Las arrogancias del poder
Heinz R. Sonntag / El Nacional (Venezuela) - 28/06/06
|
Todavía no hemos llegado al perfecto Estado totalitario, tal y como está en el proyecto del teniente coronel desde el inicio de su “carrera” política que empezó como quiera el amigo lector: cuando juraron bajo el Samán de Güere en 1983 o cuando lanzó sus dos fallidos intentos de golpe en febrero y noviembre de 1992. Pero estamos acercándonos día tras día más. Uno de los instrumentos mediante los cuales se amolda al pueblo al Estado de sumisión y de obediencia anticipada que es la condición socio-psicológica del totalitarismo es la exhibición de la arrogancia, esto es: del poder en su forma más cruda. ¡Veamos unos ejemplos de los últimos tiempos!
Comenzando con él, como se debe, el supremo nos recuerda en cada una de sus apariciones públicas que nos meterá “10 millones de votos en el buche” o, si ello fracasa, hará un plebiscito sobre el carácter vitalicio de su permanencia en Miraflores-Fuerte Tiuna. Al mismo tiempo, da órdenes, directas o por la boca de su ministro de propaganda, acerca de cómo ha de desempeñarse el CNE, por ejemplo la semana pasada, cuando este “triunvirato de cuatro” (como hubiera dicho el dictador Pinochet) decidió la eliminación de los cuadernos electrónicos y recibió a la vuelta de correo la instrucción de subsanar la gravedad de semejante “aberración”.
Adicionalmente, le encanta a Chávez exhibir las herramientas de la muerte, modernas armas recién adquiridas, sobre todo si puede hacerlo simultáneamente con proferir amenazas, ésta como otras veces contra los medios audiovisuales, apuntando su arma coincidentalmente a un camarógrafo de un canal de televisión. En breve, sabe manejar y maneja toda la simbología de lo que sería la terminación de su proyecto de Estado totalitario: la militar, la antidemocrática, la sublime, la directa y desnuda del odio, la amenaza que convierte al ciudadano en súbdito —con los aplausos y risas congratulatorias de sus aláteres.
El ataque a las universidades autónomas y privadas es otra arrogancia.
Tres de las más destacadas no sólo del país sino en el conjunto de la educación superior de la región le ofrecen al CNE su asistencia técnica para la urgente auditoría del Registro Electoral.
Este cuerpo, imbuido del orgullo que le induce recibir ordenes del supremo, llama a seis universidades experimentales y un instituto de investigaciones, todas instituciones subordinadas del Estado-partido, para que hagan la auditoria, sobre la base de una proposición “técnica” que no merece este adjetivo. Al mismo tiempo, los rectores de la UCV, la UCAB y la USB son difamados, ofendidos y ridiculizados en los numerosos medios oficiales, especialmente en un programa del canal 8 que mayor asco produce en cualquier persona decente, con la sonrisa complaciente del ministro de propaganda y el aplauso de José Vicente Rangel, otra figura siniestra del circulo del poder.
En la ULA, los mini-führer, siempre necesarios para mantener la plena verticalidad del mando en todo el territorio nacional, esta vez los andinos, con la anuencia explicita del TSJ, intentan apoderarse del movimiento estudiantil, a través del cambio del sistema de votación por la Sala Electoral de ese Tribunal (del Supremo) de “Justicia”, la agresión armada contra el recinto universitario y estudiantes, empleados y profesores y atentados bárbaros contra personas e instalaciones. La AN cita a las autoridades, en una charada que llamar cínica seria el understatement del año.
Otra arrogancia es el silencio. El rector de la USB, Benjamín Scharifker, señaló el domingo: “Frente a lo que decimos, no sólo no hay argumentos:
no hay respuestas”. Esta es una táctica que los líderes de regímenes totalitarios han utilizado con saña y mucho éxito. Los supremos hablan, los súbditos se callan, y si a alguien de la disidencia se le ocurre hacer una pregunta o solicitar una explicación simplemente no responden. Chávez es un maestro en esta costumbre totalitaria.
Y cuando la solicitud de una respuesta deviene masiva y ruidosa, los supremos simplemente dicen que ellos son los líderes y tienen que hablar, el populacho ha de callarse.
¿Recuerden los amigos lectores la escena correspondiente en un barrio en Maracaibo hace unos meses? Hasta en los cuerpos colegiados con representación de diversos sectores, la arrogancia se extiende. Recientemente, en el Consejo Universitario de la UCV, el representante del ministro de Educación Superior le reprochó en gruesos y ofensivos términos al vicerrector académico, Eleazar Narváez, su inactividad, siendo ese vicerrectorado una de las más activas y emprendedoras dependencias del equipo rectoral. Claro está: Carlos Polanco, armado con las órdenes de su jefe (y este de su —¿y nuestro?— supremo), tiene que atacar para contribuir a desarmar la fuerza institucional (autonomía) de uno de los pocos espacios que el supremo no ha logrado dominar (lo que vendría en la próxima fase, cuando el teniente coronel tendría la cantidad de votos en su buche).
Todavía hay tiempo. Aún existen mecanismos democráticos. Se trata de reforzarlos. Nuestro candidato único (¡ojalá!) tiene que responder a las arrogancias del supremo y sus líderes con la conciencia verbalizada de que su humildad-agresividad es la única manera de combatirlas en tanto que expresiones del desprecio del totalitarismo hacia su pueblo.
Imprimir
Enviar |
|
|
Volver |
|
|
|
Portada |
|