Sustitución del gas natural puede ser una perversidad
Gilberto Zerpa* / Soberania.org - 07/07/06
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Sustitución del gas natural para mantener la presión
de los yacimientos, puede ser una perversidad
Esto puede sonar algo complicado, pero vale la pena asumir el riesgo de no ser entendido, porque es importante salirle al paso a cualquier tipo de desmanes, potenciales o reales.
Se me ocurre que los expertos de PDVSA que están manejando la disposición de las fuentes de gas natural venezolano para cumplir con la bandera brasileña del gasoducto del sur, a pesar de contar con un déficit de gas natural para nuestro mercado interno, están tratando de sustituir este fluido energético -necesario para inyectar en los yacimientos petrolíferos-, y sostener la presión estática requerida para la producción de los crudos con fluidos tales como el dióxido de carbono (CO2) y el nitrógeno (N2). De esta manera podrían pretender liberar gas natural utilizado hasta ahora para el mantenimiento de presión en los yacimientos y así poder disponer de él para comprometerlo con el gasoducto del sur.
Es prudente alertar al país que este tipo de acción acarreará un incremento en los costos de producción que la nación no tiene por qué avalar ni pagar, y mucho menos si observamos que nunca se hizo así para liberar gas hacia nuestro mercado interno que debe ser prioritario. Si esto estuviera ocurriendo, podríamos decir que son decisiones que se toman basados en que, como no es una materia del dominio público, todas las trampas se pueden montar, al fin y al cabo, afirmarán, ¡que arrée quien viene atrás!
Adicionalmente, cabe destacar que la gran mayoría de nuestros yacimientos petrolíferos contienen crudos que se ubican en la clasificación conocida como intermedios y aromáticos, lo que equivale a decir que cuentan con la presencia de un compuesto conocido como asfalteno, y que los asfaltenos tienen la propiedad de estar en forma coloidal en el seno del crudo en un equilibrio termodinámico que se logra con la interacción de otros componentes del crudo conocidos con el nombre de resinas.
Una de las causas que puede romper ese frágil equilibrio termodinámico que mantiene a los asfaltenos en “suspensión” en el seno del crudo, la representa la acidez imperante en el medio poroso del yacimiento. Vale decir, que a mayor acidez se favorece la ruptura de la suspensión de los asfaltenos en el crudo y se promueve la formación de asfaltenos como sólidos, que bien podrían compararse en su textura a la crema que usamos para dar lustre a nuestros zapatos.
Usando nuestra imaginación, tratemos de visualizar un flujo de petróleo y gas que se mueve en el interior de la tierra –léase yacimiento– hasta un pozo petrolero, por efecto de la presión reinante. Este será un flujo en un medio poroso. Imagine ahora, amigo lector, ese mismo flujo a través de ese medio poroso pero ahora el flujo contiene un sólido como “crema de zapato” ¿Pueden visualizar como esta “crema de zapato” –léase asfaltenos– irá progresivamente taponando el medio poroso? ¿Se imaginan cómo el medio poroso poco a poco ya no dejará que el flujo siga pasando porque se habría ido taponando?
Bien, el dióxido de carbono es un fluido que no está permitido utilizar en la casi totalidad de nuestros yacimientos petrolíferos, por cuanto al entrar en contacto con el agua connota de los mismos, generará una reacción química bien conocida que dará lugar a la formación de ácido carbónico (H2CO3). Este compuesto producirá de inmediato una disminución del pH, o dicho de otra manera, producirá un incremento de la acidez del medio poroso. ¿Se imaginan el efecto sobre los asfaltenos? ¿Pueden darse cuenta el efecto perverso que esto tendría sobre nuestra producción de petróleo AL TAPONARSE NUESTROS POZOS; por qué a juro debemos cumplir con una cuota de gas que es inviable y que tampoco se puede soportar sobre reservas que no han sido probadas?
No se puede hablar de una fuente energética de gas natural de 149 TCF con 90 % de gas asociado, para producir desarrollo social e industrial estable, excepto sólo en el límite de la función, cuando ya el valor económico de la extracción de crudo no sea atractiva y por lo tanto iríamos al desinfle de los yacimientos, y es entonces cuando podemos incorporar esa gran masa de gas al desarrollo social e industrial no petrolero. Mientras tanto, tendríamos que conformarnos con explotar el 10 % de las reservas de gas libre que están PROBADAS para el desarrollo interno, porque el resto está obligado al control de la presión de los yacimientos y las restricciones que puedan imponer el control del mercado y de los precios del petróleo; y, por lo tanto, el gas libre probado hasta ahora, no es suficiente para acometer un proyecto de la envergadura que se ha planteado últimamente.
Si no aceptamos nuestras debilidades y fortalezas energéticas, geopolíticas y económicas que nos obligan a jugar un ajedrez cerrado, y no jugamos el juego respetando sus reglas, seguiremos cometiendo serios y graves errores en la política energética como la que lleva adelante nuestra Casa Matriz ayudada por una circunstancia política contralora que se apoya en un conocimiento precario de la situación, como así lo deja entrever la ristra de equivocaciones cometidas.
(*) Gilberto Zerpa - Email: gilbertozerparojas@yahoo.com
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