Documento: Gobierno y oposicion, ambos son neoliberales
Tercer Camino / Clajadep (España) - 03/03/03
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Boletin de Clajadep
En este boletin traemos la declaracion emitida por el Proyecto Tercer Camino de Venezuela. Su punto de vista ayuda a aclarar y entender lo que realmente ocurre en ese pais, donde la propuesta neoliberal de Chavez se enfrenta a la otra propuesta tambien neoliberal de la oposicion.
Dueden discutir con ellos en su e-mail directo o a través de Clajadep o en esta pagina o como quieran.
Nosotros como Clajadep estamos iniciando con esta declaracion una ofensiva en los mismos terminos que se indica en el texto, o sea, apoyamos el desarrollo de una salida popular contra los dos modelos. Sabemos que la trifulca será paralizada hasta definiciones en Irak, por lo que se trata de una oportunidad historica para avanzar en la auto-organizacion popular, autonomia y capacidad real de resistencia desde abajo contra los dos proyectos capitalistas.
Clajadep, 03 de Marzo de 2003
PRV – TERCER CAMINO A LA NACION VENEZOLANA
En reiteradas oportunidades, desde el PRV – Tercer Camino hemos
denunciado la instauración en Venezuela, a través de un proceso de
recolonización, del modelo económico neoliberal. También hemos sostenido que la
industria petrolera nacional constituye el objetivo central de las fuerzas
recolonizadoras.
Ello, porque Venezuela posee en el subsuelo la reserva energética mas
grande del mundo. Aunado al hecho que los países industrializados dependen para
su producción de la energía generada por los hidrocarburos (petróleo y gas) que
ellos no poseen.
En palabras del profesor Elie Habalián, los países industrializados “necesitan buscar la energía allí donde está... ”. Por tal razón Habalián
considera que “el Plan Colombia no busca combatir la droga o la guerrilla, busca
controlar los yacimientos petroleros venezolanos. Y el mayor riesgo que
corremos es que Estados Unidos con todo su poderío está sencillamente interesado
en el subsuelo venezolano”.
En este marco, desde el último gobierno de Rafael Caldera, se inició un
grave proceso de desnacionalización de la señalada industria. LA APERTURA
PETROLERA, llevada a cabo en dicho gobierno, significó la entrega a grandes
empresas multinacionales de la exploración y explotación de hidrocarburos en
diez (10) grandes áreas del territorio nacional.
En estas asociaciones “estratégicas”, con el capital extranjero en el
negocio petrolero venezolano, se traducen en una considerable merma del aporte
que la empresa estatal PDVSA debe realizar al fisco nacional, como consecuencia
de la participación de las multinacionales en las ganancias de la explotación
del petróleo venezolano.
Esta política petrolera antinacional pretende ser justificada,
fundamentalmente desde la alta gerencia de PDVSA, en razones de orden
tecnológico y en la supuesta necesidad de elevar el nivel de producción. Sin
embargo, a pesar del mayor nivel de producción el aporte de la referida empresa
al fisco nacional es cada dia menor. En primer lugar, porque como ya lo
dijimos, gran parte de dicha producción ahora pertenece a los “socios
extranjeros”, por vía de la apertura petrolera.
En segundo lugar, porque la voraz y multimillonaria burocracia de
PDVSA, se ha convertido en un muro de contención que impide que las grandes
mayorías puedan beneficiarse de los ingresos petroleros. Sobre este punto,
también tomaremos las palabras de profesor Elie Habalián:
"Entre los años 2000 – 2001 PDVSA facturó
50 mil millones
de dólares, de los cuales solo le correspondían al
Estado Venezolano
10 Mil millones de dólares que junto a los 10 mil que recaudaba por
impuesto hacían un total de 20 mil millones de
dólares que eran
utilizados para sustentar a 24 millones de venezolanos;
mientras PDVSA
se quedaba con 40 mil millones de dólares para mantener
una nómina
de 40 mil empleados”.
Es necesario destacar, que si bien tal política petrolera colide con la
constitución de 1961 y con la ley de Nacionalización Petrolera de 1975, el
gobierno de Hugo Chávez y la Asamblea Nacional Constituyente de 1999, se encargaron de darle a la misma rango constitucional, no solo al establecer en el
artículo 113 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que la
explotación de los recursos naturales puede ser otorgada en concesión, norma ésta que según la disposición transitoria décimo octava de la carta magna, priva
sobre el artículo 302 eiusdem, según el cual el Estado se reserva la actividad
petrolera, sino, y lo que es peor aún, al permitir en su artículo 303 la venta
de las empresas filiales de PDVSA.
Con este nuevo marco jurídico – constitucional, el proceso privatizador
de la actividad petrolera tiende a profundizarse, ya no bajo la figura de “asociaciones estratégicas”, como en la apertura petrolera del gobierno
calderista, sino que ahora es totalmente posible volver a la figura de las
concesiones y de la venta directa de nuestra empresa petrolera.
La privatización petrolera, produce un severo efecto negativo en la
renta que el Estado Venezolano percibe de tal actividad, más aún cuando la
globalización y el neoliberalismo liberan absolutamente a las empresas
multinacionales de las obligaciones impositivas.
Indudablemente, que la disminución de los ingresos petroleros agrava
drásticamente la situación socio – económica de las inmensas mayorías populares.
Los servicios de salud, educación, vivienda, justicia, electricidad, transporte,
agua potable; y las necesidades de alimentación, vestido, medicina, etc., serán
prácticamente insatisfechas. A esto hay que agregarle la congelación de sueldos
y salarios.
Además, los grandes grupos económicos nacionales (entre ellos la
Organización Cisneros y el Grupo Polar ) que han crecido incalculablemente
gracias al privilegiado disfrute que han hecho de gran parte del ingreso
petrolero nacional, verán reducida tan importante actividad lucrativa.
Esta situación ha colocado a dichos grupos en la disyuntiva de tener
que pelear por el efectivo y seguro control de la cada vez más exigua renta
petrolera del Estado Venezolano, y es esta la razón de la grave crisis política
que vive actualmente la sociedad venezolana.
Oposición y el sector hegemónico oficialista y sus respectivos grupos
económicos, ambos neoliberales y recolonizadores, no pueden convivir
pacíficamente como años atrás, por un motivo muy concreto: en virtud del proceso
privatizador la renta petrolera no alcanza para todos, particularmente por el
alto costo del servicio de la deuda.
De allí la cruenta confrontación que protagonizan las dos corrientes
del neoliberalismo venezolano. Esta crisis política, a pesar de ser generada
por el señalado proceso recolonizador que recorre al mundo, no tiene la
característica de ser un enfrentamiento entre la globalización y la
emancipación, ya que cualquiera de las dos corrientes que triunfe asumirá la
política petrolera privatizadora a favor de la fuerza de la recolonización, y en
general todo el modelo económico neoliberal expresado en la constitución de
1999, que consagra la privatización de la seguridad social (artículo 86), la
privatización de la salud, educación, vivienda y en general de todos los
servicios públicos y de la explotación de todos los recursos naturales (artículo
113), la eliminación del privilegio de los campesinos para la obtención de
tierras (artículo 307); el libre mercado como principio económico (artículo
299), etc.
CARACTERÍSTICAS DE LA ACTUAL CRISIS POLÍTICA
El conflicto entre la Coordinadora Democrática y el Gobierno Nacional,
presenta, de ambos lados, características muy alejadas de las grandes gestas
patrióticas populares libradas por el pueblo venezolano.
Durante la resistencia indígena a la colonización europea, la guerra de
independencia, la guerra federal, el 23 de enero de 1958, el carupanazo, el
porteñazo, la guerrilla de los años 60, el 27 de febrero de 1989, etc., cada
acción social o militar, o cívico – militar, significó un enfrentamiento directo
con los factores de poder enemigos.
El pueblo indígena libró heroicas batallas contra el ejército invasor
europeo. Simón Bolívar, Sucre, Miranda, Urdaneta, Piar, etc., confrontaron
abiertamente a la Corona Española, protagonizando durante 30 años una férrea
guerra contra su ejército.
Ezequiel Zamora fue directamente a las haciendas de los latifundistas y
terratenientes que acaparaban la tierra en perjuicio de los campesinos pobres.
De igual manera actuaron los protagonistas de los otros episodio históricos
señalados.
Hoy, por primera vez, presenciamos un movimiento “por la democracia y
la libertad” que arremete vulgarmente contra los intereses de la nación y el
pueblo venezolano, a la par que evita una confrontación directa con su enemigo.
Sólo en el terreno de una multimillonaria publicidad, Chávez constituye
el objeto directo de su accionar social y militar, mientras que Miraflores, muy
a pesar de ser el objetivo deseado, nunca ha estado realmente en la agenda de su “batalla por la libertad”, aunque en diversas oportunidades han realizado
multitudinarias movilizaciones de calle con el apoyo de los cuerpos armados de
la Gobernación del Estado Miranda y de los Municipios Metropolitano, Chacao,
Baruta, etc.
Aquí apreciamos una notable diferencia con el 13 de abril del año 2002,
cuando las barriadas caraqueñas y los militares patriotas actuando contra el
alto mando militar que 48 horas antes había derrocado a Chávez, desalojó ipso
ipso del Palacio de Gobierno a Pedro Carmona Estanga, derrotando al nacer la
tendencia fascista de la derecha venezolana.
Muy al contrario, la Organización Cisneros, el Grupo Polar, Alberto
Federico Ravel, Gente del Petróleo, FEDECAMARAS, La CTV, Primero Justicia, AD,
COPEI, La causa R, Bandera Roja, etc., prefirieron acaparar los alimentos de la
cesta básica (leche, harina pan, pasta, etc.) y sabotear criminalmente nuestra
industria petrolera, inclusive incurriendo en daños ecológicos, para de esa
manera poder hilvanar una ofensiva política contra el actual régimen.
Otra notoria diferencia entre el actual movimiento oposicionista,
aglutinado en la Coordinadora Democrática, y los procesos históricos ya
señalados, es que desde la resistencia indígena a la conquista europea, hasta el
27 de noviembre de 1992, se mantuvieron en alto las banderas de la liberación
nacional.
Históricamente el pueblo venezolano ha rechazado heroicamente todo
intento de cualquier potencia extranjera por violar nuestra soberanía
territorial, política, militar y económica. Guaicaipuro y Bolívar, ambos
antiimperialistas, son nuestro mayor orgullo.
Por el contrario, en la presente confrontación entre el Gobierno
Nacional y la Coordinadora Democrática, ambos sectores claman por la
intervención de fuerzas extranjeras. Constantemente, tanto representantes del
Gobierno como de la oposición se dirigen a Washington para rogar por la
aplicación en nuestro país de la Carta Democrática Interamericana.
Este instrumento jurídico dictado por la Asamblea General de la
Organización de los Estados Americanos (OEA), en Lima – Perú, el 11 de
septiembre de 2001, legaliza y enmascara la política exterior invasora de
Estados Unidos.
En su artículo 20 establece, que cuando se produzca “la alteración del
orden constitucional que afecte gravemente el orden democrático” en un Estado
miembro de la OEA, el Secretario General de esa organización internacional u
otro Estado miembro de ella “podrá solicitar la convocatoria inmediata del
consejo permanente para realizar una apreciación colectiva de la situación y
adoptar las decisiones que estime convenientes.”
De tal manera, que queda en manos de dicha instancia internacional,
controlada absolutamente por Estados Unidos, adoptar las decisiones que estime
conveniente para “resolver” la crisis política venezolana.
Indudablemente, que Estados Unidos puede considerar “conveniente”
intervenir militarmente a Venezuela, instalar bases militares en nuestro
territorio, controlar nuestros yacimientos petroleros, atentar contra los
derechos humanos de la población venezolana, etc.
La Coordinadora Democrática y el gobierno del Presidente Chávez, están
dispuestos, cada uno por su lado, a convalidar semejante violación de la
soberanía venezolana, a cambio de ser considerados por Estados Unidos como los
representantes de la “constitucionalidad y la democracia”, y en tal sentido
permitirles ejercer el gobierno en Venezuela, eso si, con estricto acatamiento a
las “decisiones convenientes” tomadas por el Consejo General de la OEA.
Es necesario destacar que ambos sectores ofrecen todo nuestro petróleo
y la importancia geopolítica del país, a cambio de ser ellos los escogidos por
la OEA para gobernar, en las condiciones ya señaladas, a Venezuela.
En este sentido es importante señalar que el gobierno de Chávez,
suscribe un pacto con Estados Unidos para suministrarle ininterrumpidamente
durante veinte años, elevadas cantidades de hidrocarburos.
Además, acaba de otorgar en concesión a cuatro empresas
multinacionales, la explotación de importantes yacimientos de gas en el Estado
Sucre.
LA ETICA MILITAR DE LA OPOSICIÓN
En este aspecto, la conducta del movimiento “por la democracia y la
libertad”, ha denotado orientaciones fascistas, incurriendo en hechos que mas
que acciones militares constituyen verdaderos asesinatos a sangre fria.
Las masacres del 11 de abril y de la Plaza Francia, ambas atribuibles a
la conspiración militar de derecha encabezada por los Generales Enrique Medina
Gómez, Néstor González González y Carlos Alfonso Martínez, resultan la antitesis
de nuestro glorioso pasado militar.
La guerra de independencia que Ezequiel Zamora desarrolló durante la
guerra federal, aún son estudiadas en las academias europeas. Los guerrilleros
de los años 60, con toda valentía y las armas en las manos, intentaron tomar “el
cielo por asalto”.
De tal manera, que la ética de los militares de la Plaza Altamira, se
distancia enormemente de la dignidad de todos nuestros genios militares y en
general de la dignidad del pueblo venezolano.
CONFRONTACIÓN NECESARIA:
EMANCIPACIÓN vs GLOBALIZACIÓN
Como ya lo dijimos, la lucha Política entre la Coordinadora Democrática
y el gobierno del Presidente Chávez, constituye un enfrentamiento entre dos
corrientes del neoliberalismo y la globalización, por lo tanto los intereses
sociales, económicos, culturales y políticos de las inmensas mayorías
nacionales, y la dignidad y soberanía de la patria venezolana, no se encuentran
representados en ninguno de los sectores mencionados.
Amplios sectores populares que siguen al Presidente Chávez se mantienen
confundidos en cuanto al verdadero carácter del “proceso” por él liderado.
Entre ellos sigue siendo firme la creencia que ciertamente es antineoliberal,
antiglobalizador y que conduce una autentica revolución popular, aún cuando sus
ejecutorias, como lo son la Constitución de 1.999, la continuidad de la política
petrolera privatizadora, el apego a la carta democrática interamericana, el
apoyo al Plan Colombia y al ALCA, la política impositiva que afecta la economía
de los sectores populares, demuestran todo lo contrario.
La referida confusión evita que esos sectores populares enfrenten
realmente a las fuerzas recolonizadoras que atentan contra derechos sociales y
económicos de la población y contra la soberanía de la República. En ese sentido
es necesario hacer un llamado a los Círculos Bolivarianos, a los sectores
patrióticos de las Fuerzas Armadas y al movimiento popular en general, en cuanto
a la necesidad de generar un amplio movimiento cívico – militar que enfrente a
las fuerzas recolonizadoras y a sus aliados venezolanos, representados tanto en
la Coordinadora Democrática como en el gobierno de Hugo Chávez.
Sólo con la consolidación de este movimiento popular, nacionalista y
antifascista, surgiría en venezuela una poderosa confrontación a la
globalización y al neoliberalismo, y a la vez evitaría la instauración en
Venezuela de una dictadura de derecha pro norteamericana, que indudablemente
aplastaría al movimiento popular en nuestro país.
Este movimiento emancipatorio, retomaría con fuerza el proceso
constituyente originario, iniciado el 27 de febrero de 1.989 y protagonizaría
trascendentales hechos sociales y militares en defensa de nuestra industria
petrolera y de todos los recursos naturales propiedad de los venezolanos, así
como en defensa de los derechos sociales y económicos del pueblo en general.
EL CONFLICTO EEUU. IRAQ Y LA SITUACIÓN VENEZOLANA
La decisión del gobierno de Bush de asumir el control, no solo político
y militar, sino inclusive territorial de los países petroleros, lo ha llevado a
declarar la guerra a todas las naciones productoras de hidrocarburos. Sus
objetivos inmediatos son Iraq y Venezuela.
Sin embargo, la declaración de guerra de Iraq es inmediata e inminente,
lo que obliga a la potencia norteamericana a pacificar la situación política en
nuestro país, mientras desarrolla la guerra contra el señalado país árabe. Esta
situación indica que la oposición venezolana deberá aceptar una negociación con
el gobierno de Chávez, de claro carácter electoral, que se mantendrá hasta tanto
concluya la guerra contra Iraq, momento en el cual se definirá desde la
perspectiva norteamericana el conflicto oposición gobierno.
Momento para el cual debe haber surgido con fuerza un movimiento cívico– militar – religioso, de contenido nacionalista, popular y patriótico que
defienda la soberanía de la República venezolana y los derechos de su población.
POR UNA CONSTITUYENTE ORIGINARIA Y POPULAR !!
RESISTENCIA POPULAR Y PATRIOTICA A LA RECOLONIZACIÓN!!
LUCHAR HASTA VENCER!!
Douglas Bravo, Francisco Prada, Enrique Contreras, Rosa Pérez, Enrique González,
Gustavo Martinez, Oscar Montilla, Laura Pérez...
PRV - TERCER CAMINO /
Caracas, 30/01/03 / Email: tercercamino@hotmail.com
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