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Caracas / Venezuela -
 


Una red de gasoductos por la que
se espera que circule la integración
Raúl Dellatorre / Página12 (Argentina) - 27/06/06

Argentina ampliará su red troncal con créditos de Brasil. El gasoducto venezolano será tratado hoy con participación de Bolivia. Uruguay y Paraguay ya fueron invitados para la próxima


Julio De Vido, ministro de Planificación, ayer en Casa Rosada, anunciando créditos y planes.

Tres días antes de la llegada del presidente boliviano, Evo Morales, para la firma de la renovación del suministro de gas a la Argentina, el Gobierno anunció que está asegurado el financiamiento para la ampliación de la capacidad de transporte por los gasoductos troncales. Además de la insuficiencia de la producción de gas para el consumo en los meses de mayor demanda, el cuello de botella del sistema es la limitada capacidad de transporte de la red troncal, que resulta estrecha para atender un consumo global que crece a la par o por encima de la evolución del producto.

El Banco Nacional de Desarrollo Social de Brasil (Bandes) aportará un préstamo de 689 millones de dólares para la expansión del sistema de transporte de gas, en obras que se espera estén terminadas en un lapso de 30 meses (fines de 2008).

“Así como hay que tener un tipo de cambio competitivo, hay que tener también insumos energéticos competitivos, si no no podríamos estar creciendo casi nueve puntos por año”, aseveró De Vido, rechazando reclamos del sector que pretenden llevar el precio de los hidrocarburos o de los combustibles al nivel del mercado internacional. “El barril de petróleo, el día que asumimos, valía 29,66 dólares; el gasoil costaba 1,36 peso por litro; en la fecha, el barril vale 69,87 dólares (130 por ciento más) y el gasoil vale 1,43 (5 por ciento más). Está claro que la Argentina tiene una política de costos, los insumos energéticos valen en función de lo que cuesta producirse en moneda argentina. El sistema creció, estuvo a la altura del crecimiento del producto y somos competitivos porque los insumos energéticos tienen costo argentino. Y vamos a seguir manteniendo esta política”, subrayó finalmente De Vido ayer en Casa de Gobierno.

El crédito de 689 millones de dólares otorgado por el Bandes a la Argentina, según destacó el ministro, fue pactado a una tasa “muy favorable” (Libor más 2,6 por ciento) y a cancelar en diez años. Permitirá expandir la capacidad de transporte de la red en 13 millones de metros cúbicos diarios, que se pondrán a disposición del sector eléctrico (ocho millones para el uso del gas como combustible en las centrales térmicas) y del sector industrial (los cinco millones restantes). Uno y otro rubro contarán así con un combustible más barato que el fuel oil. El nuevo préstamos del Bandes se agrega a otro por 212 millones otorgado para las obras de expansión de los gasoductos Norte y Sur del bienio 2004/2005.

Durante el encuentro con la prensa en la Casa Rosada, De Vido también se refirió al viaje a Caracas que emprendería pocas horas después. En la capital venezolana se reunirá, a partir de hoy, con sus pares de Brasil, Bolivia y del país anfitrión, Rafael Ramírez, para tratar sobre el futuro Gasoducto Sudamericano Ampliado, que unirá los yacimientos del país caribeño con la red de transporte interno de Argentina, abasteciendo a su paso distintos puntos geográficos de Brasil. “Por primera vez es una reunión de cuatro, es decir que se incorpora Bolivia como potencia energética sudamericana a este proyecto”, puntualizó De Vido, quien aseguró que está haciendo gestiones también con funcionarios de Uruguay y Paraguay para sumarlos en próximas reuniones. El objetivo estratégico es que el gasoducto se constituya en columna vertebral de la integración energética regional, conectando a países con excedentes de gas con los que carecen del recurso.

La proyección del plan ya ha puesto en guardia a diversos sectores vinculados con los capitales privados que siempre se han beneficiado de subordinar los intereses de los Estados. El próximo encuentro sería en Argentina o Brasil. Posiblemente se anuncie durante la visita de Evo a Buenos Aires.

 


Bolivia
ya le puso precio


En vísperas de la visita de Evo Morales a la Argentina, el embajador de ese país en Buenos Aires anticipó que el precio para la importación del gas boliviano será de “5 dólares el millón de BTU, más complementaciones”. De esa manera, el funcionario del país vecino precisó un dato clave que Julio De Vido ayer omitió cuidadosamente, aunque advirtiendo que el inminente acuerdo por este tema “será un éxito”.

Aquel valor está 50 centavos por debajo del precio reclamado por la administración de Morales para renovar un contrato de provisión de gas a la Argentina a largo plazo, pero significa un considerable aumento respecto de los 3,18 dólares que se abona hasta ahora. Todas las incógnitas terminarán de despejarse el jueves, cuando se firme el crucial acuerdo. Tan relevante como el precio es la cantidad de gas que Bolivia se comprometerá a vender. Argentina aspira a aumentar los 7,7 millones de metros cúbicos diarios actuales a no menos de 20. Para ingresarlos será necesario el gasoducto del Nordeste.

Buscan seducir a las AFJP

Julio De Vido admitió ayer la aspiración oficial de que las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones inviertan en infraestructura, en particular en obras energéticas. El convite oficial atrae mucho a las AFJP, varias de las cuales hace tiempo están analizando esa alternativa con interés. La clave para ellas, sin embargo, es obtener un rendimiento por encima del que sugirió ayer el titular de Planificación.

“Creo que es una inversión muy interesante, que ofrece casi un 7 por ciento de interés de tasa de retorno”,
se entusiasmó el ministro, quien estima que gran parte de los recursos ociosos del sistema previsional privatizado podrían ir a costear “obras como Atucha III o una Central Embalse II”. Es el mismo planteo que había hecho días antes del subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, en un foro de la Fundación Mediterránea, destacando que esos fondos son “los únicos ahorros a largo plazo de que disponen los argentinos”.

El primer atributo que tiene la operación propuesta es permitir el calce entre activos y pasivos del sistema previsional privado, que por ahora sólo paga una porción menor del total de haberes. La situación cambiaría de aquí a unos quince años, cuando el drenaje de recursos para honrar las jubilaciones del sistema sería mucho mayor. Pero por entonces las AFJP deberían terminar de recuperar los posibles desembolsos que hayan hecho para obras de infraestructura.

Las administradoras tienen liquidez. La normativa actual sólo les permite invertir una porción menor en activos extranjeros; tienen un mayor margen para títulos locales, pero el Gobierno no licita tanto como para cubrir ese cupo. La cuestión decisiva es, entonces, qué rendimiento podrían obtener con aquella inversión a largo plazo.

El 7 por ciento al que aludió De Vido les resulta a priori poco alentador, a menos que se trate de un rendimiento real (el que resulta tras descontar la inflación).
Justamente, la movilidad de los precios resulta una de las principales restricciones para este esquema: si las AFJP no consiguen una cobertura contra ese aumento, difícilmente se embarquen en este sistema de financiamiento de obra pública.

Con ese objetivo logrado, una tasa de entre 2 y 5 por ciento real sí podría transformar este negocio es una opción viable, ya que se aproximaría al que hoy obtienen los ahorros previsionales por las inversiones financieras. Un acuerdo con esta cobertura, sumado a alguna garantía firme de repago, seduciría definitivamente a las administradoras.

 



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