El dilema PDVSA: Entre lo urgente y lo importante
Eleuteria Uhuru* / Soberania.org - 26/07/06
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Para definir posiciones, lo primero que confieso es ser disidente por convicción y por temperamento. Me opongo al poder establecido, lo adverso, no sólo por rebelde sino porque creo que garantía de crecimiento de una sociedad es la disidencia a lo establecido.
¿Disidente de qué?
En primer lugar, de la corrupción aberrante que impera en PDVSA ante la inacción de una nueva gerencia que se prohíbe a sí misma la denuncia y señalar las truhanerías del clan Ramírez-Parada. En segundo lugar, soy disidente por la falta de planificación estratégica y mediocre gestión gerencial que existe en el olimpo de la estatal petrolera, garantía de lágrimas y suspiros en el mediano plazo, aunque por ahora las bondades de un barril orbitando los 70 dólares le produzca miopía selectiva a cualquier forma de contraloría a PDVSA. Finalmente, soy disidente por el menosprecio con que el nuevo alto mando petrolero trata al conocimiento medular del negocio, a la vez que profundiza la adulación con que se exige tratar a un Ministro, quien en su haber curricular lo único que tiene es haber sido señalado por Alí Rodríguez como su delfín, y pasó a ser de dibujante de tuberías (con perfil mediocre por cierto) al super-Ministro del oro negro Venezolano. Claro, hay que sumar el ser ahijado político de Jorge Giordani, y descendiente de quien recopilara y publicara en 1999-2000 en sus informes de comisario de PDVSA información clave sobre las barbaridades que durante décadas se hacían en la " vieja"... y que se han magnificado en la "nueva".
Con esa realidad en el seno de la estatal, me uno al pensar y parafraseo a Junger para decir que entre los expulsados y los proscritos de ayer, están los catecúmenos de hoy. Y es que a un sistema en que los pillos son exaltados sólo le queda la espera por su extinción, bien por su propio peso o por la violencia que producirán las almas ultrajadas en su camino. Es una obscenidad presentar como héroes a quienes lideran la corrupción, y un crimen tratarlos como señores delante de los niños.
Con esto en mente me adentro en lo que pretendo compartir sobre el dilema que aqueja a esta nueva PDVSA que es de todos... todos los que no sean disidentes.
Lo urgente y lo importante
No son la misma cosa. Para mi amigo Hernán en su panadería lo importante es producir su pan fresco cada día y venderlo a sus clientes de la comunidad. Pero un día comienza a llover y mi amigo observa que el techo del local presenta unos cuantos agujeros y sus clientes tienen que hacer malabarismos para evitar mojarse, además tiene que cubrir con bolsas plásticas algunos de sus productos de la lluvia que cae adentro, incluso cuando ha escampado fuera. La urgencia por la lluvia hace que mi amigo Hernán se centre en impermeabilizar el techo a la brevedad, incluso dejando la panadería en manos de su hijo mientras gestiona el asunto. Pero lo importante sigue siendo la venta del pan, el negocio de mi amigo Hernán no es hacerse un experto en cubrir su mercancía con bolsas o encontrar al mejor reparador de techos sino producir y vender pan de buena calidad.
Desde el 2002 el alto mando en PDVSA actúa sobre lo urgente y, si bien es cierto que lo que ocurrió ameritaba medidas de ese tipo, ya han transcurrido 4 años. Seguimos viendo a la estatal actuando como si sólo lo urgente es su razón de ser y atender. La operatividad no da espacio para la planificación estratégica a mediano y largo plazo; por el contrario, en el medio hasta se hacen bromas sobre el alto mando petrolero y el propio Hugo Rafael, como por ejemplo que todos ellos apoyaban a Holanda en el mundial de fútbol pues “Holanda poniendo aquí, Holanda poniendo allá...”. Tristemente esas bromas de hoy nos harán llorar mañana cuando cosechemos lo que estos personajes están sembrando, o mejor dicho: cuando veamos que no hay cosecha alguna para el futuro, lo cual me lleva al asunto de la forma de planificar en la nueva PDVSA.
Números de ayer, planes de ¿mañana?
Recientemente PDVSA anunció que en el 2005 tuvo un ingreso de casi 65 mil millones de dólares. Eso es un ingreso enorme, rememora la llamada Venezuela Saudita de los 70. Pero el Ministro también informó que el dividendo ordinario obtenido fue de apenas 2.500 billones de bolívares, es decir, 1.162 millones de dólares. Esa cantidad apenas representa el 1.8% del ingreso, lo que significa que de cada 100 dólares vendidos la ganancia fue de 1.8 dólares, un bajo rendimiento y eficiencia en el uso de la inversión.
Igualmente, el Ministro-Presidente petrolero informó que la ganancia neta de PDVSA fue de unos 4.995 millones de dólares, lo que no llega ni a un 8% de ganancia en comparación con el ingreso. ¿Conclusión? Pobre gestión gerencial y peor planificación, ni hablar del silencio cómplice de sus auditores.
¿Dónde están los planes de desarrollo para los yacimientos maduros? ¿Dónde están los planes estratégicos para garantizar la longevidad de nuestros yacimientos? Se promete que en el 2012 PVDSA producirá 5.8 millones de barriles por día. Perdón, pero ¿qué especialista estimó esos números? ¿Estimó o al menos imaginó cuantos pozos nuevos, tuberías de interconexión, plantas, separadores, múltiples, reparaciones, inyección de agua o gas se requieren? ¿Estimó cuanto debe ser la inversión, el retorno y la efectividad financiera de esa inversión? ¿Impacto ambiental? O acaso como casi todo en esta nueva PDVSA es sólo un número que a un notable se le ocurrió o porque Hugo Rafael lo dijo en un Aló Presidente y ¿Quién se atreverá a decir “no es posible”?
Por otro lado, para cualquier decisión menor la mayor parte de la gerencia media debe esperar el visto bueno de Ramírez o Parada. Nadie se atreve a decidir nada por desconocimiento, por miedo, o por las dos cosas.
Imaginemos lo que tal inacción implica para una corporación tan compleja, y extrapolemos a lo que eso representa para la nación cuando su negocio medular sencillamente no puede tomar decisiones y cuyos retrasos se siguen acumulando hasta que nos explote en la cara.
¿Cómo explicar a una gerencia que ha sido escogida sobre la consigna de NO SE VALE DISENTIR, que algunas de las decisiones procedentes del olimpo político son un disparate e inviables o inconvenientes desde un punto de vista técnico o comercial? Pero, luego de explicarles ¿Se atreverán a decirle a Hugo Rafael o al súper ministro que están errados? Un viejo amigo solía decir: “en PDVSA muchos gerentes están orinando fuera de perol, y nuestro trabajo es mover el perol”. Vaya un malabarismo ese...
Un ejemplo de cómo se planifica en PDVSA es el caso del gasoducto del sur. Aun no explican cuánto gas saldrá por el tubo a construir, mucho menos el costo ambiental y, finalmente, a cuántos usuarios de carne y hueso beneficiará. Pero, en cambio, los especialistas en el área técnico-financiera y ambiental señalan que es un disparate. Pero, ¿quién se impondrá? ¿La urgencia de complacer al discurso político en año electoral o lo importante de lo que conviene a la nación y el beneficio real del fulano gasoducto a futuro?
Otro caso es el de los campos maduros. En las diversas alocuciones de Hugo Rafael se sigue hablando de subir el volumen, y hasta campos maduros como Tía Juana y Mene Grande se tiene contemplado incrementar la producción (pues la producción es lo urgente). Pero, ¿dónde están los planes estratégicos para asegurar un desarrollo sostenible que garantice la longevidad y mejor aprovechamiento de nuestros yacimientos?
Un tercer caso digno de mencionar es la disidente orimulsión. Inelectra acaba de invertir unos 130 millones de dólares para construir y arrancar la planta de Orifuels en el Complejo Industrial Jose, estado Anzoátegui, para producir unos 125.000 barriles diarios de orimulsión a partir del “bitumen diluido de la Faja Petrolífera del Orinoco” en palabras del presidente de Sinovensa. Pero, un momento, ¿cuál bitumen? ¿No nos dijo la nueva PDVSA que lo del bitumen era una mentira de la vieja PDVSA?. Entonces, ¿por qué seguimos construyendo esas plantas? Una de dos: o hay bitumen y si es un negocio la Orimulsión, y la nueva PDVSA miente al decir lo contrario, o no lo hay y seguimos robando como se supone lo hacía la vieja. Pero ambas opciones evidencian una inconsistente planificación y pésima gestión gerencial.
Los exaltados y los humillados
A la hora de reconocer el esfuerzo, un estratega sabe distinguir entre la operación con sus urgencias y lo importante de la planificación a futuro, que es el pie derecho sobre el que descansa la perpetuidad de la empresa.
En la nueva PDVSA se vive en una permanente urgencia, todo es urgente y eso no deja espacio para que verdaderos estrategas de planes de producción a futuro hagan lo suyo. Justo por no distinguir lo importante de lo urgente es que le cuesta a PDVSA captar personal venezolano con experiencia, pues en momentos que a nivel mundial hay una encarnizada batalla entre las empresas petroleras por personal calificado, acá se le dice al personal “el que no quiera trabajar con PDVSA puede irse cuando quiera” mientras los beneficios ofrecidos a criollos no son ni una cuarta parte de lo que la misma PDVSA le paga a muchos contratados extranjeros en su seno como “expertos”.
En semejante clima cabe preguntarse: ¿Querría un especialista venezolano unirse a una empresa en la cual no se puede ni empezar una reunión a la hora pautada porque algún notable no ha llegado? ¿Le interesará si más importante que su aporte tecnológico es la palabra de un Gerente que muchas veces es un ignorante puesto a dedo, sin visión ni valores empresariales ni conocimiento del negocio en su aspecto técnico? Lo dudo.
Puertas adentro en PDVSA, una organización como Recursos Humanos, que debe encontrar, evaluar y contratar o emplear a personal técnico especializado, y crear equipos multidisciplinarios cuya función es planificar la producción de los barriles recién descubiertos o establecer técnicas de recuperación mejorada cuya aplicación es fundamental en 2 o 3 años, ¿tiene conciencia del costo de mercado de ese personal?. ¿O acaso piensan decirles que “lo hagan por la patria que Dios y la patria les pagarán”?. ¿Por qué no usan al mismo fiador para las empresas amparadas por Parada o los nombramientos de los amigos y parientes de Ramírez por todos lados y a todos los niveles en PDVSA?
Por otro lado, aquellos profesionales con experiencia que se quedaron en el 2002 y otros ingresados que han denunciado las corruptelas en PDVSA, son despedidos y desterrados del negocio pues son “traidores a la patria y enemigos de la revolución”.
De estas realidades se desprende que ser Venezolano honesto y trabajar en PDVSA implica ser humillado, bien menospreciando su conocimiento e invitándole cordialmente a irse a otra nación donde se reconozca su trabajo mientras se le llama mercantilista del saber, o por la vía de coartar su ética y dignidad al despedirle si se atreve a disentir o denunciar.
Había llegado a pensar que esto fuera ignorancia e incapacidad, pero últimamente pienso: ¿es parte de una plan para cubrir algunos negocios que sólo la urgencia puede justificar?
Los negocios
Al mantener a PDVSA en permanente urgencia, se justifica que altos jerarcas tomen decisiones arbitrarias, no controladas ni auditadas, para entregar a dedo contratos mil millonarios a los nuevos amigos y recién llegados a las puertas de Miraflores o la camarilla de los nuevos caciques de la tribu del oro negro.
Es impresionante y vergonzoso el número de denuncias, prueba en mano, que se hacen de los negocios en PDVSA sin que este gobierno haga algún esfuerzo por meter en cintura o al menos aparentar decencia para hacer negocios. Solo busque los escritos que se imprimen por “la pagina más arrecha del Chavismo” como se ha dado por llamar el portal “soberania.org” y busque los escritos de Leocenis García, Pablo Hernández, Eudes Vera, entre otros, quienes por disidentes son vistos como izquierdoides desde la derecha y como escuálidos desde esta llamada izquierda. Lea casos como el de la empresa P&S, para que confirme que en PDVSA cambiaron actores y nombres, pero la corrupción ha empeorado a niveles escandalosos.
Vigilancia y autoritarismo
Mientras en las empresas vanguardistas se hace la llamada “vigilancia tecnológica” para verificar las tendencias de desarrollo a nivel mundial, en la nueva PDVSA la vigilancia que se hace es la policial. Es la de intervenir teléfonos, investigar a los “no confiables” por denunciar las pillerías, la de intimidar a los que escriben, incluso de querer saber ¿quién coño es esa Eleuteria? O ¿Dónde está el Leocenis ese? Como alguien preguntara.
Los negocios son auspiciados por la sombra de la urgencia de una contingencia que no parece tener fecha limite, y se sustentan con un aparataje interno de espionaje que vulnera la ética y raya en la barbarie, la negación del deber ser y una burla a la dignidad de quienes nos tomamos en serio que íbamos a cambiar a PDVSA.
Sería interesante que se permita al pueblo ver la forma como el Ministro-Presidente trata al personal que en sus alocuciones a “puerta cerrada” le contradice o señala la corrupción o algún aspecto del negocio: el señor Ministro se arrecha, así de simple y vulgar. Se conoce de los jubilados prematuros, de los echados como ladrones luego de toda una carrera en la industria, de los degradados o removidos de cargos, todo porque cayeron en desgracia con los nuevos amos del valle. ¿Y entonces?
PDVSA: Los pies de barro de Chávez
Al observar todo esto, sólo se puede concluir que PDVSA es los pies de barro de Chávez, allí estará su fin político. Coincido con quien escribió que los gobiernos no se tumban, ellos se caen. A este gobierno lo está tumbando gota a gota y paso a paso lo que ocurre en PDVSA.
Con su carencia de pesar lo importante y su interés solo en lo urgente, cual bombero apagando fuegos que no se extingue, solo puede concluir en la fatiga de los ejecutores y en el derrumbe de los caciques en el alto mando.
Mientras tanto, seguimos esperando por acciones sobre lo importante. Un ejecutivo de la angloholandesa, recientemente dijo en una entrevista que en 10 años estarán produciendo 60 mil barriles, lo que representa un incremento de 18 mil a lo que produce hoy, y lo lograrán perforando 95 pozos. No soy matemático, no sé si eso es rentable porque implica que cada pozo producirá menos de 200 barriles, que por cierto es inferior a los 300 promedio de un pozo en Venezuela. Pero al menos se reciben números que indican que se pensó en algo, se planificó y permite un juicio de valor cuantitativo y no solo escuchar megadiscursos que no terminan de aterrizar en lo concreto.
Se requiere de planificación estratégica para alinear la visión política, pero la nueva PDVSA se expone a sí misma medularmente como un proyecto político sin base científica. ¿Cuánto podrá permanecer de pie? Menos que su capacidad de planificación, es decir: menos de 5 años.
Las transnacionales solo tienen que agazaparse y esperar, y en ese arte son magistrales....tienen más de 100 años haciéndolo, y solo tienen que aguardar que los pies de barro de Chávez hagan que la estatua se caiga para recoger el premio, la presa....PDVSA misma.

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Formato: Adobe Acrobat (PDF)
Autor: Eleuteria Uhurú
Fecha: 15 de Febrero de 2006
Tamaño: 166 KB
Páginas: 39
(*) Eleuteria Uhuru - Email: eleuteriauhuru@yahoo.com
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