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Caracas / Venezuela -
 


20.000 pozos cerrados limitan capacidad de producción
José Suárez-Núñez / El Nacional (Venezuela) - 19/06/06

Reactivar la mitad de los pozos clausurados por Petróleos de Venezuela podría agregar 1,5 millones de barriles de crudo diarios en el corto plazo, lo que estimularía el resurgimiento económico y el empleo en todo el país.

Si la industria petrolera reac-tivara sólo la mitad de los 20.000 pozos cerrados, pero en capacidad de producir, en un período de tres a cuatro años, podría bombear 1,5 millones de barriles diarios adicionales, lo que originaría un boom de empleo en todo el país, pronosticó el experto petrolero Diego González.

Aclaró que es un escenario posible y sólo se requiere de una tecnología apropiada, planificación y recursos huma-nos suficientes, elementos de los que no dispone actual-mente la industria petrolera.

González considera que un plan de este tipo tendría un efecto similar al de la tercera ronda de convenios operativos que, en el corto lapso, levantó una producción de 400.000 barriles diarios, mientras que en determinado momento la producción sobrepasó los 500.000 barriles diarios operando pozos maduros. La gestión privada aumentó las reservas probadas significativamente.

El especialista señala que el promedio de producción de cada pozo venezolano es de 300 barriles por día –si se piensa que produzcan sólo 150 barriles diarios–, y calculando un escenario de reactivación de 10.000 pozos, estarían bombeando un volumen de 1,5 millones de barriles por día. El trabajo podría hacerse en más de 80% de los casos utilizando la tecnología denominada walk over, con los taladros apropiados para el mantenimiento y rehabilitación de pozos.

Durante la exposición de González en la convención internacional de gas de la Asociación Venezolana de Procesadores de Gas (AVPG), hizo referencia a un estudio en el que el número de pozos cerrados capaces de producir se ha incrementado en los últimos años. En el primer año, después de la estatización de la industria petrolera, había 21.230 pozos con capacidad de producción, de los cuales 9.360 estaban cerrados. Diez años después había 26.239 pozos aptos, de los cuales 16.385 estaban cerrados.

Para el 31 de diciembre de 2002, sólo estaban produciendo 16.568 pozos y el resto estaban cerrados. Diego González explicó que actualmente hay 20.000 pozos cerrados capaces de producir, aunque señaló que reactivando sólo la mitad, se crearía un boom de empleo.


Para hacerlo, el Gobierno tendría que establecer una cartera de inversiones, ordenar estudios integrados, buscar ingenieros de yacimientos y activar una tecnología conocida –que sería más razonable y económica que los planes fabulosos de construir un gasoducto hasta la Argentina–, e instalar refinerías en el corazón de la Faja del Orinoco.

Dijo que es una vieja preocupación de ingenieros petroleros y geólogos la situación de las reservas. La más reciente está planteada en el Plan de Negocios de Pdvsa 1998-2008 sobre la orientación estratégica del negocio de producción, para mejorar el conocimiento del petróleo en sitio y las reservas, con el objetivo de elevar el factor de recobro de los yacimientos venezolanos, de 35% a 90% .

Se planteaba en esa fecha la necesidad que todas las reservas estuvieran técnicamente validadas y respaldadas con las más modernas prácticas de la ingeniería de petróleo, a través de estudios integrados. Para esos años, sólo 35% de las reservas estaban suficientemente estudiadas.

Indicaba en el evento de la AVPG que la reactivación de los pozos cerrados capaces de producir era la posibilidad real de extraer las reservas probadas remanentes, basados en el hecho de que está íntimamente asociado el número de pozos capaces de producir para evitar la declinación física y mecánica en el agotamiento natural de los estudios, haciendo referencia que había sido ampliamente expuesto en el estudio de Juan V. Roger y Simón Antúnez.

Tomando cifras del PODE (Petróleo y otros datos estadísticos) de 2003, en Estados Unidos hay más de 500.000 pozos que bombean desde 1 barril hasta 15 barriles diarios, que constituyen casi 50% de la producción estadounidense de crudos, y se toma en consideración los pequeños volúmenes de extracción de estos pozos por el alto precio del crudo.


Es frecuente ver en los campos y patios de viviendas de Oklahoma y Texas balancines que bombean de dos a nueve pozos diarios, y pequeños equipos de técnicos petroleros que sólo se dedican a la explotación de los campos marginales. Muchos de ellos, vinieron a las primeras rondas de la apertura petrolera.

Otros gerentes petroleros consultados dijeron que una campaña agresiva de reactivación de pozos sólo podría hacerse a través de empresas mixtas más modestas –dada la actual legislación petrolera–, las cuales aportarían grandes recursos económicos al país. Esa producción posible de 1,5 millones de barriles diarios podría crear, en un tiempo relativamente corto, un ingreso impresionante de 125 millones de dólares diarios.

Agregaron que el Gobierno ha pasado una etapa difícil durante la migración a empresas mixtas y sería oportuno que diera muestras de un suceso petrolero impactante, que aportaría empleos indirectos. No se necesita mucho talento, no hace falta técnicos super especializados delante de los taladros. Será una recuperación de grandes recursos, a precios económicos.



Será un trabajo de taladros

Los consultados también señalaron que reactivar pozos someros puede hacerse en una semana con taladros que cuestan una renta de 20.000 dólares diarios. Los pozos más profundos de 10.000 a 12.000 pies, que son los más comunes, pueden demorar unos 15 días para rescatar esa valiosa producción.

Durante la época de las concesiones petroleras, cuando los pozos iban declinando por razones de economía, las compañías los cerraban y buscaban otras áreas nuevas más productivas.

Desde 1992 hasta 1999, el precio del barril de crudo promedio internacional (WTI, Brent y Árabe liviano) no fue mayor de 18,25 dólares, y era lógico desde el punto de vista comercial.

Después que se fueron las transnacionales, la industria petrolera estatal aplicó la misma práctica –y la apertura petrolera tiene parte de sintonía en ese sentido–, aunque se otorgaron muchos campos que registraban una alta producción.

Pero cuando la cesta venezolana de exportación se cotiza a más de 60 dólares el barril, no es nada despreciable reactivar esos pozos marginales o maduros para que no declinen por el agotamiento natural de los yacimientos y se pierdan en “sitio” esos volúmenes de crudos.

Retornando a los juicios del experto petrolero Diego González, es una oportunidad ideal para validar y cuantificar las reservas venezolanas.

Paralelo a ese proyecto, asombra también cuando un gerente de Pdvsa Occidente expresó a un grupo de periodistas que la operatividad de la región estaba en 53%, lo que quiere decir que la mitad de la producción del Lago de Maracaibo está paralizada. De esto se infiere que las metas de 980.000 barriles diarios son muy bajas, cuando sólo el Lago producía 1,5 millones de barriles diarios.

González examinó en su exposición los anuncios gubernamentales de producir más gas a través de “desinflar” muchos campos, comenzando por Santomé, donde los grandes volúmenes de gas inyectado podrían recuperarse a un nivel de 100 millones de pies cúbicos diarios, hasta un monto de 1.000 millones de pies cúbicos diarios para dentro de 5 años.

Se preguntaba si el Gobierno había pensado licitar al sector privado los campos de Cabimas, Tía Juana, Lagunillas, Bachaquero y Mene Grande para recolectar gas y usarlos en sus operaciones, igualmente extensivo a los campos agotados en el Lago de Maracaibo.

Hay mucho petróleo todavía –y con base en los juicios de González de que sólo 35% de las reservas han sido validadas–, y bajo ese concepto, estudios presentados en 1982 por los Ministerios del Ambiente, Cordiplan, Transporte y Comunicaciones y la Gobernación del Zulia registraban que debajo de seis ciudades zulianas de la costa oriental del Lago se estaría ante la presencia de 41.000 millones de barriles de crudos y también una parcela importante de gas asociado.

Hay 7.000 millones de barriles debajo de Cabimas, 2.000 millones en Mene Grande, y 25.000 millones debajo de Lagunillas, Tía Juana y Bachaquero. En esta región fue donde se registró la mayor actividad petrolera a partir de los años 30 del siglo pasado, y al ritmo de la producción nacieron anárquicamente estas ciudades.


Los planificadores de la época habían calculado la construcción de un pueblo nuevo, la municipalidad de El Menito para albergar a los vecinos de las seis localidades mencionadas.

Desde que el hombre tiene sentido común, los pueblos nacen cerca de un río, un puerto o un valle, para facilidad de los lugareños, pero el proyecto de El Menito, visualizado hace 20 años, puede estar engavetado. No iba a ser construido por la voluntad de sus habitantes, sino por la realidad de aprovechar una riqueza impresionante en el subsuelo de sus calles y viviendas, y sólo hay dos ciudades creadas artificialmente en Suramérica: Brasilia y Ciudad Guayana.

La primera para ser la capital de Brasil en el medio del país, y Ciudad Guayana para darle apoyo a la riqueza de la actividad minera y siderúrgica.

González señala además que hace falta capacidad de ejecución para llevar a cabo el proyecto, pero es un escenario que esta ahí. Sin embargo, se pregunta ¿con qué personal podrá Pdvsa tomar el control de ese proyecto cuando 71% de los 18.756 empleados despedidos estaba asociado directamente al área de operaciones, al corresponder 67% a la nómina mayor, 29% a la nómina menor y 27% a la nómina diaria. De esos despedidos, 56% eran profesionales universitarios, 32% técnicos y 12% tenía nivel básico de educación?

Advierte que para tomar una decisión rápida, económica y que genere miles de plazas de empleo, se tiene por delante importante retos como buscar el personal que sustituirá a los antiguos convenios operativos ahora transformados en 21 empresas mixtas, con personal “especializado y leal al proceso”, que son las exigencias actuales. Agrega que mientras eso sucede en el ámbito nacional surgen dudas sobre el entorno internacional.

¿Tendrá personal para asignar a PetroCaribe, PetroSur, PetroAndina y PDV-Cupet? ¿Con cuál personal trabajará en las refinerías de Cienfuegos (Cuba) y de Pernambuco (Brasil), y con qué gente mejorará y ampliará las refinerías en Argentina, Uruguay y Paraguay y podrá emprender la construcción del gasoducto a Brasil y Argentina. A quiénes utilizará para dirigir la construcción de plantas y una infraestructura de gas para Bolivia?

Termina diciendo González: ¿De dónde saldrá ese personal, si además de los despedidos están las listas Tascón y Maisanta?

 




 


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