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Caracas / Venezuela -
 


Indefinición de la Revolución Chavista mantiene en vilo al país
José Pinto* / Soberania.org - 08/05/06

A pesar de la derrota propinada por Chávez al sector “Punto Fijista” en diciembre de 1998 al salir airoso en las elecciones presidenciales; a pesar del 71 % de aprobación que obtuvo la Asamblea Constituyente por parte del grupo de electores que votaron por el “NO”, permitiendo asentar las bases de la Quinta República, promulgando el 15 de diciembre de 1999 la Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela (CRBV), donde además de consagrar ciertos derechos sociales, incluyendo los de los indígenas, se le dio una fuerte presencia de actuación a las Fuerzas Armadas y se afianzó el poder de la figura presidencial; a pesar de la derrota sufrida por la burocracia sindical de la Central de Trabajadores de Venezuela (CTV) y de la clase media aristocrática de Venezuela quienes arremetieron contra el gobierno en los años 2002 y 2003, atizados más que por el fracaso de las medidas económicas de Chávez por su frustración al ser excluidos del control del estado y de su participación plenaria en PDVSA, cristalizando casi un golpe de estado y una paralización del país al sabotear a la industria petrolera; a pesar del triunfo de los candidatos del gobierno de Chávez en las elecciones regionales y locales en noviembre del 2004, donde el gobierno obtuvo 19 de las 21 gobernaciones y 239 de las 332 alcaldías, legitimándose por medio del voto y avanzando en la consolidación de su gobierno; a pesar de gozar de los incrementos sostenidos de los precios del petróleo, que van desde 25,76 $/barril en el 2003 hasta 62,48 $/barril en lo que va de mayo del 2006, los cuales a pesar de una disminuida producción petrolera favorecen los ingresos del estado por encima de los altos ingresos fiscales.  A pesar de conseguir todos estos objetivos, el gobierno sigue amenazado interna y externamente, vive en una constante emergencia y en un enfrentamiento permanente entre una minoría que lo tiene todo y una mayoría que no tiene nada.

Y es que esta realidad existente en Venezuela se debe a la indefinición del gobierno de Chávez entre el llamado socialismo del siglo XXI y el Capitalismo. El coqueteo permanente de este gobierno entre los representantes de los intereses de la burguesía nacional y extranjera (llámense Grupo Polar, Banca “Nacional”, Alí Moshiri, Antonio Brufau, Lula o Kirchner) y los de las masas explotadas, colocan al presidente como árbitro entre dos fuerzas antagónicas: Los intereses del capital y los del proletariado.

Tal posición del presidente lo hacen parecer algunas veces como de tendencia izquierdista. Su doblar de rodillas luego del golpe de estado del 11 de abril del 2002, lo hizo sentarse en la mesa de negociaciones con la alta jerarquía del capital nacional e internacional, excluyendo a los representantes de la clase obrera, a los de los sectores urbanos y de los campesinos, logrando alcanzar algunos acuerdos a corto y mediano plazo con el sector dueño del capital, tales como:


La negociación de la explotación de las reservas de gas y petróleo de la Plataforma Deltana a través de la compañía norteamericana CHEVRON TEXACO; la permanencia en la administración central de PDVSA de sectores involucrados tanto en el golpe de estado como en el paro petrolero del 2002 para que luego avalaran mediante la conformación de las nuevas Empresas Mixtas la entrega de los recursos naturales de petróleo y gas a las compañías trasnacionales, haciéndolas socias hasta en un 49 %, volviendo prácticamente a la figura del fifty-fifty impulsada por la junta revolucionaria de gobierno presidida por Rómulo Betancourt y que fue adoptada mediante decreto, el 31 de diciembre de 1945; la continuidad de las concesiones mineras en la Sierra de Perijá (desde el Guasare hasta Río de Oro) en perjuicio del ambiente y de las comunidades aborígenes Wuayúu, Yucpa y Barí; la seguridad del pago al capital internacional de la fraudulenta deuda externa contraída por el viejo régimen oligárquico y que sigue amenazando la vía del atraso del país; el favorecimiento de los negocios de la banca privada nacional que cada vez obtiene mayor participación del total de utilidades, a nivel del sistema nacional, (44,38 % del total del sistema en los primeros meses del año en curso, 43,71 % en el mismo período del 2005 y 42 % en el 2004) y banca extranjera (42,92 % en lo que va de año); la eliminación del pago de Impuestos a los Activos Empresariales y la exoneración del pago del Impuesto Sobre la Renta al sector empresarial agrícola hasta el 2006, mientras que cada día los campesinos, trabajadores agrícolas y ganaderos ven como se incrementan los costos de los rubros agropecuarios y maquinarias agro industriales, factores que aunados a la aprobación de una ley de tierras que favorece mayormente a la agroindustria los va llevando irremediablemente a la ruina; la creación de una nueva burocracia sindical cuya directiva esta aún conformada sin la consulta de las bases, denominada la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), la que ha resultado favorecedora de un proyecto nacionalista pequeño burgués, con una gestión, en poco diferenciada a la promovida por el partido de gobierno MVR, sin involucrarse en la fijación del salario mínimo de los trabajadores que a la fecha se eleva solo a 512.325 bolívares, mientras que el costo de la Cesta Básica Alimentaria, en marzo de este año, alcanzaba 1.650.463 bolívares, según cifras del Centro de Documentación y Análisis para los Trabajadores (CENDA)”.


En contraposición a esos acuerdos y otros no enumerados con el capital, el gobierno de Chávez, para favorecer a las clases desposeídas implementa fuera de las mesas de negociaciones una serie de movimientos políticos a través de la creación de Comités de Tierra, de Salud, Mesas de Agua, Círculos Bolivarianos (CB), Unidades de Batalla Endógena Social (UBES), Unidades de Batalla Electoral (UBE), Unidades de Victoria Electoral (UVE), Consejos Comunales y otros de tipo social estadal, paralelos a las instituciones de Salud, Educación y Trabajo del estado, los cuales son coordinados bajo las figuras de “Misiones”, tales como:


Misión Barrio Adentro (un intento de un servicio público de salud universal y gratuito),

Misión Robinson (plan de alfabetización),

Misión Rivas (programa de educación secundaria),

Misión Vuelvan Caras
(plan de capacitación e inserción laboral),

Misión Piar (plan de desarrollo sustentable de las comunidades mineras),

Misión Negra Hipólita
(plan para ayudar a los niños y niñas de la calle),

Misión Milagro
(plan para atender las afecciones de la vista),

Misión Mercal
(plan de mercadeo y comercialización, al mayor y detal de productos de primera necesidad a bajo costo),

Misión Zamora (plan para reorganizar la tenencia y uso de las tierras ociosas con vocación agrícola para erradicar el latifundio),

Misión Madres del Barrio (plan para apoyar a las amas de casa en estado de pobreza extrema),

Misión Guacaipuro (plan para restituir y defender los derechos de los pueblos indígenas),

Misión Cultura
(plan para el desarrollo sociopolítico, comunitario y cultural),

Misión Ciencia
(para modelar una nueva cultura científica y tecnológica incorporando a la sociedad para el desarrollo endógeno y la integración latinoamericana).


Misiones loables que intentan paliar las necesidades más urgentes de los sectores desposeídos, muchas de las cuales sólo se han quedado como dignos apostolados de papel e inmersas en tráficos de influencias, negociaciones y por ende en verdaderos núcleos de corrupción.

Esta dualidad que ha favorecido mayormente al capital es la que mantiene en vilo y suspenso al gobierno de Chávez, el gran capital que cada día va ganando más espacios, no cesa en su vorágine de ganar más terreno y  a cada instante presiona por obtener más y más concesiones en el menor tiempo posible.  Así mismo, las grandes masas que conforman la verdadera fuerza de trabajo de la nación, el pueblo, ven desesperadas como sus recursos disminuyen y como sólo se les reparten las migajas del Presupuesto Nacional a través de algunas Misiones a las que afanosamente tratan de aferrarse.  Esta masa proletaria al no ver satisfechas sus válidas aspiraciones para salir de la pobreza va incrementando cada día sus manifestaciones de rabia y reclamo en contra de la corrupción, en contra de la privilegiada impunidad que libera a quienes violan impunemente las leyes y en contra del olvido y falta de atención oficial a la que diariamente se ve sometida.  Mientras tanto, en repuesta a esos reclamos, Chávez solo atina a incrementar su retórica de culpa de los males del país al imperialismo, y como el avestruz busca esconder su cabeza lejos de la geografía nacional involucrándose en otros asuntos internacionales que cree de su competencia, y así evadir en su terreno cualquier señalamiento negativo que lo comprometa como líder del proceso y lo muestre como incapaz de conducir su “revolución jacobina” hasta su finalidad dialéctica.




(*) José Pinto - Email: guariche1000@yahoo.com







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