La próxima Guerra del Golfo
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 07/07/02
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CUMPLEAÑOS Bush arribó
a sus 56
bajo un nuevo conflicto. AP |
“No estoy seguro de si EEUU ha
decidido atacar o no. No estoy aquí para detener un ataque."
Kofi Annan, Secretario General de la ONU, desde Viena,
el viernes luego del fracaso de la reunión con el Canciller
iraquí, Naji Sabri. "Nuestro
propósito aquí es ver al pueblo de Irak, esperamos
que también a su liderazgo, y ver qué podemos hacer
para parar una guerra." Louis Farakhan, líder
de la Nación del Islam, en Bagdad procedente de EEUU "Nosotros
no comentamos sobre planes militares." Alto oficial
de la Administración Bush desde Maine.
Nadie olvida que Bush puso en claro
que respecto a Irak mantiene todas las opciones sobre la mesa, incluyendo
el ataque militar y el recientemente renovado permiso para matar
en defensa propia otorgado a la CIA. El Presidente celebró
ayer su cumpleaños número 56 en su refugio familiar
de Walker´s Point dejando atrás toda la polvareda que
levantó el New York Times.
Tres frentes simultáneos.
El artículo está fechado el "4 de Julio"
y su autor Eric Schmidt habla de planes clasificados
para atacar a Irak por tierra, mar y aire desde norte, sur y oeste.
El Vocero de la Casa Blanca Ari Fleischer (según
CNN) dijo a los reporteros camino a Maine: "El Pentágono
se involucra en planificaciones de todo tipo en todo el mundo."
El jueves Victoria Clarke, vocera del Pentágono
dijo al New York Times: "Es la responsabilidad del
Departamento de Defensa desarrollar planes de contingencia y, de
tiempo en tiempo, actualizarlos". Todo esto coincide
significativamente con el fracaso de la tercera ronda de conversaciones
entre los representantes del gobierno de Irak y de la ONU que intentaban
un acuerdo para el regreso de los inspectores internacionales, expertos
en armamento de destrucción masiva. En todo caso,
el redoblar de las cajas de guerra indicarían que los intentos
de crear una oposición organizada y creíble, así
como las correspondientes operaciones encubiertas para sacar a Saddam
Hussein han fracasado. Bush ha endurecido su posición
respecto al conflicto israelopalestino. Pide un liderazgo distinto
al de Yasser Arafat y eso viene vinculado al mismo
paquete regional que incluye al actual gobierno de Bagdad. Según
Patrick E. Tyler del New York Times, el General
Tommy R. Franks, líder del American Central
Command, instruyó al Presidente Bush el 19 de junio sobre
la planificación militar. Cinco días después,
Bush, dio a conocer su largamente esperado discurso sobre el Medio
Oriente y excomulgó a Yasser Arafat.
El general Franks ha actualizado sus presentaciones al Presidente
sobre el "concepto de las operaciones"
referente a un posible ataque a Irak y esto no ha sido negado por
la Casa Blanca. El documento "Cent Com Courses of Action"
fue preparado en el Comando Central en Tampa, Florida, precisamente
el lugar desde donde comandó las operaciones contra Afganistán.
Sus instalaciones son "the state of the art"
y permiten dirigir a escala planetaria varios conflictos
al mismo tiempo. No perdieron nada al salir de Panamá.
Los viejos halcones.
El Día de los Santos Inocentes, el 28 de
diciembre de 2000, el Presidente electo George W. Bush eligió
como Secretario de Defensa a Donald
H. Rumsfeld, un veterano de los campos minados de la política
en Washington y partidario a ultranza de la "Guerra
de las Galaxias". Había desempeñado
25 años antes el mismo cargo durante la Administración
Ford.
Rumsfeld tiene viejas vinculaciones con el Vicepresidente Cheney,
quien fue Secretario de Defensa de Bush padre.
Paul D. Wolfowitz, un veterano funcionario del Pentágono
fue designado como SubSecretario de Defensa. El Gral. Collin
Powell, actual Secretario de Estado, parece ser la única
voz disidente entre los Halcones y estar en mejor sintonía
con altos diplomáticos europeos respecto al tema Irak. Pero,
si hay guerra cerrará filas, como siempre.
La abrasiva e influyente Asesora Nacional de Seguridad,
Condoleezza Rice,
es definitivamente el nuevo halcón.
El argumento base de la Administración Bush es que
la amenaza del terrorismo internacional continuará en tanto
siga el actual gobierno en Bagdad. Para ellos no sería sino
la "Fase 2" de la guerra.
Ya desde finales de noviembre de 2000 el Presidente Bush dejó
claro que la posesión de armas de destrucción masiva
por parte de Irak justificaría una acción militar
estadounidense. El Departamento de Estado afirmó ese mismo
año que Irak "planificó y patrocinó"
actividades terroristas contra críticos de su gobierno que
vivían en el exterior y agregó: "El régimen
no ha intentado ningún ataque terrorista antioccidental desde
su fallido complot para asesinar al ex - Presidente Bush en 1993
en Kuwait." Cabe suponer que a Bush hijo, ahora en
la Casa Blanca y rodeado de los mismos funcionarios claves
que actuaron durante la Guerra del Golfo, no le faltan
motivos, incluso familiares, para terminar una tarea que considera
inconclusa. El fracaso de Viena este viernes suena como el disparo
de largada.
90 días y contando.
Parece un lugar común tener que señalar que un gobierno
en Bagdad más cercano a los intereses petroleros de Washington
cambiaría el cuadro energético mundial. Por
mucho menos que eso se han hecho guerras. Últimamente
se habla de grandes proyectos (Rusia incluida) de oleoductos desde
el Caspio al Mediterráneo, y también de otros que
podrían pasar por Afganistán.
El Alto Mando en EEUU habla de movilizar 250.000 efectivos en una
operación conjunta de todas sus fuerzas armadas.
Bush ha sido informado de que a partir de su orden ejecutiva se
necesitarán sólo 90 días para organizar ese
pandemonium logístico. Ello implica involucrar por lo menos
a ocho países cuyas bases serían necesarias. Nada
permite suponer, por ahora, que todos los involucrados darían
la necesaria autorización.
Los puestos claves de esta Administración
están en su mayoría en manos de veteranos de la Guerra
del Golfo, y varios de ellos vienen de visitar esos mismos países.
El estilo del equipo parece definirlo aquella noche de 1991 cuando
comenzaron los bombardeos en Bagdad. Dick Cheney, entonces en el
cargo de Rumsfeld, se apoltronó tranquilamente en su oficina
del tercer piso, ordenó comida china a un restaurant cercano
y sintonizó CNN. Cuando un sulbalterno le preguntó
si no estaba preocupado por las posibles pérdidas, respondió:
"Se ha hecho todo lo que era necesario hacer. Una vez
que los aviones están en el aire lo único que tenemos
que hacer es esperar."
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