Armagedón: ¡nunca estuvimos tan cerca!
Walter Martínez
(Dossier) / Últimas Noticias (Venezuela)
- 13/10/02
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LEYENDAS Robert Mc Namara y Fidel
Castro
40 años después de aquel octubre caliente.
AP |
Nadie con uso de razón que haya
vivido esos días de octubre de 1962 los olvidará mientras
viva.
El próximo miércoles 16, dentro de tres días,
se cumplirán 40 años de aquella jornada en la que
John F. Kennedy convocó discreta y urgentemente a sus más
cercanos asesores para una reunión de emergencia en el Salón
Oval. La noche del 15, la CIA le había preparado un detallado
dossier confirmando, con abundante material aerofotográfico,
logrados por los U2, la presencia de misiles soviéticos con
capacidad nuclear en territorio cubano. Los soviéticos parecían
llevar ventaja en varios campos, especialmente en la Carrera Espacial.
Kennedy había heredado la Casa Blanca, y como presente griego
imposible de ser devuelto al remitente, la CIA y "Ike"
lo pusieron ante el hecho cumplido de Bahía de Cochinos.
Ya era imposible dar marcha atrás...
Por si fuera poco, la Crisis de Berlín, estaba en pleno
desarrollo.
Los U2 ya habían sido noticia con el derribo de Francis
Gary Power sobre Siberia.
Campaña electoral.
Tal como ahora, la mayoría de los Representantes y Senadores
del Congreso de los EEUU debían someterse a elecciones para
saber si volverían a ocupar sus curules, la temporada de
huracanes hacía difíciles algunos sobrevuelos sobre
territorio de América Latina y los votos en el Congreso repercutirían
no sólo sus curules, sino en los poderes de un novato Presidente,
para decidir "sobre la vida o la muerte".
Lo que llegó a estar en juego en Octubre de 1962,
en plena Guerra Fría; fue la supervivencia del género
humano. Se trataba, sin eufemismos, del Armagedón
Nuclear. Tampoco faltaron "filtraciones"
ni acusaciones de utilizar los temas de seguridad nacional con fines
electoreros. El senador Kenneth Keating, de Nueva
York, parecía tener información privilegiada sobre
algo que estaba ocurriendo en Cuba. No era poca cosa. En realidad
los soviéticos habían colocado en Cuba 64
misiles balísticos capaces de llevar cargas nucleares.
Ninguna parte del territorio continental de los EEUU quedaba
fuera de alcance. Tenían 22.000 rusos instalados en la isla
y a los cubanos les habían proporcionado MiGs21 y bombarderos
Il28. Con la crisis de Berlín no resuelta y ante
la audacia soviética de colocar armamento nuclear a 90 millas
de los Estados Unidos, el mundo, ahora en plena Guerra Fría,
observaba asombrado y se preguntaba si podría volver a confiar
en la determinación y la protección ofrecida por Washington.
Luego de Bahía de Cochinos, la historia ponía a Kennedy
en una situación apretadísima. No obstante Castro
daría otra vuelta a las tuercas. Nikita Kruschev
afirmaría en sus Memorias: "Castro
ordenó a nuestros oficiales antiaéreos derribar un
U2. Provocó otro tumulto. Esta vez realmente temimos que
la paciencia de EEUUse había terminado y estallaría
la guerra. Le ordenamos a Pliyev obedecer sólo las órdenes
de Moscú. Sin embargo, en caso de una invasión, nuestras
tropas deberían coordinar con las fuerzas cubanas y estar
subordinadas a Castro." Mientras tanto, en Buenos
Aires el Pastor Billy Graham aprovechaba para predicar
ante 10.000 pecadores sobre el "Fin de Mundo".
La Sala de situación.
La interpretación de las fotografías obtenidas por
los U2 no dejaban lugar a dudas. Kennedy convocó al Consejo
de Seguridad Nacional y, al mismo tiempo, advirtió a todos
sus miembros que debían tratar de cumplir al máximo
con sus respectivas agendas oficiales para dar apariencia de normalidad.
Le fueron presentadas seis opciones, la primera de las cuales suponía
una ataque "preventivo", violando la
tradición estadounidense de no disparar el primer tiro, para
destruir los misiles nucleares soviéticos. Ignoraban
que Castro le estaba sugiriendo a Nikita -según las Memorias
de éste- el mismo tipo de ataque contra USA.
Finalmente, se decidió por el bloqueo naval y aéreo
y un ultimátum de parte de Kennedy que puso al mundo entero
en cuenta regresiva. Paralelamente, se siguió una complicadísima
ruta diplomática de bajo perfil según la cual Washington
se comprometía a nunca invadir Cuba a cambio de la retirada
de los misiles. Como piezas menores, Kennedy ofreció
retirar los que tenía en Turquía e incluso Italia.
Para confirmar el cumplimiento, los cargueros soviéticos
abrieron las enormes cajas sobre cubierta a fin de que pudieran
ser fotografiadas ya en alta mar. Fidel se consideró traicionado.
Nikita, al dar marcha atrás, evitó la Tercera y Ultima
Guerra Mundial. En sus memorias dice respecto a Fidel: "El
era un joven cabeza caliente; así que pensó que estábamos
retirándonos y capitulando. El no entendió nuestra
acción necesaria para prevenir una confrontación militar.
Estaba enojado con nosotros. Lo tomamos como proveniente de un joven
e inexperto Estadista y no como una ofensa." En cuanto
a Kennedy dice: "Era un inteligente Presidente. Todavía
lo recuerdo con gran respeto".
Hoy día, Octubre de 2002, culmina en Cuba la Conferencia
"La Crisis de Octubre - Una visión política cuarenta
años después." Paticipan entre otros,
Robert Mc Namara, Arthur Schlesinger, Theodore Sorensen,
Richard Goddwin y Dino Brugoni, el Analista de la CIA que
sonó la alarma con las fotos de los U2.
Por su parte Fidel, para la cadena ABC, afirmó: "Somos
una nación independiente. Somos muy sensibles
a nuestros derechos y somos muy sensibles al respeto que se merece
nuestra dignidad."
Respecto a las acusaciones de Washington de que La Habana apoya
al terrorismo y elabora armas biológicas, respondió:
"La única cosa que puedo decir sobre eso es
que todas esas acusaciones son absolutas mentiras." "Porque
una nación pequeña como la nuestra tendría
que estar absolutamente loca, tan cerca del país del país
más poderoso (...) en el mundo, sería tan insensato
para un país así cometer cualquier acto de terrorismo
contra los Estados Unidos."
Y citado por la AFP, afirmó que Cuba fue un participante
reacio en la Crisis de los Misiles, que, según Castro, empeoró
por las mentiras que el Presidente ruso Nikita Krushchev le dijo
a su país y a Estados Unidos. "Kennedy creyó
lo que Kruschev le dijo. Entonces Kennedy fue engañado"
(...) Eso fue un gran error de parte de Krushchev" (...) uno
al que nos opusimos vehementemente."
La gravedad de aquel momento la definió Roberta Wohlstetter,
analista e investigadora de Pearl Harbor y de la Crisis de los Misiles:
"La rapidez con que fueron desplegadas las instalaciones
rusas fueron una sorpresa logística comparable con la sorpresa
tecnológica en los tiempos de Pearl Harbor." ¿Suena
familiar?
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