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Caracas / Venezuela -
 


La otra cara de la vereda del Lago de Maracaibo
Francisco Rivero Valera * / Soberania.org - 18//05/06

En memoria de Roland Renaud

En  Maracaibo, la Vereda del Lago ha dejado de ser lo que era: el Paseo del Lago. Hace  tiempo le cambiaron  el nombre.

Cuando era el Paseo del Lago,  corría con mi perro por aquella  extensión plana de terreno,  cubierta por una gran alfombra de grama, cujìes, matas de coco y algunos árboles frutales como la guayaba. Había muchos pájaros, particularmente de 5 a 6 de la mañana y de 6 a 7 de la tarde. La Paraulata era la más común. Y la brisa era fresca, con fragancias marinas que viajaban a través del oleaje de nuestro lago. Mientras tanto, mis hijos se divertían elevando sus volantines, jugando Base-Ball, Foot-ball o pedaleando las bicicletas por aquellos caminos de tierra, y la gente paseaba haciendo ejercicios, mirando el atardecer, bajando el estrés  o acompañando a  su pareja en aquel ambiente tan especialmente conmovedor. Era lo máximo. Luego vinieron los cambios.

Los  cambios del Paseo del Lago se iniciaron en  la década de los '80, se acentuaron en los '90 y se han intensificado en los años del 2000. Comenzaron con la modificación de  la topografía con la construcción  de pequeñas elevaciones del terreno, algunas de las cuales no tienen ni paja silvestre,  menos aún árboles de guayaba o cualquier otro que pueda garantizar la alimentación de la fauna (incluyendo a los pájaros). Y continuaron con vías  de cemento y asfalto,  canchas para tennis, Base-Ball y  otros deportes; “zoológico  de contacto”, palco para observar  desfiles y espectáculos artísticos, Kioscos con venta de “alimentos Light” tipo empanadas, mandocas y colas;  etcétera.

Ante esa arremetida de cambios tan incongruentes que se estaban realizando en este hermoso parque, muchos usuarios del Paseo del Lago realizaron algunas acciones para detener aquella avalancha de proyectos destinados a transformar el área  y  “mejorar   la calidad de vida” de los habitantes de esta ciudad. Uno de esos usuarios fue mi amigo Roland Renaud, quien recopiló una lista de firmantes para protestar  aquella agresión  ambiental. Como respuesta paradójica a la protesta de Roland y  su gente, casi de inmediato fue autorizada la instalación de la Sede de la Policía de Maracaibo, un parque acuático, un parque de Go-Kart, rampas para patinetas, la sede de una universidad privada, la estación central del Tranvía de Maracaibo, el estacionamiento nocturno de  camiones de carga, etcétera. Mi  amigo murió recientemente (q.e.p.d.) pero, creo que si sus aliados continúan protestando, muy  pronto pueden obtener como respuesta, también paradójica,  la instalación de franquicias de  comidas  “Light”  o fast Food  marca Mc Donald o Wendys o las parrillas de Doñagenoveva con ventas de cerveza, de Lotería,  Bingos y Discotecas. Eso es lo mínimo.

Lamentablemente, hoy el Paseo del Lago tiene otro nombre y otra cara: Vereda del Lago, donde la gente camina generalmente en las tardes, en medio de  una brisa fétida  debido a  las fragancias de las cañadas circundantes;   alta concentración de monóxido de carbono, producto de la gran cola de carros que congestionan sus vías comunicantes. No hay pájaros pero existen poderosas plantas de sonido que compiten en volumen, una con otra, para  la práctica de aerobics o de bailoterapia, y que producen  alta contaminación sónica. No hay árboles de guayaba para la fauna pero  tiene flora sin fruto y  zonas peladas de  grama o de cualquier otra existencia vegetal. Y, no obstante y  a pesar de esta lamentable situación, creo que  muchas personas no han percibido aún este  problema grave  que, al contrario de  mejorar,  está atentando   contra su  propia salud física y mental.


¿Qué es lo que la gente necesita?

Un ambiente de paz y de armonía en una  Vereda del Lago que contribuya a mejorar la calidad de vida con su abun-dante vegetación oxigenante, modificadora del clima y  propiciadora del ambiente no contaminado para lograr la realización  de  ejercicios físicos en las mejores condi-ciones; con  su fauna y su  tranquilidad para  mejorar el estrés de cada día, y con comidas y bebidas acordes con los requerimientos individuales para  prevenir la obesidad y las enfermedades cardio-vasculares. Y esto se logra  pensando con cariño en las verdaderas necesidades de la gente, particularmente manteniendo  en condiciones ideales  esa  zona que repre-senta el gran “pulmón” o la vida misma de Maracaibo. Las otras cosas (pista de Go-Kart, sede de instituciones, rampa de patinetas, ventas de comida rápida  etc.,) pueden ser instaladas en otros sitios porque, en Maracaibo, existe mucho terreno para eso y para muchas otras cosas más.

Sin embargo, si los “brillantes planificadores” de este atropello ambiental continúan en la misma dirección con esos cambios complacientes e incongruentes del área, pronto veremos el nacimiento de un Parque Ferial o de un parque de Diversiones a expensas de la desaparición de nuestra  Vereda del Lago, seguramente para beneficio económico de un grupo pequeño de personas. ¡Qué lamentable destino!

Que así no sea.



(*)
Dr. Francisco Rivero Valera / Médico Cardiólogo / E-mail: riverovfrancisco@hotmail.com








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