, es parte de un plan de enfermar la industria. Y de la noche a la mañana aparecen valientes enfermeros -sin llegar a ser doctores-; para salvar Pdvsa.
Y nuevamente curiosos salvadores de Pdvsa, luego de los accidentes, han aparecido lanzado una oferta de compra al exterior de componentes para elaborar gasolina. ¿Ahora, por dónde vienen los tiros? ¿Usted sabe cuánto es el negocio por mora en un barco petrolero? En este momento Pdvsa tiene a seis barcos esperando para cargar los productos compuestos por la refinería de Cardón. Algunos llevan más de 20 días de espera.
Pdvsa vive en emergencia. En terapia intensiva. Asi, de facil. Es que da hasta vergüenza hacer análisis petrolero. Para que haya análisis debe haber materia prima para procesar, decodificar; pero actualmente en Petróleos de Venezuela, no hay que hacer, ningún ejercicio intelectual para entender la pillería que la dirige.
(*) Leocenis García - Email: leocenis@yahoo.es
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