Lula y el riesgo-país
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 30/06/03
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JAQUE El que Lula ha dado a
la economía brasilera. AP |
"Es inadmisible el contraste entre la situación de miseria
y degradación del pueblo que sufre refugiado en las favelas,
los barrios y las periferias de las ciudades, que llega a recurrir
a la prostitución y hasta al tráfico de drogas para
sobrevivir, y el lujo y sofisticación de condominios cerrados,
construcciones suntuosas y desperdicio de riquezas, sin consideración
por la miseria que les rodea..."
"La condición aflictiva de gran parte de nuestra
población, atormentada por el flagelo de la miseria, coloca
una pregunta básica, para la ciudadanía y la promoción
del bien común: ¿cómo soportar, a la luz de
la dignidad de la persona, la violación sistemática
del derecho a una vida plena y todos los demás derechos a
ella inherentes?".
Con un discurso explosivo como éste se justifica que Lula
ponga en jaque a la economía más grande de América
Latina y el Caribe, y décima del mundo. Se justifica, incluso,
que las sacrosantas Calificadoras de Riesgo pontifiquen
contra la economía brasileña justo en la recta final
de unas elecciones presidenciales en las que Lula puntea cómodamente
en las encuestas y en las que baja unos punticos cuando esa noticia
se vuelve cansonamente reiterativa en la guerra que le tienen montada
todos los medios de comunicación actuando como partidos
políticos opuestos a su candidatura.
Pequeño problema.
Hay un pequeño problema: Estas incendiarias afirmaciones
no son de Luiz Inacio "Lula" da Silva,
líder del legendario Movimiento de los Sin Tierra
y del Partido dos Trabalhadores (PT), sino que
corresponden a la Confêrencia Nacional dos Bispos do Brasil;
fue en la 40ª Assembléia Geral. Por si alguien no lo
entendió a la primera, se trata de la CNBB, o sea, la Conferencia
Nacional de los Obispos de Brasil, equivalente a nuestra
muy respetada Conferencia Episcopal Venezolana.
Aparece bajo el título "Exigencias evangélicas
y éticas de la superación de la miseria y del hambre",
y bajo el subtítulo "Cambio de Mentalidad: Cuestión
Básica". Apenas diez paginitas en Portugués,
pero que no todos están dispuestos a leer, asimilar y mucho
menos a aplicar. Dice, por ejemplo: "Las desigualdades
sociales aumentan como fruto de la globalización del mercado,
que concentra poder y riqueza en tanto hace disminuir los puestos
de trabajo en la industria y en el campo, degrada la naturaleza,
causa desastres ecológicos y multiplica, a cada día,
el número de excluidos, condenados al éxodo, al exilio,
a la deterioración física y psíquica, a la
pérdida precoz de la vida. Flagelo atroz es el hambre, es
la desnutrición que alcanzan especialmente a los niños
en los primeros años de vida, perjudicándolos en su
desarrollo..." "...Nuestra generación se enfrenta
con un proceso de degradación de la dignidad humana, de ofuscamiento
de los valores morales en la convivencia conyugal familiar y de
corrupción de la vida política y económica..."(
SIC).
El becerro de oro.
De acuerdo a los adoradores de esta bíblica figura, que nada
tiene que ver con la Copa Jules Rimet, de pronto Brasil es "el
segundo peor país del mundo para invertir".
De acuerdo a J. P. Morgan (BBC, junio 21), el
peor país del mundo para invertir sigue siendo Argentina,
con 6.060 puntos; Brasil se sitúa en segundo lugar con 1.580
puntos y Nigeria en tercero con 1578 puntos. De inmediato el Canciller
Celso Lafer calificó este análisis
como: "una mezcla de datos objetivos, matemática
financiera y astrología...". En tanto José
Serra, favorito de los inversores y candidato del actual
Gobierno, es visto como una garantía de continuidad de las
políticas de Fernando Henrique Cardoso;
es decir, un Neoliberal al gusto del Norte Norte.
No obstante y pese a la ayuda de todos los grandes medios
de comunicación, no sale de un distante segundo
lugar en las encuestas. El Gobierno lanzó algunas cabezas
a los leones y le anunció a los mercados financieros que
usará diez mil millones de dólares del FMI para apuntalar
las reservas internacionales e insistió en que no será
arrastrado por la situación argentina.
La guerra mediática se repite.
A los 56 años Lula intentará por cuarta vez, si no
lo para una bala, llegar a la Presidencia de la República.
El ex líder obrero suena y se ve más maduro.
Tiene un discurso diferente; pero además puede presentar
una bancada parlamentaria y una honesta gestión administrativa
de gobernadores y alcaldes que siguen su línea. Desde ayer
es el candidato presidencial oficial del PT, luego de su discurso
que no llegó a una hora en la Convención Nacional
celebrada en Sao Paulo.
En su primera campaña en 1989 su lema era "Trabajador:
Vota como Trabajador. Lula. Un Brasileño
igual a ti." Si bien perdió ante un arrollador
márketing de la campaña de Fernando Collor
de Mello, obtuvo más de 31 millones de votos, apenas
seis por ciento menos que el ganador de triste memoria.
Este organizador y actor político sabe reunir las personas
de su entorno. La organización del "Nuevo Sindicalismo",
que luego del Peronismo se constituyó en el único
movimiento social de gran porte, la fundación del PT y de
la Central Única dos Trabalhadores y, más cerca en
el tiempo, el Instituto Ciudadanía, da una idea del largo
aprendizaje y del estilo político del candidato.
Fernando Henrique Cardoso lo derrotó en las elecciones del
94 y del 98, ambas en primera vuelta. Pero salió de ellas
correctamente posicionado al tomar como bandera la advertencia de
que la estabilidad monetaria obtenida por el actual mandatario era
simplemente "provisoria y electoral".
Ahora le salen al paso con toda la vieja artillería de la
antigua política.
Se suman los grandes medios de comunicación donde no faltan
acusaciones de corrupción que se van cayendo, como
la mayoría de los argumentos de la guerra sucia.
Hoy la prensa brasileña recoge su más contundente
afirmación de ayer tarde: "Haré lo posible
y lo imposible para vencer. Nunca estuvo tan fácil."
Los medios opinan diferente. Dicen que viajó a China y volvió
admirado de lo que vio; que se hizo amigote de Fidel Castro
y de Hugo Chávez; que participó en el último
acto de campaña del socialista Lionel Jospin.
Y no pierden oportunidad de recordar que fue a iniciativa del PT
que se organizó el Foro Social Mundial de Porto Alegre
opuesto a la Globalización y al Neoliberalismo.
Lula responde con su nuevo lema de campaña: "Quero
um Brasil decente, quero Lula Presidente." ¿Alguien
necesita un traductor...?
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