Crisis eléctrica I/II
Víctor J. Poleo Uzcátegui / Soberania.org - 03/07/06
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El usuario eléctrico y la revolución
Diría Vladimir Ilich [1] en 1920: la revolución es soviets + electricidad.
Tal es el más justo elogio a la electricidad, nutriente por excelencia de las singulares transformaciones de la Humanidad durante el siglo XX y, a no dudarlo, su bien de bienes en este siglo XXI que apenas comienza.
En aquella revolución de siete décadas, sin embargo, los emergentes gobiernos de la clase trabajadora (soviets) fueron tempranamente usurpados por un establo de autócratas y burócratas, sembrando así su propia inviabilidad en el tiempo.
De aquel dictum sobrevivió, no obstante, la naturaleza revolucionaria de la electricidad, a saber: su razón de ser es el usuario; sólo con electricidad, en efecto, las clases trabajadoras y socialmente rezagadas acceden a estadios superiores de educación y cultura que, de no alcanzarlos, le significarían una insalvable brecha política.
Dicho de otra forma: no hay lugar para que los intereses corporativos y/o estatales (i.e.: los intereses de las cuasi-tecnocracias y/o burocracias) prevalezcan sobre los intereses del usuario eléctrico; si ello ocurriera, es preciso reivindicar el rol de la electricidad como semilla de la revolución.
Ahora bien, si toda revolución es apenas un ideario, es previsible que muchas sean sus acepciones y que en la praxis de no pocas de ellas -tal vez de todas-, el gobierno del pueblo sea falsificado por el gobierno de una nueva clase política.
Para una mejor comprensión de la fenomenológica socio-política de la revolución de los soviets, lease La Nueva Clase (1957) del yugoslavo Milovan Djilas
De las muchas acepciones del término revolución nos interesa aquí una en particular, según sigue: la particular revolución que mejor ubica al usuario eléctrico venezolano en su dual (y asimétrica) relación con el Gobierno-Nación (propietario constituído de los recursos naturales) y con la Industria Eléctrica (propietaria del capital y de las tecnologías que generan, transmiten y distribuyen la electricidad).
Entiendase bien, por defecto: en ausencia de la razón de ser del servicio eléctrico -i.e.: en ausencia de usuarios y trabajadores- la conducción de su proceso decisorio deviene en crisis eléctrica.
Más explícitamente: deviene en crisis eléctrica todo arreglo Gobierno-Industria que lesione los intereses del usuario eléctrico y, por ende, toda crisis eléctrica necesariamente ocurre a partir de una mal-formación del modelo institucional-corporativo predominante.
Así las cosas, es válido inferir que crisis eléctrica es crisis política.
Crisis eléctrica la hubo en la década de los anos 90's.
Mediatizado como infalible, el paradigma privatizador de los servicios públicos fertilizó en Venezuela un pacto de intereses entre el Gobierno-Nación y el Capital globalizante. Excepto en los desarrollos hidroeléctricos del río Caroni, fue entonces prohibido por decreto invertir en CADAFE y las otras empresas eléctricas estatales.
Previsiblemente, el agredido usuario eléctrico hubo de tolerar, y aun admitir, que el Estado es ineficiente.
Y no sólo, de mayor importancia: el usuario eléctrico fue excluido del debate privatizador (si alguno; en realidad, siempre lo fue de todo debate) y fue así porque hubo entonces la intención de expoliar sus legítimos intereses por el Gobierno-Nación en beneficio de la clase política reinante y de los capitales energéticos.
El 28 de Diciembre de 1998 detuvimos el incipiente proceso privatizador de las empresas eléctricas estatales y ello fue razonado ante el directorio del Fondo de Inversiones de Venezuela, entonces presidido por una excepcional persona y notable ingeniero-planificador: Luis Alvaray, fallecido un año hace.
Muy a tiempo, Venezuela declinó experimentar el vía crucis de un servicio eléctrico privatizado para ser predado y, en su versión extrema, que pudo serlo a la manera del terrible ensayo ocurrido en la Argentina.
Crisis eléctrica es también la actual, incubada durante los últimos 5 años y, en apariencia, de signo opuesto a la crisis eléctrica privatizadora de los 90's.
Mediatizado como de plena soberanía, el paradigma revolucionario preconiza un Gobierno-Nación estatizante del servicio y de la industria eléctricas, razonando equívocamente que: si la electricidad es asunto de Estado (cierto), es obligante que todas (o una mayoría mixta de) las tuercas y tornillos de la Industria Eléctrica sean estatales (falso).
En este contexto, necesario es establecer un par de realidades: ningún Gobierno-Estado es per se el usuario eléctrico, por una parte; y cuentas pendientes con los usuarios eléctricos ya las tiene un gobierno revolucionario que en el 2000 permitió (Ali Rodríguez [2] mediante) el desnacionalizador cambio de propiedad de la Electricidad de Caracas, el capital de más vieja data en Venezuela y mayoritariamente distribuido entre sus usuarios, por la otra.
Si en los 90's fue política pública degradar adrede la calidad del servicio eléctrico estatal en aras de privatizarlo, en los 00's es política pública degradar adrede la calidad del servicio eléctrico estatal en aras de usufructuar sus inversiones incrementales por la nueva clase revolucionaria en funciones de Gobierno.
Más aún, ya bien conocido es que esta nueva clase revolucionaria es trepadora y travesti, y tanto más degrada la calidad del servicio eléctrico cuanto más invoca sus carencias de conocimientos y oficio.
Así las cosas, la crisis eléctrica de los 00's es de distinta hechura que la crisis de los 90s.
En efecto, la inusual renta petrolera que hoy nos ocurre alienta el despilfarro y la corrupción en los ámbitos estatales, de manera que es rentable para la nueva clase política inducir crisis en los servicios públicos. Dicho de otra forma: una pobre gestión pública es gratificada con mayores asignaciones rentistas.
A juzgar por la concertada anti-planificación del Sector Eléctrico, tengo para mi que J. Giordani mal pudiera validar tan riesgoso paradigma; su permisivo silencio, sin embargo, bien podría ser resignación entre planificar en Venezuela antes que planificar a Venezuela.
Al igual que en la pasada crisis eléctrica de los 90's, la estatal CADAFE es el epicentro de la actual crisis eléctrica nacional.
La gestión CADAFE 2001-2005, en efecto, exhibe logros negativos sin precedentes; así por ejemplo:

- CADAFE administró US$ 643 millones en proyectos de Transmisión durante 2001-2005. Sin embargo, los proyectos finalmente ejecutados por CADAFE se corresponden con sólo US$ 155 millones, es decir: un 24% de lo asignado, según sigue:

Ya en Junio 2005 la Sub-Comisión Especial de la Comisión Permanente de Finanzas (anterior Asamblea Nacional) se ocupó de diagnosticar la gestión CADAFE y concluir:
- Establecer la responsabilidad política del Ing. Nervis Villalobos, Presidente de la empresa CADAFE y de todos los integrantes de la Junta Directiva;
- La Junta Directiva y la Gerencia de la empresa C.A.D.A.F.E., es responsable de las cuantiosas pérdidas económicas y financieras citadas en este informe final y así se decide.
- Exhortar al Poder Ejecutivo Nacional a la intervención de CADAFE y de sus filiales e investigar penalmente las gerencias intermedias de: Comercialización, Distribución, Facturación y Cobranzas;
- Establecer la responsabilidad política de la Vicepresidencia de Finanzas y de todos los departamentos de auditorias internas;...
Pero nadie da más de lo que tiene: si el actual Vicepresidente de Finanzas de CADAFE fue un ruidoso alabardero de la privatización eléctrica en sus tiempos de funcionario del Fondo de Inversiones de Venezuela, el actual presidente de CADAFE tiene en su haber un prontuario delictivo, amén de un pasado adecoide. Que los proteja el inefable José Vicente !, factotum de autorías intelectuales y de agavillamientos revolucionarios.
Concluyendo …
Cabe afirmar que la actual crisis eléctrica de CADAFE es ya estructural y que -concertada e inducida en beneficio de la nueva clase política que conduce el Sector Energía nacional- es coartada para requerir más y mayores asignaciones financieras.
Si estructural es la crisis eléctrica de CADAFE, estructural lo es también la crisis política que desata en sus usuarios eléctricos, un 60% del universo nacional.
En síntesis: la crisis eléctrica de CADAFE anida en su modelo institucional-corporativo, políticamente inviable, y en su cada vez más envilecida clase política.
En el pasado y ahora en el presente, ya lo sea por privatizadora o por estatista, la gestión pública del servicio eléctrico estatal es un hecho político ajeno a sus usuarios, salvo por su victimización impune y por su orfandad instituida.
No obstante, es sabiduría convencional que mal identificado el problema, mal resuelto: la deslegitimada Asamblea Nacional intenta ahora legitimar el status quo de CADAFE.
Urge entonces debatir e identificar un (el) mejor arreglo institucional-corporativo del Servicio Eléctrico nacional, uno centrado en el usuario eléctrico, su razón de ser [3] (tema de la siguiente entrega).
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Notas:
[1] ACommunism is Soviet power plus the electrification of the whole country. V. I. Lenin, Eighth All-Russia Congress of Soviets, Moscu, December 22, 1920.Vladimir Ilich Lenin / 1870-1924.
[2] A Ali Rodríguez le ocurrió ser ministro de Energía y Minas en 1999-2000 http://www.soberania.org/Documentos/el_golpe_petrolero04.htm y ya entonces pontificaba sobre la formación de capital nacional. Seguidamente A. Rodríguez fungió de administrador del Secretariado OPEP en Viena (2001-Abril 2002), una organización que es, por definición de sus estatutos (articulo 2), un centro de investigación. Felizmente para la supervivencia del Secretariado OPEP, ocurrió en Venezuela el golpe petrolero I de Abril 2002 y el Dr. Rodríguez se vino a Caracas y trepó a la Presidencia de PDVSA, cultivando desde allí el golpe petrolero II de Diciembre 2002. Su discurso fue entonces el de combatir la pobreza, mientras que su ejecutoria fue la de destruir la industria petrolera. Desde agosto 2004 se ocupa de los asuntos internacionales de Venezuela, con notables logros en el área de destrucción, su oficio. Alfredo Maneiro creó para A. Rodríguez una categoría política: capitán notariado.
[3] En Septiembre 1999 formulamos la primera (en 100 anos) Ley del Servicio Eléctrico http://www.soberania.org/Documentos/Ley_servicio_electrico.htm, piedra angular para edificar un modelo institucional-corporativo en equilibrio con los deberes y derechos del usuario eléctrico.
[*] Víctor J. Poleo Uzcátegui / Email: victorpoleo@intercable.net.ve
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