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Caracas / Venezuela - Domingo 27/04/03
 


¡Fuera de Irak!
Walter Martínez (Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela) - 20/04/03


NI BUSH NI SADDAM Un río humano con pancartas en inglés y árabe
pedía la salida de los invasores.
AP

Los iraquíes están reaccionando.

Cuando Saddam Hussein estaba en el poder, las manifestaciones estaban prohibidas. Ahora, han pasado por encima de sus diferencias étnicas. Sunitas y shiítas y hasta kurdos, gritan con una sola voz: “Con nuestra alma, con nuestra sangre, defenderemos un Irak musulmán”.

En el acompasado grito de guerra sólo han cambiado el nombre de Saddam por la reivindicación de la religión que les une en la desgracia y les separa de los invasores.

“Ni sumitas ni shiítas, sólo una Nación Islámica”. “Irak, gobernado por los iraquíes”. “¡Fuera los ocupantes!” “¡Fuera los invasores!” “¡Ni Bush ni Saddam!” Todo comenzó el viernes después de la oración.

Al salir de la Mezquita Abu Hanifa, eran un río humano con pancartas en árabe y en inglés.

De su Ministerio de Información sólo quedan ruinas. Pero el pueblo parece entender mejor que los burócratas el valor de la imagen en un planeta interconectado por los satélites. Así, bien lo saben. Los entenderán sus hermanos árabes y musulmanes, tanto como el resto del mundo.

De pronto se toparon con una patrulla de marines. El iraquí que iba al frente, tan corpulento como calvo, al parecer un educador, parecía mirar hacia abajo al líder de la patrulla. Estaba consciente de la ventaja de tener a su lado una cámara de la BBC. El yanqui, fusil de asalto en mano, lucía tenso. Al amenazar, su labio superior no tenía la famosa inmovilidad del de Humphrey Bogart, sino la evidencia de la tensión del momento y los rastros lejanos de la corrección quirúrgica de lo que alguna vez debió ser un labio leporino.

De tener cabello negro y haberlo disimulado con un bigotico Chaplin, se diría que era Aznar. Parecía sentir en su mochila el peso de los civiles muertos en los últimos encuentros; pero sobre todo, el de los periodistas muertos. Se vio obligado a decir “¡Please!” ante su patrulla que ocupaba todo el ancho de la avenida, no sin antes amenazar dos veces con dis pararle al interlocutor y sus seguidores, si no detenían la marcha el tiempo suficiente para ellos retirarse. No había niños.

La BBC estaba presente y mostraba una interminable manifestación de hombres y mujeres gritando contra la coalición de ocupantes, en defensa del suelo que pisaban. Su propio país. Ese país que en el 1675 antes de Cristo es decir, hace 3.678 años; ya se regía por un cuerpo coherente de normas jurídicas: el Código del Rey Hammurabi, Rey Fundador de Babilonia.

Esa misma Babilonia en cuya Avenida de Las Procesiones aún se puede ver que se cubría el pavimento con asfalto. Es decir, petróleo. Ese país, que ya tenía bibliotecas, como las que ahora dejaron quemar con la misma indiferencia cómplice con que dejaron saquear sus museos, cuando los anglosajones se mataban entre sí con palos y piedras. Llegaron a un rápido acuerdo. Mientras el periodista británico le hacía las preguntas de siempre, recibió las respuestas de siempre.

Algo así como: “Estamos aquí para liberarlos. Les estamos proveyendo de agua y alimentos”.

Todo, grabado en video mientras la patrulla se retiraba por donde vino. El líder y otros tres de la primera línea lo hacían caminando hacia atrás, cubriendo a sus compañeros con el dedo en el arco del guardamonte. Los policías de Bagdad, que reaparecieron y observaban impotentes desde un carro patrulla, respiraron aliviados.

Puede haber sido el último contacto de los marines con el ciudadano común de Bagdad.

Cambio de guardia. “Reemplazamos a los marines a las 03:00 GMT del viernes y ahora intentamos ocupar las posiciones que tenían antes de su partida”, informó el Sargento Mayor Nicholas King. Junto al enorme y moderno Hotel Palestina, el mismo en el que murieron dos periodistas (de Reuters y la española Telecinco) están ahora los tanques Abrahams M1A1 del Ejército. Uno similar, que bloqueaba el puente cercano sobre el Tigris fue el que giró su torreta hacia el hotel y, tomándose todo el tiempo de mundo para reglar un tiro perfecto, le permitió a dos colegas grabar su propia muerte.

El Hotel Palestina de Bagdad, donde todo el mundo sabía que se encontraba la prensa internacional, y nadie vio francotiradores, recibió un disparo de cañón de 155 milímetros.

Cumbre islámica.


“Para actuar de modo que las fuerzas estadounidenses se retiren lo más pronto posible, pedimos a las autoridades de ocupación crear una administración transitoria y favorecer la instalación de un gobierno constitucional”.

Con la autoridad que le da pertenecer a la familia real saudita, responsable de La Meca y Medina, los lugares más sagrados del Islam, salvo el Templo del Monte en Jerusalén, el Príncipe Saud Al Faisal salió al paso de las amenazas de Washington a Siria y advirtió que ese rumbo “podría provocar otros desórdenes y otras guerras”, sin dejar de recordar el problema palestino. Lo dijo en la Cumbre de Riad y reclamó, como todos los presentes, un “papel central” para las Naciones Unidas. Junto a Arabia Saudita estaba Turquía, Irán, Siria, Jordania, Kuwait, Egipto y Bahrein que preside la Liga Árabe. El comunicado final dado a conocer ayer y leído por el canciller saudita, enfatiza “la obligación de las fuerzas de ocupación, en virtud de la Cuarta Convención de Ginebra, de retirarse de Irak y permitir que los iraquíes ejerzan su derecho a la autodeterminación”.

“Los Ministros afirman que los iraquíes deberían administrar y gobernar ellos mismos su país y que toda explotación de sus recursos naturales debería hacerse de conformidad con la voluntad del gobierno iraquí legítimo”. Destacan la necesidad “del rápido establecimiento de un gobierno iraquí representativo, con base en una Constitución fruto de un acuerdo”. Los Ministros recalcaron “el papel central de las Naciones Unidas con respecto a la situación del Irak de la postguerra” y “rechazaron las amenazas (de Washington) contra Siria” y pusieron el dedo en el ventilador al enfatizar “el respaldo a la iniciativa de Siria que reclama la eliminación de las armas de destrucción masiva en todo el Medio Oriente”. Siria presentó el miércoles al Consejo de Seguridad un proyecto que exige la aplicación de los textos de la ONU para convertir al Medio Oriente en una región libre de armas de destrucción masiva.

Israel acusó el impacto: Sharon y su Ministro de Defensa recomendaron a Washington “aplicar muy fuerte presión contra Siria” lo que significaría “no necesariamente ir a la guerra; pero sí, muy fuerte presión económica y diplomática (Yedioth Aharonoth). El general Shaul Mofaz dijo (a Maariv): “Pienso que Washington no ignorará lo que Siria ha hecho”.

Todo el mundo sabe, y en especial Washington, que Israel tiene centenares de armas nucleares. Como corresponde, Donald Rumsfeld dijo el jueves en Arlington, Virginia, que Estados Unidos usará su poder de veto contra cualquier Resolución que pretenda darle el control a la ONU en la reconstrucción de Irak. De paso, reiteró las acusaciones contra Siria sobre armamento de destrucción masiva y de ofrecer refugio a los miembros del gobierno de Saddam Hussein. Esta semana promete ser muy movida en la ONU. El Presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, pidió a la UE ampliada, mayor unión para hacerse respetar por Estados Unidos. “Durante diez años nos ridiculizaron... Ahora el euro es una realidad que compite con el dólar en los mercados mundiales y ahora los norteamericanos descubren la cuestión europea”.

En tanto el Papa, frente al Coliseo Romano, recordó en el Viacrucis la desaparición de todos los imperios que el mundo ha conocido. El Santo Padre invitó a cargar la cruz a representantes de Colombia y de Irak.


 
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