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Caracas / Venezuela -
 


Ahora ¿cómo se sale de un sinvergüenza agresor?
Mireya Tabuas / El Nacional (Venezuela) - 26/05/06

Me sentí segura cuando mi agresor estuvo preso

Alexandra Hidalgo denunció hace dos años a su ex esposo por haber planificado su secuestro y violación por parte de varios hombres. Del caso, sólo dos de los acusados fueron imputados, y el ex marido está prófugo. Ella siente que ahora las mujeres están más inseguras que nunca con el fallo del TSJ contra la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, que descarta la detención preventiva del atacante.

Amnistía Internacional solicitó al Ministerio del Interior y Justicia medidas de emergencia para que las mujeres no queden desamparadas.

Sugirió al Gobierno reunir a los cuerpos policiales e implementar una medida preventiva de emergencia.

El Instituto Nacional de la Mujer recogerá firmas contra la sentencia del TSJ, convocará a una manifestación el 8 de junio frente al tribunal y a un voluntariado que se apostará en los órganos receptores de denuncias.


Alexandra Hidalgo asegura que no podría tener un trabajo a tiempo completo. Cuando una mujer vive lo que ella vivió y decide llegar hasta el final para que se
haga justicia no puede dejar de ir prácticamente a diario a los tribunales. “No me puedo descuidar”, dice.

La historia de Alexandra fue muy conocida en la prensa hace dos años. Esta mujer, madre de tres niños y técnico en Relaciones Públicas, acusó públicamente a su ex esposo, Iván Sosa, de haber sido tanto actor intelectual como material de su secuestro y de la violación que sufrió por parte de varios hombres.

Por su propia experiencia, Alexandra quiere alzar su voz contra la decisión del Tribunal Supremo de Justicia de eliminar varios artículos de la Ley sobre la Violencia contra la Mujer y la Familia, entre los cuales el que establecía la detención preventiva del hombre acusado de agresión. “Ahora la cosa se pone más cuesta arriba para las mujeres; nos están diciendo: “quédense calladas si las agreden”. No nos están ayudando”, señala Alexandra. “Lo que nos han hecho es una burla. La única garantía que tenía la mujer era que al menos metieran tres días al agresor preso. Ahora está en desventaja. Esta decisión beneficia a los criminales, porque ahora cómo se sale de un sinvergüenza agresor”, añade.

Ella puede hablar desde su vivencia. Dice que sólo se sintió en paz (sin golpes ni amenazas ni insultos) cuando su ex esposo fue encarcelado. “Me sentí mejor, había perdido casi 10 kilos con todo lo que pasó, al menos recuperé algo de peso”.

Violencia in crescendo

Alexandra estuvo casada 14 años con Iván Sosa, un militar que llegó a ser comandante del Batallón Caracas. “Poco a poco empezó una escalada de poder y fue cambiando, sobre todo cuando empezó a tener dinero, dejaba la nevera llena y me decía que no tenía por qué quejarme, entonces hacía lo que le daba la gana, tenía una vida bohemia, me agredía”.

Cuenta que el conflicto empezó a hacerse mayor cuando ella comenzó a estudiar. Dice que su esposo empezó a amenazarla, “o todo o nada, o que me sometiese a él o me quitaba la casa, el carro, el carnet del Ipsfa, las tarjetas”.

Decide divorciarse en el año 2003 y se concreta en abril de 2004.

Pero aún no se había librado de las agresiones. Aunque él ya estaba “oficialmente” fuera de casa desde hacía 3 años, según Alexandra esto era entre comillas. “Yo vivía en la urbanización militar y él salía y entraba de la casa cuando le daba la gana; le puse pasadores a las puertas, quería tener sexo como fuera, a la fuerza, llorando, peleando, rogando, se ponía violento y me llegó a golpear”. Su abogado quiso poner la denuncia, pero ella prefirió que no lo hiciera por temor a afectarlo en su trabajo. “Hasta hablé con su mamá para pedirle que le dijera que no me molestara”.

El día de las madres de 2004 le mandó un ramo de flores enorme.

Pocos días después ocurrió un hecho que le marcó la vida. El 21 de mayo de 2004 fue víctima de un secuestro y violación por parte de varios hombres, entre los que descubrió a su ex esposo porque logró quitarse los parches oftalmológicos que tapaban sus ojos. “Le grité: Iván, por qué me haces eso, y fue peor, porque la agresión sexual se acrecentó, fueron salvajes”. Explica que el militar hizo creer que se trató de un secuestro express y que él pago un rescate, pero ella descubrió la verdad.

En julio de 2004 el Tribunal de Control ejerce una medida de privación de libertad contra Sosa y el 27 de septiembre solicita al Ministerio de la Defensa que lo entregue, cosa que se concreta el 7 de diciembre.

Hasta abril de 2005 estuvo Sosa encerrado en el Centro Nacional de Procesados Militares, donde fue liberado por una medida cautelar sin fianza.

El juicio sobre el caso de secuestro y violación fue en marzo de 2006. Dos hombres fueron condenados a ocho años y medio de cárcel.

Dos fueron absueltos. El ex marido está prófugo de la justicia.

 

SOLICITADO

Boleta de encarcelación no. 023-05 según oficio
enviado al ciudadano Ministro de la Defensa No. 845-05

Iván Sosa Rivero

Teniente Coronel del Ejército / Comandante del Batallón Caracas


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