Los miembros de la OPEP, se reunen en Caracas, y tienen que reconocer que no son el cartel poderoso de viejos tiempos. Aunque la OPEP ha agregado un millón de barriles de crudos a su oferta, que ya llega a 28 millones de barriles diarios, su incidencia en los precios del mercado no es la del pasado. En viejos tiempos, esta decisión de inundar el mercado hubiera hecho bajar los precios del petróleo. Sin embargo, no ha sucedido así.
Qué pedirán
La obtusidad de quienes dirigen la política petrolera venezolana, los ha hecho aferrarse a la cartilla de que un recorte de producción petrolera, corregiría un mercado abastecido. Y, sin duda, ésta será una de las peticiones de Rafael Ramírez y Hugo Chávez en la inminente reunión de la Organización de Países Exportadores de Petróleo a celebrarse en Caracas. Lo cual es hoy una estupidez. Esa política de oferta demanda que utilizó Hugo Rafael al inicio de su gobierno es algo así como para privarse de la risa en estos momentos. Es desfasada.
Excúsennos la vulgaridad, pero es pendenciero hasta el extremo de la ignorancia pretender que la OPEP esté en capacidad de influir en los precios, no es así; bastará leer uno de esos encendidos análisis sobre crisis energética y entenderán por dónde van los tiros. Hablamos de un crecimiento excepcional de la demanda de petróleo desde 2003 (+1,5 mb/d) y 2004 (+3 mb/d), aminorado en 2005 (+1,1 mb/d). Hoy en el 2006 la demanda es +1,25 mb/d que representa unos 84,5 mb/d.
Ahora bien, la OPEP, tiene importancia para el capital petrolero internacional por una elemental particularidad: en su cartel están los Estados propietarios de tierras energéticas (OPEP representaba el 69 por ciento de las reservas de petróleo comprobadas del mundo) o, en el menor de los casos, son los "administradores o dueños del recurso" -“o se supone”, como en el caso de Venezuela, que ni la constitución ni el ordenamiento jurídico en hidrocarburos identifican la propiedad sobre los recursos energéticos.
La OPEP representa cerca del 60 por ciento del crecimiento calculado de las importaciones estadounidenses de petróleo entre 2002 y 2025. Seis de los siete países con las reservas comprobadas más grandes son miembros de la OPEP y cuentan con el 61 por ciento de las reservas petroleras del mundo. Las reservas de los países de la OPEP se encuentran en su mayor parte en los Estados del Golfo, Arabia Saudita, Irán, Iraq, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos y Venezuela, que representan aproximadamente el 80 por ciento de las reservas de petróleo comprobadas de la OPEP.
Demanda y oferta
Las capacidades excedentarias de producción (situadas principalmente en Arabia Saudita) se han reducido desde el 5% en los años 90, a menos del 2% en la actualidad. Para responder al aumento de la demanda se han puesto en el mercado más cantidades de crudos de tipo pesado y ácido. De ahí el interés en convertir a la Faja del Orinoco en una Faja para gasolina y, en consecuencia, desalojarnos a los venezolanos de ese reservorio y patio de energía. Concluyentemente Venezuela está para cumplir los deseos de Washington en energía. Un 75% del crecimiento de la demanda está soportado por el sector transporte que representa más del 47% de la demanda total.
Venezuela quiere convertirse en la Arabia Saudita del hemisferio occidental. Entre lo que hacen los Árabes en el Medio Oriente, y lo que hace Venezuela en América Latina, no hay mucha diferencia. Lo curioso es que Ramírez pide un recorte en la oferta de la OPEP, pero prevé en el Plan de Negocios de Pdvsa un aumento de 5 millones de barriles por día. También lo es el hecho que, al mismo tiempo que pide recorte a la OPEP, sus ejecutivos expertos en tuercas y tornillos viajan por el mundo junto al procónsul Hugo Rafael invitando a países no OPEP -como Bolivia, Brasil y Argentina-, a aumentar sus capacidades de producción.
Lo anterior demuestra que la política petrolera venezolana es dictada por Washington, pues Venezuela en la OPEP está cuidando la oferta de los norteamericanos, e intentado restringir la de sus competidores. Parecerá descabellado -sí, claro que lo parece-, pero el aumento de producción de los venezolanos es para los norteamericanos, porque con ellos tenemos una relación como las de esos amores a escondidas, que de día ni se miran, pero de noche se saltan las cercas para encontrarse.
Sé que en esta reunión de la OPEP en Caracas, por esa audacia "revolucionaria" sin escrúpulos que les caracteriza, se atreverán a darles consejos energéticos a los árabes; que es como si en el Sermón de la Montaña Judas se hubiera parado y, después de tirarse un pedo, dijera que todo lo que Jesús decía era pura paja.
(*) Leocenis García - Email: leocenis@yahoo.es
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