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Caracas / Venezuela -
 


Orimulsión vs Gas Natural
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 13/06/06

Siempre me he cuidado de exponer a la Orimulsión como un combustible amigable, capaz de competir con el carbón en todas sus variedades desde antracita hasta lignito, con el “heavy fuel oil” y con el petróleo, porque ninguno de ellos provee al usuario de un escenario con mejor protección del ambiente que la Orimulsión. Con el gas natural he dicho que la Orimulsión no compite desde el punto de vista de costos y de contaminación. Pero este último enunciado sólo se hace realidad ante una fuente venezolana productora de gas natural que no sea virtual sino real.

Es el caso que ahora hemos caído como país, en uno de los peores errores estratégicos cuando hablamos de
enviar gas natural venezolano al sur. Y lo hacemos a conciencia de que, de los 149 TCF que poseemos, apenas el 10 % es gas libre.

En un mercado que está ávido de fuentes energéticas debe responderse responsablemente con fuentes energéticas confiables. Con 149 TCF (90 % de gas asociado a producción de petróleo) en un sistema energético tan volátil, en donde los precios del petróleo pueden cambiar sin aviso y sin protesto, lo que puede obligar a los países productores a cerrar o abrir el grifo para proteger sus economías, no se puede hablar de una fuente energética de gas natural de 149 TCF con 90 % de gas asociado, para producir desarrollo social e industrial estable, excepto sólo en el límite de la función, cuando ya el valor económico de la extracción de crudo no sea atractiva y por lo tanto iríamos al desinfle de los yacimientos, y es entonces cuando podemos incorporar esa gran masa de gas al desarrollo social e industrial no petrolero. Mientras tanto, tendríamos que conformarnos con explotar el 10 % de las reservas de gas libre que están PROBADAS para el desarrollo interno, porque el resto está obligado a control de la presión de los yacimientos y las restricciones que puedan imponer el control del mercado y de los precios del petróleo; y, por lo tanto, el gas libre probado hasta ahora, no es suficiente para acometer un proyecto de la envergadura que se ha planteado últimamente.

Recuérdese, cuando una cadena de industrias se acoplan a un sistema de gas natural para alimentarse y producir energía o productos terminados y semi-terminados, no se le puede ir con el cuento de: “aguántate esta semana que cerramos gas asociado porque tuvimos que controlar los precios del petróleo” porque ese cuento no se lo cala nadie, ni el industrial, ni el ama de casa que goza del servicio de gas doméstico. Por esa razón, el desarrollo debe soportarse sobre un suministro de gas libre y no de gas asociado.

Por otro lado, quemar gas natural en vez de orimulsión para generar energía eléctrica, debe ser comparado con la posibilidad de procesar ese gas en plantas petroquímicas para generar productos acabados que le den fortaleza al país, mejorar la confianza y su posicionamiento internacional y generar empleo en ese foco de proceso y aguas abajo del  mismo. Es decir,  más cercano están estos beneficios del gas natural que ir primero a quemarlo para producir electricidad y luego promover las plantas procesadoras. Eso le da una ventaja competitiva a la Orimulsión que sería más difícil de procesar para alcanzar resultados similares con los del gas natural y por lo tanto, en orden de prioridad, más susceptible de  quemar para producir electricidad requerida para el desarrollo social e industrial.

Si tuviésemos un país donde las reservas de gas natural libre fuesen apabullantes y probadas, la Orimulsión debería jugar un papel secundario en la generación de energía para el mercado interno.  Pero existen otros países cuyo costo de producción del KW-hr es mucho mayor, con los recursos que cuentan, cuando se compara con el costo de producción del KW-hr que se alcanza cuando se quema Orimulsión y en ese orden de ideas debemos orientar la Orimulsión. Promover la generación de energía eléctrica venezolana con la quema de la Orimulsión para su exportación; y nosotros, aliviar el esfuerzo que se hace en Guayana, construyendo represas más mensurables en cada estado o región, según convenga, para la generación de energía hidroeléctrica. A modo de ejemplo, sin requerir números, una represa capaz de generar una potencia de 500 MWatts, excepto por el costo de construcción, siempre será preferible que instalar una planta termoeléctrica de 500 MWatts para consumo interno porque la segunda siempre será más contaminante que la primera y producirá un KW-hr más costoso. Por otro lado, la energía hidroeléctrica del Gurí comprometida con el Brasil, puede ser sustituida por energía termoeléctrica generada con base en la Orimulsión.

No creo que se pueda descontextualizar la visión de la Orimulsión vs el gas natural de la realidad.

Si no aceptamos nuestras debilidades y fortalezas energéticas, geopolíticas y económicas que nos obligan a jugar un ajedrez cerrado, y no jugamos el juego respetando sus reglas, seguiremos cometiendo serios y graves errores en la política energética como la que lleva adelante nuestra Casa Matriz ayudada por una circunstancia política contralora que se apoya en un conocimiento precario de la situación, como así lo deja entrever la ristra de equivocaciones cometidas.

 




(*) Gilberto Zerpa - Email: gilbertozerparojas@yahoo.com





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