¡Fuera de Irak!
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 20/04/03
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NI BUSH NI SADDAM Un río humano
con pancartas en inglés y árabe
pedía la salida de los invasores.
AP |
Los iraquíes están reaccionando.
Cuando Saddam Hussein estaba en el poder, las manifestaciones estaban
prohibidas. Ahora, han pasado por encima de sus diferencias étnicas.
Sunitas y shiítas y hasta kurdos, gritan con una
sola voz: “Con nuestra alma, con nuestra sangre, defenderemos
un Irak musulmán”.
En el acompasado grito de guerra sólo han cambiado el nombre
de Saddam por la reivindicación de la religión que
les une en la desgracia y les separa de los invasores.
“Ni sumitas ni shiítas, sólo una Nación
Islámica”. “Irak, gobernado por los iraquíes”.
“¡Fuera los ocupantes!” “¡Fuera los
invasores!” “¡Ni Bush ni Saddam!” Todo comenzó
el viernes después de la oración.
Al salir de la Mezquita Abu Hanifa, eran un río humano con
pancartas en árabe y en inglés.
De su Ministerio de Información sólo quedan ruinas.
Pero el pueblo parece entender mejor que los burócratas el
valor de la imagen en un planeta interconectado por los satélites.
Así, bien lo saben. Los entenderán sus hermanos árabes
y musulmanes, tanto como el resto del mundo.
De pronto se toparon con una patrulla de marines. El iraquí
que iba al frente, tan corpulento como calvo, al parecer un educador,
parecía mirar hacia abajo al líder de la patrulla.
Estaba consciente de la ventaja de tener a su lado una cámara
de la BBC. El yanqui, fusil de asalto en mano, lucía tenso.
Al amenazar, su labio superior no tenía la famosa inmovilidad
del de Humphrey Bogart, sino la evidencia de la tensión del
momento y los rastros lejanos de la corrección quirúrgica
de lo que alguna vez debió ser un labio leporino.
De tener cabello negro y haberlo disimulado con un bigotico Chaplin,
se diría que era Aznar. Parecía sentir en su mochila
el peso de los civiles muertos en los últimos encuentros;
pero sobre todo, el de los periodistas
muertos. Se vio obligado a decir “¡Please!”
ante su patrulla que ocupaba todo el ancho de la avenida,
no sin antes amenazar dos veces con dis pararle al interlocutor
y sus seguidores, si no detenían la marcha el tiempo suficiente
para ellos retirarse. No había niños.
La BBC estaba presente y mostraba una interminable manifestación
de hombres y mujeres gritando contra la coalición de ocupantes,
en defensa del suelo que pisaban. Su propio país. Ese país
que en el 1675 antes de Cristo es decir, hace 3.678 años;
ya se regía por un cuerpo coherente de normas jurídicas:
el Código del Rey Hammurabi, Rey Fundador
de Babilonia.
Esa misma Babilonia en cuya Avenida de Las Procesiones aún
se puede ver que se cubría el pavimento con asfalto. Es decir,
petróleo. Ese país, que ya tenía bibliotecas,
como las que ahora dejaron quemar con la misma indiferencia cómplice
con que dejaron saquear
sus museos, cuando los anglosajones se mataban entre
sí con palos y piedras. Llegaron a un rápido
acuerdo. Mientras el periodista británico le hacía
las preguntas de siempre, recibió las respuestas de siempre.
Algo así como: “Estamos aquí para liberarlos.
Les estamos proveyendo de agua y alimentos”.
Todo, grabado en video mientras la patrulla se retiraba por donde
vino. El líder y otros tres de la primera línea lo
hacían caminando hacia atrás, cubriendo a sus compañeros
con el dedo en el arco del guardamonte. Los policías de Bagdad,
que reaparecieron y observaban impotentes desde un carro patrulla,
respiraron aliviados.
Puede haber sido el último contacto de los marines con el
ciudadano común de Bagdad.
Cambio de guardia. “Reemplazamos a los marines a
las 03:00 GMT del viernes y ahora intentamos ocupar las posiciones
que tenían antes de su partida”, informó
el Sargento Mayor Nicholas King. Junto al enorme y moderno Hotel
Palestina, el mismo en el que murieron dos periodistas (de Reuters
y la española Telecinco) están ahora los tanques Abrahams
M1A1 del Ejército. Uno similar, que bloqueaba el puente cercano
sobre el Tigris fue el que giró
su torreta hacia el hotel y, tomándose todo el tiempo
de mundo para reglar un tiro perfecto, le permitió
a dos colegas grabar su propia muerte.
El Hotel Palestina de Bagdad, donde
todo el mundo sabía que se encontraba la prensa internacional,
y nadie vio francotiradores, recibió un disparo de cañón
de 155 milímetros.
Cumbre islámica.
“Para actuar de modo que las fuerzas estadounidenses se retiren
lo más pronto posible, pedimos a las autoridades de ocupación
crear una administración transitoria y favorecer la instalación
de un gobierno constitucional”.
Con la autoridad que le da pertenecer a la familia real saudita,
responsable de La Meca y Medina, los lugares más sagrados
del Islam, salvo el Templo del Monte en Jerusalén, el Príncipe
Saud Al Faisal salió al paso de las amenazas de
Washington a Siria y advirtió que ese rumbo “podría
provocar otros desórdenes y otras guerras”,
sin dejar de recordar el problema palestino. Lo dijo en la Cumbre
de Riad y reclamó, como todos los presentes, un “papel
central” para las Naciones Unidas. Junto
a Arabia Saudita estaba Turquía, Irán, Siria, Jordania,
Kuwait, Egipto y Bahrein que preside la Liga Árabe. El
comunicado final dado a conocer ayer y leído por el canciller
saudita, enfatiza “la obligación de las fuerzas
de ocupación, en virtud de la Cuarta Convención de
Ginebra, de retirarse de Irak y permitir que los iraquíes
ejerzan su derecho a la autodeterminación”.
“Los Ministros afirman que los iraquíes deberían
administrar y gobernar ellos mismos su país y que toda explotación
de sus recursos naturales debería hacerse de conformidad
con la voluntad del gobierno iraquí legítimo”.
Destacan la necesidad “del rápido establecimiento
de un gobierno iraquí representativo, con base en una Constitución
fruto de un acuerdo”. Los Ministros recalcaron “el
papel central de las Naciones Unidas con respecto a la situación
del Irak de la postguerra” y “rechazaron las amenazas
(de Washington) contra Siria” y pusieron el dedo en el ventilador
al enfatizar “el respaldo a la iniciativa de Siria que reclama
la eliminación de las armas de destrucción masiva
en todo el Medio Oriente”. Siria presentó
el miércoles al Consejo de Seguridad un proyecto que exige
la aplicación de los textos de la ONU para convertir al Medio
Oriente en una región libre de armas de destrucción
masiva.
Israel acusó el impacto: Sharon y su Ministro
de Defensa recomendaron a Washington “aplicar muy
fuerte presión contra Siria” lo que significaría
“no necesariamente ir a la guerra; pero sí, muy fuerte
presión económica y diplomática (Yedioth Aharonoth).
El general Shaul Mofaz dijo (a Maariv): “Pienso que Washington
no ignorará lo que Siria ha hecho”.
Todo el mundo sabe, y en especial Washington, que Israel
tiene centenares de armas nucleares. Como corresponde,
Donald Rumsfeld
dijo el jueves en Arlington, Virginia, que Estados Unidos
usará su poder de veto contra cualquier Resolución
que pretenda darle el control a la ONU en la reconstrucción
de Irak. De paso, reiteró las acusaciones contra
Siria sobre armamento de destrucción masiva y de ofrecer
refugio a los miembros del gobierno de Saddam Hussein. Esta
semana promete ser muy movida en la ONU. El Presidente de la Comisión
Europea, Romano Prodi, pidió a la UE ampliada,
mayor unión para hacerse respetar por Estados Unidos. “Durante
diez años nos ridiculizaron... Ahora el euro es una realidad
que compite con el dólar en los mercados mundiales y ahora
los norteamericanos descubren la cuestión europea”.
En tanto el Papa, frente al Coliseo Romano, recordó en el
Viacrucis la desaparición de todos los imperios que el mundo
ha conocido. El Santo Padre invitó a cargar la cruz
a representantes de Colombia y de Irak.
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